Sepsis: utilidad de la procalcitonina y otros biomarcadores en el diagnóstico y seguimiento

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  3. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  4. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  5. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  6. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.

RESUMEN

La sepsis es una emergencia médica causada por una respuesta desregulada del organismo frente a una infección que produce disfunción orgánica potencialmente mortal. El diagnóstico continúa siendo fundamentalmente clínico y no existe un biomarcador único capaz de confirmar o excluir la sepsis. La procalcitonina ha adquirido especial interés por su relación con la respuesta inflamatoria asociada a la infección bacteriana y por su utilidad como herramienta complementaria para orientar la duración del tratamiento antimicrobiano. Otros biomarcadores, como la proteína C reactiva, el lactato, la presepsina y la interleucina 6, pueden aportar información adicional sobre infección, perfusión, respuesta inflamatoria y pronóstico. El objetivo de este trabajo es revisar la utilidad de la procalcitonina y otros biomarcadores en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con sepsis. Se realizó una revisión narrativa de guías internacionales y estudios recientes, incluyendo revisiones sistemáticas y metaanálisis. La evidencia muestra que la procalcitonina presenta una precisión diagnóstica moderada y no debe emplearse de forma aislada para establecer el diagnóstico. Su principal utilidad clínica se relaciona con el seguimiento y la desescalada o suspensión de antibióticos junto con la valoración clínica. El lactato mantiene un papel importante en la valoración de la hipoperfusión y la gravedad, mientras que la proteína C reactiva y otros biomarcadores pueden aportar información complementaria. Las estrategias futuras se orientan hacia la combinación de biomarcadores y parámetros clínicos, aunque todavía no existe evidencia suficiente para sustituir el diagnóstico clínico por un panel biomolecular.

PALABRAS CLAVE

Sepsis, procalcitonina, biomarcadores, proteína c reactiva, lactato, diagnóstico.

ABSTRACT

Sepsis is a medical emergency caused by a dysregulated host response to infection leading to potentially life-threatening organ dysfunction. Diagnosis remains primarily clinical, and no single biomarker can confirm or exclude sepsis. Procalcitonin has gained particular interest because of its association with bacterial infection and its potential role in guiding antimicrobial duration. Other biomarkers, including C-reactive protein, lactate, presepsin and interleukin-6, may provide complementary information about infection, perfusion, inflammatory response and prognosis. The aim of this paper is to review the usefulness of procalcitonin and other biomarkers in the diagnosis and follow-up of patients with sepsis. A narrative review of international guidelines and recent systematic reviews and meta-analyses was performed. Current evidence indicates that procalcitonin has moderate diagnostic accuracy and should not be used alone to establish the diagnosis. Its main clinical value is related to follow-up and antimicrobial discontinuation or de-escalation together with clinical assessment. Lactate remains important for evaluating hypoperfusion and severity, while C-reactive protein and other biomarkers may provide additional information. Future strategies are likely to combine biomarkers with clinical parameters, although evidence remains insufficient to replace clinical diagnosis with a biomarker panel.

KEY WORDS

Sepsis, procalcitonin, biomarkers, c-reactive protein, lactate, diagnosis.

INTRODUCCIÓN

La sepsis se define como una disfunción orgánica potencialmente mortal causada por una respuesta desregulada del huésped frente a una infección. Su reconocimiento precoz es esencial porque el retraso en la identificación y tratamiento puede aumentar el riesgo de deterioro y muerte¹.

A pesar del desarrollo de numerosas pruebas de laboratorio, la sepsis continúa siendo un diagnóstico clínico. Las guías internacionales actuales establecen que no debe confirmarse ni descartarse mediante un único biomarcador o prueba diagnóstica¹,².

La procalcitonina es un precursor de la calcitonina cuyos niveles pueden aumentar en determinadas infecciones bacterianas sistémicas. Su comportamiento biológico ha favorecido su utilización como biomarcador complementario, especialmente para apoyar decisiones relacionadas con la duración de la antibioterapia³,⁴.

Sin embargo, la concentración de procalcitonina también puede aumentar en situaciones no infecciosas, como traumatismos importantes, cirugía, shock y determinadas enfermedades inflamatorias. Por ello, un resultado elevado no demuestra por sí solo la existencia de sepsis³.

Otros marcadores proporcionan información complementaria. El lactato se relaciona con alteraciones de la perfusión y la gravedad, la proteína C reactiva refleja inflamación sistémica, la presepsina se ha estudiado como marcador de activación inmunitaria y la interleucina 6 puede aportar información pronóstica¹,⁵,⁶.

El interés actual se centra no tanto en encontrar un marcador único, sino en integrar biomarcadores con exploración clínica, cultivos, parámetros fisiológicos y evolución temporal del paciente. Esta aproximación puede mejorar la estratificación y favorecer una utilización más racional de los antimicrobianos¹, ⁵.

