Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.78.55.001
AUTORES
- Ana Paola Izaguirre Monreal. Médico Pasante del Servicio Social, Universidad del Valle de México Campus Saltillo, ORCID: https://orcid.org/0009-0006-4046-9999. México.
- Nadia Alejandra Jasso Uresty. Doctora en Salud Pública, Universidad del Valle de México Campus Saltillo, ORCID: https://orcid.org/0009-0007-2526-9080. México.
- Emmanuel González Estrada. Director de la Escuela de Medicina, Universidad del Valle de México Campus Saltillo ORCID https://orcid.org/0009-0006-4838-8157. México.
- Francisco Xavier Olmos García. Director de Ciencias de la Salud, Universidad Del Valle de México Campus Saltillo, ORCID https://orcid.org/0000-0002-4189-6654. México.
- Azucena Guadalupe Garduño Covarrubias. Coordinadora de Campos Clínicos, Universidad del Valle de México Campus Saltillo, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3115-9159.
RESUMEN
Introducción: La simulación clínica se ha transformado en una técnica educativa novedosa en las ciencias de la salud, al ofrecer a los alumnos ambientes seguros y regulados para perfeccionar competencias clínicas, éticas, análisis crítico y técnicas y procedimientos antes de tratar con pacientes auténticos.
Materiales y método: Se llevó a cabo una investigación cualitativa de tipo fenomenológico con alumnos de pregrado pertenecientes a las carreras de Medicina, Enfermería, Nutrición y Fisioterapia en la Universidad del Valle de México, Campus Saltillo. Se realizaron entrevistas semiestructuradas para recopilar los datos, que luego fueron analizados con técnica de teoría fundamentada, realizando la recolección y análisis de la información utilizando el método comparativo durante el análisis, codificación abierta, axial y selectiva para detectar categorías.
Resultados: Se identificaron cuatro categorías fundamentales: técnicas y procedimientos, simulación clínica, ética y análisis crítico. Los participantes vieron la simulación clínica como un método de aprendizaje efectivo que fomenta la combinación del conocimiento teórico con la práctica clínica en un ambiente seguro. Los alumnos vincularon la ética, sobre todo, con la seguridad del paciente y la no maleficencia; sin embargo, se detectó que tenían un entendimiento restringido de otros principios bioéticos. Se reconoció el análisis crítico como valioso, pero no se utilizó de manera sistemática como instrumento para la reflexión en el aprendizaje.
Conclusión: Reforzar la reflexión posterior a la simulación y el pensamiento crítico durante las actividades de simulación puede optimizar aún más los resultados del aprendizaje, así como colaborar en la capacitación de profesionales sanitarios que sean competentes, humanistas y enfocados en el paciente.
PALABRAS CLAVE
Entrenamiento simulado, ética clínica, pensamiento crítico.
ABSTRACT
Introduction: Clinical simulation has become a novel educational technique in the health sciences, offering students safe and regulated environments to refine clinical, technical, ethical, and critical reasoning skills before working with real patients.
Materials and method: A qualitative, phenomenological study was conducted with undergraduate students from the Medicine, Nursing, Nutrition, and Physical Therapy programs at the Universidad del Valle de México, Saltillo Campus. Semi-structured interviews were used to collect data, which were then analyzed using grounded theory. Data collection and analysis employed a comparative method, with open, axial, and selective coding to identify categories.
Results: Four fundamental categories were identified: techniques and procedures, clinical simulation, ethics, and critical analysis. Participants viewed clinical simulation as an effective learning method that fosters the integration of theoretical knowledge with clinical practice in a safe environment. Students primarily associated ethics with patient safety and non-maleficence. However, it was found that they had a limited understanding of other bioethical principles. Critical analysis was recognized as valuable, but it was not systematically used as a tool for reflection in learning.
Conclusion: Strengthening post-simulation reflection and critical thinking during simulation activities can further optimize learning outcomes, as well as contribute to the training of competent, humanistic, and patient-centered healthcare professionals.
