Terapia de presión negativa para la cura de las úlceras por presión

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Lucía Gálligo Andrea. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Urgencias. Zaragoza, España.
  2. Elena Gay Fernández. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Cardiología. Zaragoza, España.
  3. Julia Aranda Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Delicias Sur, Zaragoza, España.
  4. María del Pilar Galochino Azores. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Consultas Externas de Oftalmología. Zaragoza, España.
  5. Pablo Abad Marín. Graduado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Pool. Zaragoza, España.
  6. Julia Arranz Barrio. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet, Quirófano, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las lesiones por presión (LPP) son áreas de daño tisular originadas por la presión prolongada o fuerzas de cizallamiento, principalmente en prominencias óseas. Su aparición está asociada a factores como la edad, el estado general del paciente y el tiempo de inmovilización, siendo el sacro, glúteos y talones las zonas más afectadas. La prevención es fundamental, destacando la valoración con escalas como Norton o Braden y el uso de dispositivos como colchones o cojines antiescaras.

Una de las opciones terapéuticas más eficaces es la terapia de presión negativa (TPN), que favorece la cicatrización mediante presión localizada, control del exudado, reducción del edema y estimulación del flujo sanguíneo y la formación de tejido de granulación. Se aplica en heridas agudas, subagudas y crónicas, con pocas contraindicaciones.

La TPN ha demostrado acelerar la curación, disminuir el riesgo de infección y reducir el tamaño y profundidad de las heridas, mostrando mejores resultados que las curas tradicionales. Aunque su coste inicial es alto, puede representar un ahorro global al reducir el tiempo de tratamiento, la estancia hospitalaria y la necesidad de cuidados continuos. Su éxito depende de una correcta aplicación, vigilancia y manejo clínico adecuado.

PALABRAS CLAVE

Úlceras por presión, terapia de presión negativa para heridas.

ABSTRACT

Pressure injuries (PPIs) are areas of tissue damage caused by prolonged pressure or shearing forces, primarily at bony prominences. Their appearance is associated with factors such as age, the patient’s general condition, and length of immobilization, with the sacrum, buttocks, and heels being the most affected areas. Prevention is essential, highlighting assessment with scales such as Norton or Braden and the use of devices such as mattresses or anti-decubitus cushions.

One of the most effective therapeutic options is negative pressure therapy (NPT), which promotes healing through localized pressure, exudate control, edema reduction, and stimulation of blood flow and granulation tissue formation. It is used in acute, subacute, and chronic wounds, with few contraindications.

NPT has been shown to accelerate healing, decrease the risk of infection, and reduce wound size and depth, showing better results than traditional wound care. Although its initial cost is high, it can represent an overall savings by reducing treatment time, hospital stay, and the need for ongoing care. Its success depends on proper application, monitoring, and appropriate clinical management.

KEY WORDS

Pressure ulcer, negative-pressure wound therapy.

DESARROLLO DEL TEMA

Las úlceras por presión (UPP), actualmente conocidas como lesiones por presión (LPP) consisten en un daño en un área de la piel, pudiendo cursar con necrosis. La etiología de las UPP es siempre multifactorial, bien es cierto que la principal causa de formación de estas lesiones son fruto de las fuerzas de cizallamiento y de una presión constante e intensa entre dos planos duros; una prominencia ósea del paciente y un plano externo que habitualmente es representado por una cama, una silla o por un dispositivo médico. Esta presión produce un déficit en el aporte de oxígeno y nutrientes de la zona afectada y si no desaparece, todos estos procesos desembocan en necrosis y ulceración del tejido, generando finalmente las UPP1.

La aparición de UPP guarda estrecha relación con la edad, sexo, estado y diferentes factores condicionantes; a su vez, en cuanto a las áreas de localización, predominan frecuentemente zonas como el sacro, área glútea (nalgas), o talones, sobre todo en pacientes encamados. Otras zonas con menos incidencia son la escápula o incluso pabellones auriculares, el occipital o el dorsal, entre otros2.

