AUTORES
- Cristina Tanase. Enfermera en Centro de Especialidades Médicas Inocencio Jiménez. Zaragoza.
- Pilar Beamuz Molero. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ángel Ojeda Gaitán. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Desirée Carilla Pina. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Mario Cantador López. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Lidia Yolanda Azuara Amores. Enfermera en Centro de Especialidades Médicas Inocencio Jiménez. Zaragoza.
RESUMEN
El vaginismo es un trastorno sexual femenino, provocado por la contracción involuntaria de los músculos de la vagina, lo cual dificulta o imposibilita la penetración.
Las causas de esta enfermedad son multifactoriales, pudiendo ser de origen orgánico y psicológico.
Tiene repercusiones en la vida de las mujeres que lo padecen teniendo una implicación negativa tanto en su salud mental, como en la sexual y en su calidad de vida.
El tratamiento de esta enfermedad suele incluir tanto técnicas de desensibilización como terapias psicológicas y tratamiento farmacológico.
PALABRAS CLAVE
Vaginismo, trastorno sexual.
ABSTRACT
Vaginismus is a female disorder, caused by the involuntary contraction of the vaginal muscles, which makes penetration difficult or impossible.
The causes of this disease are multifactorial and can be of organic or psychological origin.
It has repercussions in the lives of women who suffer from it, having a negative implication in their mental and sexual health and in their quality of life.
The treatment of this disease usually includes desensitization techniques as well as psychological therapies and pharmacological treatment.
KEY WORDS
Vaginismus, sexual disorder.
DESARROLLO DEL TEMA
El vaginismo es una disfunción sexual que consiste en la dificultad para permitir la penetración del pene, de los dedos o cualquier objeto, debido a una contracción muscular involuntaria e inconsciente de los músculos que rodean el tercio externo de la vagina, que impide la penetración y la realización del coito1,2,3.
En la mayoría de los casos ocurre en el momento en que la mujer anticipa que se producirá la penetración y suelen ir acompañado de una respuesta condicionada de temor o dolor a la penetración1,3.
No suele ir acompañado de una alteración del deseo, de la excitación, ni del orgasmo, y es la causa más frecuente de que las parejas o matrimonios se consideren “no consumados”2,3.
En su etiología se citan tanto causas orgánicas (endometriosis, vaginitis atrófica, cicatrices secundarias o episiotomías entre otras) como psicológicas3.
Aunque, en su mayoría son psicológicas. Siendo las más frecuentes, el miedo al dolor, al embarazo, no estar a la altura del rendimiento sexual que espera la pareja, las experiencias sexuales traumáticas (abuso sexual, violación, incesto), los problemas de pareja como interacciones sexuales torpes o inadecuadas, el temor a contraer una enfermedad de transmisión sexual (ETS) o bien el intenso sentimiento de culpa por haber tenido una educación en la cual el sexo fue mostrado como algo malo2,3.
Los elementos predisponentes para los pocos casos de vaginismo secundario se asocian con complicaciones posteriores a una lesión orgánica, debido a una intervención quirúrgica, al período posparto, o es consecuencia de una grave crisis afectiva, situación de estrés, desavenencias conyugales, agresiones traumáticas o violación entre otras3.
Las mujeres que sufren este trastorno, tienen una lubricación normal, conservan su deseo sexual y son capaces de tener orgasmos. No obstante, en algunos casos puede ir acompañados de la disminución del deseo sexual, trastorno de excitación y del orgasmo2,3.
La incapacidad de tener relaciones sexuales hace que estas mujeres se sientan avergonzadas, tímidas o deprimidas y es frecuente que piensen que son las únicas a quienes les sucede esto. Debido a ello, tardan en pedir ayuda médica, siendo muy frecuente que la soliciten cuando desean un embarazo. Por ello, se asocia a angustia, baja autoestima, miedos y depresión teniendo consecuencias negativas en la calidad de vida de estas pacientes2,4.
Dado que suele haber un gran desconocimiento de esta enfermedad por parte de los profesionales de la salud suele ser mal diagnosticada confundiéndola con un anillo fibroso o un himen rígido2.
En las terapias indicadas para tratar el vaginismo deben incluirse los factores biológicos, emocionales y de relación de pareja5.
EPIDEMIOLOGÍA:
En general su frecuencia varía bastante dependiendo de la población de referencia5, afectando cerca del 5% de las mujeres1,5.
La prevalencia oscila entre un 2 y un 4% de las mujeres adultas, y su incidencia en el número de consultas por disfunciones sexuales oscila entre un 5 y 20%. No obstante, es probable que estas cifras sean mayores debido a que muchas mujeres no buscan ayuda por el sentimiento de vergüenza generalmente asociado a este problema1.
CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico se produce al detectare espasmo involuntario o constricción de la musculatura de la vagina que interfiere o impide el coito, o si la exploración es imposible3. También cuando hay dificultades en el funcionamiento sexual de manera persistente en el tiempo que causen malestar psicológico o que le genere problemas con su pareja. Este suele ser generalmente tardío por la tardanza en la búsqueda de ayuda y destaca como síntoma principal el dolor que sienten, las mujeres que lo padeden1.
