Síndrome de Sjögren: cuidados de enfermería dirigidos a la prevención de complicaciones derivadas de la sequedad. Revisión bibliográfica narrativa

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune crónica y sistémica que afecta principalmente a las glándulas exocrinas, especialmente a las salivales y lagrimales. La disminución de la secreción glandular provoca xerostomía y xeroftalmía, manifestaciones que pueden repercutir en la alimentación, la salud bucodental, la superficie ocular y la calidad de vida. Además de las molestias propias de la sequedad, pueden aparecer complicaciones como caries, candidiasis oral, lesiones de la mucosa, disfagia, alteraciones del gusto y afectación de la superficie ocular. El objetivo de este trabajo fue analizar las intervenciones de enfermería dirigidas a prevenir y detectar precozmente las complicaciones asociadas a la sequedad oral y ocular en personas con síndrome de Sjögren. La evidencia disponible señala que la prevención debe basarse en una valoración continuada de los síntomas, una adecuada higiene oral y ocular, hidratación, estimulación o sustitución de la saliva, utilización correcta de lubricantes oculares y educación sanitaria. Enfermería desempeña un papel relevante en la identificación precoz de complicaciones, la promoción del autocuidado, la adherencia a las recomendaciones y la coordinación con otros profesionales. La prevención de las complicaciones relacionadas con la sequedad debe formar parte del seguimiento habitual de estas personas y abordarse desde una perspectiva individualizada y multidisciplinar.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de Sjögren, xerostomía, xeroftalmía, cuidados de enfermería, autocuidado, educación en salud, prevención de enfermedades.

ABSTRACT

Sjögren’s syndrome is a chronic systemic autoimmune disease that primarily affects the exocrine glands, particularly the salivary and lacrimal glands. Reduced glandular secretion leads to xerostomia and xerophthalmia, which may affect eating, oral health, the ocular surface, and quality of life. In addition to the discomfort caused by dryness, complications such as dental caries, oral candidiasis, mucosal lesions, dysphagia, taste disturbances, and ocular surface impairment may occur. The aim of this study was to analyze nursing interventions aimed at preventing and detecting early complications associated with oral and ocular dryness in people with Sjögren’s syndrome. Available evidence indicates that prevention should be based on ongoing assessment of symptoms, appropriate oral and ocular hygiene, adequate hydration, salivary stimulation or replacement, correct use of ocular lubricants, and health education. Nursing plays an important role in the early identification of complications, promotion of self-care, adherence to recommendations, and coordination with other healthcare professionals. Prevention of dryness-related complications should be incorporated into the routine follow-up of these individuals and addressed from an individualized and multidisciplinary perspective.

KEY WORDS

Sjögren’s syndrome, xerostomia, xerophthalmia, nursing care, self-care, health education, disease prevention.

INTRODUCCIÓN

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune sistémica y crónica caracterizada principalmente por la afectación de las glándulas salivales y lagrimales. Esta alteración provoca una disminución de la secreción glandular y da lugar a las manifestaciones características de sequedad oral y ocular. Aunque puede presentar manifestaciones extraglandulares, la sequedad constituye uno de los problemas más frecuentes y con mayor repercusión en la vida cotidiana de las personas afectadas 1,2.

La xerostomía no debe considerarse únicamente una sensación molesta. La disminución del flujo salival altera la lubricación y los mecanismos protectores de la cavidad oral y puede favorecer la aparición de caries, candidiasis, lesiones de la mucosa, alteraciones del gusto y dificultades para masticar o deglutir. Del mismo modo, la xeroftalmía puede producir irritación, sensación de cuerpo extraño, fotofobia y alteraciones de la superficie ocular, llegando a ocasionar complicaciones corneales en los casos más graves. [2,3]

Estas manifestaciones pueden afectar de forma considerable a la calidad de vida. La evidencia reciente muestra una mayor carga de problemas orales en pacientes con síndrome de Sjögren y una relación entre la intensidad de la xerostomía, la disminución de la secreción salival y una peor percepción de la salud oral. Por este motivo, el abordaje de la sequedad debe incluir no solo medidas destinadas a aliviar los síntomas, sino también estrategias de prevención y detección precoz de sus complicaciones1.

En este contexto, enfermería puede contribuir especialmente mediante la valoración continuada, la educación sanitaria y el fomento del autocuidado. La identificación de cambios en la cavidad oral o en la sintomatología ocular, junto con el refuerzo de medidas de higiene, hidratación y utilización adecuada de los tratamientos indicados, puede favorecer una atención más preventiva y coordinada con odontología, oftalmología y reumatología2,3.

OBJETIVOS

General:

Analizar las intervenciones de enfermería dirigidas a prevenir y detectar precozmente las complicaciones asociadas a la sequedad oral y ocular en personas con síndrome de Sjögren.

