Tratamiento de las mordeduras caninas. Artículo monográfico

18 marzo 2024

 

AUTORES

  1. Marina Pisonero Rivero. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Ángela Molina Sierra. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Paula Pastor Morales. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Sonia López Abia. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Ana Belén García Garrido. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Erica Victoria Delgado Hynes. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las mordeduras de animales constituyen una causa importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, siendo las más frecuentes las causadas por perros. Una actuación precoz y adecuada ante estas heridas minimiza considerablemente sus posibles complicaciones. El abordaje inicial consiste en una evaluación cuidadosa de la herida y su riesgo de infección, aplicando el tratamiento y cuidados de enfermería adecuados. Es importante la valoración individualizada de cada caso y su seguimiento a corto plazo.

En este trabajo se recopila la información más importante disponible acerca de su incidencia, prevención y tratamiento con el objetivo de recomendar unas pautas generales de actuación ante una mordedura de perro.

PALABRAS CLAVE

Mordeduras, heridas, infección, enfermería.

ABSTRACT

Animal bites are considered an important worldwide cause of morbidity and mortality, being the most frequent the dogs caused. Potential complications are significantly reduced by an adequate and early treatment. Initial approach consists in a thorough review of the wound and its risk of infection in order to provide the appropriate treatment and a proper nursing care. It is important to have an individual assessment of each case and short-term monitoring.

This work collects the most relevant information concerning dog’s bites incidence, prevention and treatment aiming for a complete dog’s bite nursing care guideline.

KEY WORDS

Bites, wounds, infection, nursing.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Actualmente, las mordeduras de animales representan un importante problema de salud pública a nivel mundial siendo un motivo de consulta frecuente en los servicios de urgencias. Pueden ocasionar desde pequeñas laceraciones en la piel hasta convertirse en severas heridas que precisan tratamiento quirúrgico.

Según la Organización Mundial de la Salud no existen estimaciones mundiales de la incidencia de las mordeduras de perro, aunque los estudios afirman que son el motivo de decenas de millones de lesiones cada año1. Son de las que más riesgo y gravedad revisten, dependiendo del tamaño del animal, las lesiones causadas, la salud de la víctima y el acceso al sistema sanitario2. Según estudios epidemiológicos, se ha observado un aumento de estos accidentes durante los últimos años. Esto puede ser causado por un incremento en el número de casos declarados debido a una mayor concienciación de la población y, por otra parte, al aumento del número de mascotas en los hogares3. Los más afectados por estas mordeduras son los niños y los ancianos, siendo los niños los más vulnerables a sufrir lesiones de gravedad sobre todo en cabeza y cuello1.

Los principales resultados producidos por estas heridas son las lesiones y cicatrices, el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas, como la rabia o el tétanos sin olvidar las secuelas psicológicas4.

En cuanto al manejo de estas heridas existe una gran discrepancia. En las guías clínicas se describen diferentes protocolos de actuación, existiendo numerosas opiniones acerca de realizar un cierre primario, cierre diferido (después de 3-5 días) o permitir una cicatrización por segunda intención. El tratamiento se debe hacer en función de la gravedad y localización de la herida, estado de salud y de vacunación del paciente y del perro.

El objetivo principal de este escrito es reunir la información disponible sobre la correcta actuación ante una mordedura de perro. Del mismo modo, se quiere establecer unos estándares de cuidados de enfermería con el fin de acortar el período de cicatrización de la herida, minimizar el riesgo de infección y conseguir unas directrices asistenciales integrales y comunes para todos los profesionales de enfermería.

Las lesiones producidas por mordeduras de perro se pueden clasificar en tres grupos: abrasiones, heridas punzantes y laceraciones con o sin avulsión de tejidos5. Asimismo, se consideran altamente contaminadas por lo que conlleva un gran riesgo de infección.

El tratamiento dado a los pacientes dentro del centro sanitario suele ser suficiente para minimizar los efectos colaterales de este tipo de lesiones, al igual que las infecciones causadas por este tipo de heridas disminuyen con un manejo adecuado de las mismas6.

Es necesario determinar el tipo de accidente, motivo del ataque y si fue realizado por un perro identificable o vagabundo; en el primer caso preguntar por el estado de vacunación antirrábica y los controles veterinarios del animal7. Es muy importante evaluar el riesgo de infección de la herida ya que entre el 3% y el 8% contraen infecciones y realizar al menos un control en las siguientes 24-72 horas después1.

En cuanto a la correcta actuación de enfermería ante el manejo de la herida existen una serie de recomendaciones.

En primer lugar, se debe lavar la herida lo antes posible, limpiando toda la suciedad a la vista. Esta limpieza se debe hacer con agua o solución salina estéril, y debe ser preferiblemente un lavado a presión7. Para realizar la irrigación se debe utilizar una jeringa de 20ml o más generando así la presión adecuada. En el caso de que esto no fuera posible, se debe conectar un catéter 20-gauge a la jeringa para conseguir la presión deseada8. Si la lesión se ha producido en alguna extremidad, se debe inmovilizar y elevar para prevenir su afectación circulatoria.

Existe discrepancia sobre el uso de soluciones yodadas, agua oxigenada y antibióticos tópicos, ya que no hay evidencia científica sobre su utilidad para disminuir el riesgo de infección e incluso podrían causar irritación tisular. Debe descartarse la presencia de piezas dentarias del animal alojadas en la herida y, en tal caso, ser extraídas9.

