AUTORES
- Silvia Martín Serrano. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- María Victoria Maqueda Alayeto. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Raquel Sancho Almau. Formación profesional en Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Laura María Quijada García. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- María Pilar Lafoz Rodrigo. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Rebeca Asensio Vela. Diplomada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
RESUMEN
Las enfermedades inflamatorias intestinales, cuya incidencia se ha ido incrementando en los últimos años, afectan especialmente a los países desarrollados. Esta patología tiene una afectación considerable en la calidad de vida del paciente, no solo en el aspecto físico, sino también emocional, social y laboral. Es una situación infradiagnosticada en el sistema sanitario, siendo por parte de los pacientes; sus síntomas, asimilados como normales en las personas.
Es para el personal del sistema de salud tener un correcto conocimiento, un pilar fundamental para poder afrontar esta enfermedad, ya que la salud intestinal está ligado al bienestar general del cuerpo. Por ello es primordial que el paciente tenga el mayor confort posible.
PALABRAS CLAVE
Enfermedades inflamatorias del intestino, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, calidad de vida.
ABSTRACT
Inflammatory bowel diseases, whose incidence has been increasing in recent years, especially affect developed countries. This pathology has a considerable impact on the patient’s quality of life, not only physically, but also emotionally, socially and at work. It is an underdiagnosed situation in the health system, being on the part of the patients; its symptoms, assimilated as normal in people.
It is for health system personnel to have correct knowledge, a fundamental pillar to be able to face this disease, since intestinal health is linked to the general well-being of the body. Therefore, it is essential that the patient has the greatest possible comfort.
KEY WORDS
Inflammatory bowel diseases, Crohn disease, ulcerative colitis, quality of life.
DESARROLLO DEL TEMA
La enfermedad inflamatoria intestinal es una patología de etiología multifactorial y compleja. Si bien tanto la Enfermedad de Crohn (EC) como la Colitis Ulcerosa (CU) han sido consideradas idiopáticas, se han identificado factores genéticos y ambientales que predisponen a estas enfermedades. Dependiendo del subtipo de enfermedad, la inflamación puede manifestarse a nivel de la mucosa del colon en el caso de la colitis ulcerosa, o bien, ser transmural pudiendo comprometer cualquier parte del tubo digestivo en el caso de la enfermedad de Crohn. Además el proceso inflamatorio afecta a otros órganos fuera del tubo digestivo, como la piel, ojos, hígado, ductos biliares y articulaciones.
La participación del sistema inmune en nuestra salud es fundamental, existiendo un equilibrio entre respuestas inmunes innatas y adaptativas, con complejas interacciones con la microbiota intestinal, así como otros factores ambientales. En la enfermedad inflamatoria intestinal, este equilibrio se rompe, lo que conduce a una inflamación de este órgano de manera descontrolada. Este aspecto es fundamental, si tenemos en cuenta que se diagnostica cada vez con más frecuencia en los niños y adolescentes, en los cuales, se puede presentar con características clínicas distintas a los adultos, sobre todo produciendo alteración del crecimiento y desarrollo puberal1,2.
La edad más frecuente de comienzo de la enfermedad inflamatoria intestinal es entre la segunda y la cuarta década de la vida. Entre un siete y un veinte por ciento de todos los casos nuevos de enfermedad inflamatoria intestinal aparecen por debajo de los 18 años. La incidencia es variable entre países. Es más frecuente en los industrializados y en las latitudes nórdicas. En una reciente revisión sistemática se ha puesto de manifiesto que las tasas de incidencia de la enfermedad de Crohn en estos países continúan en aumento3. En España se ha constatado un aumento de su prevalencia en los casos diagnosticados en hospitales de todo el país2.