KEY WORDS
Simulation training, ethics clinical, critical thinking.
INTRODUCCIÓN
La simulación clínica ha sido reconocida como una de las técnicas pedagógicas más eficaces e innovadoras, en cuanto al ámbito de la formación profesional sanitaria. Su implementación hace posible la creación de situaciones clínicas realistas en entornos seguros y controlados, en los que los alumnos pueden combinar conocimientos teóricos, capacidades técnicas y competencias éticas sin poner en peligro la seguridad de pacientes reales. Esta metodología no solo fortalece el razonamiento clínico, sino que también promueve la adquisición de competencias no técnicas como liderar, comunicarse, trabajar en equipo, tomar decisiones bajo presión y desarrollar habilidades de inteligencia emocional. Siendo estas, cualidades esenciales para un ejercicio de salud integral con enfoque humanista1.
Numerosos estudios recientes indican que la simulación clínica no únicamente promueve el aprendizaje académico, sino que también contribuye a fortalecer la autonomía en el ámbito profesional, la bioética y la confianza de los profesionales sanitarios en formación. Los estudiantes son capaces de reflexionar críticamente sobre sus acciones, detectar problemas éticos y desarrollar destrezas necesarias para encarar circunstancias complejas en la práctica real a través de técnicas como la simulación virtual, el análisis estructurado de casos, los pacientes estandarizados y los procesos de retroalimentación o «debriefing»2.
La simulación clínica interviene en la capacitación de los profesionales sanitarios donde el error pueda ser cometido en un simulador y no en un paciente; La Organización Mundial de la Salud a nivel mundial ha resaltado fallos en la atención sanitaria, siendo necesario modificar la capacitación del personal para mayor protección de los individuos3.
En Latinoamérica, la simulación clínica ha experimentado un crecimiento constante. Una investigación a nivel regional identificó 408 centros de simulación en el área, con una concentración más alta en: Chile (37,5%), Brasil (18.1%) y México (12.7%)4. En México se ha fomentado la simulación clínica por parte de hospitales, universidades y organizaciones especializadas, tal como la Sociedad Mexicana de Simulación en Ciencias de la Salud5.
MATERIALES Y MÉTODO
Se llevó a cabo una investigación cualitativa de tipo fenomenológico con alumnos de pregrado pertenecientes a las carreras de Medicina, Enfermería, Nutrición y Fisioterapia en la Universidad del Valle de México, Campus Saltillo. Se realizaron entrevistas semiestructuradas para recopilar los datos, que luego fueron analizados con técnica de teoría fundamentada, realizando la recolección y análisis de la información utilizando el método comparativo durante el análisis, codificación abierta, axial y selectiva para detectar categorías.
DESARROLLO
Algunos de los avances han sido la implementación de programas de simulación en hospitales con gran especialización y facultades de medicina, el Instituto Mexicano del Seguro Social ha creado centros especializados y posee Centros de Simulación para la Excelencia Quirúrgica y Clínica (CeSiECQ), así como áreas y unidades de simulación diversas en los estados de Ciudad de México, Yucatán y Jalisco6.
Simulación clínica en ciencias de la salud:
En relación con la aplicación de la simulación clínica en ciencias de la salud: Mercado et al (2021), publicaron un artículo en México que analiza la utilidad de la simulación clínica a distancia como herramienta educativa para fortalecer competencias médicas. Los autores tuvieron como objetivo explorar la percepción de docentes sobre la implementación de la telesimulación para desarrollar habilidades clínicas en estudiantes de pregrado (n=70), mediante la realización de un estudio cualitativo aplicando entrevistas semiestructuradas a profesores participantes. Como resultado se demostró que la telesimulación favorece el pensamiento crítico, la toma de decisiones, el manejo de información clínica y el profesionalismo. Además, permitió mantener el entrenamiento médico durante la pandemia por COVID-19. Los autores identificaron que esta estrategia ayuda a practicar en escenarios clínicos seguros antes del contacto de los estudiantes con pacientes reales. Sin embargo, señalaron limitaciones para desarrollar algunas habilidades procedimentales. Se concluyó que la simulación clínica es una herramienta útil para mejorar la formación médica y fortalecer la confianza de los estudiantes ante situaciones clínicas reales7.
