AUTORES
- Rocío Gallego Maestre. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
- Ana Belén Sierra Fraile. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
- Pilar Tomey Escolano. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
- Lucía Abanto Ferrando. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
- Inés Álvarez Álvarez. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
- Amparo Fandos Vázquez. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
RESUMEN
Introducción: la vitamina D es una sustancia liposoluble, cuyos valores están por debajo de las recomendaciones en mitad de la población mundial. Por otro lado, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en España1. La fisiopatología del déficit de vitamina D relaciona el sistema renina angiotensina y la función endotelial. Por lo tanto, muchos autores estudian cuál es el papel de la vitamina D en relación con la prevalencia de ECV, como la insuficiencia cardíaca (IC) y el accidente cerebrovascular (ACV). La suplementación con vitamina D es un campo abierto a la investigación.
Objetivo: describir la asociación entre el déficit de vitamina D, otros factores de riesgo cardiovascular (FRCV) y la aparición de ECV.
Metodología: se ha realizado una búsqueda bibliográfica a partir de bases de datos (PubMed, Cochrane, Scielo, Scopus, Enfispo, Biblioteca Virtual de Salud y Web of Science) con sus respectivos filtros y operadores booleanos, con el fin de elaborar una recopilación de la literatura más relevante y actualizada sobre el tema, y realizar una revisión bibliográfica sobre la pregunta: ¿suplementar con vitamina D a la población general adulta previene la aparición de enfermedades cardiovasculares?
Conclusión: los estudios analizados muestran que existe una relación inversa entre la vitamina D y las ECV. El déficit de vitamina D aumenta el riesgo de mortalidad de eventos cardiovasculares, como la insuficiencia cardíaca, el accidente cerebrovascular y el infarto agudo de miocardio. El déficit de vitamina D, junto con otros factores de riesgo cardiovascular, como el tabaco, la hipertensión arterial, la actividad física y la obesidad, aumenta el riesgo sobre ECV, determinando una asociación independiente entre la vitamina D y otros factores de riesgo. La suplementación de vitamina D sugiere algunos beneficios sobre la rigidez arterial. Sin embargo, no se ha demostrado mejoría en general sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares, ni influencia positiva directa sobre otros parámetros cardiometabólicos.
PALABRAS CLAVE
Vitamina D, enfermedades cardiovasculares, factores de riesgo cardiovascular, prevención, suplementación, enfermería.
Introduction: vitamin D is a fat-soluble substance whose values are below the recommendations in half of the world’s population. On the other hand, cardiovascular diseases (CVD) are the leading cause of death in Spain1. The pathophysiology of vitamin D deficiency links the renin angiotensin system and endothelial function. Therefore, many authors are studying the role of vitamin D in relation to the prevalence of CVD, such as heart failure (HF) and cerebrovascular accident (CVA). Vitamin D supplementation is an open field of research.
Objective: to describe the association between vitamin D deficiency, other cardiovascular risk factors (CVRFs) and the occurrence of CVD.
Methodology: a literature search was carried out using databases (PubMed, Cochrane, Scielo, Scopus, Enfispo, Virtual Health Library and Web of Science) with their respective filters and Boolean operators, in order to compile a compilation of the most relevant and up-to-date literature on the subject, and to conduct a literature review on the question: does vitamin D supplementation in the general adult population prevent the onset of cardiovascular disease?
Conclusion: The studies reviewed show that there is an inverse relationship between vitamin D and CVD. Vitamin D deficiency increases the mortality risk of cardiovascular events such as heart failure, stroke and acute myocardial infarction. Vitamin D deficiency, together with other cardiovascular risk factors such as smoking, hypertension, physical activity and obesity, increases CVD risk, establishing an independent association between vitamin D and other risk factors. Vitamin D supplementation suggests some benefits on arterial stiffness. However, no overall improvement in CVD prevention or direct positive influence on other cardiometabolic parameters has been demonstrated.
KEY WORDS
Vitamin D, cardiovascular disease, cardiovascular risk factors, prevention, supplementation, nursing.
