SIBO. Qué es y cómo abordarlo. Artículo monográfico

19 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Gemma Alegre Bueno. Enfermera MI hospital Ntra. Sra. de Gracia.
  2. María Ángeles Franco López. Enfermera Centro de Salud Ruiseñores.
  3. María Luisa González Gracia. Enfermera Centro de Salud de Alfajarín.
  4. Luisa Mª Diloy Casamayor. Enfermera Centro de Salud San José Centro, Zaragoza.
  5. Marta Gutiérrez Laborda. Enfermera Centro de Salud de Alfajarín.
  6. Gemma Martínez Júdez. Enfermera Centro de Salud de San Pablo, Zaragoza.

 

RESUMEN

El SIBO, siglas en inglés para el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, es una condición médica caracterizada por la proliferación excesiva de bacterias en la sección del intestino delgado.

Los síntomas del SIBO pueden variar, pero incluyen síntomas abdominales, distensión, flatulencias, diarrea, estreñimiento, malestar abdominal y síndrome del intestino irritable. Estos síntomas se deben a la fermentación de los alimentos por las bacterias en el intestino delgado, lo que produce gases y otros subproductos que causan malestar.

Las causas del SIBO pueden estar relacionadas con problemas estructurales en el sistema digestivo, trastornos motores intestinales, alteraciones del sistema inmunológico y ciertas condiciones médicas subyacentes como la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca. Los factores de riesgo incluyen cirugías abdominales previas, uso prolongado de ciertos medicamentos, trastornos del movimiento intestinal y trastornos anatómicos.

El diagnóstico del SIBO se realiza mediante pruebas como el test de aliento con lactulosa o glucosa, análisis de heces o aspirado duodenal. El tratamiento a menudo implica el uso de antibióticos para reducir la cantidad de bacterias en el intestino delgado, seguido de cambios en la dieta y la posible suplementación de nutrientes. En algunos casos, pueden se necesarias terapias adicionales para abordar las causas subyacentes del SIBO.

Es esencial trabajar con un profesional de la salud para el diagnóstico y tratamiento adecuado del SIBO, ya que esta condición puede tener complicaciones si no se trata, como la malabsorción de nutrientes, deficiencias nutricionales y problemas a largo plazo en el sistema digestivo.

 

PALABRAS CLAVE

Intestino delgado, sobrecrecimiento bacteriano, bacteria, sistema digestivo.

 

ABSTRACT

SIBO, short for small intestinal bacterial overgrowth, is a medical condition characterized by the excessive proliferation of bacteria in the small intestine section.

Symptoms of SIBO can vary, but include abdominal symptoms, bloating, flatulence, diarrhea, constipation, abdominal discomfort, and irritable bowel syndrome. These symptoms are due to the fermentation of food by bacteria in the small intestine, producing gas and other byproducts that cause discomfort.

The causes of SIBO may be related to structural problems in the digestive system, intestinal motor disorders, alterations in the immune system, and certain underlying medical conditions such as Crohn’s disease or celiac disease. Risk factors include previous abdominal surgeries, long-term use of certain medications, bowel movement disorders, and anatomical disorders.

The diagnosis of SIBO is made through tests such as the lactulose or glucose breath test, stool analysis or duodenal aspirate. Treatment often involves the use of antibiotics to reduce the number of bacteria in the small intestine, followed by dietary changes and possible nutrient supplementation. In some cases, additional therapies may be necessary to address the underlying causes of SIBO.

It is essential to work with a healthcare professional for the proper diagnosis and treatment of SIBO, as this condition can have complications if left untreated, such as nutrient malabsorption, nutritional deficiencies, and long-term problems in the digestive system.

 

KEY WORDS

Intestine small, bacterial overgrowth, bacteria, digestive system.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO, por sus siglas en inglés) se produce cuando hay un aumento anormal de toda la población bacteriana en el intestino delgado, en particular de los tipos de bacterias que no se encuentran comúnmente en esa parte del tubo digestivo. Esta afección a veces se llama síndrome del asa ciega1.

El crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado comúnmente se produce cuando una circunstancia, como una cirugía o una enfermedad, ralentiza el paso de alimentos y desechos en el tubo digestivo y se crea un caldo de cultivo para las bacterias. El exceso de bacterias a menudo causa diarrea y puede provocar pérdida de peso y malnutrición1.

