Síndrome metabólico y factores de riesgo asociados a hepatocarcinoma en un hospital de segundo nivel

30 enero 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.48.38.001

 

 

AUTORES

  1. Miguel Angel Solano Blas, Médico Residente de Medicina Interna. Adscrito al Hospital General Regional No. 1 Orizaba, Veracruz. México, OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social. México.
  2. Elzi Nohemi Garrido Rivera, Médico Especialista en Medicina Física y Rehabilitación, adscrita al Hospital General Regional No. 1 Orizaba, Veracruz. México, OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social. México.

 

RESUMEN

Antecedentes: La obesidad se considera un problema de salud asociado a múltiples patologías, entre ellas determinados tipos de cáncer como el hepatocarcinoma, el cual ha tomado relevancia en los últimos tiempos. Objetivo: Analizar el síndrome metabólico y factores de riesgo asociados a hepatocarcinoma en un hospital de segundo nivel.

Material y método: Estudio analítico, retrospectivo y transversal en 65 expedientes del Hospital General Regional No. 1 de Orizaba, Veracruz con diagnóstico de hepatocarcinoma durante noviembre de 2022 a agosto de 2024, para determinar el factor de riesgo con mayor frecuencia presente en el hepatocarcinoma. Una vez obtenida la información mediante el instrumento de recolección de datos se realizó una base de datos en Excel para el análisis de resultados cualitativos, estadística descriptiva, obteniendo frecuencias y porcentajes, se realizó el análisis inferencial que se limita a observar el factor de riesgo con mayor frecuencia mediante Odds Ratio.

Resultados: Se estudiaron 65 expedientes con diagnóstico de hepatocarcinoma, al analizar los factores de riesgo, se encontró que 31 pacientes (47.69%) tenían el antecedente de consumo de alcohol de riesgo, sin embargo, en personas que no habían consumido alcohol predominó el síndrome metabólico 28 (43.07%). Con aplicación del método estadístico Odds Ratio se estimó que el consumo de alcohol de riesgo aumenta 3.51% el riesgo de padecer hepatocarcinoma, mientras que el síndrome metabólico lo aumenta en 1.29.

Conclusiones: Podemos concluir que, aunque continúa predominando el consumo de alcohol como factor de riesgo, existe una alta frecuencia de pacientes que a pesar de no tenerlo tuvieron el desarrollo de hepatocarcinoma, teniendo como único factor de riesgo el síndrome metabólico.

PALABRAS CLAVE

Hepatocarcinoma, síndrome metabólico, obesidad, alcohol.

ABSTRACT

Background: Obesity is considered a health problem associated with multiple pathologies, including certain types of cancer such as hepatocellular carcinoma, which has gained relevance in recent times.

Objective: To analyze the metabolic syndrome and risk factors associated with hepatocellular carcinoma in a second level hospital.

Material and method: Analytical, retrospective and cross-sectional study in 65 records from the Regional General Hospital No. 1 of Orizaba, Veracruz with a diagnosis of hepatocellular carcinoma during November 2022 to August 2024, to determine the risk factor most frequently present in hepatocellular carcinoma. Once the information was obtained through the data collection instrument, an Excel database was created for the analysis of qualitative results, descriptive statistics, obtaining frequencies and percentages, and the inferential analysis was carried out, which is limited to observing the risk factor with higher frequency through Odds Ratio.

Results: 65 records with a diagnosis of hepatocellular carcinoma were studied; when analyzing the risk factors, it was found that 31 patients (47.69%) had a history of risky alcohol consumption; however, in people who had not consumed alcohol, the syndrome predominated. metabolic 28 (43.07%). Using the Odds Ratio statistical method, it was estimated that hazardous alcohol consumption increases the risk of developing hepatocellular carcinoma by 3.51, while metabolic syndrome increases it by 1.29.

Conclusions: We can conclude that, although alcohol consumption continues to predominate as a risk factor, there is a high frequency of patients who, despite not having alcohol, developed hepatocellular carcinoma, with metabolic syndrome as the only risk factor.

KEY WORDS

Hepatocellular carcinoma, metabolic syndrome, obesity, alcohol.