Gutiérrez et al (2021), en México realizaron una investigación donde se analiza la aplicación de la simulación clínica para fortalecer habilidades en estudiantes de fisioterapia y medicina con un total de 86 estudiantes. El objetivo fue diseñar un escenario simulado sobre la atención de un paciente geriátrico con delirium mixto para evaluar conocimientos, habilidades clínicas y trabajo colaborativo. Se realizó un estudio cuantitativo, transversal y descriptivo con estudiantes de pregrado. Los resultados mostraron que la simulación permitió practicar la valoración del paciente, la comunicación clínica y la toma de decisiones en equipo. Además, favoreció el aprendizaje interprofesional y la comprensión del rol del fisioterapeuta dentro de la atención integral; Concluyendo que la simulación clínica es una estrategia útil para desarrollar competencias clínicas, razonamiento profesional y colaboración entre futuros profesionales de la salud8.
Merchán-Baeza et al (2021) hicieron un análisis sistemático en España con un total de 24 estudios analizados, apegándose a las normas PRISMA, con el propósito de estudiar la eficacia de la simulación con pacientes estandarizados en relación con los métodos tradicionales de enseñanza en el ámbito de las ciencias de la salud. Después de revisar catorce investigaciones que se ajustaban a estándares rigurosos de metodología, los autores analizaron variables fundamentales clasificados en cuatro grupos: adquisición de conocimientos, aprendizaje práctico en el ámbito clínico, autoeficacia y progreso en habilidades comunicativas. Aunque los descubrimientos indican que no hay diferencias estadísticamente significativas en la adquisición de habilidades prácticas por parte de los estudiantes entre los dos métodos, el estudio concluye que se potencia significativamente la efectividad de este modelo alternativo al incorporar videos explicativos iniciales y sesiones finales de retroalimentación o resumen9.
Ríos & Martínez en 2024 mostraron que el uso deliberado de la técnica de simulación clínica contribuye a un proceso de modelización didáctica en profesores de enfermería y medicina de Colombia. Los autores muestran, mediante un enfoque cualitativo descriptivo y una triangulación metodológica de entrevistas y cuestionarios, que la capacitación en esta técnica posibilita a los profesores pasar desde modelos convencionales de transmisión-recepción hasta uno por descubrimiento. Este ajuste pedagógico otorga prioridad al aprendizaje activo, a la identificación de los saberes previos del alumno y al cultivo de capacidades de orden superior y pensamiento crítico a través del diseño de escenarios estructurados y procesos de retroalimentación. Finalmente, la simulación clínica se establece como un instrumento dinámico que convierte el papel del docente en el de un facilitador, fomentando una enseñanza que se enfoca en la autonomía y en la incorporación de complejas redes cognitivas en el estudiante10.
Simulación clínica y la ética:
Castellano et al (2020) presentaron un estudio sobre la simulación y el juego de roles como estrategia de aprendizaje de la Bioética y el Bioderecho en el ámbito de las ciencias de la salud en España. Los autores, tuvieron como objetivo comprobar la utilidad de la simulación clínica mediante el juego de roles para mejorar las competencias del alumnado y favorecer un aprendizaje significativo de los contenidos bioéticos. La metodología utilizada fue una intervención educativa basada en una práctica de laboratorio con escenarios clínicos simulados, donde los estudiantes (n=58) representaron casos relacionados con dilemas bioéticos y posteriormente realizaron análisis, reflexión y evaluación de la actividad. Los resultados principales demostraron que la simulación permitió transferir los conocimientos teóricos a situaciones prácticas, mejoró la comprensión de los problemas éticos, fortaleció el pensamiento crítico reflexivo y favoreció la toma de decisiones profesionales; además, los estudiantes obtuvieron mejores resultados académicos en comparación con generaciones anteriores.
