Síndrome de Burnout en enfermería y TCAE de cuidados intensivos durante la pandemia por Covid-19

11 julio 2024

AUTORES

  1. Sara Gómez Zalba. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  2. Marina Sanz Poveda. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Lorena Navarro Hernández. Enfermera en Hospital Ernest Lluch, Calatayud.
  4. Sandra Sancho Royo. Enfermera en Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  5. Cristina Garza Conde. Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. Silvia Lázaro Guerrero. Enfermera en Centro de Especialidades Grande Covián, Zaragoza.

 

RESUMEN

Introducción: El síndrome de Burnout (SB) es una respuesta al estrés laboral crónico, los profesionales sanitarios están más expuestos a sufrirlo, más concretamente el personal que ha trabajado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), durante la pandemia por COVID-19.

Objetivo: Determinar la prevalencia del SB durante la pandemia por COVID-19 en el personal de la UCI. Identificar y analizar las dimensiones del cuestionario MBI, empleado para determinar la presencia de Burnout y valorar el impacto emocional de la pandemia.

Material y método: Estudio observacional descriptivo transversal. Encuesta entre 101 Diplomados Universitarios de Enfermería (DUE) y Técnicos Auxiliares en Cuidados de Enfermería (TCAE) de la UCI.

Resultados: Han sido 67 (66.3%) DUE y 34 (33.7%) TCAE, el 85% eran mujeres, edad media de 35 años. La esfera psicológica se ha visto afectada en 76.2% de los encuestados, requiriendo tratamiento el 20%. Puntuación media de MBI 69 (DE 14,5), con nivel alto de SB en el 55.4%. Puntuación media de agotamiento emocional 23,6 (11,4), despersonalización 10,2 (5,9) y realización personal 35,2 (7,3).

Conclusiones: Los factores demográficos no se han relacionado con el síndrome de Burnout. El 55% sufrió un nivel alto de Burnout, superior entre los menos preparados. Hallamos más despersonalización y menos realización personal entre enfermeras. Hubo más desgaste entre aquellos con trastorno psicológico y menos preparación, con diferencias estadísticas.

PALABRAS CLAVE

Burnout, unidad de cuidados intensivos, enfermería, COVID-19, pandemia.

ABSTRACT

Background: Burnout syndrome (BS) is a response to chronic work stress, health professionals are more exposed to suffer from it, especially the staff who have worked in the Intensive Care Unit (ICU), during the COVID-19 pandemic.

Objective: Determine the prevalence of BS in the ICU staff during the COVID-19 pandemic. Identify and analyze the dimensions of the MBI questionnaire used to determine the presence of BS and assess the emotional impact of the pandemic.

Material and Method: Cross-sectional descriptive observational study. MBI survey among 101 nurses and auxiliary nursing of the ICU.

Results: There have been 67 (66.3%) nurses and 34 (33.7%) auxiliary nurses, 85% were women, mean age 35 years. The psychological sphere has been affected in 76.2% of those surveyed, requiring treatment in 20%. Mean MIBI score 69 (SD 14.5), with a high level of SB in 55.4%. Mean emotional exhaustion score 23.6 (11.4), depersonalization 10.2 (5.9) and personal accomplishment 35.2 (7.3).

Conclusions: Demographic factors have not been related to burnout syndrome. 55% suffered a high level of burnout, higher among the least prepared. We found more depersonalization and less personal fulfillment among nurses. There was more Burnout among those with psychological disorder and less preparation with statistical differences.

KEY WORDS

Burnout syndrome, intensive care unit, nursing, COVID-19, pandemic.

INTRODUCCIÓN

El Síndrome de Burnout (SB), también denominado síndrome del quemado o síndrome del desgaste profesional se define como un factor de riesgo laboral debido a su capacidad para influir en la calidad de vida y salud mental de los profesionales que lo padecen1.