INTRODUCCIÓN

La obesidad es un una preocupación en el sector salud a nivel mundial, siendo considerada en algunos lugares como una nueva pandemia por su forma de presentación y su comportamiento hacia el aumento, que llega a afectar a la población por igual sin hacer distinción en la edad, sexo, raza o estatus social de la población, ya que se ha relacionado con diversas patologías de origen cardiovascular, musculoesqueléticas, metabólicas, respiratorias y neoplásicas, como cáncer de mama, de próstata, de colon e hígado1,2.

En su origen se identifican múltiples factores que intervienen, como la herencia, el medio y el estilo de vida, en el 2005, el Global Burden of Disease Study, elaboró una investigación sobre la relación que había entre el sobrepeso y las defunciones, encontrando que en ese momento hasta un 10.8% de las muertes se adjudicar a complicaciones asociadas al sobrepeso de las personas, cifra que para el año 2016 aumentó hasta el 12.3%. Según la Federación Mundial de la Obesidad, México ocupa el quinto lugar en adultos con obesidad, en el año 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS), reportó que una de cada 8 personas en el mundo eran obesas, cifras que se han duplicado en los adultos y cuadruplicado en los adolescentes, encontrando en ese momento 2500 millones de adultos de más de 18 años con sobrepeso (43%), de los cuales 890 millones padecían obesidad (16%), que 37 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso y que 390 millones de personas entre los 5 y 18 años también lo padecían3.

La principal preocupación de esto es la relación que existe del sobrepeso y la obesidad con enfermedades crónicas que pueden llegar a causar discapacidad que afecta la calidad de vida y aumentar el riesgo de muerte a temprana edad, como la diabetes mellitus o resistencia a la insulina, hipertensión arterial y dislipidemias, las cuales cuando se presentan en conjunto puede conocerse como Síndrome Metabólico (SM), según el estudio CARMELA (Cardiovascular Risk Factor Multiple Evaluation In Latin America), realizado en el año 2011, que se encargó de estudiar a la población latinoamericana de 7 ciudades y sus principales factores de riesgo cardiovascular, se encontró que en México, existe una prevalencia del 27% de la población con síndrome metabólico, predominando la diabetes mellitus como su principal componente, reportándose en un 9% de la población, cifras que continúan en aumento, en comparación con lo reportado en el año 2021 en la revista de Salud Pública de México, que reporta que en 2018 hasta un 56.31% de la población adulta presentaban síndrome metabólico4.

Actualmente, se cree que el principal factor de riesgo para el desarrollo de síndrome metabólico, son las modificaciones que existen en la población en el estilo de vida, ya que las dietas conocidas tradicionalmente han sido sustituidas por comida rápida y alimentos que basan su elaboración en ingredientes con alto contenido en grasas saturadas, sodio o en azucares5.

Además de estos cambios en la alimentación, existen cambios en la actividad física, en 2024 la OMS reporta que casi 1800 millones de adultos (31%) no realizan actividad física o no cumplen con las recomendaciones realizadas, cifra que se estima que para 2030 aumente hasta el 35%, destacando menor actividad física en el género femenino, cifra que en la población de más de 60 años comienza a disminuir, relacionado concretamente con muchos factores sociales, culturales ambientales y económicos6,7.

Es bien conocido que el síndrome metabólico se asocia con ciertos tipos de cáncer, como el hepatocarcinoma, el cual es considerado el sexto tumor más frecuente a nivel mundial y el tercer lugar en cuanto a mortalidad, representando hasta un 80% de todos los tipos de tumores a nivel hepático y siendo el principal antecedente para su aparición en la mayoría de los casos la cirrosis hepática, que aumenta hasta un 7% el riesgo de padecer este tipo de cáncer8-10.

Este riesgo está asociado directamente con la presencia de inflamación hepática secundario a el depósito de grasa presente en los pacientes con obesidad, que produce un ciclo crónico de necrosis-regeneración que termina con una reparación insuficiente del hígado provocando un hígado dañado con una estructura alterada, secundario al daño crónico al que ha sido expuesto, conocido como cirrosis hepática, además de la obesidad, la cirrosis hepática también está relacionada con otras enfermedades del síndrome metabólico que provocan de igual manera depósito de grasa en el hígado, como diabetes y dislipidemias, provocando un aumento en el riesgo11.