Las conclusiones señalan que la simulación clínica y el juego de roles son herramientas pedagógicas efectivas para la enseñanza de la bioética, ya que permiten desarrollar habilidades éticas, comunicación, análisis de conflictos y preparación para enfrentar situaciones reales en la práctica sanitaria con una diferencia significativa de (p<0.05)11.
Calleja et al (2020), realizaron una investigación en Chile, donde analizan el uso de la simulación clínica como estrategia para la enseñanza de la bioética en profesionales de la salud, con el objetivo de identificar la efectividad de esta metodología para desarrollar habilidades en la resolución de dilemas éticos y toma de decisiones clínicas. Los autores realizaron una revisión de literatura científica sobre 15 estudios que aplicaban simulación en la enseñanza de ética clínica. Los resultados mostraron que la simulación permite recrear situaciones reales en un ambiente seguro, favoreciendo la reflexión y el razonamiento ético. Además, mejora la comunicación con pacientes y familiares ante situaciones complejas. La estrategia fue utilizada principalmente en estudiantes de medicina, enfermería y otras áreas de salud, concluyendo que la simulación clínica es una herramienta efectiva para fortalecer la formación bioética, ya que permite practicar valores profesionales, empatía y toma de decisiones responsables antes de enfrentar escenarios reales12.
En este artículo, De los Ríos-Uriarte y Cerón-Apipilhuasco en México en 2025, se sugiere que la simulación clínica sea empleada como un método pedagógico efectivo para cultivar habilidades bioéticas, en particular para el reconocimiento, estudio y solución de dilemas complejos. Las escritoras afirmaron que la simulación proporciona un ambiente seguro en el cual se pueden combinar las competencias técnicas con el discernimiento ético y la comunicación asertiva, a través de una revisión bibliográfica basada en las normas de la American Society for Bioethics and Humanities. En el cual resaltan que el procedimiento enfatiza la importancia del debriefing como el centro esencial del aprendizaje, donde se propicia una reflexión acerca de valores y principios después de que se toman decisiones. Asimismo, se propone utilizar el método de las «cuatro cajas» (que incluye los gustos del paciente, la calidad de vida, las recomendaciones médicas y los aspectos contextuales) para organizar el análisis de los casos. En última instancia, el texto enfatiza que, a pesar de las dificultades, como la ausencia en Latinoamérica de una cultura bioética consolidada y la complejidad de estandarizar la ética en algoritmos, la simulación clínica es una herramienta innovadora e indispensable para profesionalizar el ejercicio médico y bioético13.
Gómez et al (2025) llevaron a cabo una revisión sistemática en Mexico-Colombia, utilizando la metodología PRISMA, con el propósito de examinar el efecto de la simulación clínica en la educación bioética de los profesionales sanitarios. Para ello, revisaron 12 investigaciones publicadas entre 2011 y 2024. La investigación concluyó que el empleo de pacientes simulados, juegos de roles y casos multimodales posibilita la creación de dilemas éticos realistas en ambientes controlados.
Esto favorece que alumnos de medicina, enfermería y otras disciplinas adquieran habilidades esenciales como la toma de decisiones fundamentada en principios de consentimiento informado y autonomía, el comportamiento ético y la imaginación moral. Los hallazgos indican que este método educativo potencia no solamente las competencias de comunicación interprofesional y el saber teórico, sino que además incrementa la seguridad en sí mismo y la conciencia ética de los participantes al posibilitarles experimentar de manera directa las consecuencias emocionales de sus decisiones sin poner en peligro a pacientes reales. En este sentido la investigación resalta que la simulación, con su carácter inmersivo, es una herramienta de enseñanza más eficaz que la didáctica convencional para hacer más sólida la estructura moral de los profesionales de la salud del futuro14.