De acuerdo a su aparición se clasifica en primario (cuando se presenta desde el primer intento de penetración, que supone la forma más frecuente), secundario (aparece luego de un período de funcionamiento normal) o situacional (se pueden utilizar tampones o soportar una exploración pélvica, pero no la penetración coital)2,3.
De acuerdo a la intensidad de la contracción se clasifica en distintos grados: severo (la contracción es tan intensa que impide la entrada a la vagina), moderado (la intensidad de la contracción es menor y permite la penetración en forma parcial) o leve (la penetración es total, pero siempre con dolor)2.
De acuerdo a la intensidad de la dificultad para la penetración las formas clínicas serán: leve (permite a la mujer tener relaciones sexuales plenamente satisfactorias, pero con incapacidad para ser penetrada), moderado pese a sentir placer durante el juego erótico, no es posible introducir ni un dedo en la vagina), grave (incapacidad para ser penetrada, unida a una situación de rechazo a todo lo relacionado con la actividad sexual, acompañada de complejas maniobras de evitación), muy grave: suele estar rodeada por intensa sensación de miedo cuando se prevé una posible relación sexual y podría asociarse a un trastorno de excitabilidad y/o aversión sexual3,5.
TRATAMIENTO:
La mayoría de los tratamientos tienen por objetivo ayudar a la mujer a controlar los músculos de su pelvis y están enmarcados dentro del paradigma cognitivo-conductual. Es recomendable un abordaje interdisciplinario y psicológico para la angustia, el miedo y la depresión que suele padecer. Se trabaja los temores que la mujer pueda tener relacionados con el coito y suele resultar útil explicarle a la paciente la anatomía de la vagina y el funcionamiento de los músculos que provocan el síntoma2.
En cuanto a los tratamientos farmacológicos, la terapia única con antidepresivos no ha tenido buenos resultados. Por el contrario, los ansiolíticos combinados con una terapia psicológica tuvieron buenos efectos en pacientes con ansiedad. No obstante, el método de base en la terapia sexual para el tratamiento del vaginismo es el de Masters y Jhonson5.
El tratamiento incluye ejercicios de exploración de la vagina a través del tacto y la desensibilización progresiva con el uso dedilatadores vaginales que van aumentando gradualmente de tamaño, técnica cuya efectividad es cercana al 100% cuando hay buena adherencia al tratamiento. También, se le recomienda la realización de ejercicios de Kegel para la contracción y relajación voluntaria y consciente de los músculos perineales2,4.
Hay que mencionar también a las inyecciones con toxina botulínica o anestésicos locales, como la lidocaína en gel, las terapias de relajación, hipnosis o reeducación pélvica perineal, combinada con terapia cognitiva conductual2,5.
La duración del tratamiento suele oscilar entre unas pocas sesiones hasta alrededor de un año2.
CONCLUSIÓN
El vaginismo es una disfunción social, muchas veces infradiagnosticado debido a la vergüenza asociada a esta enfermedad. Debido a ello, los profesionales de salud están en una posición adecuada para tratar este trastorno a través de un abordaje biopsicosocial y mediante una atención integral e interdisciplinar.
BIBLIOGRAFÍA
- Moltedo-Perfetti A, Cittadini MJ, Nardi B, Arimatea E, Moltedo-Perfetti P. Evaluación de la calidad de vida en mujeres con vaginismo primario mediante el WHOQOL-BREF. Revista chilena de obstetricia y ginecología [Internet]. 2014 [citado el 10 de junio del 2024];79(6):466–72. Disponible en: https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75262014000600003
- Brosens C, Terrasa S, Astolfi E. Actualización: Vaginismo. Evidencia, actualización en la práctica ambulatoria [Internet]. 2009 [citado el 10 de junio del 2024];12(3). Disponible en: https://www.evidencia.org.ar/index.php/Evidencia/article/view/5915
- Mercedes, Elvia, Roque Ortega, Lourdes, Maurisset Moraguez, Dolores, Mercedes, Elvia, et al. Dispareunia y vaginismo, trastornos sexuales por dolor. Revista Cubana de Medicina Militar [Internet]. 2020[citado el 10 de junio del 2024];49(3). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572020000300015
- Conn A, Hodges KR. Trastorno de dolor genitopélvico/trastorno de penetración [Internet]. Manual MSD versión para profesionales. Manuales MSD; 2023. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/ginecolog%C3%ADa-y-obstetricia/funci%C3%B3n-y-disfunci%C3%B3n-sexual-femenina/trastorno-de-dolor-genitop%C3%A9lvico-trastorno-de-penetraci%C3%B3n
- Rodolfo Islas Cortés S, C Negrín Pérez M Silverio, Islas Cortés R, de la Torre y Fernández P, Mancilla Amador A, Amelia Covián Villar S, et al. Trastornos dolorosos sexuales. Guía de práctica clínica. COMEGO [Internet]. 2014. Disponible en: https://www.comego.org.mx/formatos/Guias/GPC2015_4.pdf