El hepatocarcinoma afecta principalmente a la población de la tercera edad, en México, se presenta en su mayoría en la población a partir de los 60 años, descrito que en las personas con el diagnóstico, hasta un 90% se podía encontrar el antecedente de cirrosis hepática, siendo los principales factores de riesgo para esta el consumo de alcohol de riesgo en un 39.5%, seguido de enfermedades infecciosas como el virus de la hepatitis C en un 36.6%, sin embargo, en tercer lugar se encuentra la cirrosis de causa criptogénica, que representa el 10.4% y se asocia a enfermedad de hígado graso no alcohólico, relacionado principalmente con obesidad, diabetes y dislipidemias, estados que conllevan a esteatosis hepática, siendo considerado un estado preneoplásico12,13.

La incidencia del hepatocarcinoma ha mostrado un aumento importante, en el estado de Veracruz se realizó un estudio de tipo descriptivo y retrospectivo que tomaba la base de datos de pacientes que habían sido diagnosticados con hepatocarcinoma, ya sea por estudios de imagen o en algunos casos por biopsia entre los años 2005 y 2021, encontrándose un registro de 130 casos diagnosticados con una edad media de 66 años, se reportó que el 66.2% de ellos tenían el antecedente de cirrosis hepática al momento del diagnóstico, 24% habían sido consumidores de alcohol durante tiempo prolongado, 6.25% tenían el diagnóstico previo de hepatitis C y en el 15.4% no se pudo determinar una causa específica que pudiera atribuirse al diagnóstico de cirrosis, sin embargo, eran portadores de diversos componentes del síndrome metabólico como sobrepeso (43.9%), obesidad (14.4%), hipertensión arterial (40.2%) y diabetes tipo 2 (38.6%)14,15.

Además de los depósitos de grasa que se presentan en la obesidad, esta provoca otros cambios conocidos que contribuyen al cáncer, se estima que el hepatocarcinoma tiene una incidencia de 4.5 veces más en hombres con un índice de masa corporal (IMC) de más de 35 y 1.7 veces más en el sexo femenino con un IMC mayor a 35 en relación con la población general con IMC normal16,17.

Estos otros cambios reportados ayudan a mantener altos niveles de insulina circulantes, que cumplen una función en el desarrollo de tumores, ya que puede producir alteración de la actividades de las vías intracelulares produciendo un incremento de la proliferación celular, además de un estado proinflamatorio causado por la resistencia a la insulina que es determinante de la oncogénesis y progresión del cáncer, por la producción de citocinas y radicales libres de oxígeno que dañan el ADN contribuyendo a mutaciones18.

Además, el tejido adiposo de la obesidad produce y secreta mensajeros químicos, como la adiponectina y factores angiogénicos de crecimiento, citoquinas inflamatorias y leptina que participan en la medición de enfermedades inflamatorias y la aparición de cáncer. La leptina es un mediador que controla el hambre desde el hipotálamo, cuando se produce una sobreexpresión crónica de la leptina se induce un estado de resistencia a la misma leptina que resulta en un aumento en las cifras circulantes, los efectos posteriores a la señalización de esta puede ayudar a la aparición de cáncer a través de la activación de vías de señalización específicas de células cancerosas, recientemente se han publicado estudios que indican que en ciertos tipos de cáncer existen niveles elevados de leptina19.

La adiponectina es una hormona secretada por el tejido adiposo, cumple con función antiaterogénico, antiinflamatorio y efectos sobre la sensibilidad a la insulina, el aumento de la adiponectina contrarresta funciones metabólicas y hace la progresión del cáncer más lenta, su síntesis reducida por la acción de la leptina, la insulina y las citocinas proinflamatorias se asocia con la aparición de cáncer20.

