AUTORES
- Belén Miranda Alcalde. H.U. Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Raquel Garcés Gómez. H.U. Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Mireia Amiguet Biain. H.U. Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Ana Martín Costa. H.U. Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Jorge Martín Costa. C.S. Jaca. Huesca, España.
- Pablo Oteo Manjavacas, H.U. Alcañiz, Teruel, España.
RESUMEN
La torsión testicular y la torsión ovárica son urgencias tiempo-dependientes en pediatría y adolescencia, cuyo retraso diagnóstico puede condicionar pérdida gonadal y secuelas funcionales¹˒². La torsión testicular suele presentarse como dolor escrotal agudo, mientras que la torsión ovárica aparece con mayor frecuencia como dolor abdominal o pélvico súbito, a menudo con náuseas y vómitos²˒³. En ambos procesos, la clínica inicial puede solaparse con otras entidades más prevalentes, lo que favorece retrasos en la sospecha y en la derivación quirúrgica¹˒². El objetivo de este monográfico es revisar el abordaje urgente de ambas entidades, con especial atención a la sospecha clínica, el diagnóstico diferencial, el papel de la ecografía Doppler y la indicación de valoración quirúrgica urgente. Se realizó una revisión de la literatura basada en guías y documentos de referencia de urgencias pediátricas, ginecología y cirugía pediátrica1-5. En la torsión testicular, la sospecha clínica debe primar sobre la confirmación ecográfica cuando la presentación es sugestiva, ya que la ecografía puede demorar el tratamiento y comprometer la viabilidad testicular¹˒⁴. En la torsión ovárica, ninguna combinación de síntomas, signos o hallazgos Doppler permite excluir con seguridad el diagnóstico, por lo que la laparoscopia diagnóstica sigue siendo el estándar cuando la sospecha clínica es relevante². El tratamiento de elección es quirúrgico y conservador siempre que sea posible, con detorsión y preservación gonadal²˒⁴. La calidad del manejo en urgencias depende de reconocer que el tiempo es pronóstico y de evitar exploraciones o pruebas que retrasen la intervención¹˒².
PALABRAS CLAVE
Torsión del cordón espermático, torsión ovárica, dolor abdominal, escroto agudo, urgencias pediátricas.
ABSTRACT
Testicular torsion and ovarian torsion are time-dependent emergencies in pediatrics and adolescence, and delayed diagnosis may result in gonadal loss and long-term functional sequelae¹˒². Testicular torsion usually presents with acute scrotal pain, whereas ovarian torsion more often manifests as sudden abdominal or pelvic pain, frequently accompanied by nausea and vomiting²˒³. In both conditions, the initial presentation may overlap with more common disorders, favoring delay in suspicion and surgical referral¹˒². The aim of this monograph is to review the emergency approach to both entities, with special focus on clinical suspicion, differential diagnosis, the role of Doppler ultrasound, and the indication for urgent surgical evaluation. A narrative review based on key pediatric emergency, gynecology, and pediatric surgery guidance documents was performed1-5. In testicular torsion, clinical suspicion should take precedence over ultrasound confirmation when the presentation is suggestive, because imaging may delay treatment and compromise testicular viability¹˒⁴. In ovarian torsion, no combination of symptoms, signs, or Doppler findings can safely exclude the diagnosis, so diagnostic laparoscopy remains the standard when clinical suspicion is meaningful². Surgical treatment should be conservative whenever possible, with detorsion and gonadal preservation²˒⁴. Quality emergency care depends on recognizing that time determines outcome and on avoiding examinations or tests that delay intervention¹˒².
KEY WORDS
Spermatic cord torsion, ovarian torsion, abdominal pain, scrotum, pediatric emergency medicine.
INTRODUCCIÓN
La torsión gonadal es una de las patologías urgentes en las que un error o retraso en el diagnóstico pueden tener consecuencias irreversibles¹˒². En la torsión testicular, la demora diagnóstica puede traducirse en isquemia irreversible y pérdida del testículo¹˒⁴; en la torsión ovárica, el retraso puede llevar a necrosis anexial y comprometer la preservación del ovario². Ambas comparten un problema asistencial: al inicio pueden confundirse con entidades mucho más frecuentes, como epididimitis, apendicitis, gastroenteritis, cólico abdominal inespecífico o dolor funcional¹˒³.
Desde la perspectiva de urgencias pediátricas, el valor clínico no está en discutir diagnósticos diferenciales extensos, sino en reconocer cuándo la sospecha es suficiente para acelerar una valoración quirúrgica¹˒². El Royal Children’s Hospital señala que la torsión testicular es una emergencia y que, si se sospecha, requiere evaluación quirúrgica urgente; además, advierte que la ecografía sólo debería considerarse en casos seleccionados y tras valoración quirúrgica, para evitar demoras¹. ACOG mantiene una idea equivalente en la torsión ovárica: si existe sospecha clínica, la paciente debe someterse a laparoscopia diagnóstica urgente, porque no hay criterios clínicos ni radiológicos capaces de confirmar o excluir el diagnóstico con absoluta fiabilidad².