Específicos:

  • Identificar las principales complicaciones relacionadas con la xerostomía y la xeroftalmía.
  • Describir las principales medidas de prevención y autocuidado aplicables a las personas con síndrome de Sjögren.
  • Analizar el papel de enfermería en la educación sanitaria, seguimiento y detección precoz de complicaciones.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre el síndrome de Sjögren y las complicaciones relacionadas con la sequedad oral y ocular, prestando especial atención a las intervenciones aplicables al ámbito enfermero.

La pregunta de investigación se estructuró mediante el formato PICO, acrónimo que corresponde a P (Population/Patient), I (Intervention), C (Comparison) y O (Outcome):

  • P (Población): personas adultas diagnosticadas de síndrome de Sjögren con manifestaciones de sequedad oral y/o ocular.
  • I (Intervención): cuidados de enfermería dirigidos a la prevención de complicaciones derivadas de la sequedad, educación sanitaria y promoción del autocuidado.
  • C (Comparación): ausencia de intervenciones específicas de prevención y educación o cuidados habituales.
  • O (Resultados): prevención y detección precoz de complicaciones orales y oculares, mejora del autocuidado y control de las manifestaciones relacionadas con la sequedad.

A partir de esta estructura se planteó la siguiente pregunta de investigación:

¿Qué intervenciones de enfermería contribuyen a prevenir y detectar precozmente las complicaciones derivadas de la sequedad oral y ocular en personas adultas con síndrome de Sjögren?

La búsqueda bibliográfica se realizó en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, SciELO y Dialnet, priorizando publicaciones entre 2021 y 2026. Se utilizaron descriptores DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) y sus equivalentes en inglés, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Las palabras clave empleadas fueron: Síndrome de Sjögren; Xerostomía Ojo Seco; Cuidados de Enfermería; Autocuidado; Educación en Salud; Prevención de Enfermedades.

Se incluyeron revisiones, estudios observacionales, ensayos clínicos y documentos de consenso relacionados con personas adultas con síndrome de Sjögren, así como publicaciones de revistas de enfermería en castellano que aportasen información sobre cuidados, educación o seguimiento. Se excluyeron estudios exclusivamente pediátricos, trabajos centrados en manifestaciones no relacionadas con la sequedad y publicaciones sobre xerostomía u ojo seco de otras etiologías.

La información seleccionada se organizó en tres áreas principales: complicaciones derivadas de la sequedad, medidas de prevención y autocuidado, y papel de enfermería en la educación, seguimiento y detección precoz.

RESULTADOS

Complicaciones derivadas de la sequedad oral:

La disminución de la secreción salival altera las funciones de lubricación, protección y mantenimiento del equilibrio de la cavidad oral. Como consecuencia, las personas con síndrome de Sjögren presentan mayor susceptibilidad a diferentes problemas bucodentales.

La evidencia reciente muestra un incremento de caries, candidiasis oral, estomatitis, queilitis angular, alteraciones de la lengua, disfagia y disgeusia. La presencia de estos problemas puede dificultar actividades tan habituales como comer, hablar o mantener una adecuada higiene oral2,4.

La xerostomía también puede repercutir en la calidad de vida. La intensidad de la sensación de sequedad y la reducción objetiva del flujo salival se han relacionado con una peor percepción de la salud oral y con mayor impacto en la vida cotidiana4.

Desde el punto de vista preventivo, la valoración enfermera debe prestar atención a síntomas como sensación persistente de boca seca, dolor o escozor, dificultad para masticar o tragar, alteraciones del gusto, lesiones de la mucosa, fisuras labiales o aparición de placas que puedan sugerir una infección2,3,4.

Prevención de las complicaciones orales:

Las medidas preventivas deben adaptarse a la función glandular y a las necesidades de cada persona. Cuando existe secreción salival residual, pueden emplearse estrategias destinadas a estimularla, como chicles sin azúcar o determinados estimulantes gustativos. Cuando la producción es insuficiente, pueden utilizarse sustitutos de saliva para mejorar la lubricación y el confort1,2,6.

La higiene bucodental adquiere especial importancia debido a la pérdida de los mecanismos protectores de la saliva. Se recomienda mantener una higiene regular y cuidadosa y realizar controles odontológicos periódicos. El empleo de productos fluorados puede contribuir a disminuir el riesgo de caries en personas con hipofunción salival1,4,5.

La hidratación también puede ayudar a aliviar temporalmente la sensación de sequedad. Asimismo, deben evitarse, en la medida de lo posible, factores que pueden empeorarla, como el tabaco, el alcohol, el exceso de cafeína y determinados medicamentos xerogénicos2,5.