Es por esto que la obesidad al final por sí misma genera una inflamación crónica y un estado de estrés oxidativo que después de un tiempo de exposición favorece la esteatosis hepática, esteatohepatitis y la oncogénesis. (21)

La enfermedad por hígado graso no alcohólico es la patología de hígado más frecuente y la principal causa de alteración de las pruebas de funcionamiento hepático, con una prevalencia de hasta el 24% en la población, según estimaciones en México han encontrado que el 17% en población diagnosticada con hígado graso no alcohólico que se mantiene asintomática, en un estudio publicado por Wanless y colaboradores, realizado en 351 autopsias de pacientes obesos y no obesos, se encontró que hasta el 70% de los pacientes obesos eran portadores de esteatosis hepática no conocida, mientras que el 35% de los no obesos eran portadores de igual forma. El hígado graso no alcohólico tiene una relación conocida con la diabetes mellitus tipo 2 y la resistencia a la insulina con o sin obesidad, cerca del 20 al 70% de personas con hígado graso no alcohólico son portadores de diabetes tipo 2, hiperglucemia o intolerancia a la glucosa, yendo en aumento el riesgo de esto en relación a los componentes del síndrome metabólico, de igual manera las dislipidemias son un hallazgo muy frecuente en los pacientes con esteatosis hepática, encontrándose hasta en un 20% de los mismos22,23.

Lo característico de la enfermedad de hígado graso no alcohólico a nivel patológico es el depósito de macro vesículas en más del 5% de los hepatocitos en personas que no tienen el antecedente de consumo de alcohol de riesgo, o de medicamentos hepatotóxicos o enfermedades hepatotropas, en algunos casos puede revertirse si se cambia el estilo de vida24.

Markov marca la tendencia en obesidad y diabetes, ya que realiza un proyecto acerca de la incidencia del hígado graso no alcohólico relacionado a hepatocarcinoma, estimando que esta relación aumentaría hasta un 137% de 2015 a 2030, esto relacionado a el uso de terapia antiviral de acción directa para hepatitis C y hepatitis B, volviéndose predominante para el síndrome metabólico la principal causa de carcinoma hepatocelular en el año 203025.

El hepatocarcinoma en sus primeras fases suele cursar de forma asintomática, sin embargo, posteriormente puede llegar a presentar complicaciones asociadas a las descompensaciones26.

La principal razón de la alta mortalidad del hepatocarcinoma es el diagnóstico tardío, que generalmente es cuando el tumor ya ha alcanzado un gran tamaño, desencadenando síntomas, con falla hepática, afectando la sobrevida y con una tasa de recurrencia del 50%. Los principales métodos diagnósticos con los que se cuentan son estudios de imagen y hallazgos de laboratorio, entre los que destacan: elevación de transaminasas y fosfatasa alcalina índices biológicos como el FIB 4 y APRI y métodos de imagen como ultrasonido hepático, elastografia y biopsia hepática, siendo este último aún el Gold Standard27.

Los tratamientos de primera línea de hepatocarcinoma siguen siendo los manejos quirúrgicos, considerando la resección hepática en tumores menores de 3 cm, únicos y con función hepática conservada. Otra alternativa es el trasplante hepático, cuando un paciente cumple los criterios de Milán28,29.

En 2007 The International Agency for Reserch into Cancer At The World Cancer Reserch Fund (WCRF) concluyó que los alimentos, nutrición, actividad física y hábitos de vida saludables son importantes para modificar el desarrollo de cáncer. Según la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AASLD) la Asociación Italiana para el estudio del Hígado (AISF), la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL), la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) y Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), se recomiendan programas estructurados que combinan una dieta saludable y actividad física regular, con el objetivo de lograr una pérdida de peso del 7% al 10%.Las principales medidas para la prevención del desarrollo de esteatosis hepática y posteriormente desarrollo de hepatocarcinoma son: reducción de peso, dieta y ejercicio. Todas las guías proponen una combinación de entrenamiento aeróbico y resistencia. Se recomienda que la elección de la dieta y el ejercicio se adapte a las preferencias individuales, aumentando así la probabilidad de mantenimiento a largo plazo30.

 

OBJETIVO

Analizar el síndrome metabólico y factores de riesgo asociados a hepatocarcinoma en un hospital de segundo nivel.

 

METODOLOGÍA

Diseño del estudio: Estudio analítico, retrolectivo y transversal.

Lugar del estudio: Hospital General Regional No. 1, Orizaba del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Periodo en que se desarrolló: Se realizó la recolección de datos a partir de noviembre de 2022 a agosto de 2024, se analizó la información a partir de agosto de 2024 y se realizó la redacción del trabajo final para la presentación de tesis.

Universo de trabajo: Expedientes clínicos de pacientes que se encontraban en el Hospital General Regional No. 1.

Población: Expedientes de pacientes portadores de hepatocarcinoma con componentes de síndrome metabólico y otros factores de riesgo identificados del Hospital General Regional de Orizaba.

 

CRITERIOS DE SELECCIÓN:

  • Criterios de inclusión: Expedientes de pacientes mayores de 18 años que han sido diagnosticados con hepatocarcinoma
  • Criterios de exclusión: Expedientes donde no se logre identificar a los factores de riesgo presentes en el hepatocarcinoma.
  • Criterios de eliminación: Expedientes incompletos o que no se recabe el instrumento de recolección de datos en más del 90%.

 

DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO:

Se registró y se aprobó el proyecto de investigación por los comités de Ética e investigación en salud 3101, con la obtención del número de registro R-2022-3101-064. Utilizando un instrumento de recolección elaborado exprofeso para este estudio, se obtuvo información de los expedientes del servicio de gastroenterología y oncología del Hospital General Regional No. 1, que habían sido diagnosticados con hepatocarcinoma y que cumplieron con los criterios de inclusión. Se realizó una base de datos en formato Excel incluyéndose las variables de características sociodemográficas de los pacientes como edad y sexo, y que factores de riesgo que se encontraron entre sus antecedentes, como síndrome metabólico, consumo de alcohol de riesgo, enfermedades infecciosas como hepatitis C, hepatitis B y consumo de fármacos hepatotóxicos. Con base en dicha información se realizaron tablas y gráficas para procesar la información pudiendo determinar el factor de riesgo con mayor frecuencia en la población estudiada. Posteriormente al obtener la información se tomó los dos principales factores de riesgo del estudio y se aplicó la fórmula de Odds Ratio, para determinar la probabilidad de que ocurra la enfermedad en asociación con el factor de riesgo estudiado. Este estudio se llevó a cabo en el periodo de noviembre de 2022 a agosto de 2024 con el fin de determinar la frecuencia de los factores de riesgo.

Muestra: Se tomó el total de pacientes con el diagnóstico de hepatocarcinoma que se encontraban en seguimiento encontrando un total de 65 pacientes.

Cálculo del tamaño de la muestra

Se tomó el total de pacientes con el diagnóstico de hepatocarcinoma que se encontraban registrados en el hospital de segundo nivel que cumplían con el criterio de inclusión para la realización del estudio.

Muestreo: No probabilístico por conglomerados.

Análisis de datos y aspectos estadísticos: Luego de recabar los instrumentos de recolección de datos de todos los pacientes encontrados se procedió a vaciar la información en programa Excel versión 2017, para el análisis de variables cuantitativas y cualitativas a través de frecuencias y porcentajes, se aplicó la fórmula de Odds Ratio, para determinar la probabilidad de que ocurra la enfermedad en asociación con el factor de riesgo estudiado.

 

RESULTADOS

Se estudiaron 65 expedientes clínicos de pacientes del HGRO-1 con diagnóstico de hepatocarcinoma que se encontraban en seguimiento, se recabaron los datos necesarios mediante un instrumento de recolección y se llevó a cabo un procesamiento y análisis de estos, los cuales se mencionan a continuación.

El sexo en el que se presenta con mayor frecuencia el hepatocarcinoma es el femenino, donde se observaron 36 pacientes (55.38%), en comparación con el sexo masculino, donde se encontraron 29 pacientes (44.62%) de la muestra estudiada. Ver tabla 1.

El diagnóstico de hepatocarcinoma se presenta con mayor frecuencia en la población mayor de 60 años con una frecuencia de 55 pacientes que representa un (84.62%), seguido de pacientes entre los 18 y 60 años con una frecuencia de 10, que representa el (15.38%) de la población de estudio. Ver tabla 2.

Se clasificó la muestra en tres grandes grupos basado en el antecedente encontrado en el expediente de consumo de alcohol de riesgo, sin consumo de alcohol se presentó 34 pacientes (52.31%), consumo de alcohol de riesgo se encontró 31 pacientes (47.69%), dependencia no fue encontrado en los pacientes.

