AUTORES
- Sonia Arnal García. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- María del Carmen Buil Peralta. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- Lucía Peñalver Rubio. Enfermera Especialista en Quirónsalud en Zaragoza. España.
- Daniel Pérez Ajami. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- José Javier Martínez Antequera. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en Hospital Royo Villanova de Zaragoza. España.
- Andrés Alegre Cortés. Facultativo Especialista del Área de Anestesiología en el Hospital Universitario de Navarra. España.
RESUMEN
La ecografía gástrica perioperatoria se ha consolidado como una herramienta útil para valorar el contenido gástrico y estimar el riesgo de broncoaspiración en pacientes sometidos a cirugía. Su aplicación resulta especialmente relevante en pacientes con factores de riesgo de vaciamiento gástrico enlentecido, incluso cuando cumplen los tiempos de ayuno establecidos¹.
Se presenta el caso de una mujer de 68 años programada para colecistectomía laparoscópica urgente por colecistitis aguda. Entre sus antecedentes personales destacaban diabetes mellitus tipo 2 de larga evolución, obesidad e insuficiencia renal crónica. A pesar de cumplir un ayuno de sólidos superior a ocho horas, refería sensación persistente de plenitud gástrica y náuseas preoperatorias.
Ante la sospecha de retraso del vaciamiento gástrico se realizó ecografía gástrica perioperatoria, objetivándose un antro gástrico distendido con abundante contenido sólido y líquido compatible con estómago lleno. Se decidió modificar la estrategia anestésica mediante secuencia de inducción rápida y medidas adicionales de protección de la vía aérea.
La cirugía transcurrió sin incidencias y la paciente no presentó episodios de broncoaspiración ni complicaciones respiratorias posteriores. Este caso pone de manifiesto la utilidad de la ecografía gástrica como herramienta complementaria para la estratificación del riesgo anestésico y la toma de decisiones clínicas individualizadas.
PALABRAS CLAVE
Ecografía gástrica, vaciamiento gástrico, broncoaspiración, anestesiología, ayuno preoperatorio.
ABSTRACT
Perioperative gastric ultrasound has become a useful tool for assessing gastric contents and estimating the risk of pulmonary aspiration in surgical patients. Its application is particularly relevant in patients with risk factors for delayed gastric emptying, even when standard fasting times have been met¹.
We report the case of a 68-year-old woman scheduled for urgent laparoscopic cholecystectomy due to acute cholecystitis. Her medical history included long-standing type 2 diabetes mellitus, obesity, and chronic kidney disease. Despite fasting from solids for more than eight hours, she reported persistent gastric fullness and preoperative nausea.
Given the suspicion of delayed gastric emptying, perioperative gastric ultrasound was performed, revealing a distended gastric antrum with abundant solid and liquid content compatible with a full stomach. The anesthetic strategy was modified using rapid sequence induction and additional airway protection measures.
The surgery proceeded uneventfully, and the patient did not develop aspiration or postoperative respiratory complications. This case highlights the usefulness of gastric ultrasound as a complementary tool for anesthetic risk stratification and individualized clinical decision-making.
KEY WORDS
Gastric ultrasound, gastric emptying, pulmonary aspiration, anesthesiology, preoperative fasting.
INTRODUCCIÓN
La broncoaspiración perioperatoria continúa siendo una de las complicaciones más temidas en anestesiología debido a su elevada morbimortalidad². Tradicionalmente, la valoración del riesgo de aspiración se ha basado en los tiempos de ayuno preoperatorio y en la identificación de factores clínicos predisponentes. Sin embargo, determinados pacientes pueden presentar retraso del vaciamiento gástrico a pesar de cumplir adecuadamente las recomendaciones de ayuno establecidas³.
Entre los factores asociados a vaciamiento gástrico enlentecido destacan la diabetes mellitus, la obesidad, la insuficiencia renal crónica, la gestación, el dolor agudo, la obstrucción intestinal y el uso de determinados fármacos como opioides o agonistas del receptor GLP-1⁴.
En los últimos años, la ecografía gástrica perioperatoria ha emergido como una herramienta útil, no invasiva y reproducible para evaluar el contenido gástrico de forma rápida a pie de cama⁵. Su utilización permite identificar pacientes con estómago lleno y optimizar la estrategia anestésica con el objetivo de reducir el riesgo de broncoaspiración.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una mujer de 68 años remitida para colecistectomía laparoscópica urgente por colecistitis aguda litiásica. Entre sus antecedentes personales destacaban diabetes mellitus tipo 2 insulinodependiente de más de veinte años de evolución, hipertensión arterial, obesidad grado II con índice de masa corporal de 36 kg/m² e insuficiencia renal crónica estadio III.
La paciente refería episodios frecuentes de plenitud posprandial y dispepsia en los meses previos, sin estudio digestivo reciente. Asimismo, había iniciado tratamiento con semaglutida subcutánea semanal dos meses antes del ingreso.