En términos cuantitativos, clásicamente se ha definido por la presencia de >103 (variando en función de autores) UFC (unidades formadoras de colonias) en el intes no delgado proximal2.

En pacientes sanos, el intestino delgado proximal contiene cantidades relativamente pequeñas de bacterias debido a la acción del ácido gástrico, la válvula ileocecal, la acción de las enzimas pancreáticas y la motilidad del intestino delgado2.

Entre las bacterias características de este sobrecrecimiento podemos encontrar Lactobacillus, Escherichia, Klebsiella, Streptococcus o Staphylococcus3.

CAUSAS:

La mayoría de las veces, a diferencia del intestino grueso, el intestino delgado no tiene un gran número de bacterias. El exceso de bacterias en el intestino delgado puede agotar los nutrientes que necesita el cuerpo. Como resultado, la persona se vuelve desnutrida4.

La descomposición de los nutrientes por el exceso de bacterias también puede dañar el revestimiento del intestino delgado. Esto puede dificultar todavía más la absorción de nutrientes por parte del cuerpo4.

Las afecciones que pueden llevar a la proliferación de bacterias en el intestino delgado incluyen4:

  • Complicaciones de enfermedades o cirugía que crean bolsas u obstrucciones en el intestino delgado. La enfermedad de Crohn es una de ellas.
  • Enfermedades que conducen a la disminución de movimiento en el intestino delgado, como la diabetes y la esclerodermia.
  • Inmunodeficiencia, como el sida o la deficiencia de inmunoglobulina.
  • Síndrome del intestino corto causado por la extirpación quirúrgica de parte del intestino delgado.  Diverticulosis del intestino delgado, en la cual se presentan pequeños sacos, o grandes en algunas ocasiones, en todo el intestino. Estos sacos permiten la multiplicación excesiva de bacterias.
  • Procedimientos quirúrgicos que crean un asa del intestino delgado donde las bacterias intestinales excesivas se pueden multiplicar. Un ejemplo es la extirpación del estómago (gastrectomía) tipo Billroth II.
  • Algunos casos del síndrome del intestino irritable (SII).

 

Las anormalidades en la anatomía, la motilidad, el pH y la Inmunidad contribuyen al desarrollo de la disbiosis, lo que permite la proliferación de bacterias coliformes o la penetración de las bacterias de tipo oral. Esta disbiosis se caracteriza por la presencia de bacterias de tipo colónico que fermentan los carbohidratos, lo que lleva a la producción de gas5.

Se puede observar dismotilidad primaria pero mucho más común es la dismotilidad secundaria, que puede ser la consecuencia de una enfermedad sistémica, irradiación o la administración de medicamentos. Las enfermedades sistémicas subyacentes que alteran la motilidad y se asocian con SIBO son la enfermedad de Parkinson, la esclerosis sistémica, el hipotiroidismo y la diabetes mellitus5.

El aumento de la incidencia de SIBO con la edad se debe probablemente a alteraciones de la motilidad. Como siempre, los medicamentos tienen una participación importante y los narcóticos son muy dañinos por sus efectos sobre la motilidad gastrointestinal. Otra clase de medicamentos que han sido implicados son los inhibidores de la bomba de protones, por su efecto sobre el pH de la barrera gástrica entre los tramos GI superior e inferior5.

También se sabe que la hipoclorhidria aumenta con la edad, lo que junto con la alteración de la motilidad y la inevitable polifarmacia ayuda a explicar el mayor riesgo de SIBO con el envejecimiento5.

Aparte de estos factores de riesgo clásicos, los estudios han demostrado una mayor prevalencia de SIBO en pacientes con cirrosis, enfermedad celíaca, obesidad mórbida, pancreatitis y, de manera algo polémica, el síndrome del intestino irritable (SII)5.

 

CLÍNICA:

SIBO puede causar diversas manifestaciones clínicas y tener un curso asintomático. Los síntomas más comunes, informados por dos tercios de los pacientes con SIBO, son distensión abdominal, acumulación excesiva de gases y flatulencias, sensación de plenitud abdominal, calambres abdominales difusos y alteración de los hábitos intestinales (predominantemente diarrea o hábitos intestinales alternos, a veces estreñimiento)6.

Los pacientes también pueden quejarse de fatiga crónica y alteración de la concentración. El estreñimiento acompaña al SIBO cuando el crecimiento excesivo de bacterias se debe principalmente a microorganismos productores de metano (metanogénicos), como Methanobrevibacter smithii6.