Simulación clínica y el análisis crítico:
Contreras et al (2021,) en Chile analizaron la importancia de la simulación clínica en el desarrollo personal y desempeño de los estudiantes de enfermería. Los autores tuvieron como objetivo determinar cómo esta estrategia educativa influye en la preparación profesional y en la adquisición de competencias clínicas. La investigación utilizó un enfoque mixto, integrando métodos cuantitativos (n=106) y cualitativos (n=10) con estudiantes de enfermería. Los resultados demostraron que la simulación clínica favorece el desarrollo de habilidades técnicas, la seguridad, la confianza y la capacidad para tomar decisiones en situaciones similares a la práctica real. Además, permitió fortalecer la comunicación, el trabajo en equipo y la relación entre los conocimientos teóricos y la experiencia práctica. Los estudiantes destacaron que esta metodología facilita el aprendizaje en un ambiente seguro donde pueden cometer errores y reflexionar sobre ellos sin afectar a pacientes reales. Por lo cual los autores resaltaron que la simulación clínica es una herramienta fundamental en la formación de profesionales de la salud, ya que contribuye al desarrollo de recursos humanos más preparados, seguros y capaces de brindar cuidados de calidad15.
Guerrero et al (2023) en México llevaron a cabo una investigación cuantitativa de tipo no experimental para analizar la experiencia de 74 estudiantes de pregrado con el simulador virtual de pacientes Body Interact. La investigación mostró un avance estadísticamente significativo en la percepción que los alumnos tienen sobre su proceso de aprendizaje pedagógico e individual, a través de un diseño de pretest y postest obteniendo p<0.05. La teoría y la práctica se unen más fácilmente gracias a esta herramienta, según el análisis técnico, lo que favorece el uso de habilidades comunicativas, el pensamiento crítico y el razonamiento clínico en un ambiente seguro. Razón por la cual los investigadores determinaron que la simulación virtual con el uso de esta herramienta cumple con las expectativas académicas y funciona como un catalizador para tomar decisiones correctas y fortalecer la autoconfianza en los profesionales de salud del futuro16.
Montiel et al (2024) en México afirman que la simulación clínica ha superado su rol pedagógico convencional para convertirse en una herramienta estratégica de responsabilidad social en los sistemas sanitarios modernos. Los autores subrayan que es importante integrar esta técnica de inmersión en ambientes controlados, que sustituye o amplifica experiencias reales, en el currículum y las operaciones; especialmente después de la pandemia por COVID-19, ya que contribuye a formar recursos humanos competentes y minimizar riesgos al mejorar la seguridad del paciente. la investigación traslacional, expone la efectividad de la simulación en tres niveles (Traslación a humanos, traslación a pacientes y traslación a la práctica clínica).
Se muestra así que el entrenamiento no solamente mejora las capacidades técnicas y no técnicas (por ejemplo, comunicación y liderazgo), sino que también tiene un efecto positivo sobre la eficiencia institucional y la salud pública al disminuir los gastos derivados de complicaciones y reforzar la cultura organizativa de seguridad, se destaca un cambio hacia aplicaciones que cambian la simulación, con el propósito de innovar procesos de salud, crear nuevos modelos de atención y robustecer la resiliencia sistémica bajo los principios de Seguridad I y II17.
Simulación clínica y, las técnicas y procedimientos:
Cartagena et al (2023) en Colombia exponen que la simulación clínica con realidad virtual constituye una estrategia pedagógica fundamental que permite la recreación de entornos clínicos para la formación y evaluación del personal de salud. Las autoras subrayan, mediante una revisión de documentos de artículos en revistas indexadas, que esta tecnología favorece la transferencia entre la teoría y la práctica en un entorno seguro que reduce los riesgos para el paciente y el estudiante al posibilitar errores sin consecuencias reales. Involucrar niveles altos de la taxonomía de Bloom (evaluación, síntesis y análisis) al emplear la realidad virtual favorece un aprendizaje significativo y experiencial, lo cual estimula la inmersión y la interacción multisensorial. En conclusión, esta metodología no solo aumenta los niveles de conocimiento técnico, sino que también mejora habilidades transversales como el liderazgo, la colaboración en equipo y la toma de decisiones importantes en situaciones dinámicas y realistas, antes de interactuar con pacientes reales18.