La vitamina D es una sustancia liposoluble, regulada por la exposición solar2. Sin embargo, algunos expertos consideran definirla como una prohormona3, ya que la fuente principal es la piel, a través de la cual un precursor del colesterol la convierte en colecalciferol (vitamina D3). La segunda forma de la vitamina D, es el ergocalciferol (vitamina D2). La suplementación con vitamina D suele ser habitual, puesto que la exposición a la luz solar y la ingesta dietética suelen ser insuficientes. La vitamina D3 se encuentra en aceite de hígado de pescado y yemas de huevo, y la vitamina D2 en hongos y levaduras2.
Aproximadamente, un 1.21 millones de personas en todo el mundo, independientemente de su edad, sexo y geografía, carecen de vitamina D. La prevalencia aumenta en invierno2. El déficit severo de vitamina D y la insuficiencia se estiman en aproximadamente un 40% y 15% en Europa, respectivamente2. En España, se han descrito concentraciones bajas en más del 80% de individuos mayores de 65 años y en un 40% en menores de 65 años. La SEEN clasifica los valores normales de vitamina D entre 30-70 ng/ml, mientras que, insuficiencia sería <20 ng/ml y déficit <10 ng/ml4.
La fisiopatología del déficit de vitamina D va íntimamente ligada con el sistema renina-angiotensina (SRAA). La renina es una proteína que transforma la angiotensina I en angiotensina II a nivel vascular y pulmonar. La angiotensina II se trata de una hormona vasoconstrictora de las arteriolas renales. La sobreactivación del SNS y del SRAA contribuye al progresivo remodelado cardíaco5.
El déficit de vitamina D se ha asociado con un incremento de producción y liberación de citoquinas inflamatorias, que conlleva un efecto negativo directo sobre el corazón5. Las citoquinas inflamatorias inducen la apoptosis de cardiomiocitos, hipertrofia, fibrosis y remodelado cardíaco5. Además, el déficit de vitamina D se ha asociado con el flujo coronario lento, rigidez vascular, mayor calcificación en las arterias coronarias, disfunción endotelial y aumento del volumen medio de plaquetas, considerándola en definitiva como un marcador de riesgo cardiovascular6.
Por otro lado, la vitamina D también cuenta con efectos protectores que incluyen funciones antiaterogénicas, permitiendo el transporte de lípidos de alta densidad (HDL) y la supresión de linfocitos T proaterogénicos. Además, la captación de cardiomiocitos mejora la contractibilidad cardíaca y mejora la relajación. Otros beneficios son: la disminución de numerosas citoquinas inflamatorias y la reducción de lípidos de baja densidad (LDL)7.
Por otro lado, según la OMS, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de defunción en el mundo, cobrando 17.9 millones de vidas cada año. Más de cuatro de cada cinco defunciones por enfermedades cardiovasculares se deben a cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, y una tercera parte ocurre en menos de 70 años1.
Por un lado, intervienen factores de riesgo conductuales, como una dieta inadecuada, inactividad física, consumo de tabaco y alcohol. Estos se manifiestan en forma de hipertensión, hiperglucemia e hiperlipidemia, sobrepeso u obesidad1.
Según el INE, El 26.4% de las defunciones en el año 2021 se debieron a enfermedades del sistema circulatorio y una tasa de 251.8 fallecidos por cada 100,000 habitantes, siendo la primera causa de muerte8.
En España, se calcula el RCV utilizando tres sistemas, uno cualitativo ordinal y dos cuantitativos: el REGICOR y el SCORE (Anexo 1). El SCORE2 (Anexo 2) es una actualización del original, que calcula no solo el riesgo de mortalidad sino también de desarrollar un evento9.
Dentro de ese marco, algunos estudios como el Framingham Offspring Study10, han estudiado la relación entre el déficit de vitamina D y trastornos vasculares, mostrando una frecuencia mayor en población con niveles bajos de vitamina D de eventos cardiovasculares como la IC y el ACV. Otro estudio afirmó que el nivel basal de 25 (OH)D en suero <30 ng/ml se asociaba con un aumento 1.47 veces en el riesgo de hipertensión10.
