AUTORES
- Agustín Rillo Lázaro. Facultativo especialista del Área de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Marina Compte Vives. Médico Interno Residente de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Ismael Marín Cebrián. Médico Interno Residente de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Alberto Planas Gil. Facultativo Especialista del Área de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Jorge Luis de la Fuente González. Médico Interno Residente de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Alejandro César Urgel Granados. Facultativo especialista del Área de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
RESUMEN
Las lesiones de las poleas de los dedos por las que discurren los tendones flexores son sin duda una de las patologías más frecuentes en la escalada deportiva. Aunque las roturas múltiples o severas pueden ser subsidiarias de una cirugía para reconstruirlas, las lesiones parciales o de una sola polea permiten un abordaje conservador con gran probabilidad de alcanzar el nivel previo. Presentamos aquí tres casos de escaladores con lesiones parciales en las poleas A2 y A4, tratados de manera conservadora mediante un protocolo de carga progresiva y vendajes funcionales. En este artículo recordamos la biomecánica de la lesión, factores de riesgo inherentes al gesto técnico y la eficacia de la rehabilitación precoz.
PALABRAS CLAVE
Dedos, tendones, lesiones en los dedos, deportes.
ABSTRACT
Injuries to the finger pulleys through which the flexor tendons run are undoubtedly among the most frequent pathologies in sport climbing. Although multiple or severe ruptures may require surgical reconstruction, partial or single-pulley injuries allow for a conservative approach with a high probability of returning to the previous climbing level. We present three cases of climbers with partial injuries to the A2 and A4 pulleys, managed conservatively through a progressive loading protocol and functional taping. In this article, we review the biomechanics of the injury, the risk factors inherent to the technical gesture, and the effectiveness of early rehabilitation.
KEY WORDS
Fingers, tendons, finger injuries, sports.
INTRODUCCIÓN
En la escalada deportiva, ya sea a nivel profesional o amateur, las poleas de los dedos soportan cargas que superan muy de lejos los límites fisiológicos de la mayoría de las estructuras ligamentosas. El gesto de «arqueo» en el cual la articulación interfalángica proximal (IFP) se flexiona más de 90° y la interfalángica distal (IFD) se hiperextiende, genera una fuerza de traslación anterior de los tendones flexores que se transmite a las poleas anulares, especialmente la A2 y la A41.
Durante mucho tiempo en la recuperación de estas lesiones se han estado utilizando protocolos de inmovilización prolongados. Por el contrario, ahora el tratamiento rehabilitador precoz se considera que es seguro en lesiones parciales y favorece una remodelación del colágeno más eficaz en el escalador2.
La causa principal de estas lesiones en el escalador es el fallo mecánico por fatiga o una carga súbita durante un movimiento dinámico. La polea A2, situada sobre la base de la falange proximal, es la que más estrés recibe, seguida de la A4. Los factores de riesgo son muy numerosos e incluyen la técnica de agarre, siendo más lesivo el arqueo (Figura 1 y Figura 2) que el agarre en extensión3, la falta de calentamiento específico dado que la viscoelasticidad de las fibras del tendón aumenta con la carga progresiva, y el volumen y la calidad del entrenamiento, ya que la adaptación de las poleas debe de ser paralela al fortalecimiento de los flexores4.
PRESENTACIÓN DE CASOS CLÍNICOS
Presentamos en este artículo tres casos de escaladores amateur de nivel medio – avanzado (séptimo grado) que acudieron a la consulta tras notar durante la práctica de este deporte una sensación de «chasquido» junto con dolor e inflamación en la cara volar de la falange de alguno de sus dedos de la mano.
Caso 1: Un escalador varón de 35 años de edad. Impresionaba de una lesión de la polea A2 del 4º dedo de la mano derecha durante un movimiento dinámico. Traía consigo una ecografía realizada en otro medio informada como rotura parcial de la polea A2 de dicho dedo (<50%).
Caso 2: Una escaladora mujer, 33 años de edad. Refería dolor progresivo en la cara volar del 4º dedo tras un entrenamiento de carácter muy intenso. El diagnóstico es clínico, sin pruebas de imagen, sospecha de esguince de la polea A4 del 4º dedo de la mano izquierda.