No es necesario la recogida de muestra para cultivo de la herida excepto en el caso de que la evolución de la misma fuera mayor a 12 horas. De ser así, el cultivo se cogería antes del lavado de la herida. Si existiera tejido necrótico se debe intentar desbridar en la medida de lo posible7.

Al realizar la revisión bibliográfica, se ha podido objetivar que no existe un consenso entre los profesionales con respecto a la sutura de estas heridas. Además, no hay muchos estudios que comparen los diferentes tipos de cierre. Tradicionalmente, al considerarse heridas sucias, no se suturaban. Sin embargo, existe acuerdo clínico de que en caso de afectación facial y menos de 8 horas de evolución se recomienda un cierre primario con sutura. Al estar localizadas en la cara, se cuenta con una adecuada irrigación sanguínea y no hay limitación para el retorno venoso, y por lo tanto, el cierre por primera intención no presentaría un problema10. Estas intervenciones que conllevan un riesgo estético deben ser llevadas a cabo por un cirujano. Además, tras valorar de manera individual cada herida y teniendo en cuenta determinados factores, algunas podrían beneficiarse de una revisión quirúrgica a las 24-48 horas. En el caso de que la localización de la lesión sea diferente y ante un elevado riesgo de infección, se debe permitir un cierre por segunda intención8. Para heridas con más de 24 horas de evolución, o heridas puntiformes, o heridas infectadas se recomienda un cierre primario tardío o cierre secundario9.

El uso de tratamiento antimicrobiano empírico no está indicado en todos los casos. No hay evidencia científica suficiente para indicar esta profilaxis antibiótica universal. En heridas limpias y superficiales bastaría con monitorizar la evolución. Existen algunos casos en los sí se pautará este tratamiento antibiótico, por ejemplo, si la mordedura ha ocurrido en un lactante, si ha ocurrido en una determinada zona del cuerpo (cara, manos, pies o zona genital) o si se ha acudido al centro sanitario después de 12 horas de la lesión o si la herida tiene claros signos de infección. La primera opción será tratamiento oral, aunque en caso de empeoramiento en 48-72 h se decidiría el ingreso hospitalario para terapia intravenosa7.

Otro aspecto importante a tener en cuenta será el estado vacunal del paciente ya que todas las mordeduras se consideran tetanígenas. Nuestro país ha estado libre de rabia terrestre desde el año 1978 exceptuando un caso importado de Marruecos en el año 2013. Se deberá valorar el riesgo de exposición al considerar la aplicación del tratamiento. Si la mordedura se ha producido por un perro doméstico correctamente vacunado, no es necesario administrarse profilaxis. Si en cambio, se produce por un animal sin el calendario vacunal al día, éste deberá ser vigilado por un veterinario los siguientes diez días para comprobar si desarrolla síntomas de la enfermedad para así administrar la profilaxis a la víctima11.

 

CONCLUSIÓN

Todas las heridas provocadas por mordeduras de perro deben considerarse sucias, siendo necesario un adecuado manejo de las mismas para prevenir infecciones. Es imprescindible realizar una valoración particular de cada caso para proporcionar un abordaje inicial que consiga una rápida resolución de la herida.

Las guías de práctica clínica y protocolos asistenciales revisados objetivan diferentes criterios de actuación ante una mordedura de perro. Está clínicamente comprobado que para las heridas faciales de menos de 8 horas de evolución se debe proceder con un cierre primario, sin embargo, no hay recomendaciones lo suficientemente firmes acerca de estas heridas en el resto del cuerpo. Debido al incremento de su incidencia y las posibles complicaciones que conllevan es necesario contar con unos protocolos de actuación unificados por parte de los profesionales sanitarios para proporcionar cuidados de calidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Boix-Sales M, García-Montero A, Guinot-Bachero J. Herida avulsiva: efectividad de la terapia de presión negativa en una mordedura de perro. Gerokomos [Internet]. 2020 [Citado el 15 de diciembre de 2023];31(1):55-59. Disponible en http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2020000100011&lng=es
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  4. Palacio J, León M, García-Belenguer S. Aspectos epidemiológicos de las mordeduras caninas. Gac Sanit [Internet]. 2005 [Citado el 20 de diciembre de 2023];19(1):50-58. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-91112005000100011&lng=es.Palacio
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  8. Morgan M, Palmer J. Dog bites. BMJ. [Internet]2007 [citado el 12 de enero de 2024];334(7590): 413-417. Disponible en https://www.bmj.com/content/334/7590/413
  9. Liu-Wu, Y-C, Orozco-Cárdenas, A. Tratamiento de las mordeduras de perro. Rev Médica Costa Rica y Centro América [Internet] 2014 [citado el 10 de enero de 2024] (610):289-292. Disponible en http://bit.ly/2SGKXLE
  10. Gbneou, Y. M, Flores, M. O y Galiano del Castillo, M. Mordeduras caninas faciales en pediatría. Medimay [Internet] 2014 [citado el 12 de enero de 2024] 20(3),447-454. Disponible en http://revcmhabana.sld.cu/index.php/rcmh/article/view/670/1121
  11. Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Ministerio de Economía y Competitividad. Protocolo de actuación ante mordeduras o agresiones de animales (tratamiento post-exposición) [Internet]. Disponible en https://www.sanidad.gob.es/ca////profesionales/saludPublica/sanidadExterior/docs/protocoloActuacion_mordeduras_agresiones_animales_Junio2013.pdf

 

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