Hallazgos de revisiones sistemáticas y ensayos clínicos aleatorizados (ECA), no asocian los suplementos con vitamina D con una reducción de la mortalidad. Además, los resultados al examinar los beneficios en pacientes con FRCV, han sido contradictorios6. La SEEN no recomienda medir los niveles de vitamina en población sin FRCV, pero sí una ingesta al día de 600 UI en menos de 70 años y de 800 UI para mayores de 70 mediante alimentos ricos en vitamina D. Concluyen con la carencia de datos para recomendar la suplementación sistemática con suplementos farmacológicos en menores de 50 años4.
JUSTIFICACIÓN
El déficit de vitamina D es un problema global con gran prevalencia causado por la baja exposición a luz solar, entre otros factores, siendo un problema de salud pública mundial. Un estado sostenido de déficit de vitamina D podría causar complicaciones a nivel CV. Conocer de manera más precisa su impacto en el desarrollo de distintas patologías relacionadas con la ECV sería de gran interés. Además, debida su alta prevalencia y su tenencia a mostrar números desfavorables a nivel de salud pública mundial, la salud CV ha sido objeto prioritario de estudio durante las últimas décadas, evidenciando la necesidad de profundizar en distintos estilos de vida poco saludables y cómo la exposición a éstos puede tener consecuencias negativas sobre ciertas poblaciones con mayor riesgo a padecer un evento CV.
Por último, debido a la escasa evidencia y resultados obtenidos opuestos sobre la suplementación con vitamina D y la mejora CV, describir con detalle los últimos hallazgos en este sentido, podría facilitar la comprensión de las intervenciones realizadas hasta el momento y entender los hallazgos obtenidos.
Objetivo general:
- Describir la asociación entre el déficit de vitamina D, otros factores de riesgo cardiovascular y la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Objetivos específicos:
- Valorar el déficit de vitamina D como factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
- Analizar la sinergia entre el déficit de la vitamina D y otros factores de riesgo cardiovascular en la aparición de enfermedades cardiovasculares.
- Determinar el impacto de la suplementación con vitamina D sobre los factores de riesgo y parámetros cardiovasculares en pacientes sin patología cardiaca.
Para la elaboración del presente trabajo, se realizó una búsqueda de información exhaustiva de artículos científicos a partir de diferentes bases de datos biomédicas, tanto de ámbito nacional como internacional, en las que se incluyen Pubmed, Science Direct, Scopus, Scielo, Web of Science (WoS), Enfispo, la Biblioteca Virtual de Salud (BVS) y Cochrane. También, se consultó en páginas webs oficiales con información relevante, como la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) o la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Criterios de inclusión y exclusión.
El cribado de selección de los artículos se apoyó en criterios de inclusión:
- Población mayor de 18 años con déficit de vitamina D y otros factores de riesgo cardiovascular modificables, con o sin patología cardíaca.
- Los artículos publicados entre los años 2015-2023, en inglés, español o portugués.
- Acceso tanto gratuito como completo.
- Diseños de estudios que consideren revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios cuantitativos.
Se excluyeron de la revisión:
- Población con minoría de edad, así como, mujeres embarazadas y en lactancia, en tratamiento con suplementación de vitamina D.
- Población en riesgo de déficit de vitamina D, como en la osteoporosis y el raquitismo.
- Diagnosticados de enfermedad venosa periférica y con nefropatías de base.
- Además de, artículos cualitativos, de pago, en idiomas diferentes y que estudiaran otros micronutrientes, factores de riesgo no modificables, como el sexo y la raza, o biomarcadores no cardiovasculares.
La búsqueda de los artículos se fundamentó en la pregunta de investigación formato PICO (Tabla 1), la cual es la siguiente: ¿suplementar con vitamina D a la población general adulta previene la aparición de enfermedades cardiovasculares?
Para el desarrollo de los artículos se seleccionaron palabras clave con el término Medical Subjects Headlines (MeSH): “vitamin D deficiency”, así como el operador booleano AND para restringir la búsqueda. Otras palabras clave fueron: “vitamina D”, “vitamin D”, “cardiovascular diseases”, “enfermedades cardiovasculares”, “cardiovascular risk factors”, “prevention”, “factores de riesgo cardiovascular”, “obesity”, “arterial hipertensión”, “heart failure”, “supplementation” y “nursing”.
La búsqueda sistemática se realizó a partir de las secuencias expuestas en la tabla 2, y se integró siguiendo las pautas del diagrama de flujo PRISMA (Figura 1)11.
Investigaciones recientes estudian la asociación entre el efecto de la vitamina D sobre el riesgo de ECV, de igual manera, analizan el papel que desenvuelve en la fisiopatología cardiovascular en población de riesgo.
La evidencia científica estudia hasta el presente que existe una relación inversa entre la vitamina D y eventos totales de ECV, y también, sobre la mortalidad12. Oberoi D. et al. (2019) mostraron , en una intervención de 10 meses, que existía un déficit de más del 20% en casos vs controles de vitamina D, siendo un factor de riesgo para el desarrollo de ECV y pudiéndose usar como un marcador de perfil de riesgo13. Por otra parte, existen factores de riesgo cardiovascular, como el tabaco, que son independientes para el déficit de vitamina D, y a su vez, se presentan con un efecto sinérgico en patologías cardiovasculares, como la enfermedad ateroesclerótica cardiovascular (EAC)14y el ACV15.
Muchos autores contrastan las diferencias entre la suplementación con vitamina D mensual y diaria en la prevención de ECV. Scragg R. et al. en su ECA doble ciego de 2017, no apoyaron la suplementación mensual de vitamina D, ya que no encontraron diferencia significativa en todos los eventos cardiovasculares entre el grupo de vitamina D y placebo16. Otros autores estudiaron la suplementación con vitamina D diaria interviniendo en población sin HTA, en los cuales hallaron beneficios sobre la rigidez arterial y la presión de pulso braquial. Sin embargo, Pilz S. et al, en su ensayo clínico en población con HTA, la suplementación con vitamina D no tuvo efectos significativos sobre la presión arterial (PA)17.
Asociación entre déficit de vitamina D y riesgo cardiovascular:
Déficit de vitamina D como factor de riesgo de ECV:
Sobre las bases de las ideas expuestas, autores como Gholami F. et al. han analizado cuál es la relación entre la vitamina D y las ECV. Su metaanálisis, de 25 estudios prospectivos con 10,009 casos de ECV, asoció la disminución del nivel de vitamina D con un mayor riesgo relativo de ECV (RR=1.44). Además, en 6 estudios evaluó la incidencia de ECV y el estado de la vitamina D, para lo que concluyó que no existía relación significativa (RR=1.08). Además, la tasa de mortalidad de ECV se asociaba a un nivel bajo de vitamina D, aumentando el riesgo relativo (RR=1.54)18.
En la misma línea, otro metaanálisis de estudios prospectivos de 34 publicaciones afirma que hay una relación inversa entre vitamina D y eventos totales de ECV. En efecto, el incremento de 10 ng/ml en suero, disminuyó un 10% el riesgo de ECV (RR=0.90), confirmando el efecto protector de la vitamina D. Igualmente, se redujo la mortalidad por vitamina D y ECV (RR=0.87)12.
Déficit de vitamina D sobre algunas ECV:
- ACV: según el estudio de Berghout B. et al., se examinó el estado de la vitamina D y el riesgo de ACV en una cohorte prospectiva, donde la incidencia aumentó solo si existe un déficit grave de vitamina D (<30 nmol/L), tras ajustar por sexo, cohorte y edad. Sin embargo, al eliminar a la población con antecedentes de ACV, se mostró que la prevalencia de vitamina D estaba asociada a niveles séricos inferiores en comparación con aquellos con niveles superiores al inicio del estudio (DE=1.36). Atendiendo a estas consideraciones, el estudio concluyó que los niveles bajos de vitamina eran consecuencia de ACV y no conducían a mayor riesgo de incidencia19.