Vargas-Ovalle y Franco-Sánchez (2023) en Colombia exponen un análisis cualitativo que considera la simulación clínica en cuidados intensivos como una herramienta pedagógica clave para el fortalecimiento de habilidades no técnicas. La investigación señala categorías esenciales, como el liderazgo, la gestión de recursos en crisis, la inteligencia emocional y el trabajo en equipo, a través de entrevistas semiestructuradas con alumnos de enfermería y medicina (n=10) después de una situación de paro cardíaco. Los hallazgos muestran que, a pesar de que los participantes muestran una competencia técnica apropiada («saber hacer»), todavía existen deficiencias importantes en la gestión de las emociones, lo cual impacta directamente la unidad del equipo y la toma de decisiones bajo presión. La conclusión del artículo es que la simulación, al posibilitar una transferencia efectiva de habilidades conductuales a la práctica clínica real, es un instrumento esencial para promover la humanización y la seguridad del paciente19.
Los artículos destacan que la simulación clínica trasciende lo educativo y se convierte en una táctica esencial para mejorar la seguridad del paciente, el cuidado de calidad y la eficiencia de los sistemas sanitarios. Su relevancia es clara para el desarrollo de habilidades no técnicas, como la gestión de crisis, el trabajo en equipo, el liderazgo y la inteligencia emocional; estas son esenciales para una práctica clínica segura y humana.
Definición de términos:
Simulación clínica: se puede definir ampliamente como el uso de, dispositivos y/o entorno a imitar un aspecto particular de la atención clínica20.
Ética: Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida21.
Análisis crítico: concepto relacionado a un procedimiento de interpretación y apreciación de un contenido, una idea, una situación o una postura que busca la profundidad en pos de evaluar y comprender argumentos con la mayor claridad posible22.
Técnicas y procedimientos: Conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte23
MATERIAL Y MÉTODO
Este estudio se realiza desde una perspectiva cualitativa de tipo fenomenológica, con el objetivo de entender las vivencias, significados y percepciones que los alumnos de ciencias de la salud le otorgan a la simulación clínica en su educación profesional. Se enfoca en identificar el desarrollo de habilidades clínicas, éticas, así como el análisis crítico, técnicas y procedimientos.
La población objeto de estudio está compuesta por alumnos de Medicina, Enfermería, Nutrición y Fisioterapia que estudian en la Universidad del Valle de México, Campus Saltillo.
La recolección de datos se realizó mediante entrevistas semiestructuradas, lo que permitió analizar las experiencias y perspectivas de los participantes en relación con las habilidades clínicas, éticas, análisis crítico, técnicas y procedimientos. Posteriormente, se estudió la información obtenida a través de un proceso de categorización temática e interpretación fenomenológica, donde se identifican similitudes, diferencias y patrones entre las vivencias que los estudiantes comparten.
RESULTADOS
Los principios de la Teoría Fundamentada fueron los utilizados para analizar las entrevistas. Se identificaron categorías que surgen mediante un procedimiento de codificación abierta, axial y selectiva. Lo que explica cómo los estudiantes consideran este enfoque pedagógico como un medio para fortalecer las actitudes, habilidades y conocimientos necesarios para desempeñar la profesión de forma segura y humanitaria (Figura 1):
Con relación a las entrevistas analizadas en la presente investigación, los alumnos respondieron preguntas acerca de la simulación clínica en sus respectivas disciplinas, subrayando los ejes antes mencionados. Para Medicina, la simulación se consideró una oportunidad para desempeñar diferentes papeles en el proceso de atención expresando: “practicar cómo atender a un paciente o también ser un paciente”, Indicaron que esta experiencia ayuda a trasladar lo aprendido a situaciones clínicas reales, “me acordé que en la simulación de un paciente presentaba los mismo síntomas” contribuyendo al razonamiento clínico y toma de decisiones. El alumno de fisioterapia resaltó la importancia para habituarse al ambiente profesional “es la forma en que vamos a ver día a día a pacientes y compañeros de trabajo”, en este sentido los alumnos demostraron la posibilidad de prever los retos y mejorar la preparación expresándolo como: “nos ayuda ver cómo será nuestro campo laboral y las adversidades”.