En los casos más graves de SIBO, la diarrea puede ser grasa (esteatorrea), lo que provoca pérdida de peso y desnutrición. La malabsorción puede incluir vitaminas liposolubles, como la vitamina A, D y E, pero también vitamina B12 y hierro, con la consiguiente anemia micro o macrocítica, polineuropatía y trastornos del metabolismo óseo. La mayoría de los pacientes no tienen deficiencias de ácido fólico o vitamina K, ya que son productos del metabolismo bacteriano6.

Debido a la falta de síntomas específicos, el diagnóstico de SIBO requiere evaluaciones diagnósticas integrales. El hecho de que SIBO comúnmente coexista con otras condiciones preexistentes puede representar un obstáculo adicional para su tratamiento efectivo o incluso exacerbar los síntomas. Un paso indudablemente importante y recomendado en el tratamiento de SIBO es determinar la causa subyacente, ya que es probable que el tratamiento causal reduzca el riesgo de recurrencia de SIBO6.

La presencia de manifestaciones clínicas indicativas de SIBO no es motivo suficiente para iniciar un tratamiento de erradicación con antibioterapia sistémica. Cualquier tratamiento de este tipo siempre debe ir precedido de evaluaciones diagnóstica6.

 

DIAGNÓSTICO:

El examen físico en pacientes con SIBO generalmente no revela anomalías marcadas. Algunos pacientes presentan una distensión abdominal considerable. La palpación puede revelar asas intestinales segmentariamente constreñidas o distendidas. Se pueden encontrar anomalías en las pruebas de laboratorio en formas más graves de SIBO y, por lo general, incluyen anemia megaloblástica, anemia por deficiencia de hierro, deficiencias de vitaminas liposolubles (A, D y E), deficiencia de vitamina B12 e hipoalbuminemia6.

Métodos diagnósticos de SIBO7:

-Análisis de aliento: Esta prueba se basa en la medición de los gases producidos por las bacterias durante la fermentación de los carbohidratos no absorbidos en el intestino delgado. Se utiliza comúnmente la medición de hidrógeno o metano en la respiración.

-Aspirado duodenal: Esta técnica consiste en la obtención de una muestra de líquido del intestino delgado mediante una endoscopia o colonoscopia. La muestra se analiza en el laboratorio para determinar el crecimiento bacteriano excesivo.

-Cultivo de tejido: Se toma una muestra de tejido del intestino delgado durante una endoscopia o una cirugía y se cultiva en el laboratorio para identificar las bacterias presentes y su cantidad.

Pruebas y análisis utilizados para detectar el SIBO7:

-Análisis de heces: Se examina una muestra de heces para evaluar la presencia de bacterias específicas en el intestino delgado y determinar si hay un desequilibrio microbiota intestinal.

-Estudios de imagen: Se pueden utilizar radiografías con bario o una resonancia magnética para detectar alteraciones estructurales en el sistema digestivo que puedan favorecer el SIBO.

-Pruebas de intolerancia alimentaria: Estas pruebas permiten identificar si hay alimentos específicos que puedan estar contribuyendo al sobrecrecimiento bacteriano.

 

TRATAMIENTO:

El objetivo principal del tratamiento es reducir el sobrecrecimiento bacteriano y restaurar la microbiota intestinal a un equilibrio saludable7.

Antibióticos: El ACG (American College of Gastroenterology) sugiere administrar antibióticos en los pacientes sintomáticos con SIBO para eliminar el sobrecrecimiento bacteriano e inducir la remisión de los síntomas [C/B]8. Antes de iniciar la antibioticoterapia, se debe intentar establecer el diagnóstico de SIBO mediante una prueba objetiva8.

Por consiguiente, la antibioticoterapia suele tener un carácter empírico. En los pacientes con SIBO, se ha evaluado con más frecuencia la eficacia de los siguientes fármacos: amoxicilina con ácido clavulánico, ciprofloxacina, doxiciclina, metronidazol, neomicina, norfloxacina, rifaximina, tetraciclina y cotrimoxazol8.

Como a menudo se observa una recurrencia del SIBO tras el tratamiento antibiótico, la práctica habitual consiste en repetir el tratamiento con un antibiótico de otro grupo8.

En las personas con un resultado inicial anómalo en la prueba de aliento, volver a realizar la prueba después del tratamiento puede mostrar una relación entre la remisión de los síntomas y la normalización del nivel de hidrógeno o metano8.