- IC: un estudio de 2018 de Porto C. et al. muestran la asociación entre riesgo de IC y el déficit de vitamina D <30 ng/ml (OR=12.19) en sujetos de edad avanzada, donde un 62% tenía déficit de vitamina D. El 78.7% de los sujetos con déficit de vitamina D tenían mayor riesgo de IC, con una probabilidad 12 veces mayor de padecer IC que aquellos con niveles normales de vitamina D20.
De acuerdo con lo anteriormente mencionado, Cubbon R. et al. en un estudio analítico de cohorte prospectiva indicaron que un aumento de 2.72 veces en vitamina D, se asociaba con un 14% menos de riesgo de muerte en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica. Este estudio proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que un nivel bajo de vitamina D es un predictor independiente de mortalidad21.
- IAM: Roy A. et al. en un estudio analítico de casos y controles, asoció una relación significativa entre el riesgo de IAM y déficit grave de vitamina D, incluso ajustando otros factores de riesgo, como la edad, DM, HTA, obesidad central y tabaco (OR=4.5). Los casos tenían un 79.2% de déficit severo de vitamina D, además de otros factores como DM, HTA, alcohol, tabaco y niveles de lípidos de densidad baja (LDL) y colesterol total más altos. El porcentaje de déficit grave en controles fue del 46.7%22.
- EAC: cabe mencionar, la EAC y su relación con el déficit grave de vitamina D. Por un lado, autores como Ding Y. et al. encontraron algunos hallazgos relevantes, como la correlación inversa entre el déficit grave de vitamina D y la placa aterosclerótica, en los casos con vitamina D <19 nmol/L había un 65.7% de prevalencia de placa (OR=32.73)23. De acuerdo con esto, Satilmis S. et al. también asociaron de manera inversa la carga de la placa con el estado de la vitamina D24. Sin embargo, López-Bautista F. et al. no mostraron asociación independiente entre el déficit de vitamina D y la EAC (OR=1.37), al realizar un análisis de regresión logística ajustando por consumo de alcohol y la administración de estatinas25.
Sinergia entre déficit de vitamina D y factores de riesgo cardiovascular:
Partiendo de la literatura relevante que ha sido analizado en la presente revisión narrativa, diversos autores muestran la fuerte asociación independiente entre factores de riesgo modificables y el déficit de vitamina D.
- Tabaquismo: en un estudio relacionado con supervivientes de un ictus publicado en el año 2020, se demostró que los efectos sinérgicos del tabaquismo y el déficit de vitamina D que modulan la aterosclerosis y la PA explicarían la asociación independiente entre los mismos en supervivientes de un ACV15. Siguiendo la misma línea de investigación, un estudio de Li K. et al. en 2016 relacionaron una asociación más robusta entre el tabaco y la gravedad de la cardiopatía coronaria en población con déficit de vitamina D grave, teniendo un efecto protector la vitamina D sobre el efecto dañino del tabaco14.
- Actividad física: por otra parte, un estudio transversal y prospectivo de 2017 que evaluó 10,342 pacientes sin EAC, observó una asociación lineal entre niveles más altos de vitamina D (50-75 nmol/L) y actividad física, ya que ambos pueden tener efectos beneficiosos sobre el riesgo de EAC26.
- Alcohol: Asimismo, López Bautista F. et al. (2017), explicaron que el consumo de alcohol disminuye un 1.8 ng/ml la concentración de vitamina D sobre EAC tanto en la población total como en el grupo de 200 casos con la patología establecida. Por lo que se observó que los sujetos consumidores de más de 20 gramos al día de alcohol tienen concentraciones menores de vitamina D25.
- Obesidad: el primer estudio que analizó el riesgo de insuficiencia de vitamina D asociada a obesidad en pacientes ambulatorios con IC, concluyó que los sujetos estudiados con presencia de obesidad tenían 4.5 veces más posibilidades de tener insuficiencia de vitamina D, siendo la obesidad a su vez, un factor prevalente en población con IC27. Otros autores coincidieron en que el déficit de vitamina D estaba relacionado con la resistencia a la insulina28, aumento del colesterol total y adiposidad central29.
- HTA: Si J. et al. hallaron que la HTA podría agravar el riesgo de microangiopatía pequeños en población con niveles más bajos de vitamina D. Partieron de la relación inversa entre déficit de vitamina D y la microangiopatía (OR=5.6), que aumentó en pacientes con HTA (OR=9.73)30.
- Triglicéridos: Santos da Silva et al. en un estudio transversal con 90 pacientes observaron un efecto protector para el déficit de vitamina D en triglicéridos elevados (OR=0.3)29. Por el contrario, Pajuelo et al. en otro estudio transversal con 110 pacientes, observaron que aquellos con déficit de vitamina D tenían 4 veces más riesgo de presentar28.
Suplementación con vitamina D como medida profiláctica ante factores de RCV y ECV:
Sobre la hipótesis de si la suplementación es igual de efectiva para toda la población, Brenner H. et al. realizaron un estudio durante 12 años en una muestra de 10,000 adultos con una concentración media estandarizada de vitamina D <50 nmol/L, el impacto esperado sobre la mortalidad aumentando la concentración de vitamina D en 20 nmol/L fuera más fuerte sobre la población deficiente de vitamina D con <30nmol/L, produciendo una disminución en un 34% de la mortalidad por todas las causas. Sin embargo, para la población total se reduciría en un 10%, así como, un 26% en población con insuficiencia o déficit de vitamina D. En este sentido, consideraron que la potencia del 89% sería mucho mayor si se realizara solo con una muestra con déficit de vitamina D, pudiendo llegar a realizarse en 5 años, e incluso con un aumento de 10 nmol/L31.
Por ello se hace necesario integrar intervenciones que analicen el efecto de la suplementación sobre la población general. Con esa finalidad, algunos autores como Scragg R. et al. en un ensayo clínico aleatorizado siguieron a una población de 5,110 personas, de las cuales 2,558 fueron sujetas a una intervención con una dosis mensual de 100,000UI mientras que el restante, 2,552 sujetos, fueron seleccionadas para la administración de placebo considerándose como déficit <20ng/ml. Los hallazgos no respaldaron una asociación inversa entre vitamina D y ECV, así como, tampoco se encontró una diferencia significativa en el porcentaje de todos los eventos cardiovasculares. En el grupo de intervención de vitamina D, la incidencia y muerte por ECV (11.8%) fue similar al grupo de placebo (11.5%). Por lo tanto, este resultado no apoya el uso de suplementos de vitamina D para prevenir ECV16.
Otros ECA estudian la interacción que hay sobre otros parámetros cardiovasculares. Sünbül M. et al. señalan un efecto beneficioso sobre la rigidez arterial en pacientes con déficit de vitamina D, sin factores de riesgo cardiovascular y en tratamiento diario con 2,000UI durante 4 semanas32; Pilz S. et al. no encuentran cambios significativos sobre la presión arterial, sin embargo, en un grupo de estudio de 81 personas con HTA y sometidas a 28,00UI al día de vitamina D, presentaron un aumento de triglicéridos17. Agbalalah T. et al. afirmaron que en un grupo de estudio que consumían 125 µg al día, solo condujo a una disminución en la presión del pulso braquial33.
Otro estudio relevante en términos de riesgo de aterosclerosis de Feuchtner G. et al. en un estudio retrospectivo de casos y controles en 2021, mostraron que el grupo con aterosclerosis al que se aplicó suplemento tenían una placa de alto riesgo menor, así como, efectos antiinflamatorios directos de la vitamina D en la aterosclerosis34.
LIMITACIONES Y CONSIDERACIONES GENERALES
Este trabajo contó con algunas limitaciones. El tamaño muestral de diversos estudios es en ocasiones limitado, por lo que la interpretación de los resultados debe realizarse con cautela. Además, algunos estudios presentaron factores de confusión, como la inclusión de pacientes hospitalizados, incrementando las posibilidades de sesgos.
