AUTORES
- Laura Elfau Gracia. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Salas Elboj Saso. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Carmen Gracia Sen. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Dabi Anquela Gracia. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sara Solanes. Terapeuta ocupacional. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ana José Omiste Sanvicente. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El Síndrome de Parsonage-Turner (SPT) es una neuropatía rara que afecta al plexo braquial, caracterizada por dolor agudo en el hombro seguido de debilidad muscular y atrofia. Este artículo explora su fisiopatología, sintomatología y el rol de la fisioterapia en su tratamiento. La fisioterapia es clave para el manejo del dolor, recuperación de la movilidad y fortalecimiento muscular. En la fase aguda, el tratamiento se centra en el alivio del dolor mediante movilización pasiva y técnicas de electroterapia como TENS. Durante la fase de recuperación, los ejercicios de resistencia progresiva y la estimulación eléctrica neuromuscular (EMS) ayudan a mejorar la función y prevenir la atrofia. La última fase incluye el entrenamiento propioceptivo para la reintegración funcional del paciente. La fisioterapia temprana y personalizada puede mejorar significativamente el pronóstico funcional en pacientes con SPT.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de Parsonage-Turner, técnicas fisioterápicas.
ABSTRACT
Parsonage-Turner Syndrome (PTS) is a rare neuropathy affecting the brachial plexus, characterized by acute shoulder pain followed by muscle weakness and atrophy. This article examines its pathophysiology, symptoms, and the role of physical therapy in treatment. Physical therapy is essential for pain management, mobility recovery, and muscle strengthening. In the acute phase, treatment focuses on pain relief through passive mobilization and electrotherapy techniques like TENS. During recovery, progressive resistance exercises and neuromuscular electrical stimulation (NMES) help improve function and prevent atrophy. The final phase includes proprioceptive training for the patient’s functional reintegration. Early, personalized physical therapy can significantly enhance functional prognosis in PTS patients.
KEY WORDS
Parsonage Turner syndrome, physiotherapy techniques.
INTRODUCCIÓN
El Síndrome de Parsonage-Turner (a partir de ahora SPT), también conocido como neuritis braquial o amiotrofia neurálgica, es una neuropatía rara que afecta principalmente el plexo braquial y se caracteriza por un inicio agudo de dolor intenso en el hombro, seguido de debilidad y, en ocasiones, atrofia muscular en los músculos afectados1. Este síndrome fue descrito inicialmente por Parsonage y Turner en 1948 y, desde entonces, ha sido objeto de estudio por sus causas inciertas y su complejo cuadro clínico. La incidencia combinada varía de 2-3 casos2 a 100 casos3 cada 100.000 habitantes por año, y es poco común en bebés2.
La etiología del SPT no está completamente definida, aunque se han identificado factores que pueden predisponer al desarrollo de esta patología. Entre éstos, se incluyen infecciones virales, como el virus de Epstein-Barr, el citomegalovirus4 y el SARS-CoV-21,5,6,7, procedimientos quirúrgicos recientes, traumatismos y predisposición genética. Varios estudios, han descrito casos tras la inmunización con todos los tipos de vacunas para el COVID-191,8. Algunos estudios recientes sugieren que el SPT podría tener un componente autoinmune, donde una reacción inflamatoria del sistema inmunológico desencadenaría el daño nervioso. A pesar de los avances en la comprensión de sus posibles desencadenantes, el diagnóstico y el tratamiento del SPT siguen siendo desafiantes debido a su naturaleza poco frecuente y a la variabilidad de los síntomas que presenta en cada paciente9,10.
El diagnóstico del SPT es clínico y se basa en la identificación de sus características distintivas. Sin embargo, es crucial diferenciarlo de otras neuropatías del plexo braquial, como el síndrome del desfiladero torácico o las lesiones traumáticas del plexo, para evitar tratamientos inadecuados. El uso de pruebas de imagen, como la resonancia magnética3 (RM) y estudios de conducción nerviosa como electromiografías11 (EMG), pueden ayudar a confirmar el diagnóstico, así como a evaluar el grado de afectación muscular y la progresión de la atrofia. Se han descrito, a través de la ecografía y la RM, unas hiperintensidades nerviosas con hinchazones y constricciones identificables como alteraciones nerviosas en forma de reloj de arena que se considerarían patognomónicas del SPT3,12.
El tratamiento del SPT es multidisciplinario, e incluye el manejo del dolor, intervenciones farmacológicas y la rehabilitación mediante fisioterapia para recuperar la funcionalidad y la fuerza muscular. La fisioterapia juega un rol crucial en la recuperación de los pacientes3,9, ya que promueve la restauración de la movilidad y la fuerza de los músculos afectados, lo que puede tener un impacto positivo en la calidad de vida y el pronóstico funcional a largo plazo.