Las úlceras por presión en muchos casos son un daño que se podría haber evitado, por lo que la prevención es un factor muy importante. Destaca el uso de las escalas de valoración de Norton y Braden, aunque es necesario una vigilancia constante, debido al rápido desarrollo de úlceras de primer grado1.

Aparte de una revisión continua, existen dispositivos para el alivio de la presión como lo son las superficies especiales de manejo de presión (SEMP) cuya finalidad es reducir o aliviar la presión. Podemos distinguir entre camas, cojines de asiento, cobertores o colchones antiescaras. resaltar que estos dispositivos no sustituyen a los demás cuidados que se necesitan en la prevención de las úlceras por presión sino que estos son unos dispositivos complementarios1.

Para tratar las úlceras por presión existe una amplia variedad de opciones de tratamiento, como apósitos, cirugía reconstructiva, redistribución de la presión, estimulación eléctrica y terapia de presión negativa para heridas (TPN)4.

Las úlceras por presión se presentan hoy en día como un importante problema de salud, produciendo daños no solo en instituciones sociosanitarias, sino también en los propios domicilios.  Su atención se convierte en un reto para los profesionales de enfermería, encargados de su abordaje, ya que requiere gran parte de su tiempo de trabajo. Por esta razón, es fundamental que los profesionales responsables del uso de los recursos conozcan la disponibilidad de terapias viables permitiendo elegir la que mejor se adapte a cada caso para conseguir reducir el tiempo de curación, limitar costes sanitarios y mejorar la calidad de vida del paciente3.

TERAPIA DE PRESIÓN NEGATIVA:

La terapia de presión negativa (TPN), también conocida como terapia de cierre asistido por vacío (VAC), es un sistema que promueve la cicatrización de heridas de forma no invasiva mediante la aplicación de presión negativa localizada. Se emplea tanto en contextos hospitalarios como en atención ambulatoria. El sistema, herméticamente sellado, crea un entorno húmedo y cerrado que ayuda a eliminar el exceso de exudado. Al retirar el exudado de la lesión, así como el fluido intersticial, ayuda en la reducción del edema, y la inflamación por lo que permite a la lesión poder avanzar en el proceso de cicatrización. Además, al ser un sistema cerrado evita la entrada de contaminantes (patógenos en la lesión), disminuyendo la colonización bacteriana a la vez que genera un medio húmedo4.

La TPN consigue aumentar vasodilatación capilar de la herida por lo que produce un aumento del flujo sanguíneo local, y un mayor aporte de oxígeno y nutrientes a la zona, produciendo una hipergranulación de los tejidos y la creación de nuevos vasos (angiogénesis) acelerando la cicatrización de la lesión3.

Su principal objetivo es estimular la epitelización de heridas que no han mostrado mejoría inicial, facilitando la transición de la fase inflamatoria a la fase proliferativa en el proceso de curación3.

La TPN está indicada en heridas agudas tales como heridas traumáticas, quemaduras, colgajos e injertos; heridas subagudas como dehiscencias quirúrgicas, heridas abdominales y fasciotomías; heridas crónicas como UPP vasculares y heridas diabéticas. Las contraindicaciones son escasas, limitándose a heridas que presentan restos necróticos, los tumores, la osteomielitis no tratada y las fístulas a órganos y cavidades4.

El sistema de TPN suele incluir una bomba de succión, espumas de polivinilo, sobre vísceras o de poliuretano si se utiliza sobre fascias y tejido celular subcutáneo, un depósito colector para recoger el exudado, un film o película transparente para sellar las heridas y un tubo de succión5.