La prevención del SIBO, que esencialmente consiste en tratar la enfermedad de base, es fundamental para evitar repetir una antibioticoterapia8.

Dieta: La principal modificación dietética en el SIBO consiste en limitar el consumo de ingredientes fermentables y alimentos de bajo contenido en fibra, polialcoholes y edulcorantes fermentables como la sucralosa. Además, se deben evitar los prebióticos (p. ej. la inulina). Se han demostrado los efectos beneficiosos de una dieta baja en oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAP; no obstante, esta dieta se debe implementar durante poco tiempo: 4-6 semanas)8.

Probióticos: No hay datos que justifiquen la recomendación de probióticos en el tratamiento del SIBO8.

Trasplante de microbiota intestinal: Los datos sobre la eficacia del trasplante de microbiota intestinal en los pacientes con SIBO son escasos y poseen un carácter casuístico. En la actualidad, este tipo de terapia no se recomienda en el SIBO. Además, últimamente se han publicado advertencias sobre la posibilidad de que se transmiten patógenos con múltiples resistencias a fármacos debido al trasplante de microbiota. No hay motivos para justificar el trasplante de microbiota intestinal como tratamiento del SIBO8.

 

CONCLUSIÓN

En resumen, podemos considerar las siguientes conclusiones8:

  • El SIBO es un conjunto de manifestaciones clínicas digestivas causado por la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado.
  • El síntoma más frecuente del SIBO es la distensión abdominal.
  • La prueba de aliento con glucosa (75 g) o lactulosa (10 g) es el estudio no invasivo esencial en el diagnóstico del SIBO.
  • La aspiración y el cultivo del contenido del intestino delgado se considera el estándar de oro en el diagnóstico del SIBO (para confirmar el diagnóstico es necesario que el aspirado contenga ≥103 UFC/ml).
  • La prueba de aliento se debe considerar siempre que se presenten síntomas de SIBO en los pacientes con SII, en las personas con trastornos de la motilidad intestinal y en los pacientes operados en la cavidad abdominal.
  • En las personas con estreñimiento crónico, se debe considerar combinar la prueba de aliento con un análisis de la concentración de metano para descartar el IMO.
  • En los pacientes con SIBO, el tratamiento consiste en administrar antibióticos.
  • En la actualidad, no existen motivos para contemplar la administración de probióticos ni el trasplante de microbiota intestinal como tratamientos del SIBO.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado [Internet]. Mayoclinic.org. 1998-2024[citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/small-intestinalbacterial-overgrowth/symptoms-causes/syc-20370168?p=1
  2. CSENDOCS-Servei d’Endocrinologia i Nutrició de l’Hospital Universitari Quirón Dexeus. SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado). 2017[citado el 16 de enero de 2024]; Disponible en: https://www.endocrino.cat/es/blog-endocrinologia.cfm/ID/8204/ESP/sibo-sobrecrecimiento-bacterianointestino-delgado-.htm
  3. Moreno M. SIBO: Causas, síntomas y otros problemas relacionados [Internet]. Instituto de Microecología. 2023 [citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://microecologia.es/sibo-causassintomas-problemas-relacionados/
  4. Proliferación excesiva de bacterias en el intestino delgado [Internet]. Medlineplus.gov. 2022[citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000222.htm
  5. ¿Qué es el SIBO? Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado [Internet]. Intramed.net.2020. [citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=90391
  6. Skrzydło-Radomańska B, Cukrowska B. How to recognize and treat small Intestinal Bacterial Overgrowth? J Clin Med [Internet]. 2022 [citado el 16 de enero de 2024];11(20):6017. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/jcm11206017
  7. Salcedo MJL. ¿Qué es el SIBO? – Diagnóstico y Tratamiento en 2023 [Internet]. Synergia MedicalCare – Medicina Integrativa Madrid. Synergia MedicalCare – Centro de Medicina Integrativa Madrid; 2023 [citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://synergiamedicalcare.es/que-es-el-sibo-diagnosticotratamiento
  8. Guías: sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado. Tratamiento (ACG 2020) [Internet]. Empendium.com.2020 [citado el 16 de enero de 2024]. Disponible en: https://empendium.com/manualmibe/noticias/247547,guias-sobrecrecimiento-bacteriano-en-intestinodelgado-tratamiento-acg-2020

 

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