Enfermería describe la simulación como la oportunidad de “recrear posiciones basadas en chequeos” y la utilidad al momento de estar expuestos a lo clínico “al ir a prácticas ya me favorece llevarlo a cabo correctamente, saber cómo realizarlo” mostrando confianza y seguridad en situaciones reales. El alumno de nutrición señaló la simulación clínica como la ocasión de “simular cierta enfermedad o patología”, mencionando su utilidad profesional al comentar “vamos a tener cierta noción del caso en la vida real” así como en la vida laboral “usar esas herramientas para sobrevivir”.
En cuanto a la pregunta relacionada con la ética, se contemplaron sus consecuencias y lo que ocurriría si el alumno no tomara con seriedad alguna práctica teniendo respuestas como en medicina: “Nos llaman la atención o se refleja en la calificación” indicando que no comprometerse durante las prácticas puede tener repercusiones académicas. En fisioterapia presentaron una perspectiva más enfocada en los efectos clínicos de una práctica inadecuada señalando: “Que cuando lo lleve a la vida real, puede ocasionar lo que se le conoce como eutanasia o maleficencia”, siendo necesario “no hacer más daño al paciente de lo que ya está dañado”, señalando mayor compromiso en los principios bioéticos. En enfermería establecieron una relación directa entre la preservación de la vida y la responsabilidad ética al comentar: “llevándolo al ámbito laboral, sería perjudicar una vida” reflejando el impacto de las decisiones y acciones en el nosocomio. Por último, nutrición señala que la falta de seriedad en las prácticas implicaría que “no va a haber un buen manejo” poniendo en evidencia la deficiencia en el manejo de los pacientes.
Los alumnos respondieron a la pregunta acerca del rol que desempeña el análisis crítico al realizar una práctica de simulación clínica, observándose primer lugar que este análisis nos ayuda a ver el desempeño “es empezar a ver nuestros errores por ejemplo cuando estamos consultando”, en este mismo sentido dicho análisis ayuda a identificar el estado del paciente como lo que refiere el alumno de fisioterapia “nos ayuda a identificar que tan afectado está el nervio del paciente o el músculo que refiere”, además de que mencionaron que el análisis se realiza de manera personal como “siento que es más personal, es diferente en los criterios de cada persona”; así como el uso en el ambiente laboral “es importante tener este tipo de análisis para saber cómo reaccionar ante las situaciones”.
Las preguntas sobre técnicas y procedimientos se enfocaron en indagar acerca de cómo los alumnos perciben las ventajas de realizar procedimientos clínicos en entornos simulados antes de aplicarlos a pacientes reales, además de evaluar el aporte que la simulación tiene para reducir fallos técnicos durante el ejercicio profesional. En medicina el comentario “más que nada el tener cuidado, porque no solamente vamos a arriesgar al paciente, sino también nosotros» muestra una conciencia acerca de la responsabilidad profesional y la protección de la seguridad del personal de salud y del paciente, así como “aprovechar antes de entrar a campo laboral” admitiendo la utilidad de la simulación como una fase preparatoria que ayuda a transitar hacia situaciones reales de atención.
En fisioterapia asociaron la simulación con entender cómo funciona el cuerpo y detectar las necesidades de los pacientes al decir que “solamente es ver cómo funciona cada parte del cuerpo o qué le duele” sin embargo, señalaron como área de oportunidad fortalecer su formación en esta metodología al afirmar que “sería necesario tener un poquito más de conocimiento sobre la simulación para poder llevar a cabo lo aprendido en simulación a la vida real”. En enfermería destacaron el vínculo que hay entre la simulación y el evitar errores refiriendo que dicha herramienta es útil en la práctica de técnicas invasivas para disminuir el margen de error, mencionando que es una gran ventaja “ayuda a no cometer errores, y pues más que nada en la práctica, mejorarlo” y la respuesta “pues a mejóralo” refiere que el ejercicio repetido en entornos simulados mejora las aptitudes técnicas y ayuda a una atención más segura y eficaz.