La colocación de la terapia de presión negativa se realiza mediante una serie de pasos secuenciales. Primero, se realiza una limpieza adecuada de la herida. Luego, se recorta la espuma adaptándola al tamaño y forma de la lesión, colocándola directamente sobre la misma. A continuación, se aplica el film o película transparente adhesiva para sellar el sistema. Se cortará un orificio en el film para insertar el tubo de succión, el cual se fija mediante una almohadilla diseñada para ello. Finalmente, se activa la bomba de succión.

La TPN se puede aplicar de forma continua o intermitente, siendo la primera la más utilizada. La presión se aumentará cuando existe abundante drenaje o la herida es de gran tamaño, mientras que disminuirá si hay sangrado, dolor o excesivo crecimiento de tejido de granulación5.

La técnica de TPN demuestra ser segura y beneficiosa dado que las complicaciones pueden evitarse con una buena técnica, manejo y vigilancia. Entre las complicaciones más frecuentes asociadas a esta terapia se incluyen el sangrado durante el cambio de gasa provocado por el crecimiento excesivo de tejido de granulación, así como la aparición de mal olor. También se produce necrosis del tejido en la piel que rodea los bordes de la herida. Otras complicaciones posibles son las infecciones, la pérdida excesiva de líquidos y el síndrome de shock tóxico. El dolor es habitual durante los cambios de apósito y al restablecer la presión negativa tras dichos procedimientos5.

La TPN ha mostrado mejores resultados en las LPP respecto a las técnicas tradicionales como la cura seca o húmeda. Estas mejoras hacen referencia a la reducción del riesgo de infección y al tiempo y velocidad de cicatrización, en términos de: eliminación de esfacelos, formación de tejido de granulación e incluida una disminución de la secreción y tamaño/profundidad de la herida4.

Es considerada a menudo una intervención cara, debido a los costes propios del material y aparato, que son notablemente mayores en comparación a los apósitos utilizados en otros tipos de tratamiento. Sin embargo, valorando el coste del proceso de cicatrización completo (apósitos, coste asistencial…) supone un ahorro económico importante respecto a las terapias tradicionales. Existen estudios que identifican un elevado gasto de la TPN frente a la cura tradicional, sin embargo, no tienen en cuenta otros factores como la disminución de la frecuencia de cambio de apósitos, menor morbilidad asociada, una reducción del tiempo de estancia hospitalaria, o menor necesidad de recursos humanos, valores que incrementan sustancialmente el coste de un tratamiento6.

Además, permite llevar un mayor control de las heridas, tanto en cantidad o calidad del exudado (pudiéndose medir con exactitud) como en progresión del tamaño y evolución del tejido del lecho y reduce las posibilidades de contaminación6.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chaparro J, Oñate M. Prevención de lesiones por presión en pacientes sometidos a cirugía traumatológica prolongada, un desafío para enfermería. Rev médica Clín Las Condes [Internet]. 2021;32(5):617–23. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rmclc.2021.09.006
  2. Úlceras por presión: Etiopatogenia [Internet]. Ulceras.net. [citado el 22 de julio de 2025]. Disponible en: https://ulceras.net/monografico/109/97/ulceras-por-presion-etiopatogenia.html
  3. Astasio-Picado Á, Montero MDM, López-Sánchez M, Jurado-Palomo J, Cobos-Moreno P, Gómez-Martín B. The effectiveness of negative pressure therapy: Nursing approach. J Pers Med [Internet]. 2022;12(11):1813. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/jpm12111813
  4. Muñoz YD, Burguillo. PD. Terapia asistida por vacío. Otra forma de curar. Nuberos científica. 17 de mayo de 2016; 3 (18): 35-39.
  5. Sánchez Charlez, C. Terapia de Presión Negativa en el tratamiento de Úlceras por Presión: una revisión bibliográfica. [Trabajo Fin de Grado]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza; 2021 [citado el 22 de julio de 2025]. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/107262/files/TAZ-TFG-2021-443.pdf
  6. Papp AA. Incisional negative pressure therapy reduces complications and costs in pressure ulcer reconstruction. International Wound Journal. 2019;16(2):394–400.

 

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