Las recomendaciones alimentarias deben individualizarse. La sequedad puede dificultar la masticación y deglución de alimentos secos, por lo que puede ser necesario modificar su textura o acompañarlos de líquidos. No obstante, la evidencia disponible todavía no permite establecer una dieta específica capaz de modificar la evolución del síndrome de Sjögren6.

Xeroftalmía y complicaciones oculares:

La sequedad ocular aparece como consecuencia de la alteración de la función lagrimal y de la película que protege la superficie ocular. Los pacientes pueden presentar escozor, sensación de cuerpo extraño, irritación, fotofobia, lagrimeo reflejo o visión borrosa 3.

Cuando la sequedad es intensa o persistente puede producirse inflamación y daño de la superficie ocular, por lo que la identificación precoz de los casos de mayor gravedad resulta especialmente importante. Las lágrimas artificiales y otros lubricantes constituyen una de las principales medidas para el control sintomático, mientras que los casos más complejos requieren seguimiento oftalmológico 2,3.

Desde enfermería debe reforzarse el uso correcto de los productos prescritos y la higiene palpebral. También es importante informar sobre factores ambientales que pueden agravar los síntomas, como viento, calefacción o aire acondicionado.

La aparición de dolor ocular intenso, fotofobia marcada, alteraciones visuales o un empeoramiento brusco de la sintomatología debe considerarse un signo de alarma y motivar valoración profesional4,5.

Educación sanitaria y autocuidado:

El carácter crónico del síndrome de Sjögren hace que gran parte del manejo de la sequedad se realice en el domicilio. Por este motivo, la educación sanitaria constituye una intervención enfermera especialmente relevante.

La información debe adaptarse a las necesidades de cada paciente y centrarse en medidas que puedan incorporarse de forma realista a su rutina. Entre ellas se encuentran mantener una higiene oral adecuada, utilizar correctamente los productos recomendados para la sequedad, mantener una hidratación suficiente, cuidar la superficie ocular y acudir a las revisiones correspondientes.

También es importante explicar qué síntomas pueden considerarse habituales y cuáles requieren consulta. Esta diferenciación permite que el paciente participe activamente en la detección de complicaciones y evita que determinados cambios se normalicen por el hecho de convivir durante años con la enfermedad.

Las publicaciones específicas de enfermería en castellano destacan precisamente la importancia de la educación y del autocuidado en estos pacientes. Los trabajos publicados en la Revista Sanitaria de Investigación y en la Revista Mexicana de Enfermería muestran que la valoración enfermera y la educación forman parte fundamental del abordaje de las personas con síndrome de Sjögren6,7.

Papel de enfermería en el seguimiento:

El papel de enfermería debe orientarse a prevenir problemas antes de que se establezcan y a facilitar una atención coordinada. La valoración periódica permite detectar cambios en la sequedad, dificultades relacionadas con la alimentación, lesiones orales o empeoramiento de los síntomas oculares.

En este seguimiento pueden resultar útiles preguntas sencillas sobre la capacidad para comer, beber, hablar, dormir o realizar las actividades habituales. La información obtenida puede ayudar a identificar necesidades que requieran intervención específica.

Cuando aparecen complicaciones, enfermería debe facilitar la derivación al profesional correspondiente. La presencia de caries o lesiones orales requiere valoración odontológica, mientras que las alteraciones visuales o los síntomas oculares importantes deben ser evaluados por oftalmología. La coordinación con reumatología y atención primaria permite mantener una visión global de la evolución de la enfermedad.

Por tanto, la intervención de enfermería se centra principalmente en valorar, educar, prevenir, vigilar y coordinar, favoreciendo que la persona mantenga el mayor grado posible de autonomía en el manejo cotidiano de la enfermedad7,8.

CONCLUSIONES

  • La xerostomía y la xeroftalmía son manifestaciones frecuentes del síndrome de Sjögren y pueden generar complicaciones que afectan a la salud oral, ocular y calidad de vida.
  • La prevención requiere una valoración periódica de los síntomas y de su repercusión sobre actividades como comer, beber, hablar o realizar los cuidados habituales.
  • Las medidas de higiene oral, hidratación, estimulación o sustitución de la saliva, cuidado ocular y utilización adecuada de lubricantes constituyen actuaciones relevantes para reducir complicaciones.
  • Enfermería tiene un papel especialmente importante en la educación sanitaria, promoción del autocuidado, detección precoz de signos de alarma y coordinación con otros profesionales.
  • La evidencia específica sobre intervenciones enfermeras en el síndrome de Sjögren continúa siendo escasa, por lo que serían necesarios estudios que evalúen de forma directa la efectividad de programas educativos y de seguimiento enfermero.

BIBLIOGRAFÍA

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