Las dos enfermedades mencionadas tienen manifestaciones comunes, pero existen diferencias en la frecuencia de cada uno de los síntomas y signos según la patología diagnosticada. Además, algunos son exclusivos de la enfermedad de Crohn, que tiene en general, una mayor heterogeneidad en su presentación y curso clínico. Los síntomas dependerán de la localización de la inflamación y de su severidad. En muchos casos, la presencia de síntomas inespecíficos o solamente extradigestivos provoca un retraso considerable en el diagnóstico, en especial en la enfermedad de Crohn.
En concreto estos son los síntomas de cada una según la enfermedad:
Colitis Ulcerosa.
- Diarrea, acompañada de sangre o pus.
- Sangrado rectal.
- Dolor y calambres abdominales.
- Dolor en el recto.
- Necesidad constante de defecar.
- Incapacidad para defecar a pesar de la urgencia.
- Pérdida de peso.
- Fatiga.
- Fiebre.
Enfermedad de Crohn.
- Diarrea.
- Dolor cólico abdominal en íleo terminal.
- Hemorragia.
- Disminución de peso.
- Fístulas.
- Anemia1-4.
Las causas de estas enfermedades son desconocidas, aunque hay factores de riesgo, que combinados, pueden incrementar la predisposición a padecerlas.
- Genética: Actualmente los pacientes que padecen una enfermedad intestinal inflamatoria son individuos genéticamente predispuestos para el desarrollo de la misma. De hecho, la presencia de un miembro de la familia con una enfermedad inflamatoria intestinal es el factor de riesgo más importante por sí solo para padecer la enfermedad. Se ha señalado que los hijos de pacientes con enfermedad presentan la enfermedad a una edad más temprana que sus padres y por lo general a la misma edad que otras personas de su generación, fenómeno conocido como anticipación genética4.
- Obesidad y sobrepeso: Están altamente relacionados con las EII. Las personas con adiposidad en vísceras son más propensas a estas enfermedades que las personas con obesidad general determinada por el índice de masa corporal.
- El sistema inmunitario: Es un factor muy determinante en el desarrollo de estas enfermedades. La reacción inmunológica de las células para defenderse del antígeno actúa destruyendo la mucosa intestinal. Ante la presencia de antígenos sobre las células de defensa se desencadena una cascada inflamatoria y se liberan factores inflamatorios secundarios que destruyen la mucosa intestinal.
- El sueño no reparador y la alteración del ciclo circadiano, puede afectar a la permeabilidad intestinal.
- Un alto nivel de higiene aumenta el riesgo. Numerosos estudios demuestran que las mejoras sanitarias y una menor exposición con agentes infecciosos aumentan el riesgo de padecerlas; por ejemplo tener más hermanos o mascotas, reducen el riesgo.
- Polución y urbanización. La exposición a partículas contaminantes aumenta la permeabilidad del intestino, la inmunidad innata y los agentes proinflamatorios alterando la microbiota intestinal.
- Gastroenteritis infecciosa. Tras episodios de éste tipo, aumenta el riesgo de desarrollar una EII5-7.
Existen una serie de factores que protegen ante las enfermedades inflamatorias intestinales:
- La lactancia materna favorece la inmunidad.
- Helicobacter pylori, por aumentar un factor protector que reduce la inflamación.
- Probióticos y prebióticos, que modulan la microbiota favoreciendo el crecimiento de bacterias beneficiosas como bifidobacterias y lactobacilos e inhibiendo la proliferación de bacterias patógenas que provocan esa inflamación.
- Ejercicio físico regular: Reduce la inflamación sistémica.
- Vitamina D: Reduce las citoquinas proinflamatorias de la inmunidad innata.
No se ha demostrado que los factores emocionales como estrés, ansiedad y depresión agraven ni precipiten la enfermedad, pero sí que aparecen tras esta cronicidad. Además, transmiten al paciente la sensación de peor calidad de vida. Estos factores psicológicos aumentan las crisis, la adherencia al tratamiento, afecta a la salud en general, al sueño, a la dieta, modifica las conductas de salud, se tiende al sedentarismo. Todos estos estados psicológicos aumentan el riesgo de padecerla, empeoran la enfermedad y aumentan los brotes y recidivas. Además hacen que el paciente perciba peor la enfermedad.
La dieta no influye en la aparición. Se hablaba de lácteos, azúcares refinados y ácidos grasos pero no se ha demostrado científicamente. Agentes bacterianos y/o virales tampoco están confirmados con estudios8,9.
Para realizar un diagnóstico se tienen en cuenta los siguientes aspectos:
- Clínica. Signos y síntomas comentados previamente.
- Entrevista. De datos objetivos y subjetivos. Se pueden utilizar cuestionarios para medir la calidad de vida del paciente, como el Inflammatory Bowel Disease Questionnaire (IBDQ) muy fiable en CU y EC.
- Analítica de sangre y heces.
- Pruebas de imagen como radiografía, ecografía y tomografía.
- Endoscopias, como las colonoscopias, prueba por excelencia en el diagnóstico de EII, aunque también se puede hacer una endoscopia capsular que consiste en tragar una pequeña cápsula con cámara incorporada que graba las imágenes de todo el tracto digestivo a su paso desde la boca al ano.
De este modo obtenemos datos de estenosis, inflamación, obstrucciones, fístulas, abscesos y otras lesiones, y determinar localización, grado y extensión de los mismos5,6.
Hay que desarrollar un plan de actuaciones e intervenciones específicas para la salud. Para ello, es necesario conocer los factores causantes de la inflamación y su influencia en la enfermedad.
Una dieta adecuada, actividad física regular y hábitos saludables dichos anteriormente, como sueño reparador, mantenimiento de ciclo circadiano y otras medidas saludables sistémicas, favorecen el control y mantenimiento de estas enfermedades.
Su tratamiento ha de ser individualizado y varía mucho de unos pacientes a otros. La elección y la elaboración del mismo es muy complejo. Los síntomas y las pruebas servirán de guía para la correcta elección. Dependerá de si es UC o EC, la localización, el grado, la edad, la respuesta previa a medicamentos y las necesidades del paciente.
Los tratamientos suelen ser prolongados y con frecuencia tienen efectos secundarios adversos
- Salicilatos, en los brotes leves en CU. Son antiinflamatorios locales en colon. Muy seguros y no son inmunosupresores. Por vía oral o rectal.
- Corticoides, en brotes moderados y graves en ambas enfermedades. Antiinflamatorios y efecto inmunosupresor. Tienen efectos secundarios, por lo que se utilizan tan sólo en los brotes.
- Inmunosupresores. Modulan el sistema inmunitario para reducir la inflamación, en pacientes que no responden a corticoides o para evitar que los tomen continuamente.
- Terapia biológica. Cuando no responde a otro tipo de tratamientos como corticoides o inmunosupresores. Actúan sobre la inmunidad y la inflamación intestinal.
- Cirugía. Si precisa o cuando fracasa el tratamiento médico:
- En CU en hemorragias, perforación, megacolon, resistencia a tratamiento médico, carcinoma o displasia.
- En EC en abscesos, fístulas, estenosis y resistencia a tratamiento médico.
Debido a este aumento significativo en casos de estas enfermedades, se ha convertido en un problema en salud pública, debido a su incidencia, afectación en personas jóvenes y al coste sanitario.
Se ha de incidir sobre la gestión de los pacientes con EII, no sólo sobre el control de los síntomas y curación de las lesiones, sino también en que sean capaces de llevar una calidad de vida normal, siendo importante que el propio paciente lo perciba de ese modo.
La correcta apreciación del paciente sobre su estado de salud con sensación de bienestar general dará lugar a mejoría en todos los aspectos de la enfermedad, por ello es tan sumamente necesario escuchar sus necesidades, darle la suficiente importancia a mejorar la calidad de vida, y por supuesto igual de importante que el paciente así lo perciba1,10.
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