Futuras líneas de investigación podrían centrar el objeto de estudio en los efectos adversos de la suplementación de vitamina D debido a su liposolubilidad e incapacidad de eliminación. Así como, desde una perspectiva enfermera, educar a la población a través de promoción para la salud mediante terapias no farmacológicas que aumenten los niveles de 25(OH)D, como la exposición solar o la dieta con alimentos ricos en vitamina D.
- Los estudios analizados han mostrado una relación inversa entre los niveles de vitamina D y ECV. Algunos autores consideran que el déficit de vitamina D podría complementar la lista de factores de riesgo a la aparición de ECV. Otros autores orientan sus estudios hacia el déficit de vitamina no como una causa, sino como una consecuencia de ECV.
- Estudios en población con patología cardiovascular, la vitamina D puede ser un factor de riesgo en combinación con otras variables, como el tabaco, la actividad física y la HTA. Por otro lado, existe controversia entre el nivel de vitamina D y su asociación sobre los triglicéridos, por lo que sería necesario continuar con la investigación en este sentido.
- No existe suficiente evidencia sobre suplementación de vitamina y prevención/mejora de la ECV, aunque, en casos de estudios de casos de población con el déficit grave, podría disminuir la mortalidad.
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ANEXO 1. SCORE:
Fuente: Mostaza JM, Pintó X, Armario P, Masana L, Real JT, Valdivielso P, et al. Estándares SEA 2022 para el control global del riesgo cardiovascular. Clínica e Investig en Arterioscler [Internet]. 2022;34(3):130–79. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0214916821001571
ANEXO 2. SCORE2:
Fuente: Mostaza JM, Pintó X, Armario P, Masana L, Real JT, Valdivielso P, et al. Estándares SEA 2022 para el control global del riesgo cardiovascular. Clínica e Investig en Arterioscler [Internet]. 2022;34(3):130–79. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0214916821001571
Tabla 1. Pregunta de investigación.
Tabla 2. Secuencias de búsqueda.
| BASES DE DATOS | SECUENCIAS DE BÚSQUEDA |
| PubMed | (“Vitamin D Deficiency/complications»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/epidemiology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/etiology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/mortality»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/nursing»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/pathology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/physiopathology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/prevention and control»[Mesh]) |
| ((cardiovascular diseases) AND «Vitamin D Deficiency»[Mesh]) AND («Vitamin D Deficiency/complications»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/epidemiology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/mortality»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/nursing»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/pathology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/physiopathology»[Mesh] OR «Vitamin D Deficiency/prevention and control»[Mesh] | |
| Scielo | (vitamin D) AND (arterial hypertension). |
| ((vitamin D) AND (obesity)) AND (heart failure) | |
| WoS | ((ALL= (VITAMIN D)) AND ALL= (cardiovascular diseases)) AND ALL= (cardiovascular risk factors) |
| Cochrane | “vitamin D” AND “cardiovascular diseases” |
| Enfispo | “vitamina D” AND “cardiovascular” |
| BVS | («vitamin D») AND («cardiovascular diseases») AND («prevention») |
| Scopus | “vitamina D” AND “factores de riesgo cardiovascular” |

- 25 (OH)D3: 25 hidroxivitamina D.
- ACV: accidente cerebrovascular.
- DE: desviación estándar.
- DM: diabetes mellitus.
- EAC: enfermedad aterosclerótica cardiovascular.
- ECA: ensayo clínico aleatorizado.
- ECV: enfermedad cardiovascular.
- FRCV: factor de riesgo cardiovascular.
- HDL: “high density lipoprotein”: lípidos de alta densidad.
- HTA: hipertensión arterial.
- IAM: infarto agudo de miocardio.
- IC: insuficiencia cardíaca.
- LDL: “low density lipoprotein”: lípidos de baja densidad.
- Ng/ml: nanogramos/mililitro.
- Nmol/L: nanomoles/litro.
- OR: “odds ratio”: razón de probabilidades.
- PA: presión arterial.
- RCV: riesgo cardiovascular.
- RR: riesgo relativo.
- SNS: sistema nervioso simpático.
- SRAA: sistema renina-angiotensina.
- TC: tomografía computarizada.
- µg: microgramo.
- UI: unidad internacional.




