- Andrea Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. Residencia Personas Mayores IASS Javalambre, Teruel, España. (Autora de correspondencia).
- Itziar Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. España.
- Sonia Zaman Bibi. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría, Hospital Obispo Polanco, Teruel, España.
- Gloria Castillón Linares. Graduada en Enfermería. Servicio Cirugía, Hospital Cruces, Bilbao. España.
- Andrea Martín Sánchez. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
Introducción: El envejecimiento poblacional ha incrementado la complejidad clínica de los pacientes geriátricos, caracterizados por pluripatología, fragilidad y riesgo de dependencia. La valoración integral enfermera se configura como una herramienta fundamental para garantizar una atención individualizada y segura.
Objetivo: Analizar la valoración integral enfermera en el paciente geriátrico y describir las principales herramientas utilizadas para orientar un plan de cuidados personalizado.
Metodología: Revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2014 y 2025 en bases de datos PubMed, CINAHL, SciELO y Dialnet, utilizando descriptores DeCS/MeSH relacionados con geriatría, valoración integral y cuidados de enfermería.
Resultados: La aplicación sistemática de herramientas de valoración funcional, cognitiva, emocional, social y clínica permite identificar necesidades específicas y optimizar la planificación de cuidados.
Conclusiones: La valoración integral enfermera mejora la calidad asistencial en geriatría, favorece la toma de decisiones clínicas y contribuye a una atención centrada en la persona.
PALABRAS CLAVE
Geriatría integrativa, geriatría, enfermería, atención individualizada, cuidados de enfermería.
Introduction: Population aging has increased the clinical complexity of geriatric patients, characterized by multimorbidity, frailty, and risk of dependency. Comprehensive nursing assessment is a key tool to ensure individualized and safe care.
Objective: To analyze comprehensive nursing assessment in geriatric patients and describe the main tools used to guide personalized care planning.
Methodology: A narrative review of scientific literature published between 2014 and 2025 was conducted using PubMed, CINAHL, SciELO, and Dialnet databases, applying DeCS/MeSH descriptors related to geriatrics, comprehensive assessment, and nursing care.
Results: Systematic use of functional, cognitive, emotional, social, and clinical assessment tools enables identification of specific needs and optimization of care planning.
Conclusions: Comprehensive nursing assessment improves quality of care in geriatrics, supports clinical decision-making, and promotes person-centered care.
KEY WORDS
Comprehensive geriatric assessment, geriatrics, nursing, individualized care, nursing care.
El progresivo envejecimiento de la población ha supuesto un cambio relevante en los modelos de atención sanitaria, incrementando la complejidad clínica y asistencial de los pacientes atendidos1,2. El paciente geriátrico presenta características propias que lo diferencian de otros grupos de edad, como la pluripatología, la polimedicación, la fragilidad y la influencia de factores sociales y familiares que condicionan de forma directa su estado de salud y su autonomía1,5.
La valoración integral geriátrica se ha consolidado como un enfoque multidimensional orientado a identificar de forma sistemática los problemas médicos, funcionales, cognitivos, emocionales y sociales de la persona mayor1,3. Este enfoque permite comprender al paciente desde una perspectiva global y no centrada únicamente en la enfermedad, favoreciendo una atención más adecuada a sus necesidades reales3.
Dentro de este proceso, la enfermería ocupa una posición estratégica, ya que mantiene un contacto continuado con el paciente y dispone de una visión amplia de su situación clínica y funcional. La valoración integral enfermera permite detectar de manera precoz situaciones de riesgo, prevenir complicaciones, orientar la toma de decisiones clínicas y planificar cuidados individualizados5. En ámbitos como residencias, unidades hospitalarias de geriatría y atención primaria, la aplicación de herramientas de valoración estandarizadas facilita la coordinación del equipo multidisciplinar y contribuye a mejorar la calidad y seguridad de la atención2,4.
Analizar la importancia de la valoración integral enfermera en el paciente geriátrico y describir las principales herramientas de valoración que permiten orientar una atención individualizada y centrada en la persona.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica con enfoque descriptivo. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, CINAHL, SciELO y Dialnet, incluyendo publicaciones entre enero de 2014 y junio de 2025. Se emplearon los descriptores DeCS y MeSH: Comprehensive Geriatric Assessment, Aged, Geriatric Nursing, Functional Assessment y Patient-Centered Care, combinados mediante operadores booleanos.
Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, guías clínicas y documentos técnicos relacionados con la valoración geriátrica integral desde la perspectiva enfermera. Se excluyeron estudios sin enfoque asistencial o centrados exclusivamente en población no geriátrica. El análisis de la información se realizó de forma cualitativa, organizando los resultados por dimensiones de valoración.
La valoración integral enfermera en el paciente geriátrico constituye un proceso fundamental para ofrecer una atención de calidad, segura y adaptada a las necesidades reales de la persona mayor 1,3. Este tipo de valoración permite obtener una visión global del paciente, teniendo en cuenta no solo la situación clínica, sino también su nivel funcional, cognitivo, emocional y social. En geriatría, donde la pluripatología y la fragilidad son frecuentes, una valoración parcial o centrada únicamente en la enfermedad puede conducir a decisiones asistenciales poco adecuadas1.
La valoración funcional es uno de los ejes principales de la valoración integral3,5. A través de ella se identifica el grado de autonomía del paciente para realizar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria3. Detectar de forma precoz limitaciones funcionales permite planificar intervenciones orientadas a mantener la movilidad, prevenir el inmovilismo y reducir el riesgo de caídas3,4. Además, esta información es clave para establecer necesidades de apoyo, tanto en el ámbito domiciliario como institucional, y para adaptar los cuidados a la capacidad real del paciente.
La valoración cognitiva y emocional adquiere una especial relevancia en el paciente geriátrico1,3. La presencia de deterioro cognitivo, delirium o trastornos del estado de ánimo condiciona de forma directa la capacidad de la persona para comprender las indicaciones, adherirse a los tratamientos y participar activamente en su autocuidado. La detección temprana de alteraciones cognitivas o síntomas depresivos permite implementar medidas preventivas, ajustar la comunicación terapéutica y mejorar la relación enfermera-paciente3,5. Asimismo, la atención a la esfera emocional contribuye a humanizar los cuidados y a mejorar la calidad de vida del paciente.
La dimensión clínica de la valoración integral incluye el análisis de las enfermedades crónicas, la valoración del dolor, el estado nutricional y la revisión de la polimedicación1,5. La enfermería desempeña un papel activo en la identificación de riesgos asociados a tratamientos farmacológicos, como interacciones, efectos adversos o falta de adherencia5. La valoración adecuada del dolor y de la nutrición resulta esencial para prevenir el deterioro funcional, favorecer la recuperación y mejorar el confort del paciente geriátrico.
La valoración social completa el enfoque integral y permite conocer el entorno en el que vive la persona mayor, la red de apoyo familiar y los recursos disponibles2,4. Estos aspectos influyen de manera directa en la continuidad de cuidados, la planificación del alta hospitalaria y la prevención de reingresos evitables3,4. Identificar situaciones de soledad, sobrecarga del cuidador o falta de recursos sociales facilita la coordinación con otros profesionales y servicios, garantizando una atención más eficaz y continuada.
La integración de todas estas dimensiones en la práctica enfermera diaria favorece una atención individualizada y centrada en la persona1,3. La valoración integral no debe entenderse como un acto puntual, sino como un proceso dinámico que requiere seguimiento y actualización constante. La enfermería, por su cercanía y continuidad asistencial, se sitúa en una posición clave para liderar este proceso, contribuyendo a mejorar la seguridad, la calidad de los cuidados y el bienestar del paciente geriátrico.
La valoración integral enfermera constituye un pilar fundamental en la atención al paciente geriátrico1,3. Los resultados de esta revisión ponen de manifiesto que una evaluación sistemática y multidimensional mejora la identificación de necesidades, optimiza la planificación de cuidados y favorece una atención centrada en la persona, más segura y eficiente.
La enfermería, por su cercanía y continuidad asistencial, desempeña un papel clave en la aplicación, seguimiento y actualización de las herramientas de valoración integral. La implementación de protocolos estructurados en los distintos ámbitos asistenciales contribuye a mejorar la calidad de la atención geriátrica, prevenir complicaciones y promover la autonomía y el bienestar de la persona mayor2,4.
Se recomienda reforzar la formación específica en valoración geriátrica integral y fomentar su uso de manera rutinaria en la práctica clínica, avanzando hacia modelos de atención más personalizados, coordinados y orientados a la calidad de vida del paciente geriátrico5.
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