Maslach y Jackson en 1981, lo definieron como una respuesta inadecuada a un estrés emocional crónico, caracterizado principalmente por tres diferentes rasgos:

  • Agotamiento o cansancio emocional (CE), se puede manifestar de manera física y psicológica.
  • Despersonalización (DP), caracterizado por el desarrollo de actitudes negativas, distantes e incluso insensibles, hacia los destinatarios a los que va dirigido el trabajo, en este caso los pacientes.
  • Baja realización personal (RP), definida como la tendencia de los profesionales a evaluarse de forma negativa, afectando así a la forma de realización del trabajo, y a las relaciones que se establecen con sus pacientes. Esto provoca una disminución de autoestima y sensación de fracaso en los profesionales que lo padezcan1,2.

 

El SB no afecta únicamente a la salud mental y calidad de vida de la persona que lo padece, sino que también se ve implicada en muchas ocasiones, la salud de los pacientes que son atendidos por profesionales con SB.

Enfermería es uno de los trabajos con más riesgo de sufrir SB, debido a la complejidad y dedicación emocional de este oficio. Los profesionales de enfermería se encuentran sometidos a una elevada presión laboral debido a la inmensa carga de trabajo que soportan diariamente, junto a la implicación emocional al estar en contacto de forma continua y directa con diversos pacientes y familiares. Si añadimos los turnos rotatorios, la falta de apoyo social y los recursos insuficientes se puede generar un gran desgaste y estrés, y, por consiguiente, una mayor probabilidad de desarrollar SB3.

Existen algunas áreas de trabajo que presentan una mayor incidencia de este síndrome, como son las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), las cuales requieren una madurez profesional y una experiencia clínica muy elevadas para poder afrontar las diversas y delicadas decisiones que, en muchas ocasiones, traen consigo implicaciones éticas y morales4.

Debido a la situación de inestabilidad y gravedad de los pacientes, característica de estas unidades, se requiere la realización de intervenciones rápidas y eficaces, así como una atención continua e intensiva, aspectos que generan un ambiente de estrés y ansiedad2.

Se han realizado múltiples estudios relacionados con la prevalencia de este síndrome, pero no parece existir unanimidad entre los distintos autores, por lo que es probable que la incidencia del mismo dependa del lugar y ambiente donde se desarrolle el profesional, así como de sus características propias y personales5.

En el contexto de la pandemia por COVID-19, los profesionales de primera línea se encuentran sujetos a padecer mayor estrés, debido a las diversas situaciones con las que han tenido que lidiar diariamente. Los DUE han sufrido una gran carga de trabajo y estrés laboral debido tanto al desconocimiento de esta nueva enfermedad, como a la inseguridad en cuanto a los cuidados del paciente6.

Las pésimas condiciones de trabajo, la limitada existencia de recursos, la sobrecarga laboral y la gran impotencia percibida ante una nueva y contagiosa enfermedad, son los factores primordiales que han propiciado un deterioro de la salud mental de todos los profesionales sanitarios implicados6,7,8.

Para determinar la presencia SB, se utiliza uno de los instrumentos que mayor volumen de investigación ha ocasionado; la encuesta de “Maslach Burnout Inventory” (MBI). Se considera nivel de Burnout bajo si es menor de 34, medio entre 34-66 y alto nivel si la puntuación supera 67 puntos.

Esta herramienta, se encuentra constituida por 22 ítems en forma de afirmaciones, basados en las actitudes y sentimientos del profesional sanitario. Se distinguen tres dimensiones, la realización personal (RP) (8 ítems. Nivel bajo 40-50, medio 34-39, alto 0-33), el cansancio o desgaste emocional (CE) (9 ítems. Nivel bajo 0-18, medio 19-26, alto 27-54)) y por último la despersonalización (DP) (5 ítems. Nivel bajo 0-5, medio 6-9, alto 10-30)9.

Respecto al CE y a la DP, cuanto mayor es la puntuación, mayor será el desgaste del profesional. En cambio, en la RP, a menores puntuaciones, mayor será el desgaste percibido. Se considera que existe SB, con valores altos en al menos, una de las tres dimensiones10.