En la valoración preoperatoria presentaba estabilidad hemodinámica, saturación basal de oxígeno del 96% y glucemia capilar de 214 mg/dL. La analítica mostraba leucocitosis moderada y función renal basal alterada, sin otras alteraciones relevantes.
La paciente cumplía un ayuno de sólidos superior a ocho horas y de líquidos claros de más de cuatro horas. No obstante, durante la entrevista preoperatoria refería persistencia de náuseas y sensación subjetiva de plenitud gástrica.
Ante la sospecha clínica de vaciamiento gástrico enlentecido se decidió realizar ecografía gástrica perioperatoria mediante sonda convexa de baja frecuencia. La exploración se llevó a cabo en decúbito supino y posteriormente en decúbito lateral derecho, identificándose un antro gástrico distendido con abundante contenido heterogéneo de predominio sólido y líquido. El área antral estimada resultó compatible con volumen gástrico elevado y alto riesgo de broncoaspiración.
Tras comentar los hallazgos con el equipo quirúrgico se decidió mantener la indicación quirúrgica dada la situación urgente, modificando la estrategia anestésica inicialmente prevista.
La inducción anestésica se realizó mediante secuencia de inducción rápida con preoxigenación adecuada, administración de fentanilo 150 microgramos, etomidato 18 mg y rocuronio 80 mg intravenosos. Se aplicó presión cricoidea y se evitó la ventilación manual previa a la intubación orotraqueal.
La intubación se realizó mediante videolaringoscopio sin incidencias, objetivándose pequeña cantidad de contenido gástrico regurgitado en hipofaringe, que fue aspirado inmediatamente sin evidenciarse broncoaspiración.
Durante el procedimiento quirúrgico la paciente permaneció hemodinámicamente estable, sin episodios de desaturación ni complicaciones respiratorias. La cirugía finalizó sin incidencias relevantes y la paciente fue trasladada a la Unidad de Recuperación Postanestésica.
La evolución postoperatoria resultó favorable, sin datos clínicos ni radiológicos de neumonitis aspirativa. La paciente fue dada de alta hospitalaria al quinto día postoperatorio.
DISCUSIÓN
La ecografía gástrica perioperatoria se ha convertido en una herramienta de creciente interés dentro de la práctica anestésica moderna. Diversos estudios han demostrado su utilidad para valorar de forma objetiva el contenido gástrico y estimar el riesgo de broncoaspiración, especialmente en pacientes con factores predisponentes para vaciamiento gástrico enlentecido⁵.
En el caso presentado coexistían múltiples factores de riesgo asociados a retraso del vaciamiento gástrico: diabetes mellitus de larga evolución, obesidad, insuficiencia renal crónica y tratamiento reciente con agonistas del receptor GLP-1. Estos fármacos han cobrado especial relevancia en anestesiología debido a su asociación con mayor retención de contenido gástrico incluso tras ayuno prolongado⁶.
La persistencia de síntomas digestivos pese al cumplimiento formal del ayuno preoperatorio incrementó la sospecha clínica y justificó la realización de ecografía gástrica. La identificación ecográfica de abundante contenido sólido permitió reclasificar a la paciente como de alto riesgo de aspiración y modificar de forma inmediata el plan anestésico.
La secuencia de inducción rápida continúa siendo la estrategia de elección en pacientes con riesgo elevado de broncoaspiración⁷. En este caso, la combinación de ecografía gástrica y adaptación de la técnica anestésica permitió minimizar complicaciones potencialmente graves.
La ecografía gástrica presenta múltiples ventajas: es una técnica no invasiva, reproducible, portátil y relativamente sencilla tras un entrenamiento específico. Además, permite una valoración dinámica y en tiempo real del contenido gástrico⁵. No obstante, existen limitaciones relacionadas con la obesidad, la presencia de gas intestinal o la variabilidad dependiente del operador.
Actualmente, diferentes sociedades científicas recomiendan considerar la ecografía gástrica perioperatoria en pacientes seleccionados con ayuno incierto o factores de riesgo de vaciamiento gástrico retardado⁴. Su integración progresiva en la práctica clínica puede contribuir a mejorar la seguridad perioperatoria y optimizar la toma de decisiones anestésicas.
CONCLUSIONES
La ecografía gástrica perioperatoria constituye una herramienta útil para valorar el contenido gástrico y estimar el riesgo de broncoaspiración.
Los pacientes con diabetes mellitus, obesidad, insuficiencia renal crónica o tratamiento con agonistas GLP-1 presentan mayor riesgo de vaciamiento gástrico enlentecido.
La presencia de síntomas digestivos persistentes pese al cumplimiento del ayuno debe alertar sobre la posibilidad de estómago lleno.
La modificación individualizada de la estrategia anestésica basada en los hallazgos ecográficos puede contribuir a disminuir complicaciones respiratorias perioperatorias.
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