- Laura Rodríguez Pedraz. Enfermera en el Centro de Salud Actur Sur. Zaragoza, España.
- Carmen Marchand Romeu. Enfermera en Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Gonzalo Enrique Arbués Redondo. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- María Faure Germán. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Ana García Rodrigo. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
La terapia de presión negativa (VAC) mejora la cicatrización de las úlceras por presión y reduciendo el riesgo de infecciones¹,². El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en su correcta aplicación, incluyendo la preparación de la lesión, el manejo del sistema, la monitorización y la educación al cuidador³, ⁴. Este artículo revisa evidencia científica y experiencias clínicas, destacando estrategias para un uso seguro y efectivo del VAC. La formación continua y la implementación de protocolos estandarizados nos permiten maximizar la eficacia de la terapia y garantizar la seguridad del paciente⁴,⁵.
PALABRAS CLAVE
Úlcera por presión, terapia de presión negativa, enfermería, cicatrización de heridas, cuidados críticos.
ABSTRACT
Negative pressure wound therapy (VAC) promotes healing of pressure ulcers and reduces infection risks¹,². Nursing staff play a central role in proper VAC use, including wound preparation, device management, monitoring, and caregiver education³,⁴. This article reviews scientific evidence and clinical experiences, highlighting strategies for safe and effective VAC application. Continuous training and standardized protocols are essential to optimize clinical outcomes and ensure patient safety⁴,⁵.
KEY WORDS
Pressure ulcer, negative pressure wound therapy, nursing, wound healing, critical care.
DESARROLLO DEL TEMA
Las úlceras por presión son unas lesiones crónicas de la piel y tejidos subyacentes formadas por la presión mantenida, la fricción o el cizallamiento, principalmente se producen en pacientes inmovilizados o con movilidad bastante limitada¹,². Estas lesiones representan un reto clínico significativo, ya que se asocian con dolor, riesgo de infección y en muchos casos deriva en una prolongación de la estancia en el hospital³. La terapia de presión negativa (VAC) ha demostrado ser eficaz para acelerar la cicatrización, controlar el exudado y reducir las infecciones, consolidándose como una herramienta valiosa en la práctica clínica de enfermería⁴.
El personal de enfermería resulta fundamental en todas las etapas del manejo de la VAC, desde la selección del paciente y su valoración inicial, hasta la aplicación y el seguimiento tras el alta⁴,⁵.También, la enfermería asegura la correcta educación del paciente y su familia, vigila posibles complicaciones y garantiza la adherencia a los procedimientos institucionales.
ÚLCERAS POR PRESIÓN: FACTORES DE RIESGO Y COMPLICACIONES:
Los factores de riesgo que incrementan la vulnerabilidad de desarrollar úlceras por presión incluyen la inmovilidad, la edad avanzada, la incontinencia, la desnutrición, las comorbilidades y la reducción de la sensibilidad táctil ⁶. Entre las complicaciones más habituales encontramos la infección local, la celulitis, la osteomielitis y, en los casos graves, sepsis⁶. La identificación temprana y el manejo integral por parte de enfermería contribuyen a prevenir la progresión de estas lesiones y a reducir la morbilidad asociada. Siendo necesario establecer una valoración periódica y plan de cuidados para cada paciente, ya que esto resulta de gran importancia en la reducción de la gravedad e incidencia de las complicaciones ya mencionadas.
TERAPIA DE PRESIÓN NEGATIVA (VAC) Y SU APLICACIÓN:
El VAC consiste en la aplicación de una presión negativa controlada sobre la lesión mediante un sistema sellado con una esponja de espuma y succión continua o intermitente⁷. Sus efectos incluyen:
- La eliminación del exudado y restos celulares 7,8. Es importante ya que permite mantener la herida limpia y favorecer la proliferación de un entorno óptimo para la cicatrización, disminuyendo la posibilidad de presentar complicaciones.
- La disminución de la carga bacteriana ⁷,⁸. Al reducir la carga bacteriana se disminuye el riesgo de presentar infecciones, representando un beneficio en la eficacia del tratamiento.
- La estimulación de la angiogénesis y proliferación de los tejidos⁷,⁸. Al promover la formación de nuevos vasos sanguíneos y acelerar la regeneración de los tejidos, se mejora la calidad de la reparación tisular.