OBJETIVO

Revisar la utilidad de la procalcitonina en el diagnóstico y seguimiento de la sepsis, analizar el papel de otros biomarcadores como lactato, proteína C reactiva, presepsina e interleucina 6, y valorar sus principales limitaciones y aplicaciones clínicas¹,³,⁵.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa centrada en biomarcadores utilizados en adultos con sospecha o diagnóstico de sepsis. Se consultaron las guías Surviving Sepsis Campaign, revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes sobre procalcitonina, proteína C reactiva, lactato, presepsina e interleucina 6¹,³,⁵,⁶.

Se priorizaron publicaciones recientes sobre precisión diagnóstica, pronóstico y estrategias de suspensión de antibióticos guiadas por biomarcadores. La información se organizó en cuatro áreas: diagnóstico inicial, utilidad pronóstica, seguimiento y desescalada antimicrobiana, y limitaciones de la interpretación¹,⁴ ⁵.

RESULTADOS

1. Procalcitonina en el diagnóstico de la sepsis:

La procalcitonina presenta un aumento más característico en algunas infecciones bacterianas que en procesos inflamatorios no infecciosos, lo que ha favorecido su utilización en urgencias y unidades de cuidados intensivos. No obstante, su rendimiento diagnóstico depende de la población estudiada y del punto de corte utilizado³,⁴.

Un metaanálisis publicado en 2024 sobre pacientes adultos atendidos en urgencias encontró una precisión moderada de la procalcitonina para el diagnóstico de sepsis y una marcada heterogeneidad entre estudios. Los autores concluyeron que la prueba puede aportar información útil, pero no debe considerarse un método diagnóstico definitivo⁴.

Una revisión sistemática reciente en adultos críticos encontró una sensibilidad agrupada de aproximadamente 72 % y una especificidad del 65 % para la procalcitonina en el diagnóstico de sepsis según criterios Sepsis-3, resultados compatibles con una capacidad diagnóstica moderada⁷.

Por tanto, un valor bajo de procalcitonina no permite excluir por sí solo una sepsis temprana, localizada o causada por determinados microorganismos, mientras que un valor elevado tampoco demuestra necesariamente una infección bacteriana. La interpretación debe realizarse junto con la evaluación clínica y microbiológica¹,³,⁷.

2. Procalcitonina en la suspensión de antibióticos:

La utilidad mejor establecida de la procalcitonina se encuentra en el seguimiento de la respuesta al tratamiento y en determinadas estrategias de suspensión de antibióticos, especialmente cuando la duración óptima del tratamiento no está clara¹,³.

Las guías Surviving Sepsis Campaign 2026 sugieren utilizar procalcitonina junto con la evaluación clínica para decidir cuándo suspender antimicrobianos en pacientes con sepsis o shock séptico cuando la duración óptima del tratamiento no está clara. Esta recomendación es distinta de utilizar la procalcitonina para decidir si iniciar antibióticos¹.

Un metaanálisis en red de 2024 que incluyó 18 estudios y 5023 participantes encontró que las estrategias guiadas por procalcitonina acortaron la duración del tratamiento antimicrobiano aproximadamente 1,89 días. También observó una reducción de mortalidad, aunque la certeza de la evidencia fue variable⁸.

Estos resultados apoyan el uso de tendencias seriadas de procalcitonina como herramienta de apoyo, pero no justifican suspender antibióticos exclusivamente por alcanzar un valor determinado. El control del foco, la evolución clínica y los resultados microbiológicos siguen siendo fundamentales¹,⁸.

3. Proteína C reactiva:

La proteína C reactiva es un biomarcador inflamatorio ampliamente disponible y de bajo coste. Puede aumentar durante infecciones bacterianas, pero carece de especificidad suficiente para distinguir por sí sola sepsis de otras causas de inflamación sistémica⁵,⁶.

Su evolución seriada puede aportar información sobre la respuesta inflamatoria y la evolución del paciente, aunque los cambios deben interpretarse conjuntamente con la situación clínica. Al igual que la procalcitonina, no debe utilizarse como único criterio para confirmar o excluir sepsis¹,⁵.

El metaanálisis de estrategias de discontinuación antimicrobiana de 2024 encontró que las estrategias guiadas por proteína C reactiva también podían reducir la duración de los antibióticos, aunque los resultados pronósticos fueron menos consistentes que con procalcitonina⁸.

4. Lactato y valoración de gravedad:

El lactato ocupa un lugar diferente al de los biomarcadores de infección. Su utilidad principal se relaciona con la valoración de hipoperfusión y gravedad, por lo que forma parte de la evaluación inicial de pacientes con sospecha de sepsis y especialmente de shock séptico¹.

Las guías Surviving Sepsis Campaign recomiendan medir lactato en adultos con sepsis o shock séptico. La tendencia del lactato puede utilizarse como parte de la reevaluación de la perfusión y de la respuesta a las intervenciones¹.

Un lactato elevado no es específico de sepsis y puede aparecer en hipoxia tisular, alteraciones metabólicas, fármacos y otras situaciones. Por ello, debe interpretarse como un marcador de alteración fisiológica y no como una prueba microbiológica de infección¹,⁵.

