Úlcera péptica

2 julio 2026

 

AUTORES

  1. María Del Rosario Palomo Medina. TCAE, Zaragoza. España.
  2. Esmeralda Lobera Salvatierra. DUE, Zaragoza. España.
  3. Úrsula Ródenas Ferrando. MAP, Zaragoza. España.
  4. María Dolores Azagra Sierra. TCAE, Zaragoza. España.
  5. Azucena Palomo Gracia. TCAE, Zaragoza. España.
  6. Aaron Gines Torres. TCAE, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La úlcera péptica es una enfermedad digestiva caracterizada por la aparición de lesiones en la mucosa del estómago o del duodeno como consecuencia de un desequilibrio entre los factores agresivos y los mecanismos protectores de la mucosa gastrointestinal. A pesar de los avances en el diagnóstico y tratamiento, continúa siendo un problema de salud relevante debido a su elevada prevalencia y al riesgo de complicaciones potencialmente graves, como hemorragia digestiva, perforación u obstrucción gastrointestinal. La infección por Helicobacter pylori y el consumo prolongado de antiinflamatorios no esteroideos constituyen las principales causas de esta patología. El diagnóstico precoz, el tratamiento farmacológico adecuado y la adopción de hábitos de vida saludables contribuyen significativamente a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes. La educación sanitaria y el seguimiento clínico son elementos fundamentales para prevenir recurrencias y reducir las complicaciones asociadas.

PALABRAS CLAVE

Úlcera péptica, Helicobacter pylori, hemorragia digestiva, salud gastrointestinal, prevención.

ABSTRACT

Peptic ulcer disease is a gastrointestinal disorder characterized by the development of lesions in the stomach or duodenal mucosa due to an imbalance between aggressive factors and the protective mechanisms of the gastrointestinal lining. Despite advances in diagnosis and treatment, it remains a significant health problem because of its high prevalence and the risk of serious complications such as gastrointestinal bleeding, perforation, or obstruction. Helicobacter pylori infection and prolonged use of nonsteroidal anti-inflammatory drugs are the main causes of this condition. Early diagnosis, appropriate pharmacological treatment, and healthy lifestyle habits significantly improve prognosis and quality of life. Health education and clinical follow-up are essential to prevent recurrence and reduce associated complications.

KEY WORDS

Peptic ulcer disease, Helicobacter pylori, gastrointestinal bleeding, gastrointestinal health, prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La úlcera péptica es una de las enfermedades digestivas más frecuentes a nivel mundial. Se produce cuando los mecanismos de defensa de la mucosa gástrica o duodenal son superados por factores agresivos, principalmente el ácido gástrico y la pepsina. Como resultado, se desarrolla una lesión que puede afectar distintas capas de la pared gastrointestinal.

Durante décadas se consideró que el estrés y determinados alimentos eran las principales causas de esta enfermedad. Sin embargo, el descubrimiento de Helicobacter pylori en la década de 1980 revolucionó el conocimiento sobre esta patología, demostrando que gran parte de los casos estaban relacionados con esta bacteria. Asimismo, el uso frecuente de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ha sido identificado como otro factor etiológico de gran importancia.

La incidencia de la úlcera péptica ha disminuido en los últimos años gracias a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias y a la disponibilidad de tratamientos eficaces para erradicar Helicobacter pylori. No obstante, continúa representando una causa frecuente de consulta médica y hospitalización, especialmente en personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.

El abordaje de esta patología requiere una visión integral que contemple no solo el tratamiento farmacológico, sino también la prevención de complicaciones, la educación sanitaria y la promoción de hábitos saludables.

Fisiopatología de la úlcera péptica:

La mucosa gástrica dispone de diversos mecanismos de protección frente a la acción corrosiva del ácido clorhídrico y la pepsina. Entre ellos destacan la producción de moco, la secreción de bicarbonato, la adecuada irrigación sanguínea y la capacidad de regeneración celular.1

La úlcera aparece cuando se rompe el equilibrio entre los factores protectores y los factores agresivos. El exceso de ácido gástrico, la presencia de Helicobacter pylori o el uso continuado de determinados medicamentos pueden dañar progresivamente la mucosa hasta producir una lesión ulcerosa.

En el caso de la infección por Helicobacter pylori, la bacteria coloniza la mucosa gástrica y desencadena una respuesta inflamatoria crónica que favorece el daño tisular. Por otro lado, los AINE inhiben la síntesis de prostaglandinas, sustancias esenciales para mantener la integridad de la mucosa digestiva.

Factores de riesgo:

Diversos factores aumentan la probabilidad de desarrollar una úlcera péptica:

  • Infección por Helicobacter pylori.
  • Consumo prolongado de antiinflamatorios no esteroideos.
  • Edad avanzada.
  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol2.
  • Estrés fisiológico severo asociado a enfermedades graves.
  • Antecedentes familiares de enfermedad ulcerosa.
  • Uso concomitante de anticoagulantes o corticoides.

 

Aunque el estrés emocional no se considera una causa directa, puede influir negativamente en la evolución de la enfermedad y favorecer la aparición de síntomas.

Manifestaciones clínicas:

La sintomatología varía según la localización, el tamaño de la lesión y la presencia de complicaciones.

El síntoma más característico es el dolor epigástrico, descrito frecuentemente como una sensación de ardor o quemazón localizada en la parte superior del abdomen3.

Otros síntomas habituales incluyen:

  • Distensión abdominal.
  • Sensación de plenitud precoz.
  • Náuseas.
  • Vómitos ocasionales.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Eructos frecuentes.

 

Las úlceras duodenales suelen producir dolor que mejora temporalmente con la ingesta de alimentos, mientras que las gástricas pueden empeorar tras las comidas.