Durante el transcurso de la pandemia, el desarrollo de Burnout se ha agudizado, debido al gran desconocimiento de este nuevo virus, así como la falta de recursos en un ambiente de tensión generado por esta situación, lo que ha conducido en ocasiones a una gran falta de motivación, pudiendo afectar a la calidad de la asistencia sanitaria.

Surge ahí la necesidad de llevar a cabo este estudio, ya que es un problema de salud cada vez más frecuente, cuantificando en qué medida existe SB en nuestro medio, así como identificando los factores implicados, para poder intervenir en su desarrollo, implantar medidas de intervención y con posterioridad, de prevención11.

OBJETIVO

Determinar la prevalencia del SB durante la pandemia por COVID-19 en el personal de la UCI. Identificar y analizar las dimensiones del cuestionario MBI, empleado para determinar la presencia de Burnout y valorar el impacto emocional de la pandemia.

MATERIAL Y MÉTODO

Se trata de un estudio observacional, descriptivo y transversal. Se ha realizado una encuesta mediante muestreo por conveniencia en la UCI del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, durante los meses de marzo y abril de 2022, cumplimentada por 101 enfermeras/TCAE.

La encuesta, de carácter anónimo, consta de las siguientes variables:

a) Variables demográficas: edad, sexo, estado civil, número de hijos.

b) Situación laboral: titulación (DUE/TCAE), experiencia laboral, contrato (fijo/interino/eventual), horario (mañana/tarde/noche/rotatorio) y pacientes/turno.

c) Cuestionario Maslach Burnout Inventory (MBI) adaptado a población española de 22 ítems valorando las tres dimensiones del Burnout: cansancio emocional (9 ítems), despersonalización (5 ítems) y baja realización personal en el trabajo (8 ítems).

d) Influencia de la pandemia en el trabajo y el estado emocional. Estas cuestiones no forman parte del cuestionario MBI, pero su relevancia está en relación con las secuelas psicológicas que toda pandemia produce, más aún en el personal sanitario.

 

  1. ¿Tus respuestas del cuestionario antes de la pandemia hubieran sido las mismas?
  2. ¿Te ha afectado psicológicamente la pandemia?, ¿has precisado tratamiento?
  3. ¿Tu carga de trabajo en la pandemia ha sido excesiva?
  4. ¿Te has sentido bien preparado para desempeñar tu trabajo en la pandemia?

 

Realizamos una descripción de la muestra y contraste de hipótesis, considerando estadísticamente significativo un valor de p < 0,05. Utilizamos para el análisis estadístico el programa SPSS v22.0 (IBM Corp, Armonk, NY, EE.UU.).

 

RESULTADOS

Características basales de la muestra.

Del total de participantes, 67 fueron DUE (66.3%) y 34 TCAE (33.7%). (Anexo, figura 1). De los que 86 eran mujeres (85.1%) y 15 hombres (14.9%). (Anexo, figura 2). La edad media ha sido 35.16 años, siendo 40 (39.6%) menores de 30 años, 44 (43.6%) entre 30-45 años y 16 (15.8%) mayores de 45 años. (Anexo, figura 3). Siendo las enfermeras algo más jóvenes, con edad media de 33.6 (DE 8.8) años y las TCAE de 38.2 (DE 9.8) años.

El estado civil predominante ha sido soltero/a 77 (76.25%), 21 casado/a (20.8%) y 2 separado/a (2%).  Sin hijos 77 (76.2%), de los que han tenido hijos, como máximo 2.

En cuanto al tipo de contrato laboral, era fijo en 23 casos (22.8%), interino en 15 (14.9%) y eventual en 59 (58.4%). (Anexo, figura 4). Tuvieron turno rotatorio 92 (91.1%), sólo tardes 1 (1%) y noches fijas 4 (4%).  La media de pacientes fue de 2 (DE 0,33) entre las enfermeras y 2,5 (DE 0.45) en caso de las TCAE. Los años de experiencia fueron de media 9.4 años (DE 7.6), menos de 1 año sólo hubo 7 profesionales.