5. Presepsina:

La presepsina, también denominada sCD14-ST, es un fragmento soluble relacionado con la activación de monocitos y la respuesta frente a componentes microbianos. Se ha investigado como biomarcador de apoyo en el diagnóstico de sepsis⁵,⁹.

Un metaanálisis reciente que comparó presepsina, procalcitonina y proteína C reactiva encontró una sensibilidad y especificidad agrupadas de 84 % y 76 % para presepsina, respectivamente, con un área bajo la curva de 0,88. Sin embargo, los estudios mostraron una heterogeneidad elevada⁹.

La evidencia disponible sugiere que la presepsina puede ser prometedora, pero las diferencias entre poblaciones, métodos y puntos de corte impiden considerarla actualmente como sustituto de la valoración clínica o de los biomarcadores convencionales⁹.

6. Interleucina 6 y otros biomarcadores:

La interleucina 6 es una citocina proinflamatoria que puede aumentar precozmente durante la respuesta sistémica a la infección. Se ha estudiado como marcador diagnóstico y pronóstico, aunque su disponibilidad rutinaria es menor que la de proteína C reactiva o procalcitonina⁵,⁶.

Una revisión sistemática y metaanálisis que evaluó procalcitonina, proteína C reactiva, interleucina 6 y presepsina como factores pronósticos mostró que los cuatro biomarcadores pueden aportar información sobre mortalidad, pero con diferencias en la calidad y consistencia de la evidencia⁶.

También se están desarrollando nuevas pruebas basadas en características de leucocitos y respuesta inmunitaria del huésped. Las guías internacionales de 2026 consideran que todavía existe evidencia insuficiente para establecer recomendaciones firmes sobre estas nuevas herramientas¹,².

7. Biomarcadores y diagnóstico diferencial:

Uno de los principales problemas en la sepsis es diferenciar la infección bacteriana de procesos inflamatorios no infecciosos que pueden producir disfunción orgánica. Los biomarcadores pueden modificar la probabilidad pretest, pero no sustituyen a la búsqueda del foco infeccioso, los cultivos y la evaluación clínica¹,³.

La procalcitonina puede ser especialmente útil como elemento complementario cuando existe incertidumbre sobre la etiología bacteriana. Sin embargo, sus concentraciones deben interpretarse según el momento de evolución, la función renal, las intervenciones recientes y otras causas de elevación³,⁴.

La combinación de biomarcadores podría aumentar la capacidad de estratificación respecto a un único marcador, aunque la heterogeneidad de los estudios y la ausencia de puntos de corte universalmente aceptados limitan su implantación como algoritmo diagnóstico independiente⁵, ⁹.

8. Limitaciones de los biomarcadores:

Ningún biomarcador presenta sensibilidad y especificidad suficientes para diagnosticar o excluir por sí solo la sepsis. La variabilidad biológica y las diferencias entre pacientes hacen que un mismo valor pueda tener significados diferentes según el contexto clínico¹,³.

La función renal puede modificar las concentraciones de determinados biomarcadores, especialmente procalcitonina y presepsina. La edad, inmunosupresión, cirugía, traumatismos, quemaduras y otras situaciones críticas también pueden alterar sus valores³,⁵.

Otra limitación es la interpretación de valores aislados. La evolución temporal suele aportar más información que una única determinación, especialmente cuando se utilizan biomarcadores para valorar respuesta terapéutica o decidir la duración de los antimicrobianos¹,⁸.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia actual confirma que la procalcitonina tiene utilidad clínica como biomarcador complementario, pero no como prueba diagnóstica independiente. Su precisión para diagnosticar sepsis es moderada y existe una heterogeneidad considerable entre estudios⁴,⁷.

Su principal aplicación práctica se encuentra en el seguimiento y en las estrategias de suspensión de antimicrobianos. Las guías internacionales de 2026 respaldan su utilización junto con la evaluación clínica cuando la duración óptima del tratamiento no está clara, pero no recomiendan utilizarla para decidir por sí sola el inicio de antibióticos¹.

El lactato debe considerarse fundamentalmente un marcador de alteración fisiológica y perfusión, mientras que la proteína C reactiva, presepsina e interleucina 6 pueden aportar información complementaria sobre inflamación, infección y pronóstico. Ninguno sustituye la evaluación clínica y microbiológica¹,⁵,⁶.

Los estudios recientes indican que las estrategias guiadas por procalcitonina pueden reducir la exposición antibiótica sin aumentar claramente la recurrencia y pueden asociarse con mejores resultados en determinados grupos. Sin embargo, la calidad de la evidencia y los protocolos utilizados deben tenerse en cuenta⁸.

En conclusión, los biomarcadores deben utilizarse como herramientas de apoyo dentro de un proceso diagnóstico y terapéutico integrado. La combinación de procalcitonina, lactato, proteína C reactiva y otros marcadores puede mejorar la estratificación y el seguimiento, pero la sepsis continúa siendo un diagnóstico clínico que requiere integración de datos¹,⁵.

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