Es importante destacar que algunos pacientes, especialmente personas mayores, pueden presentar pocos síntomas o incluso permanecer asintomáticos hasta que aparece una complicación grave.

Diagnóstico

El diagnóstico de la úlcera péptica combina la valoración clínica con diversas pruebas complementarias.

Endoscopia digestiva alta

Es la técnica de referencia para confirmar el diagnóstico. Permite visualizar directamente la lesión, valorar su extensión y obtener muestras para biopsia cuando sea necesario.

La endoscopia también resulta fundamental para descartar procesos malignos, especialmente en pacientes con úlceras gástricas.

Detección de Helicobacter pylori3.:

Existen diferentes métodos para identificar la infección:

  • Test del aliento con urea marcada.
  • Detección de antígenos en heces.
  • Biopsia gástrica durante la endoscopia.
  • Pruebas serológicas.

 

La confirmación de la infección es esencial para planificar el tratamiento erradicador.

Pruebas analíticas

Los análisis de sangre pueden detectar anemia secundaria a pérdidas digestivas crónicas y valorar el estado general del paciente.

Tratamiento:

El tratamiento actual de la úlcera péptica ha experimentado una importante evolución gracias al conocimiento de sus causas principales4.

Erradicación de Helicobacter pylori

Cuando se confirma la presencia de la bacteria, se recomienda un tratamiento combinado con antibióticos e inhibidores de la bomba de protones.

La eliminación de la infección reduce significativamente el riesgo de recurrencia y favorece la cicatrización de la lesión.

Inhibidores de la bomba de protones

Medicamentos como omeprazol, pantoprazol o esomeprazol disminuyen la producción de ácido gástrico y permiten la recuperación de la mucosa.

Actualmente constituyen la base del tratamiento farmacológico.

Suspensión de factores desencadenantes

Siempre que sea posible, se recomienda evitar el uso de AINE y otras sustancias que puedan agravar la lesión.

Asimismo, es aconsejable reducir el consumo de alcohol y abandonar el hábito tabáquico.

 

Complicaciones:

A pesar de los avances terapéuticos, la úlcera péptica puede dar lugar a complicaciones potencialmente graves.

Hemorragia digestiva:

Es la complicación más frecuente y puede manifestarse mediante hematemesis o melenas. En casos severos puede producir anemia importante o shock hipovolémico.5

 

Perforación:

Se produce cuando la úlcera atraviesa completamente la pared gastrointestinal, permitiendo la salida del contenido digestivo hacia la cavidad abdominal.

Esta situación constituye una urgencia quirúrgica debido al elevado riesgo de peritonitis.

 

Obstrucción gastrointestinal:

La inflamación crónica o la cicatrización excesiva pueden estrechar el tracto digestivo y dificultar el paso de los alimentos.

Los pacientes pueden presentar vómitos persistentes, pérdida de peso y desnutrición.

 

Penetración:

Ocurre cuando la lesión ulcerosa se extiende hacia órganos adyacentes, como el páncreas o el hígado, provocando dolor intenso y complicaciones adicionales.

 

Educación sanitaria y medidas preventivas:

La prevención desempeña un papel fundamental en el control de esta enfermedad.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Cumplir correctamente el tratamiento prescrito.
  • Evitar la automedicación con antiinflamatorios.
  • Mantener una alimentación equilibrada5.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Abandonar el tabaco.
  • Realizar revisiones médicas periódicas.
  • Consultar precozmente ante síntomas digestivos persistentes.

 

La información adecuada permite mejorar la adherencia terapéutica y reducir significativamente el riesgo de recaídas.

Importancia del seguimiento clínico:

El seguimiento continuado resulta esencial para valorar la evolución de la enfermedad y detectar posibles complicaciones.

La monitorización periódica permite comprobar la cicatrización de las lesiones, confirmar la erradicación de Helicobacter pylori y reforzar las medidas preventivas.

Además, el acompañamiento profesional favorece la resolución de dudas, mejora el cumplimiento terapéutico y contribuye al bienestar general del paciente.

 

CONCLUSIÓN

La úlcera péptica continúa siendo una patología digestiva de gran relevancia clínica debido a su elevada frecuencia y al potencial riesgo de complicaciones graves. La infección por Helicobacter pylori y el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos constituyen los principales factores responsables de su desarrollo.

Los avances en el diagnóstico endoscópico y en los tratamientos farmacológicos han permitido mejorar notablemente el pronóstico de estos pacientes. No obstante, la detección precoz, la correcta adherencia terapéutica y la adopción de hábitos saludables siguen siendo pilares fundamentales para lograr una recuperación satisfactoria.

El abordaje integral debe incluir medidas preventivas, educación sanitaria y seguimiento clínico continuado, favoreciendo no solo la cicatrización de la lesión sino también la prevención de recurrencias y complicaciones futuras. La combinación de atención especializada y participación activa del paciente constituye la estrategia más eficaz para mejorar los resultados a largo plazo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Asociación Española de Gastroenterología. Úlcera gástrica y duodenal [Internet]. Madrid: AEG; 2024. Disponible en: https://www.aegastro.es
  2. Ministerio de Sanidad. Estrategias de prevención de enfermedades digestivas [Internet]. Madrid: Gobierno de España; 2024. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es
  3. Clínica Universidad de Navarra. Úlcera péptica [Internet]. Pamplona: CUN; 2024. Disponible en: https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/ulcera-peptica
  4. Manual MSD. Úlcera péptica [Internet]. Madrid: MSD Manuals; 2024. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es
  5. Sociedad Española de Patología Digestiva. Enfermedad ulcerosa péptica [Internet]. Madrid: SEPD; 2024. Disponible en: https://www.sepd.es

 

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