Respecto a la influencia negativa de la pandemia en cualquier ámbito tanto personal como laboral, ha sido evidenciada en 77 encuestados (76.2%). Manifiestan afectación psicológica 88 (87.1%) y han necesitado tratamiento 20 (19.8%). Ha supuesto un aumento de la carga de trabajo en 89 (88.1%) y tuvieron percepción de estar bien preparados para su labor habitual en UCI 45 (44.6%). Destacar, el elevado porcentaje de pacientes que sufrieron trastorno psicológico y sintieron una carga excesiva de trabajo.

Descripción del MBI y sus dimensiones.

La puntuación media del MBI ha sido 69.07 (DE 14,58), siendo nivel bajo en 0 casos, medio 45 (44.6%) y alto en 56 (55.4%).

Respecto a las distintas dimensiones del Burnout hallamos los siguientes resultados. (Anexo, tabla 1)

Cuando el aspecto evaluado es el cansancio emocional tenemos en cuenta las preguntas 1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16 y 20 del cuestionario MBI; se considera como indicio de Burnout si la puntuación es superior de 26.

En el caso de despersonalización la 5, 10, 11, 15, 22, con más de 9 puntos sugiere Burnout.

La evaluación de la realización personal se realiza con las preguntas 4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21 siendo indicativo de Burnout un resultado inferior a 34.

Hemos realizado además un estudio pormenorizado de cada una de las dimensiones del Burnout para averiguar qué porcentaje de trabajadores estaban incluidos en cada nivel. (Anexo, tabla 2).

Se considera nivel bajo de agotamiento emocional cuando la puntuación es de 0-18, medio 19-26 y alto 27-54. Despersonalización nivel bajo de 0-5, medio 6-9 y alto de 10-30. Realización personal nivel bajo 0-33, medio 34-39 y alto 40-56.

Altas puntuaciones en las dos primeras subescalas y bajas en la tercera definen el SB. Hay que analizar de manera detallada los distintos aspectos para determinar el Grado del Síndrome de Burnout, que puede ser más o menos severo dependiendo de si los indicios aparecen en uno, dos o tres ámbitos; y de la mayor o menor diferencia de los resultados con respecto a los valores de referencia que marcan los indicios del síndrome.

En nuestra muestra observamos que predomina el alto nivel de desgaste emocional hallado en el 39.6%, menos despersonalización y baja realización personal. Aunque en las últimas 2 dimensiones debemos situar en niveles altos al 25.7% y al 31.7% de los encuestados.

Relación del Burnout con grupos etarios, género y formación

No hemos hallado diferencias significativas entre el puntaje de nivel de Burnout y los distintos grupos de edad, el género ni la formación de los encuestados. Si bien, llama la atención en todos los grupos la puntuación tan alta obtenida.

Analizamos el puntaje (medio o alto) entre DUE vs TCAE hallando un 41.8% vs 50% en la puntuación media y un 58.2% vs 50% dentro de la puntuación alta, sin diferencias estadísticas.

Relación del agotamiento emocional, despersonalización y realización    personal con variables demográficas y personales.

En el estudio realizado de cada una de las dimensiones del Burnout, no hallamos diferencias significativas respecto a la edad, género, estado civil, número de hijos, experiencia profesional, turno de trabajo y tipo de contrato laboral.

Respecto a la formación, se detectó mayor grado de despersonalización y menor de realización personal entre las diplomadas. También hubo diferencias significativas entre los entrevistados con hijos, cuya puntuación en la dimensión de despersonalización era más baja.

Dimensiones del Burnout y aspectos psicológicos/laborales.

Por último, realizamos un estudio sobre la repercusión de los trastornos psicológicos, la excesiva carga de trabajo y la sensación de falta de preparación en cada una de las parcelas del Burnout.

Los pacientes con trastornos psicológicos mostraron puntuaciones más altas en las tres esferas exploradas con p<0.05 en todos los casos. De la misma forma, ante la sensación de excesivo trabajo, las puntuaciones fueron superiores en cuanto a cansancio emocional (media 24.9, p 0.003) y despersonalización (media 10.7 p 0.026).

Por último, aquellos que se sintieron con falta de preparación están en niveles más altos de Burnout en las tres esferas y con diferencias significativas.

DISCUSIÓN

El síndrome de Burnout o “desgaste profesional” es un problema psicosocial al que se llega por un inadecuado manejo del estrés crónico en el ámbito laboral. En el contexto actual de la pandemia por el SARS-CoV-2, los profesionales que trabajan directamente con los afectados, como en la Unidades de Cuidados Intensivos, están expuestos a diversas situaciones de stress, por lo que presentan un alto riesgo de desarrollar el síndrome de Burnout12.

La revisión sistemática de Salazar pone en relieve que el nivel de alteración de la salud mental de los profesionales sanitarios llamados “de primera línea” en la pandemia osciló entre medio y alto, destacando como síntomas principales la ansiedad, depresión, preocupación e i Nuestro estudio muestra mayor proporción de enfermeros/as que técnicos auxiliares, mayoría de mujeres, grupo etario entre 30-45 años y antigüedad de al menos 10 años.

No hallamos correlación entre las variables sociodemográficas y el síndrome de Burnout, a diferencia de otros autores, que hallaron más incidencia del síndrome entre los más jóvenes con menos antigüedad y largas jornadas de trabajo14. Otros autores lo relacionan con mujeres mayores de 45 años y con más de 15 años de antigüedad15. En nuestro caso, los hombres mostraron puntuaciones más altas en MBI, pero sin diferencia estadística.

La mayoría han sido solteros/as sin hijos, con contrato laboral eventual y turnos rotatorios de trabajo. Ni el estado civil ni la existencia de hijos mostraron diferencias. Existen trabajos que muestran que el tener hijos infiere mayor resistencia por la madurez y estabilidad que se presupone16, pero otras investigaciones muestran justo lo contrario, presentando más agotamiento emocional17 y mayor predisposición al Burnout.

El 76.2% manifiestan la influencia negativa de la pandemia en su labor habitual, con afectación de la esfera psicológica en un alto porcentaje, requiriendo casi el 20% tratamiento. La carga de trabajo ha sido el ítem más común de los encuestados, aunque menos de la mitad se sintieron con falta de preparación para su realización y teniendo en cuenta que el mismo porcentaje eran menores de 30 años nos muestra un grupo bien formado a pesar de su juventud y por tanto menor experiencia.

Respecto a los resultados obtenidos en la escala MBI, la puntuación media fue muy elevada 69,07 (DE 14,5) con un máximo de 101 y lo que es más llamativo un mínimo de 36, lo que significa que la totalidad de los encuestados han sufrido SB postpandemia, con una puntuación entre 34-66 del 44.6% y más de la mitad (55.4%) superan los 56 puntos.  Esta situación cuando menos parece preocupante, más aún cuando el final de la pandemia todavía podría estar lejos.

Las subescalas del MBI nos proporcionan información muy interesante y que nos aproxima más a la realidad de este grupo de sanitarios.

En cuanto al cansancio o agotamiento emocional, la media fue de 23,6 (DE 11,4), su traducción es la sensación del sanitario de sentir estar exhausto emocionalmente. Por niveles, el 39,6% se situaban en el escalón más alto y el 26,7% en el medio.

La puntuación media de despersonalización, percepción de frialdad o alejamiento del paciente fue 10,2 (DE 5,9), en este caso sólo el 25.7% se incluyeron en el nivel alto, por el contrario, se sentían cerca del paciente en el 57.4% de los casos, lo cual revela que los profesionales vocacionales hasta en las peores condiciones logran mantener su cercanía.

La realización personal que evalúa el sentimiento de autoeficacia y sentirse realizado obtuvo como media 35,24 (7,3). En este caso, la mayor parte, el 42.6% se situaron en un nivel medio y lo más importante, el 31.7% sintieron una alta realización.

Respecto al estudio de las distintas dimensiones del Burnout y las características demográficas y personales no hubo ninguna diferencia en el cansancio emocional. Una pandemia con alta morbi-mortalidad llega a afectar a todos los sanitarios en similar medida, sin diferencias individuales, el impacto es tan intenso que incide de forma similar.