Se íntegro del diagnóstico de síndrome metabólico buscando los componentes de este que se pudieran observar en los expedientes clínicos, se dividió a los pacientes de acuerdo con la clasificación de OMS por índice de masa corporal (IMC), encontrando una mayor frecuencia en el grupo con un IMC entre 25 y 30, 26 (40%), el peso normal estuvo conformado por 20 pacientes (30.76%). Al utilizar los criterios diagnósticos de la ATP-III y de la OMS para el diagnóstico de síndrome metabólico encontramos a 28 pacientes de la totalidad de la muestra de 65 (43.07%). que se pudieran recabar en los expedientes clínicos de los con diagnóstico de hepatocarcinoma, encontrando con diabetes mellitus a 40 (61.53%), hipertensión arterial a 35 (53.84%), triglicéridos 20 (30.76%), sobrepeso 26 (40%), HDL 5 (7.69%). Ver tabla 3.

Otro de los factores de riesgo que fueron objetivos de este estudio fue distinguir el número de pacientes con hepatocarcinoma con antecedente de virus hepatotropos, principalmente virus de hepatitis B y C. Que se encontró a hepatitis C 4 pacientes (6.15%) y 1 paciente con hepatitis B (1.53) Se investigó así mismo el antecedente de consumo de fármacos hepatotóxicos considerando como factor de riesgo la presencia de algunos de los siguientes: cocaína, paracetamol, amiodarona y anticonceptivos orales, encontrando en el expediente la presencia de amiodarona en un paciente seleccionados para este estudio, donde solo se encontró un paciente con el mismo, que era su único factor de riesgo por consumo previo de amiodarona (1.53%).

Los factores de riesgo reportados en los pacientes con diagnóstico de hepatocarcinoma fueron los siguientes. Ver tabla 4.

Se realizo una agrupación de los principales factores de riesgo para hepatocarcinoma, donde se hizo un mayor énfasis en el consumo de alcohol, diagnóstico de síndrome metabólico, antecedente de infecciones, principalmente hepatitis y consumo de fármacos hepatotóxicos.

Existe un mayor número de pacientes con consumo de alcohol como principal factor de riesgo (47.69%) n:65

Con los datos obtenidos se utilizó como método estadístico el Odds Ratio o Razón de Momios (RM) con el fin de determinar la probabilidad de que ocurra el desarrollo de hepatocarcinoma en personas expuestas a los factores de riesgo, enfocándonos principalmente en el consumo de alcohol de riesgo y el síndrome metabólico, ya que fueron los que tuvieron un mayor impacto en la población estudiada

Se usó la formula OR: (A/B) / (C/D), donde A es el número de personas enfermas con el factor de riesgo presente, B es el número de personas sanas con el factor de riesgo presente, C es el número de personas enfermas sin el factor de riesgo y D es el número de personas sanas sin el factor de riesgo.

Se utilizó como población total la registrada por el ENSANUT en 2020 de Orizaba, Veracruz, con un total de 123,182 habitantes, de los cuales 46.1% son hombres y 53.9% mujeres, así mismo con la base de datos del ENSANUT se estima que de la población mexicana aproximadamente un 20.6% tiene consumo de alcohol de riesgo estimándose 25,375 habitantes en Orizaba y con la base de datos de la OMS de 2018 aproximadamente 36.8% de la población mexicana padecen síndrome metabólico, estimándose un total de 45,330 habitantes.

Se calculó el Odds Ratio para consumo de alcohol obteniendo un valor de 3.51, con un error estándar de 0.2 con un intervalo de confianza entre 5.71 y 2.15, mostrando así que las personas que tienen consumo de alcohol tienen un aumento en el riesgo de padecer hepatocarcinoma en algún momento de su vida de 3.51 en comparación con personas que no consumen alcohol.

Se calculó así mismo el Odds Ratio para el síndrome metabólico obteniendo un valor de 1.29 con un error estándar de 0.25 con un intervalo de confianza entre 2.12 y 0.79, documentándose que las personas que tienen síndrome metabólico tienen un aumento del riesgo de 1.29 de padecer hepatocarcinoma en comparación con personas sin síndrome metabólico.

DISCUSIÓN

En la actualidad no existen muchas publicaciones en México que nos permitan conocer los factores de riesgo más frecuentes para el desarrollo de hepatocarcinoma, específicamente en el estado de Veracruz no se ha realizado este tipo de investigación.

En nuestro estudio se investigaron los principales factores de riesgo de una muestra que cuenta con el diagnostico de hepatocarcinoma, se encontró que en pacientes con diagnóstico de hepatocarcinoma predomino el sexo femenino con 33 pacientes que corresponde al 55.38% de la población total estudiada, datos que contrastan con lo publicado por el Consenso Mexicano de Carcinoma Hepatocelular Parte I: Epidemiologia y Diagnostico de la revista mexicana de gastroenterología publicado en el año 2022, que menciona que existe una tasa de incidencia de 14.1 en hombres en comparación con mujeres de 5.2, con una relación de 2 a 4:116.

Respecto a la variable edad el Consenso Mexicano de Carcinoma Hepatocelular Parte I: Epidemiologia y Diagnostico reporta que la edad de mayor incidencia es la séptima década de la vida, lo que coincide con nuestro estudio, en donde 55 pacientes (84.62%) corresponde al grupo de mayores de 60 años16.

Existen dos estudios previamente realizados donde se ha documentado la prevalencia de los factores de riesgo para cirrosis y para hepatocarcinoma, el primero en 2004 y 14 años posteriores al estudio previo, el mismo autor realiza una actualización del mismo en 201816.

En el año 2004 en la revista annals of hepatology, publicó un estudio llamado Etiología de la cirrosis hepática en México por los autores Méndez Sánchez, Aguilar Ramírez, Reyes et al, se incluyeron 1486 pacientes de diferentes áreas geográficas en México con diagnóstico de cirrosis hepática, con el fin de determinar cuál era el principal factor de riesgo, donde se pudo documentar que la principal causa de cirrosis era el consumo de alcohol con 587 pacientes (39.5%), seguido de hepatitis C con 544 pacientes (36.6%) y en tercer lugar criptogénica 154 (10.4%), donde se incluía hígado graso no alcohólico, 14 años posteriores al estudio previo, el mismo autor realiza una actualización del estudio en 2018 titulado Tendencias actuales de la cirrosis hepática en México: similitudes y diferencias con otras regiones del mundo, encontrando como primera causa infección por hepatitis C (36.2%), seguido de alcohol (31.2%) y en tercer lugar hígado graso no alcohólico (23.2%), a pesar de otros factores de riesgo asociados, en este estudio se coincide con las bibliografías mencionadas, que el principal continúa siendo el consumo de alcohol de riesgo con 31 pacientes (47.69%), el cual provoca esteatosis hepática que con el tiempo puede llegar a progresar a cirrosis hepática y posteriormente a hepatocarcinoma, sin embargo es seguido con una diferencia no significativa de un segundo grupo de personas donde se observó que el único factor de riesgo era el síndrome metabólico con 28 pacientes (43.07%), y encontrando además una baja frecuencia de cirrosis secundaria a infección por hepatitis B y C (7.68%)31,32.

Esto apoyado por lo publicado en el artículo “La carga de la enfermedad por cirrosis hepática en México” en el año 2023 en la Gaceta Médica de México, que realizó un análisis de los datos del Instituto para la medición y evaluación de la salud y del instituto nacional de estadística y geografía, encontrando que a pesar de que en México existe una tendencia al incremento de la cirrosis hepática secundario a hígado graso no alcohólico en comparación con otras causas, ya que las continúa predominando el consumo de alcohol como factor de riesgo, y que otras causas como las infecciosas actualmente tienden al descenso gracias a la vacuna contra hepatitis B y a la implementación del programa Nacional de la Eliminación de la Hepatitis C, que incluye acceso al diagnóstico y tratamiento gratuito a la población. En relación en la enfermedad de hígado graso no alcohólico un metaanálisis publicado en el Lancet de Gastroenterología y Hepatología público un metaanálisis que comprendió 151 estudios e incluyó a 101,028 individuos documenta que la prevalencia de esta enfermedad en personas con sobrepeso es del 69.99%, y de esteatohepatitis no alcohólica de 33.50%, coincidiendo con este estudio donde se documentó que 28 pacientes (43.07%) con alteraciones metabólicas podrían desarrollar cambios hepáticos a largo plazo sin antecedente de consumo de alcohol33.