Fisiopatología del SPT:
El SPT, se caracteriza por una inflamación aguda e idiopática de los nervios del plexo braquial4,5,9, lo que provoca un cuadro de dolor intenso y debilidad muscular progresiva en los músculos inervados por los nervios afectados3. Los estudios recientes han permitido avanzar en la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos del SPT, sugiriendo que una disfunción en el sistema inmunológico podría desencadenar el síndrome6, afectando las fibras nerviosas periféricas y generando daño inflamatorio en la estructura nerviosa.
Se ha propuesto que el SPT es una neuropatía multifocal y asimétrica de naturaleza autoinmune, que involucra una respuesta inflamatoria en los nervios del plexo braquial6. Algunos investigadores postulan que, en individuos predispuestos genéticamente, ciertos desencadenantes ambientales, como infecciones virales5,6,11 o reacciones vacunales8, pueden activar una respuesta inmune que ataca las fibras nerviosas, generando una desmielinización y degeneración axonal parcial o completa1,4. Esta hipótesis se apoya en estudios histopatológicos que han demostrado infiltración de células inflamatorias, como linfocitos y macrófagos, en los nervios de pacientes con SPT, indicando un mecanismo autoinmune mediado por células que involucra tanto el daño directo a los nervios3,12 como la activación de una respuesta inflamatoria prolongada.
Además, algunos estudios de neuroimagen y análisis de electrofisiología han mostrado cambios estructurales en el plexo braquial de los pacientes afectados5, caracterizados por edema nervioso, desmielinización y, en algunos casos, fibrosis del tejido nervioso afectado. Estos hallazgos sugieren que el SPT tiene un curso bifásico: una fase aguda inicial de inflamación nerviosa, seguida de una fase crónica de atrofia muscular secundaria al daño axonal4. Esta progresión puede explicar la transición de dolor agudo a una debilidad prolongada y, en algunos casos, irreversible, lo cual afecta la recuperación funcional de los pacientes. En cuanto a los nervios periféricos, se reconocen estructuralmente en las pruebas de imagen, constricciones en forma de reloj de arena3,12.
Sintomatología:
El SPT presenta un cuadro clínico distintivo caracterizado por un inicio súbito de dolor intenso en la región del hombro, frecuentemente descrito como profundo y punzante, el cual suele durar de días a semanas antes de remitir y dar paso a una debilidad muscular progresiva en la zona afectada1,3,4,7,10,12. Este dolor inicial, que generalmente afecta un solo lado del cuerpo, es seguido de una fase de debilidad muscular, con limitación funcional significativa, especialmente en los músculos de la cintura escapular y, en algunos casos, los del miembro superior. La atrofia muscular puede desarrollarse semanas o meses después, y es común en los músculos inervados por los nervios comprometidos, incluyendo el deltoides, bíceps y supraespinoso.
La progresión de los síntomas varía en cada paciente, y algunos casos pueden presentar parálisis parcial o total de los músculos afectados. Además, el SPT a menudo muestra patrones multifocales y asimétricos, afectando distintos músculos en diferentes pacientes, lo cual complica su diagnóstico y tratamiento. Los síntomas sensoriales, como el entumecimiento y las parestesias, también se observan, aunque en menor medida. Esta variabilidad en la sintomatología contribuye a la dificultad en el diagnóstico temprano del SPT y subraya la importancia de un abordaje individualizado en cada paciente9,10,11.
TRATAMIENTO DE FISIOTERAPIA EN EL SPT:
La fisioterapia en el SPT es esencial para optimizar la recuperación, ya que ayuda a aliviar el dolor, restaurar la funcionalidad y prevenir la atrofia muscular en los pacientes afectados7. El tratamiento fisioterapéutico se debe adaptar a las necesidades individuales del paciente13 y progresar en función de la fase de recuperación en la que se encuentre, pasando desde la fase aguda hacia la rehabilitación avanzada.
Fase aguda: manejo del dolor y protección de la articulación:
Durante la fase inicial, cuando el dolor es más intenso, el tratamiento se enfoca principalmente en la reducción del dolor y la protección de los músculos y articulaciones afectados. El uso de técnicas de terapia pasiva, como la movilización suave y los estiramientos pasivos, ayuda a mantener la movilidad articular sin causar un incremento en el dolor. El paciente puede beneficiarse del uso de dispositivos de apoyo como cabestrillos para reducir la carga en el hombro, lo cual proporciona alivio y previene el empeoramiento de la lesión. Se describe en algún artículo, la terapia de liberación posicional para acelerar el proceso de recuperación14.
Además, algunas técnicas de electroterapia14, como la estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS), pueden ser útiles para el alivio del dolor en esta fase inicial, aunque su aplicación debe ser cuidadosamente supervisada por un profesional de fisioterapia. La TENS actúa modulando la percepción del dolor mediante la estimulación de los nervios superficiales, lo cual puede permitir al paciente realizar actividades ligeras de movilidad sin aumentar la sensibilidad.