El sentimiento de despersonalización se acentuó más en las enfermeras/os en esta ocasión con diferencias que no se pueden atribuir al azar. La falta de tiempo, el estrés, el cansancio, los turnos más largos e incluso el miedo personal, podrían ser factores que contribuyeran a que las enfermeras/os se sintieran de alguna manera más negativas o insensibles respecto a sus pacientes que los técnicos auxiliares en situación de pandemia. El hecho de tener hijos puntuó de forma más baja, tal vez las familias de los pacientes podrían recordarles su propia realidad y se sintieran en este caso más cercanos al paciente. El hecho de ser padres hace ser en general, más maduro y estable y la implicación con los hijos mejora la capacidad para afrontar problemas personales y conflictos emocionales, así como ser más realistas con la ayuda del apoyo familiar. No obstante, hay estudios que por el contrario asocian niveles más altos de desgaste profesional entre los que tienen hijos18.

Y en cuanto a sentirse más realizado, de forma casi significativa, hubo diferencias entre enfermeras/os con los TCAE, con niveles más bajos de realización de las primeras. La intensidad del trabajo y los logros en cuanto a la recuperación del paciente posiblemente el personal de enfermería lo estime como algo más personal.

En el contexto de una pandemia, las alteraciones psicológicas son inherentes a esa situación para la que nadie está preparado. Como cabía esperar, la presencia de Burnout está directamente relacionada con la esfera psicológica.

Los pacientes que sufrieron trastornos psicológicos mostraron alto nivel de agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal con resultados estadísticamente significativos. De la misma forma, los sanitarios que manifestaron una carga excesiva de trabajo presentaron altos niveles de Burnout.  Por el contrario, los trabajadores que se sentían bien preparados para la realización de su trabajo mostraron puntuaciones más bajas en las tres dimensiones, la seguridad en uno mismo, los conocimientos y el entrenamiento para situaciones inesperadas, son la base para tener control de los sucesos que con cierta frecuencia suelen darse en una Unidad de Cuidados Intensivos y eso, podría ser el factor protector ante el síndrome de Burnout.

Después de valorar los resultados obtenidos y revisando la literatura al respecto18, podrían ser posibles soluciones para minimizar el síndrome de Burnout:

– Contratar sanitarios que tuvieran formación específica de atención en catástrofes.

– Invertir más recursos en la cualificación de los profesionales que trabajan en primera línea y formar al número adecuado según las necesidades.

– Adecuar las horas de trabajo, así como garantizar horas de descanso.

– Concienciarse de los riesgos para la salud mental y ofrecer apoyo psicológico.

– Ofrecer formación específica para afrontar el desafío que supone una pandemia.

 

CONCLUSIONES

Los factores demográficos como edad, género, estado civil o tener hijos no se han relacionado con el síndrome de Burnout.

La esfera psicológica se ha visto afectada durante la pandemia en el 76.2% de los encuestados, requiriendo tratamiento el 20% de ellos.

Todos los pacientes encuestados han sufrido en mayor o menor grado síndrome de Burnout. Más de la mitad presentan agotamiento emocional.

La despersonalización fue superior entre las enfermeras, e inferior si tienen hijos.

Las enfermeras sienten un nivel más bajo de realización personal que las TCAE.

Los sanitarios con trastorno psicológico son los que presentan niveles más elevados del Burnout en cuanto a desgaste emocional y cercanía al paciente, así como los que se han sentido peor preparados en el ejercicio de su profesión

 

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ANEXOS

Figura 1. Formación:

Fuente: Elaboración propia.

 

Figura 2. Género:

Fuente: Elaboración propia.

 

Figura 3. Grupos etarios.

Fuente: Elaboración propia.

 

Figura 4. Tipo de contrato laboral.

Fuente: Elaboración propia.

 

Tabla 1: Dimensiones del Burnout.

Fuente: Elaboración propia.

 

Tabla 2: Nivel de las dimensiones del Burnout.

Fuente: Elaboración propia.

 

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