CONCLUSIÓN

El hepatocarcinoma es una patología con un gran impacto en la actualidad debido a su elevada mortalidad, ya que uno de los problemas principales es el diagnóstico tardío, es por ello que es importante conocer los principales factores de riesgo que se han estudiado en la actualidad, entre los más conocidos son el consumo de alcohol de riesgo, el síndrome metabólico con todos sus componentes, las infecciones, donde predominan el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C, así como el consumo de fármacos hepatotóxicos.

De dichas causas se puede concluir en este estudio que las menos significativas son las infecciosas y las farmacológicas, esto probablemente secundario a los avances en cuanto a el diagnóstico de las enfermedades infecciosas, así como los nuevos tratamientos que se han implementado, así mismo al conocimiento de los efectos secundarios que pueden atribuirse a diversos fármacos y al uso racional de los mismos.

Entre los demás factores de riesgo estudiados se encuentran el síndrome metabólico y el consumo de alcohol, donde se ha podido concluir que a pesar no encontrarse una diferencia significativa, si se ha podido observar que continúa predominando el consumo de alcohol en cuanto al principal factor de riesgo, con un aumento en el riesgo de padecer hepatocarcinoma de 3.51 más veces en comparación con personas que no han consumido alcohol a dosis altas, en comparación con el síndrome metabólico donde el riesgo es menor debido a la alta prevalencia que se conoce del mismo en México.

Es importante hacer énfasis en la cultura de la prevención ya que la mayoría de los factores de riesgo pudiesen llegar a prevenirse con los cambios en el estilo de vida.

A pesar de seguir predominando el alcohol como factor de riesgo se corroboró que ya existe un gran grupo de pacientes donde el único factor de riesgo fue el síndrome metabólico, lo que se puede atribuir al envejecimiento de la población, gracias al tratamiento de las comorbilidades y los malos hábitos alimenticios, siendo de relevancia que el síndrome metabólico ya puede observarse en una población más joven que la conocida en la bibliografía.

Una de las principales debilidades de este estudio es la baja integración del síndrome metabólico como una entidad, ya que a pesar de identificar los componentes en un mismo paciente no se logra diagnosticar como un todo y no es tratado como un componente clave en la génesis del cáncer.

El objetivo del presente estudio era demostrar que el síndrome metabólico era en la actualidad el principal factor de riesgo para hepatocarcinoma, sin embargo, se demuestra que en la actualidad continúa predominando el consumo de alcohol, por lo que se acepta la hipótesis nula donde se menciona que el síndrome metabólico no es el principal factor de riesgo en la actualidad para hepatocarcinoma.

 

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ANEXOS

Tabla 1. Sexo de pacientes con hepatocarcinoma.

Sexo Frecuencia Porcentaje %
Masculino 29 44.62
Femenino 36 55.38
Total 65 100

Predominio del sexo femenino con 36 pacientes (55.38%), n: 65.

 

Tabla 2. Edad de pacientes con hepatocarcinoma.

Edad Frecuencia Porcentaje %
18-60 10 15.38
>60 Años 55 84.62
Total 65 100

El hepatocarcinoma se presentó con mayor frecuencia en el grupo de mayores de 60 años. 55 (84.62%) n: 65.

 

Tabla 3. Criterios para diagnóstico de síndrome metabólico

Síndrome metabólico Frecuencia Porcentaje %
Triglicéridos 20 30.76
Sobrepeso 26 40%
Diabetes tipo 2 40 61.53
Hipertensión arterial 35 53.84
<HDL 5 7.69

De la muestra de pacientes con síndrome metabólico y hepatocarcinoma predominó la diabetes 40 (61.53%), n: 65.

 

Tabla 4. Porcentaje de pacientes por factores de riesgo que han sido diagnosticados con hepatocarcinoma.

Factor de riesgo Frecuencia Porcentaje %
Consumo de alcohol 31 47.69
Síndrome metabólico 28 43.07
Infecciosas 5 7.69
Fármacos 1 1.55

El consumo de alcohol fue encontrado en 31 pacientes (47.69%). El síndrome metabólico en 28 pacientes (43.07%) n: 65.

 

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