Fase subaguda: movilización y recuperación de la movilidad:
A medida que el dolor comienza a disminuir, el tratamiento puede avanzar hacia ejercicios de movilización activa asistida para promover el rango de movimiento. Estos ejercicios se realizan inicialmente con la ayuda del fisioterapeuta y luego de forma progresiva por el propio paciente. Los ejercicios de movilidad activa son especialmente importantes para prevenir la rigidez articular y el desarrollo de contracturas en el hombro y brazo, áreas particularmente vulnerables en los pacientes con SPT3. Algunos estudios confirman que la fisioterapia basada en técnicas neurodinámicas pueden tener efectos beneficiosos en el SPT9.
La terapia manual puede también emplearse para abordar las restricciones articulares y para mejorar la movilidad de los tejidos blandos alrededor del área afectada. Los masajes miofasciales y la terapia de puntos gatillo ayudan a reducir la tensión en los músculos adyacentes, aliviando la carga en los músculos debilitados y favoreciendo una mayor elasticidad en los tejidos.
Fase de rehabilitación: fortalecimiento muscular y restauración funcional:
En la fase de recuperación, el enfoque terapéutico se centra en el fortalecimiento progresivo de los músculos. Se recomienda un programa de ejercicios de resistencia que incluya ejercicios isométricos inicialmente, ya que estos ejercicios permiten al paciente activar los músculos sin realizar movimiento articular significativo, lo que minimiza el riesgo de dolor. A medida que el paciente avanza, se incorporan ejercicios de resistencia dinámica para mejorar tanto la fuerza como la resistencia muscular.
La estimulación eléctrica neuromuscular (NMES) también es útil en esta fase, especialmente en pacientes con debilidad severa que tienen dificultades para activar los músculos de manera voluntaria. La NMES ayuda a estimular la contracción muscular, lo que previene la atrofia y mantiene el tono muscular mientras se recupera el control activo. Sin embargo, es importante ajustar la intensidad de la NMES para evitar una sobreestimulación que pudiera resultar dolorosa.
Fase de reinserción funcional y prevención de secuelas:
El último objetivo del tratamiento de fisioterapia es la reintegración del paciente en sus actividades cotidianas, laborales y deportivas, si es aplicable. En esta fase, se implementan ejercicios funcionales que simulan actividades de la vida diaria y que promueven la coordinación y la propiocepción14. Por ejemplo, ejercicios de levantamiento de peso progresivo y ejercicios específicos para la estabilidad del hombro y la fuerza del manguito rotador pueden ser beneficiosos para devolver la funcionalidad completa al miembro superior.
El entrenamiento propioceptivo y de equilibrio es crucial para ayudar al paciente a restaurar la percepción espacial y mejorar la coordinación, especialmente en aquellos pacientes que hayan experimentado una pérdida sensorial significativa. La educación del paciente también forma una parte esencial de esta fase, ya que puede ayudarle a prevenir futuras recaídas mediante estrategias de autocuidado y ejercicios de mantenimiento.
Casos clínicos y resultados:
El pronóstico del SPT es variable y depende en gran medida de la severidad de los síntomas iniciales y del tiempo transcurrido hasta el inicio del tratamiento de rehabilitación. Los estudios de casos clínicos han mostrado que la recuperación completa puede llevar desde varios meses hasta varios años, con algunos pacientes logrando una recuperación funcional total y otros experimentando déficits residuales de fuerza o movilidad10,12. Los factores de pronóstico incluyen la intensidad del dolor inicial, la extensión de la debilidad muscular, y la rapidez con la que se inicia la fisioterapia.
En algunos casos, los pacientes pueden experimentar una recuperación parcial con persistencia de cierta debilidad o atrofia muscular, especialmente si el SPT ha afectado músculos clave del hombro o el brazo. Por otro lado, los pacientes que reciben tratamiento de fisioterapia de manera temprana tienen mayores probabilidades de recuperación completa. La fisioterapia adecuada puede, en muchos casos, mejorar significativamente la función y reducir las limitaciones a largo plazo, lo que enfatiza la importancia de una intervención temprana y personalizada en el manejo del SPT.
CONCLUSIONES
El SPT es una neuropatía rara y compleja que implica una inflamación aguda del plexo braquial y un cuadro clínico de dolor intenso seguido de debilidad y atrofia muscular1,3,4,7,10,12. A pesar de los avances en la comprensión de su fisiopatología y tratamiento, el SPT sigue siendo un desafío tanto para el diagnóstico como para el manejo clínico11. La fisioterapia ha demostrado ser un componente esencial en la recuperación funcional de los pacientes, facilitando la mejora del rango de movimiento, la fuerza muscular y la calidad de vida general14.
Es necesario seguir investigando sobre los factores etiológicos y las mejores estrategias de tratamiento para el SPT, especialmente en lo que se refiere a intervenciones de fisioterapia y posibles terapias inmunomoduladoras que puedan abordar la fase inflamatoria inicial. Con un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento adecuado, muchos pacientes pueden lograr una recuperación funcional significativa, aunque el pronóstico depende de varios factores individuales y de la rapidez de la intervención terapéutica.
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