OBJETIVOS
El objetivo principal de este monográfico es revisar el abordaje urgente de la torsión testicular y la torsión ovárica en pediatría y adolescencia. Como objetivos específicos se plantean: describir su presentación clínica; resumir los datos de mayor valor para la sospecha diagnóstica; revisar el papel real de la ecografía Doppler; exponer los principios del tratamiento quirúrgico conservador; y establecer los errores diagnósticos más frecuentes en urgencias¹˒².
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión de la literatura basada en documentos de referencia con aplicabilidad directa en urgencias pediátricas. Para torsión testicular se priorizó la guía clínica del Royal Children’s Hospital sobre escroto agudo y un protocolo pediátrico reciente específico de torsión testicular¹˒⁴. Para torsión ovárica se priorizó la Committee Opinion de ACOG sobre torsión anexial en adolescentes². Como apoyo para la presentación abdominal y el diagnóstico diferencial se utilizó además la guía de dolor abdominal agudo pediátrico del Royal Children’s Hospital³ y un protocolo pediátrico de manejo de dolor abdominal agudo⁵.
RESULTADOS
Torsión testicular: concepto y relevancia clínica:
La torsión testicular consiste en la rotación del cordón espermático, con compromiso del flujo sanguíneo testicular¹˒⁴. El problema no es solo anatómico, sino temporal: el beneficio de la cirugía depende de la rapidez con la que se restablezca la perfusión¹. Por eso, en la práctica de urgencias, la torsión testicular se considera una emergencia quirúrgica inmediata¹˒⁴.
El documento pediátrico GIRFT de 2026 refuerza esta idea y organiza la asistencia como un protocolo orientado a reducir demoras, especialmente en niños pequeños y adolescentes, subrayando que la sospecha de torsión exige circuitos ágiles y derivación a un centro con capacidad de exploración escrotal urgente cuando proceda⁴.
Presentación clínica de la torsión testicular:
La presentación típica es dolor escrotal agudo de inicio súbito, frecuentemente intenso, asociado a tumefacción, hipersensibilidad y, en ocasiones, náuseas o vómitos¹˒⁴. Sin embargo, no todos los pacientes consultan por dolor testicular; algunos lo hacen por dolor abdominal o inguinal, especialmente al inicio, y esto favorece errores diagnósticos¹˒³. La guía de dolor abdominal pediátrico del Royal Children’s Hospital recuerda que en cualquier varón con dolor abdominal agudo debe explorarse el escroto y considerarse torsión testicular³.
Se recomienda realizar una anamnesis dirigida sobre inicio, duración, lateralidad, traumatismo, síntomas urinarios y antecedentes previos, junto con una exploración cuidadosa del escroto¹. Su mensaje clave es práctico: una vez sospechada la torsión, no deben añadirse pasos que demoren la valoración quirúrgica¹.
Diagnóstico diferencial de la torsión testicular:
El diagnóstico diferencial incluye epididimitis, torsión de apéndices testiculares, traumatismo, hernia inguinal incarcerada e hidrocele doloroso, entre otros¹. El problema es que ninguna de estas alternativas justifica retrasar la valoración especializada si la presentación es compatible con torsión¹˒⁴. El Royal Children’s Hospital insiste en que la ecografía no debe interponerse entre la sospecha clínica y la evaluación quirúrgica urgente, salvo en casos seleccionados tras esa valoración¹.
Papel de la ecografía en la torsión testicular
La ecografía Doppler puede aportar información sobre perfusión y morfología, pero su valor real en urgencias depende del contexto¹. En un cuadro claramente sugestivo, la prioridad es quirúrgica y la ecografía puede convertirse en un factor de retraso¹˒⁴. Por eso, el Royal Children’s Hospital recomienda restringirla a casos seleccionados y después de la valoración quirúrgica, precisamente para no demorar el tratamiento¹.
El mensaje práctico es directo: la ecografía es útil cuando la sospecha no es alta o el diagnóstico diferencial sigue abierto tras la valoración experta; no debe utilizarse como barrera de entrada a quirófano en un cuadro clínico compatible¹˒⁴.
Tratamiento de la torsión testicular:
El tratamiento es quirúrgico urgente¹˒⁴. El objetivo es detorsionar el testículo, valorar su viabilidad y fijarlo, habitualmente junto con orquidopexia contralateral¹. Desde el punto de vista de urgencias, lo importante no es el detalle técnico, sino entender que la viabilidad disminuye con el tiempo y que cada demora innecesaria empeora el pronóstico¹˒⁴.
Torsión ovárica: concepto y relevancia clínica:
La torsión ovárica o torsión anexial consiste en la rotación del ovario, sola o junto con la trompa, sobre su pedículo vascular². ACOG la define como una urgencia ginecológica y destaca que en adolescentes la prioridad es la detorsión y preservación de la estructura anexial, independientemente del aspecto macroscópico inicial del ovario². Además, la propia ACOG señala que la torsión anexial es la quinta urgencia ginecológica más frecuente².