En nutrición las respuestas “como ya lo practicamos en forma simulada, ya pues en una persona, pues ya vamos a saber qué hacer”, y “para nosotros ya luego saber qué hacer con los pacientes de acuerdo con lo que ya me vayan diciendo«, muestran que la simulación mejora la habilidad analítica, el proceso de tomar decisiones y la seguridad para actuar en circunstancias clínicas reales además de ayudar a obtener una base de habilidades y conocimientos, que pueden usar más tarde con pacientes reales
Interpretación por categoría:
Simulación/clínica:
Los alumnos encuestados consideran la simulación clínica como instrumento de aprendizaje siendo posible ejercitar las capacidades profesionales en un entorno seguro antes de presentarse en un ámbito hospitalario. El grado de entendimiento cambia acorde al semestre y carrera cursada a la hora de la encuesta lo cual indica que la simulación contribuye al crecimiento del razonamiento clínico y de la toma de decisiones.
Simulación /Ética:
La ética es reconocida, sobre todo, desde el punto de vista de los alumnos como evitar perjuicios al paciente. El principio de no maleficencia está manifestado de forma explícita en la carrera de fisioterapia; y en la carrera de nutrición y enfermería, de manera implícita. Sin embargo, es notorio un escaso análisis acorde a otros principios éticos como lo son la confidencialidad, la justicia y la autonomía; siendo que el entendimiento ético en los alumnos está centrado en la seguridad clínica. A pesar de lo antes mencionado en una de las entrevistas se logra observar la importancia de los principios éticos en la educación y el ejercicio profesional en salud, además de las consecuencias derivadas de la actuación inadecuada que pueden afectar la seguridad y el bienestar del paciente.
Simulación/Análisis crítico:
Se indica que los alumnos reconocen de manera parcial la relevancia del análisis crítico, sin embargo, se nota un problema para visualizarlo como un instrumento sistemático para reflexionar y mejora del rendimiento. La comprensión más próxima al concepto es resaltada en la carrera de medicina al ser vinculado como la identificación de errores y el debriefing después de cada práctica de simulación.
Simulación/Técnicas y procedimientos:
Entre los alumnos se coincide que la simulación clínica ayuda a disminuir errores técnicos al practicar en ambientes controlados, así mismo se desarrolla confianza, mejora de competencias procedimentales y fortalecimiento de la seguridad del paciente antes de ser expuestos a situaciones reales.
CONCLUSIONES
La simulación clínica se ha establecido como un método pedagógico innovador y efectivo para capacitar a los profesionales sanitarios, ya que ofrece un contexto seguro para el estudiante y la adquisición de conocimientos teóricos, desarrollo aptitudes técnicas y reforzamiento de competencias no técnicas y éticas sin poner en riesgo la seguridad del paciente. Esta metodología, según la evidencia científica, favorece la toma de decisiones, el trabajo en equipo, la comunicación, el razonamiento clínico y la confianza profesional. Estos son elementos fundamentales para ofrecer atención de calidad.
Por último, es necesario resaltar que los participantes mencionaron que esta estrategia pedagógica favorece la fusión de los conocimientos teóricos y la práctica clínica, lo que promueve el desarrollo y fortalecimiento de habilidades clínicas, éticas, análisis crítico del trabajo realizado, técnicas y procedimientos, inherentes al cuidado de la salud. Como resultado, la simulación es considerada un mecanismo que ayuda a reducir los errores en la atención real y a aumentar la seguridad del paciente, constituyéndose como un componente esencial en la educación de los profesionales sanitarios del futuro. No obstante, los resultados sugieren la necesidad de reforzar la enseñanza del análisis crítico y la retroalimentación reflexiva para maximizar el potencial formativo de la simulación clínica.
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ANEXOS
