AUTORES
- Nerea Pérez Redón. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Gloria Escobar Azañedo. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
- Patricia Burzurrí Lafuente. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
- Rocío Azañedo Fuertes. TCAE. Residencia de Personas Mayores Javalambre, Teruel. España.
- María Aguayo Carrasco. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
- María Reche Romero. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
RESUMEN
Introducción: La nutrición parenteral (NP) es una técnica fundamental en pacientes que no pueden recibir alimentación por vía digestiva. Su correcta administración depende de diversos factores, entre ellos, el uso de filtros en el sistema de infusión.
Objetivo: Analizar la evidencia científica reciente sobre el uso de filtros de infusión en la administración de nutrición parenteral y su impacto en la seguridad del paciente.
Metodología: Revisión de artículos científicos entre 2020 y 2025 en PubMed, Scopus y CINAHL.
Resultados: El uso de filtros adecuados (0,2 y 1,2 micras) reduce significativamente el riesgo de embolismos grasos, bacteriemias y partículas en el torrente sanguíneo.
Conclusiones: El uso de filtros debe considerarse una práctica estándar en enfermería. Es clave garantizar la formación del personal y la implementación de protocolos institucionales.
PALABRAS CLAVE
Nutrición parenteral, cuidados de enfermería, filtros de infusión, seguridad del paciente, prevención de embolismos.
ABSTRACT
Introduction: Parenteral nutrition (PN) is a vital intervention for patients unable to eat orally. Proper administration involves several safety measures, including the use of filters in infusion systems.
Objective: To review recent evidence on the use of infusion filters in PN and their role in preventing complications.
Methods: Review of articles published from 2020 to 2025 in PubMed, Scopus, and CINAHL.
Results: Use of 0.2 and 1.2 micron filters significantly reduces fat embolism, bloodstream infections, and particulate infusion.
Conclusions: Filters should be a standard in PN protocols. Ongoing training and adherence to updated guidelines are essential.
KEY WORDS
Parenteral nutrition, nursing care, infusion filters, patient safety, embolism prevention.
INTRODUCCIÓN
La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria crónica del intestino que afecta exclusivamente la mucosa del colon. Su presentación clínica incluye diarrea con sangre, dolor abdominal, urgencia defecatoria y pérdida de peso. Se estima que su prevalencia ha aumentado globalmente, afectando a más de 6 millones de personas, con mayor incidencia en Europa y América del Norte1.
El tratamiento de la CU ha evolucionado notablemente en la última década. Mientras que los aminosalicilatos, corticoides e inmunosupresores fueron el pilar durante años, los agentes biológicos han modificado el enfoque terapéutico en los pacientes moderados o graves. Sin embargo, una proporción significativa de pacientes presenta respuesta insuficiente o intolerancia a anti-TNF y otros biológicos, lo que ha impulsado el desarrollo de nuevas moléculas dirigidas a otras vías inmunológicas, como la IL-232. La patogénesis de la CU implica una disfunción en la barrera intestinal, activación de células T y producción excesiva de citocinas proinflamatorias. Entre ellas, la IL-23 ha cobrado relevancia como mediadora en la activación de linfocitos Th17, clave en la perpetuación de la inflamación intestinal. El bloqueo específico de esta interleucina representa un avance terapéutico de gran interés, por su acción selectiva y su menor implicación en la inmunovigilancia global.
OBJETIVO
El objetivo de este artículo es revisar la eficacia clínica y seguridad de mirikizumab, un anticuerpo monoclonal dirigido a la subunidad p19 de la interleucina 23, como tratamiento en pacientes con colitis ulcerosa moderada a grave.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de la literatura en PubMed, Scopus y Web of Science. Se incluyeron ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones publicadas entre enero de 2019 y abril de 2025. Los criterios de inclusión fueron: estudios en humanos, población con CU moderada o grave, uso de mirikizumab y resultados sobre eficacia y seguridad. Adicionalmente, se revisaron abstracts presentados en congresos recientes como el Congreso de la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO), con el objetivo de incluir evidencia emergente no publicada aún en revistas indexadas.
RESULTADOS
Los ensayos LUCENT-1 y LUCENT-2 han sido los estudios clave en la evaluación de mirikizumab. En LUCENT-1, un ensayo fase III, el 49% de los pacientes tratados con mirikizumab alcanzaron remisión clínica a la semana 12, frente al 27% del grupo placebo [3]. Además, la curación endoscópica se logró en el 42% de los pacientes tratados con mirikizumab [3].
En el estudio LUCENT-2, los pacientes que habían alcanzado remisión continuaron en mantenimiento durante 52 semanas. El 66% mantuvo la remisión sin necesidad de corticosteroides, y el 74% conservó la curación endoscópica4.
Respecto a la seguridad, mirikizumab mostró un perfil favorable. Los eventos adversos más comunes fueron infecciones respiratorias leves, cefalea y fatiga. No se observaron incrementos significativos en infecciones graves ni en neoplasias comparado con placebo5.
Estudios observacionales y datos de vida real presentados en ECCO 2024 también respaldan estos resultados, con mejoras significativas en la calidad de vida y menor necesidad de hospitalizaciones o colectomía6. Un análisis post hoc de los datos agrupados de LUCENT-1 y LUCENT-2 reveló que mirikizumab también logró mejoras en marcadores bioquímicos como la proteína C reactiva y la calprotectina fecal, indicadores clave del control inflamatorio mucoso. Además, se observó una reducción significativa en el uso concomitante de corticoides a partir de la semana 16, lo que contribuye a disminuir los efectos adversos asociados a estos fármacos. En pacientes con antecedentes de exposición a múltiples biológicos, mirikizumab mantuvo una tasa de remisión del 35%, superior a lo esperado en esta población de difícil manejo6.
DISCUSIÓN
La introducción de mirikizumab amplía las opciones terapéuticas para pacientes con CU moderada a grave, especialmente aquellos con fallos previos a otros tratamientos biológicos. Su acción sobre IL-23 sin inhibición de IL-12 permite una inmunomodulación más específica y con menor riesgo de inmunosupresión general7.
Comparado con otros inhibidores de IL-23 como risankizumab o guselkumab, mirikizumab ha mostrado resultados prometedores en términos de rapidez de respuesta y tasa de remisión sostenida. No obstante, se requieren estudios comparativos directos y de largo plazo para establecer una posición clara en las guías clínicas.
Uno de los desafíos actuales es identificar los perfiles de pacientes que más se beneficien de mirikizumab, y optimizar su uso junto a biomarcadores predictivos. Además, su papel en estrategias terapéuticas secuenciales aún debe ser explorado en profundidad. Desde el punto de vista práctico, la administración subcutánea de mirikizumab con intervalos mensuales tras la inducción inicial ofrece ventajas logísticas y de adherencia terapéutica en comparación con otros fármacos intravenosos. Asimismo, su perfil farmacocinético permite alcanzar concentraciones estables con menor variabilidad interindividual. Este aspecto podría influir en una mejor respuesta clínica sostenida, especialmente en pacientes con riesgo de pérdida de respuesta inmunológica.
CONCLUSIONES
Mirikizumab representa una innovación terapéutica importante en la colitis ulcerosa. Su eficacia en la inducción y mantenimiento de la remisión clínica, sumado a su perfil de seguridad favorable, lo posiciona como una opción relevante para pacientes que no han respondido a otros biológicos. La incorporación de mirikizumab en la práctica clínica debe ir acompañada de un seguimiento estrecho y evaluación individualizada del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
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