En pediatría y adolescencia, el gran problema es que rara vez debuta con un cuadro ginecológico puro²˒³. Con frecuencia se presenta como dolor abdominal bajo o pélvico, unilateral, brusco, acompañado de náuseas y vómitos². Esto hace que entre inicialmente en el circuito de dolor abdominal y se confunde con apendicitis, gastroenteritis, quiste ovárico complicado o dolor inespecífico²˒³. La guía de dolor abdominal agudo del Royal Children’s Hospital incluye expresamente la torsión ovárica dentro de los diagnósticos prioritarios que no pueden pasarse por alto³.
Presentación clínica de la torsión ovárica:
Según ACOG, la torsión ovárica debe sospecharse en adolescentes con inicio súbito de dolor abdominal o pélvico, habitualmente unilateral, asociado con frecuencia a náuseas y vómitos². La presentación puede ser intermitente o fluctuante si existen episodios parciales de torsión y detorsión, lo que complica el diagnóstico². Esto explica por qué la ausencia de dolor continuo o la mejoría parcial transitoria no excluyen el cuadro².
La guía australiana de dolor abdominal resulta útil como recordatorio operativo: en niñas y adolescentes con dolor agudo, la torsión ovárica debe considerarse siempre dentro de los diagnósticos tiempo-dependientes, junto con otras causas quirúrgicas o ginecológicas urgentes³.
Papel de la ecografía Doppler en la torsión ovárica:
La ecografía es la prueba de imagen inicial más utilizada cuando existe sospecha de torsión ovárica². Sin embargo, ACOG es tajante en una cuestión crítica: no existen hallazgos clínicos o de imagen suficientes para confirmar o excluir el diagnóstico de manera concluyente antes de la cirugía². En particular, advierte que el flujo Doppler no debe guiar por sí solo la decisión clínica². Un Doppler aparentemente conservado no excluye torsión².
Este punto tiene implicación directa en urgencias: la ecografía ayuda, pero no debe utilizarse para descartar torsión si la sospecha clínica sigue siendo relevante². Si la clínica encaja y no hay otra explicación mejor, la paciente debe ser valorada por ginecología o cirugía con perspectiva de laparoscopia diagnóstica urgente².
Tratamiento de la torsión ovárica:
ACOG recomienda un abordaje mínimamente invasivo con detorsión y preservación de las estructuras anexiales, con independencia del aspecto del ovario en el momento de la cirugía². Esto es especialmente importante porque históricamente algunos ovarios con aspecto isquémico se extirpaban de forma innecesaria². El enfoque actual prioriza la preservación siempre que sea posible².
Además, ACOG considera aceptable una laparoscopia negativa cuando la sospecha clínica ha sido suficiente para justificar la intervención, dada la importancia de no perder una torsión verdadera por esperar una certeza diagnóstica². Esa es una idea clave para urgencias: en torsión ovárica, intervenir de más en un caso muy seleccionado puede ser clínicamente más aceptable que diagnosticar tarde².
Comparación práctica entre torsión testicular y torsión ovárica:
Ambas entidades comparten cuatro principios asistenciales¹˒². Primero, son procesos tiempo-dependientes. Segundo, el cuadro clínico puede ser engañoso al inicio. Tercero, la imagen puede ayudar, pero no debe convertirse en causa de retraso¹˒². Y cuarto, el tratamiento debe ser quirúrgico y conservador siempre que sea posible²˒⁴. La diferencia principal en urgencias es la forma de presentación: la torsión testicular suele entrar por el circuito de escroto agudo, mientras que la torsión ovárica suele hacerlo por el de dolor abdominal agudo¹˒³.
Observación, alta y errores frecuentes:
La observación prolongada sin una hipótesis clara es un error cuando la clínica sugiere torsión¹˒². En la torsión testicular, el error clásico es pedir ecografía antes de consultar a cirugía en un cuadro muy sugestivo¹. En la torsión ovárica, el error habitual es tranquilizarse por una ecografía no concluyente o por Doppler conservado, pese a persistir una sospecha clínica razonable². Otro error frecuente es no explorar genitales en un varón con dolor abdominal o no incluir torsión ovárica en el diagnóstico diferencial de una adolescente con dolor abdominal bajo súbito y vómitos²˒³.
El alta solo es razonable cuando el cuadro ha quedado adecuadamente explicado por otra causa y la sospecha de torsión es clínicamente baja tras la valoración pertinente¹˒². En caso contrario, la prioridad es mantener ayuno, analgesia, reevaluación y derivación quirúrgica o ginecológica urgente¹˒²˒⁵.
CONCLUSIONES
La torsión testicular y la torsión ovárica son diagnósticos que deben pensarse pronto y demostrarse tarde, no al revés¹˒². En la torsión testicular, la sospecha clínica obliga a valoración quirúrgica urgente y la ecografía no debe retrasarla¹˒⁴. En la torsión ovárica, la ecografía puede apoyar el diagnóstico, pero un Doppler normal no lo excluye y la laparoscopia diagnóstica sigue siendo el estándar cuando la sospecha es relevante². En ambos casos, el tratamiento debe orientarse a la detorsión y preservación gonadal²˒⁴. La calidad del manejo urgente depende de reconocer que el tiempo perdido rara vez se recupera¹˒².
BIBLIOGRAFÍA
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