- La aceleración del proceso cicatrización⁷,⁸. La velocidad con la que se cierra la lesión mejora el pronóstico y ayuda a reducir la estancia hospitalaria y el impacto emocional.
Esta terapia mejora la formación de tejido de granulación, mejora la perfusión sanguínea, e influye en la disminución del uso de procesos quirúrgicos invasivos. Su aplicación genera un entorno húmedo y protegido que ayuda en la reparación de los tejidos y reduce el riesgo de futuras complicaciones,
ROL DE ENFERMERÍA:
- Valoración inicial: examen de la úlcera, se valora la profundidad, el tamaño, el exudado, el tejido necrótico y el estado general del paciente⁴.
- Preparación de la herida y sistema VAC: higiene adecuada, desbridamiento cuando proceda, colocación de esponja, sellado del conjunto y la posterior conexión a la bomba de vacío⁴.
- Monitoreo y mantenimiento: ajuste de la presión, renovación de los apósitos según el protocolo, observación de signos de infección y control del dolor⁴,⁸.
- Educación al paciente y familia: orientación sobre cuidados, signos de alarma y pautas a seguir tras el alta⁵.
- Documentación: registro detallado de la evolución, intervenciones y posibles incidencias⁵.
Dentro del rol de enfermería también se encuentra la coordinación junto con otros profesionales de salud, lo cual permite la garantía de la adherencia a los protocolos. El personal de enfermería constituye un pilar fundamental para el uso del VAC gracias a su capacidad para detectar cambios clínicos de forma temprana.
BARRERAS Y FACILITADORES EN EL USO DE VAC:
Las principales dificultades abarcan la ausencia de formación especializada, la insuficiencia de profesionales, la disponibilidad limitada de recursos y resistencia a la incorporación de nuevas tecnologías⁹. Estas barreras pueden ralentizar o limitar el acceso de los pacientes a terapias avanzadas.
Entre los elementos que favorecen la implementación se encuentran:
- Protocolos bien definidos y actualizados. Al existir guías claras se puede estandarizar los procedimientos, garantizando la homogeneidad de la aplicación de la terapia VAC⁹.
- Formación continuada del personal. La formación permite asegurar que los profesionales están preparados para manejar correctamente este dispositivo⁹.
- Control, seguimiento y evaluaciones de calidad. La monitorización de los resultados permite encontrar áreas donde aplicar mejoras⁹.
- Empleo de guías basadas en la evidencia y apoyo tecnológico. El uso de recomendaciones basadas en evidencia científica permite aumentar la confianza en el personal que realiza esta técnica⁹.
CONCLUSIÓN
El VAC es una intervención altamente eficaz en el tratamiento de úlceras por presión, el cual exige un abordaje integral por el personal de enfermería para garantizar seguridad y efectividad1-5. La formación continuada, los protocolos estandarizados y la documentación rigurosa permiten mejorar los resultados clínicos y prevenir complicaciones. La implementación adecuada de estas estrategias supone un progreso notable hacia una atención hospitalaria basada en la evidencia y orientada hacia las necesidades del paciente.
Además, la consolidación de la terapia VAC contribuye a fortalecer la confianza en el sistema sanitario, mejorar la organización de los recursos y lograr un modelo de atención más cercano. El papel de enfermería resulta esencial en cada etapa del proceso, desde la aplicación, la educación del paciente y el apoyo psicosocial, garantizando un abordaje integral. Con la formación adecuada, la terapia VAC se puede consolidar como una referencia en el manejo de úlceras por presión, incrementando la seguridad de los pacientes.
En el futuro la terapia VAC podría emplearse en un mayor número de lesiones, heridas quirúrgicas complicadas, lesiones traumáticas y cuidados domiciliarios mediante el uso de dispositivos portátiles. Todo ello permitirá un acceso más amplio, donde la enfermería seguirá manteniendo un rol esencial, como hemos mencionado, en la formación, el acompañamiento y en la seguridad del paciente.
Finalmente, resulta esencial que las instituciones sanitarias inviertan en recursos para asegurar la mejoría y el funcionamiento de la terapia VAC y su integración plena en la práctica clínica diaria.
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