Caso 3: Un escalador varón, de 29 años de edad. También con diagnóstico clínico sin necesidad de pruebas de imagen adicionales. Impresionaba de lesión aguda en la polea A2 del 3º dedo de la mano derecha tras realizar un claro sobreesfuerzo en una presa de mínimo tamaño, menor a un centímetro de profundidad.
Los tres casos de estos escaladores compartieron un hallazgo clínico fundamental en común: la ausencia del fenómeno de cuerda de arco en la exploración física, lo que permitió clasificarlos como candidatos a un tratamiento conservador.
El éxito del tratamiento en escaladores no reside en el reposo absoluto, sino en la carga protegida. El protocolo utilizado se dividió en tres etapas bien diferenciadas, orientándose en los principios de remodelación tisular defendidos por autores como Schöffl y la metodología de entrenamiento de especialistas como López-Rivera2,5.
Las primeras 2 semanas aproximadamente el objetivo inicial fue el control del dolor y la protección del dedo mediante vendaje funcional de esparadrapo6 o “taping”. Evitando a toda costa la inmovilización completa para prevenir la rigidez y la pérdida de rango de movimiento. Para un escalador con una lesión parcial de una polea el vendaje de taping debe cumplir una doble función: soporte mecánico y limitación del arco de cuerda del tendón, sin cortar la circulación. Lo ideal es utilizar la técnica de vendaje en «H», que es más efectiva que el simple anillo circular. Las claves de este vendaje protector son: precisión (tira de esparadrapo rígido, no elástico, de unos 1.5 cm de ancho), técnica en “H” (dejando el centro intacto para situarlo justo sobre la polea lesionada), y tensión justa (debe estar lo suficientemente firme para evitar que el tendón se separe del hueso al arquear, pero debe poder doblar el dedo y comprobar que la punta no se pone morada ni fría).
Posteriormente durante varias semanas se realizaron ejercicios isométricos con poca carga, evitando el arqueo y usando el agarre extendido que distribuye las fuerzas a las poleas A3 y A5, protegiendo la A2 y la A45,7. La literatura sugiere que el colágeno requiere estímulo mecánico para alinearse correctamente.
Hacia el segundo o tercer mes la vuelta a la actividad normal se realizó paulatinamente dado que a pesar de no tener dolor la polea puede no estar recuperada al cien por cien.
En los tres casos la evolución fue favorable y al sexto mes de evolución todos ellos practicaban la actividad deportiva sin limitaciones.
CONCLUSIÓN
Las lesiones parciales de las poleas anulares de los dedos en escaladores pueden ser manejadas con éxito mediante un tratamiento conservador no quirúrgico. La importancia para una adecuada recuperación radica en el diagnóstico preciso (ya sea clínico o por imagen), los vendajes funcionales de protección y, fundamentalmente, en una progresión de cargas que respete los tiempos de reparación del colágeno8.
BIBLIOGRAFÍA
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- López-Rivera E, González-Badillo JJ. The effects of two maximum grip strength training methods using the same fingerboard training medium. J Hum Kinet. 2012;34:91-106.
- Moor BK, Wieser K, Fucentese SF, Meyer DC. Biomechanics of proximal interphalangeal joint flexion: the role of the pulleys and the flexor tendons. J Hand Surg Eur Vol. 2013;38(6):666-71.
- Mermier CM, Janot JM, Parker DL, Swan JG. Physiological and anthropometric determinants of sport climbing performance. Br J Sports Med. 2000;34(5):359-65.
- Schöffl V, Schöffl I. Finger injuries in rock climbers. In: Sports Injuries of the Hand and Wrist. Springer; 2015. p. 235-51.
- Schöffl I, Einwag F, Strecker W, Schöffl V. Impact of taping after finger pulley injury on tendon displacement and strain: a cadaveric study. J Appl Biomech. 2007;23(4):309-18.
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- Crowley TP. The Flexor Tendon Pulley System and Rock Climbing. J Hand Microsurg. 2012;4(1):25-9.
ANEXOS
Figura 1: Agarre en arqueo o crimping, vista oblicua.
Figura 2: Agarre en arqueo o crimping, vista lateral.

