Artículo monográfico: el uso de probióticos en las mujeres menopáusicas

8 agosto 2024

AUTORES

  1. Beatriz Buil Tejero. Matrona en Centro de Salud de Caspe, Zaragoza, España.
  2. Ainhoa Aced Castillero. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Maritza Toro Segovia. Matrona en el Centro de Salud de Alcañiz, Teruel. España.

 

RESUMEN

El uso de probióticos está cada vez más extendido. Sus múltiples funciones , no solo como preventivos sino como coadyuvantes del tratamiento vana redefinir diferentes estrategias. En el caso de la menopausia los diferentes microbiomas del cuerpo se ven afectados, pudiendo valerse de la ayuda de los probióticos para mejorar y/o evitar diferentes síntomas.

PALABRAS CLAVE

Probióticos, menopausia, microbioma.

ABSTRACT

The use of probiotics is increasingly widespread. Their multiple functions, not only as preventive measures but also as adjuvants in treatment, will redefine various strategies. In the case of menopause, the different microbiomes of the body are affected, and probiotics can help improve and/or prevent various symptoms.

KEY WORDS

probiotics, microbiome, menopause.

DESARROLLO DEL TEMA

La definición de microbiota hace referencia a la comunidad de microorganismos vivos reunidos en un nicho ecológico concreto. Llamamos microbiota autóctona al conjunto de las comunidades microbianas que viene en nuestro cuerpo; en la piel y en la superficie mucosa de las cavidades abiertas al exterior. Habitualmente la relación es mutualista, beneficiosa para ambos socios de la simbiosis, aunque puede convertirse en parasitaria y por ende generar enfermedad cuando existen condiciones predisponentes. La enfermedad o cuadros que resultan se suelen denominar infecciones endógenas porque no hay una invasión inmediata desde el exterior ni suelen ser contagiosas. La consecuencia de esta relación mutualista es que nuestro organismo no crea una respuesta inmunitaria con tendencia a eliminar a la microbiota, incluso promueve la colonización de las mucosas por los componentes adecuados.

En nuestro organismo podemos distinguir las siguientes microbiotas:

  • Microbiota intestinal.
  • Microbiota vaginal.
  • Microbiota urinaria.
  • Microbiota de la piel.

 

Tras explicar el concepto de microbiota, debemos de comprender la definición de disbiosis. Una situación de disbiosis, en la que se produce una alteración en la composición de la microbiota, puede asociarse al desarrollo de ciertas enfermedades. Por ello, la modificación y/o restauración en la composición bacteriana alterada en estos “nichos ecológicos” puede llegar a ser un objetivo de las diversas intervenciones terapéuticas. Entre ellos es destacable el papel de los probióticos. El documento elaborado por la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP), establece que los probióticos son microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas confieren un beneficio a la salud del hospedador1.

En la mujer, al final del periodo fértil se produce el cese de la producción de estradiol, el cual marca el inicio de la menopausia. ¿Qué ocurre entonces? La vagina va modificándose progresivamente y va adoptando unas condiciones ambientales semejantes a las que presentaba durante la infancia. La gran disminución de la secreción de exudado y el adelgazamiento de la mucosa darán lugar a diferentes signos típicos de esta etapa, entre los que se incluyen el alisamiento de la pared, la pérdida la elasticidad y la disminución de la humectación.

Durante la etapa de climaterio se produce una reducción de la secreción de estradiol, esto conlleva una disminución de la patología infecciosa vaginal y el incremento de la urinaria. La sequedad existente en las paredes vaginales lleva a la disminución de lactobacilos y la elevación del pH de la vagina. Mientras la vagina, que en el periodo fértil es una barrera para la migración de los organismos intestinales hacia la uretra debido a su acidez, ahora se convierte en un reservorio, que aumenta la aparición de cistitis y otros procesos urinarios infecciosos, más frecuentes en el climaterio. Aquellas mujeres que conservan un mayor grado de humedad vaginal suelen albergar una microbiota dominada por lactobacilos, aunque la concentración es de 1% de la que tenían durante la etapa fértil, por ello aparte de tener menor infecciones urinarias, también suelen sufrir menos molestias genitourinarias ligadas a la postmenopausia 2. El uso de probióticos de manera aislada o en combinación con antimicrobianos modifica positivamente la microbiota vaginal y previene las infecciones vaginales y urinarias en mujeres postmenopáusicas.

El inicio del cambio de la microbiota vaginal lo podemos empezar a observar en la perimenopausia, con una disminución de la proporción de mujeres colonizadas por L. crispatus y un aumento de las que albergan en la vagina L. gasseri o L. jensenni. Progresivamente, la proporción de mujeres colonizadas mayoritariamente por lactobacilos disminuye, pasando del 85% en el periodo fértil a menos del 50%. Así mismo, se produce una sustitución de los lactobacilos vaginales habituales por otras especies con L.casei, L. salivarus, L. reuteri y L. plantarum, típicos de la cavidad oral y los intestinos, y que también podemos encontrarlos en el medio externo, donde deben soportar situaciones muy cambiantes , por ello imaginamos que soportan mejor las condiciones menos favorables de la menopausia.

Aquellas mujeres en las que la concentración de lactobacilos se hace minoritaria, pasan a albergar microbiotas mayoritariamente dominadas por bacterias anaeróbicas entéricas o por bacterias minoritarias de la vagina durante el periodo fértil. De manera significativa, en esas mujeres en cuya microbiota los lactobacilos son muy minoritarios, y más en aquellas que la microbiota ha sido sustituida por microbiota entérica, son las que presentan una sintomatología postmenopáusica vaginal más florida1,2.

Los estudios sobre el microbioma urinario modifican la visión actual y el tratamiento de las enfermedades urinarias que van a permitir desarrollar estrategias basadas en el uso de probióticos. Aquellas intervenciones basadas en restaurantes los lactobacilos protectores pueden reducir los riesgos de ITUs. Se puede emplear los probióticos tanto como preventivos como en el tratamiento primario para modular la microbiota urinaria3.

 

CONCLUSIONES

Las recomendaciones de los probióticos se basan en su uso como coadyuvantes y de efecto preventivo para las mujeres postmenopáusicas con infección vaginal cuando se administran por vía vaginal. También se pueden recomendar probióticos de efecto preventivo y coadyuvantes en aquellas mujeres postmenopáusicas que padecen de infección urinaria recurrente. Así mismo, también pueden ejercer u efecto coadyuvante en las mujeres postmenopáusicas en el síndrome metabólico, en el caso de alteraciones intestinales como colitis ulcerosa, intestino irritable o intolerancia a la lactosa, además de ayudar en los casos de depresión mayor.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Navarro Moll MªC, Losa Domínguez F, Gálvez Peralta JJ, Rodríguez Nogales A, Suárez Fernández E, Guarner Aguilar F, Mendoza Ladrón de Guevara N. El uso de probióticos durante la peri y la postmenopausia, MenoGuía AEE. Primera edición 2020.
  2. Brotman RM, Shardell MD, Gajer P, et al. Association between the vaginal microbiota, menopause status, and signs of vulvovaginal atrophy. Menopause. 2014; 21:450-458.
  3. Ng QX, Peters C, Venkatanarayanan N, Goh YY, Ho CYX, W-S Yeo. Use of Lactobacillus spp. to prevent recurrent urinary tract infections in Females. Med Hypoth 2018; 118: 59-54.

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