Actuación del celador en relación con los pacientes fallecidos

11 junio 2024

AUTORES

  1. Beatriz Galisteo Padillo. Celadora Hospital Militar de Zaragoza.
  2. Yolanda Fraj Cebrino. Celadora Hospital Militar de Zaragoza.
  3. Alicia Molina Montaño. TCAE Royo Villanova. Zaragoza.
  4. Juan Manuel Omedas Ladislao. Celador Hospital Militar de Zaragoza.
  5. Valeria Andrea Vergelin Pantusa. Celadora Hospital Militar de Zaragoza.
  6. María del Pilar Ruiz Traín. Celadora Hospital Militar de Zaragoza.

 

RESUMEN

Las Corporaciones Locales son las responsables del control sanitario de los cementerios y la sanidad mortuoria, cuando una persona fallece se le llama Exitus. En el momento del fallecimiento, a la persona se la valora y se certifica su muerte, el personal sanitario son los encargados del paciente. Por medio de una signos o características que apuntan de que la muerte está llegando, el paciente pasa por unas fases que evidencian, que la persona está en sus últimos momentos. Desde ese momento el celador puede colaborar, desde el instante que se evidencia la agonía y después la muerte, el celador empieza a hacer su trabajo, ocupándose de los familiares, colaborando con el personal sanitario, acompañando a la familia y acompañantes para que mantengan la serenidad y silencio, en la medida de lo posible, para que puedan proceder a realizar los trámites correspondientes.

El celador tiene una misión única, que es la de trasladar al fallecido al mortuorio, está tarea es de suma discreción. El celador tiene que comprobar que el fallecido ha sido amortajado, dado que colabora en el proceso, que se haya colocado en la posición correcta y se haya pasado a la camilla para su traslado. Es muy importante, la colocación de las etiquetas correspondientes. Se debe de llevar por las estancias menos concurridas, donde haya menos personal y en las horas menos frecuentadas. El cadáver se llevará a la cámara frigorífica, hasta que llegue el personal de la funeraria.

En algunos casos la familia y acompañantes necesitan asesoramiento sobre los trámites que se necesitan para la inhumación y/o cremación, el celador puede acompañar para que el jefe de Personal Subalterno informe sobres estos trámites, dónde tiene que dirigirse, y trasmitirles esa serenidad que, en estos momentos, es tan necesaria.

En definitiva, la tarea del celador es colaborar desde su posición de Personal No Sanitario, en todo lo que se le puede pedir dentro de sus funciones.

PALABRAS CLAVE

Exitus, amortajamiento, traslado, sudario y etiqueta.

ABSTRACT

The Local Corporations are responsible for the health control of cemeteries and mortuary health, when a person dies it is called Exitus, it is the moment of death, the person is assessed and his death is certified, the health personnel are in charge of the patient. Through signs or characteristics that indicate that death is coming, the patient goes through phases that show that the person is in his or her last moments. From that moment the caretaker can collaborate, from the moment the agony and then death become evident, the caretaker begins to do his job, taking care of the family members, collaborating with the health personnel, accompanying the family and companions so that they maintain the serenity, maintain silence, so that they can proceed to carry out the corresponding procedures. The caretaker has a unique mission, which is to transfer the deceased to the mortuary, this task is of the utmost discretion. The caretaker has to verify that the deceased has been shrouded, given that he collaborates in the process, that he has been placed in the correct position and has been transferred to the stretcher for transfer, very important, the placement of the corresponding labels. It should be taken to less crowded rooms, where there is less staff and at less frequented hours. The body will be taken to the cold room until the funeral home staff arrives. In some cases, the family and companions need advice on the procedures needed for burial and/or cremation, the caretaker can accompany so that the Junior Chief of Staff informs about these procedures, where to go and transmit that serenity that, in some moments it takes. In short, the guard’s task is to collaborate from his position as Non-Health Personnel, in everything that may be asked of him within his duties.

KEY WORDS

Exits, depreciation, transfer, shroud and tag.

DESARROLLO DEL TEMA

Funciones del celador con los pacientes fallecidos

La muerte es el cese total y definitivo de todas las funciones vitales del organismo humano. En los documentos oficiales y partes de defunción es frecuente el término Exitus para referirse al momento del fallecimiento, no obstante, también recibe el nombre de defunción, deceso u óbito. La valoración y certificación de la muerte es competencia del personal sanitario, concretamente del facultativo médico encargado del paciente, no obstante, señalaremos algunos de los signos que manifiestan que el paciente ha fallecido1.

– Signos precoces: ausencia de movimientos respiratorios en la auscultación, no hay movimientos del tórax ni del abdomen, no se ausculta el latido cardíaco, desaparece el pulso, pérdida de sensibilidad cutánea y ausencia de tono muscular.

– Signos tardíos: enfriamiento del cadáver, rigidez cadavérica, aparición de livideces y putrefacción cadavérica.

Fases de la Muerte:

1. Muerte aparente.

Abolición aparente de las funciones vitales. Estado anómalo del cuerpo humano en el que la persona está viva. Sin embargo, sus funciones vitales, circulatorias, neurológicas, etc., son tan frágiles que parece que ha fallecido.

Supone:

– Pérdida de la conciencia.

– Inmovilidad neuro-muscular.

– Ausencia supuesta de latido cardíaco y pulso, además de movimientos respiratorios (en realidad son muy débiles).

2. Muerte Relativa.

Es una continuación de la agonía. Es un estado caracterizado por la suspensión efectiva y duradera de las funciones nerviosas, respiratorias y circulatorias, siendo posible, en algunos casos, mediante maniobras extraordinarias de reanimación la recuperación del individuo.

3. Muerte Intermedia.

Es una extinción progresiva de las actividades biológicas de supervivencia. En este momento no resulta posible recuperar la vida del sujeto.

4. Muerte absoluta.

Esta fase corresponde a la desaparición de toda actividad vital. Siguiendo la definición de la A. Patitó, la muerte absoluta es “el cese definitivo o irreversible de las funciones vitales, respiratoria, cardiovascular y nerviosa”2.

La actuación de los celadores con los pacientes fallecidos, según el Estatuto de Personal No Sanitario, se centrará en ayudar a las enfermeras o personas encargadas de amortajar a los enfermos fallecidos, corriendo a su cargo el traslado de los cadáveres al mortuorio (Artículo 14.2.19). Sobre esta función conviene destacar dos aspectos, en primer lugar, nos habla de una colaboración o ayuda al personal sanitario relativa a la movilización y aseo del paciente fallecido para que el personal sanitario proceda al amortajamiento. La segunda parte de esta función establece una función exclusiva del celador del servicio correspondiente como es el traslado del cadáver hasta el mortuorio (si fallece en urgencias será el celador de urgencias quien traslade el cadáver al mortuorio).

La situación que se produce entre los familiares cuando el paciente agoniza y especialmente en el momento del óbito es muy particular, por lo tanto, es necesario prestar especial atención a dichas personas. En dicho momento se debe tranquilizar a la familia, pedirles serenidad y silencio y, con cierta amabilidad, que se retiren a otras dependencias.

Ante cualquier pregunta de los familiares relacionada con la muerte del paciente sobre las causas, patología, etc., el celador los remitirá al facultativo responsable.

Amortajamiento y traslado del cadáver al tanatorio:

El amortajamiento del cadáver consiste en la preparación de este para que pueda ser velado por los familiares antes de proceder a su entierro o incineración.

El amortajamiento deberá realizarse en la mayor intimidad posible y en el menor plazo, para evitar que aparezca el rigor cadavérico y, posteriormente, el cadáver pueda ser trasladado al tanatorio.

El amortajamiento consiste básicamente en:

– Desconectar y retirar los dispositivos, sondas y catéteres que tuviera el cadáver.

– Retirar los objetos personales del cuerpo.

– Asear el cadáver.

– Taponar los orificios naturales, por donde es frecuente que el cadáver pierda sangre o secreciones, mediante algodones o gasas.

– Cerrar los ojos y la boca del cadáver y, si no fuera posible, anudar una venda desde el mentón a la cabeza.

– Sujetar los tobillos con una venda.

– Colocar el cadáver encima de una sábana grande (sudario) en posición de decúbito supino con brazos (palmas hacia abajo) y piernas extendidas de forma alineada sobre la cama, antes de que actúe el rigor mortis. También se puede cruzar las manos sobre el abdomen.

– Doblar la sábana de forma que cubra todo el cadáver e identificarlo con una etiqueta colocada en un lugar bien visible.

– Cubrir el cuerpo totalmente con otra sábana o con una funda con cremalleras fabricada especialmente para envolver cadáveres y pasarlo a una camilla para su traslado al mortuorio.

El traslado al mortuorio deberá realizarse, una vez recibido el parte de traslado a una camilla para su traslado al mortuorio.

El traslado al mortuorio deberá realizarse, una vez recibido el parte de traslado correspondiente, por lugares poco frecuentados y de una forma discreta frente el resto de los enfermos o familiares que los visitan. Allí se mantienen en cámaras frigoríficas hasta que llega el personal de la funeraria.

Si el cadáver debiera realizársele previamente una autopsia, deberá ser conducido por el celador hasta la sala correspondiente, donde será depositado en una cámara frigorífica.

El Estatuto de Personal no Sanitario establece con respecto al jefe de Personal Subalterno: “es misión suya informar a los familiares de los pacientes fallecidos en la Institución, sobre los trámites precisos para llevar a cabo los enterramientos y, en caso necesario, les pondrá en contacto con la oficina administrativa correspondiente para completar dicha información3.

 

CONCLUSIÓN

Bajo mi punto de vista, el proceso de defunción es distinto para cada persona, desde que la muerte es evidente hasta que se produce, pueden pasar más tiempo o menos, el celador tiene que estar al tanto; su discreción y profesionalidad, su saber hacer, van de la mano con la empatía hacia los familiares y acompañantes, el saber tratar a las personas dirigiéndose a ellas con una cierta humanidad, una cercanía, que hace falta en esos momentos, donde los sentimientos y sensaciones son aparentes. Su tarea de colaborar con el personal sanitario tiene que ser adecuada, coordinada y respetuosa hacia la persona fallecida.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Celador. Temario materia especifica. MAD. Tema 16. 410-412.
  2. Blog especializado en psicopatía y psicología criminal. Fases de la muerte. [Internet]. Disponible: https://www.psicopatas.es/fases-de-la-muerte/.
  3. ORDEN de 5 de julio de 1971 por la que se aprueba el Estatuto de Personal no Sanitario al Servicio de las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social. [Internet]. Disponible: https://www.boe.es/boe/dias/1971/07/22/pdfs/A12015-12024.pdf.

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