Tratamiento farmacológico de la osteoporosis. Artículo monográfico.

15 septiembre 2022

AUTORES

  1. Lorena Azabal Martín. Diplomada en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).
  2. Tamara Mariutanu. Diplomada en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).
  3. Laura Perpiñán Sánchez. Graduada en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).
  4. Bárbara Kelly Ferreira de Brito. Diplomada en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).
  5. Josué Martín Fuertes. Graduado en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).
  6. María Villabona Jiménez. Graduada en Enfermería. Servicio de Geriatría del Hospital General de la Defensa (Zaragoza).

 

RESUMEN

La osteoporosis es un importante problema de salud, no sólo por la aparición de fracturas asociadas con la enfermedad sino por su magnitud y las repercusiones que conlleva a nivel sociosanitario.

Es fundamental diferenciar a los pacientes con mayor riesgo de fractura, que son los que se van a beneficiar de un tratamiento farmacológico, a fin de optimizar las intervenciones para que la relación riesgo/beneficio sea favorable.

 

PALABRAS CLAVE

Osteoporosis, fracturas osteoporóticas.

 

ABSTRACT

Osteoporosis is a major health problem, not only because of the occurrence of fractures associated with the disease, but also because of its magnitude and the repercussions it entails at the socio-health level.

It is essential to differentiate patients with a higher risk of fracture, who are those who will benefit from pharmacological treatment, in order to optimize interventions so that the risk/benefit ratio is favorable.

 

KEY WORDS

Osteoporosis, osteoporotic fractures.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La SEIOMM (Sociedad Española de Investigaciones Óseas y Metabolismo Mineral) define la osteoporosis como una enfermedad esquelética caracterizada por una resistencia ósea disminuida que predispone a una persona a un riesgo aumentado de fractura1.

La osteoporosis es, pues, un importante problema de salud, no sólo por la aparición de fracturas asociadas con la enfermedad sino por su magnitud y las repercusiones que conlleva a nivel socio-sanitario. Su relación con la edad y el progresivo envejecimiento de la población hacen prever un aumento de su prevalencia magnificando con ello la carga que esta patología representa sobre el sistema sanitario1, 2.

A nivel mundial es una causa importante de morbilidad y mortalidad entre los hombres. Entre las personas mayores de 50 años de edad en todo el mundo, aproximadamente el 40% de todas las fracturas osteoporóticas, se producen en los hombres. La mortalidad después de una fractura osteoporótica es mayor entre los hombres que entre las mujeres3.

En el caso de España, más de un 12% de la población femenina mayor de 50 años presenta osteoporosis, lo que se traduce en cerca de 2 millones de mujeres con esta enfermedad. Se estima que una cuarta parte de las mujeres mayores de 50 años cumplía criterios de densitometría para osteoporosis en columna lumbar o en cuello de fémur. La incidencia anual en España de fracturas osteoporóticas es muy elevada y sólo la de cadera es de más de 60.000 casos al año1.

Es fundamental diferenciar a los pacientes con mayor riesgo de fractura, que son los que se van a beneficiar de un tratamiento farmacológico, a fin de optimizar las intervenciones para que la relación riesgo/beneficio sea favorable. Se han elaborado distintos instrumentos que estiman el riesgo de fractura basados en factores de riesgo, uno de ellos es la herramienta FRAX® publicada en 2008. Se trata de una aplicación informática en la que se combinan los distintos factores de riesgo clínicos de fractura, con o sin prueba de Densitometría ósea (DXA). El FRAX® permite calcular la probabilidad absoluta a 10 años de las fracturas mayores (fractura clínica vertebral, antebrazo, cadera y húmero)2,4. En atención primaria (AP) hay un escaso manejo del FRAX® (riesgo absoluto de fractura a los 10 años) y otras herramientas de valoración del riesgo de fractura, por ello hay pacientes a los que no se trata u otros que están recibiendo tratamiento sin presentar tal riesgo2. A todo ello se une la incertidumbre en la toma de decisiones ante la aplicación de tratamientos que se basen en la heterogeneidad de las guías clínicas publicadas por las diversas sociedades científicas4.

Para el abordaje terapéutico de la osteoporosis cuyo objetivo principal es la prevención de fracturas, los fármacos disponibles se pueden agrupar, según su forma de actuación, en tres grandes grupos: los antirresortivos (bifosfonatos, moduladores selectivos de receptor estrogénico o SERM y calcitonina), los osteoformadores (análogos de la PTH) y los de acción mixta (ranelato de estroncio)1. La teriparatide (PTH) es la única droga osteo-activa anabólica pura, en uso en la actualidad en nuestro país. Sus efectos anabólicos se deben a su capacidad de estimular la función de osteoblastos y osteocitos, reducir su apoptosis y favorecer la diferenciación de los preosteoblastos a osteoblastos. Su indicación se restringe a los casos graves de osteoporosis, con o sin fracturas, que requieren una mejoría rápida y significativa de la calidad mecánica del esqueleto5, 6.

Se ha demostrado que un adecuado aporte de calcio (1.000-1.500 mg/día) reduce la pérdida de masa ósea en adultos, mientras que entre las funciones de la vitamina D se cuenta la estimulación de la absorción intestinal de calcio por lo que el calcio y la vitamina D son elementos esenciales en el mantenimiento de la homeostasis ósea. Se ha demostrado que el déficit de vitamina D es más evidente en la población anciana. Además, en un estudio llevado a cabo en 11 países europeos se observó que el 47% de la población de mujeres ancianas tenía niveles deficientes de vitamina D, siendo esta deficiencia más frecuente en los países mediterráneos que en los del norte de Europa1.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Carbonell C, Díez A, Calaf J, Caloto MT, Nocea G. Pauta de tratamiento inicial en pacientes con osteoporosis: uso de antirresortivos y suplementos farmacológicos (Calcio y Vitamina D) en la práctica clínica. ReumatolClin. 2012; 8(1): 3-6.
  2. Naranjo A, Rosas J, Ojeda S, Salas E. Manejo de la osteoporosis en atención primaria antes y después del resultado de la densitometría; tratamiento instaurado versus tratamiento recomendado en los consensos. ReumatolClin. 2013; 9(5): 269-73.
  3. Boonen S, Reginster JY, Kaufman JM, Lippuner K, Zanchetta J, Langdahl B, et. al. Fracture risk and zoledronic acid therapy in men with osteoporosis. N Engl J Med. 2012; 367(18): 1714-23.
  4. Real J, Galindo G, Galván L, Lafarga MA, Rodrigo MD, Ortega M. Use of Oral Bisphosphonates in Primary Prevention of Fractures in Postmenopausal Women: A Population-Based Cohort Study. PLoS One. 2015; 10(4): 118-78.
  5. Sarli MA, Zancheta MB, Rey 0PG, Spivacow FR. Tratamiento de la osteoporosis grave con teriparatide. Medicina. 2013; 73(1): 428-32.
  6. Panico A, Lupoli GA, Marciello F, Lupoli R, Cacciapuoti M, Martinelli A, et al. Teriparatide vs. Alendronate as a treatment for osteoporosis: Changes in biochemical markers of bone turnover, BMD and quality of life.Med SciMonit. 2011; 17(8): 442-8.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos