AUTORES
- Elena Magdalena Cáncer. Óptico Optometrista. España.
- María Elena Urtasun Noguera. Medicina Familiar y Comunitaria. España.
- Gabriela de la Hera Pérez. Enfermería Familiar y Comunitaria. España.
- Rebeca Malón Mendi. TCAE. España.
- María Alcalá Millán. Óptico Optometrista. España.
RESUMEN
Este caso clínico subraya la importancia de un enfoque integral en el manejo de la miopía en el que se incluye tanto a la corrección visual como las consideraciones ergonómicas, en un paciente varón de 36 años con alta demanda visual debido a su entorno laboral.
Se detalla la evolución en cuanto a las medidas ofrecidas desde la aparición de su miopía con 15 años hasta la actualidad. En el que se han tenido en cuenta los diferentes cambios en función de los síntomas y molestias del paciente.
PALABRAS CLAVE
Miopía, Lentes de Contacto, Síndromes de Ojo Seco, astenopia.
ABSTRACT
This clinical case highlights the importance of a comprehensive approach in the management of myopia, which includes both visual correction and ergonomic considerations, in a 36-year-old male patient with high visual demands due to his work environment.
The evolution of the measures offered since the onset of his myopia at 15 years old until the present is detailed. Different changes have been taken into account based on the patient’s symptoms and discomfort.
KEY WORDS
Myopia, Contact Lens, Dry Eye Syndromes, Asthenopia.
La miopía es una condición ocular que afecta a una proporción significativa de la población mundial, caracterizada por la dificultad para ver objetos distantes con claridad. Su progresión puede ser influenciada por factores genéticos y ambientales, como el uso prolongado de dispositivos digitales y la falta de descanso visual adecuado1,2.
Este caso clínico presenta a un varón de 36 años, sin historial médico relevante, que desarrolló miopía durante la adolescencia y experimentó una progresión significativa de la misma a lo largo de los años.
El paciente comenzó a usar gafas y lentes de contacto a los 15 años. Su ocupación, primero como estudiante, después laboral, implicaba largas horas frente a libros y pantallas de ordenador, pudo haber contribuido al aumento de su miopía1,3.
A los 17 años, tras experimentar las primeras molestias con el uso prolongado de lentes de contacto, se trató de mejorar no solo el confort del paciente, si no buscar una mejora en la salud ocular haciendo un cambio hacia un material que permitiera una mayor oxigenación corneal.
A lo largo de los años, la miopía del paciente continuó progresando, alcanzando una miopía moderada que se estabilizó a los 25 años. A los 27 años, se realizó un cambio significativo en su corrección visual, pasando a lentes de contacto de reemplazo diaria y aumentando el uso de gafas graduadas. Este cambio no solo mejoró su comodidad ocular, sino que también ayudó a mitigar los síntomas de fatiga visual digital y problemas posturales asociados con su entorno laboral de oficina.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón, 36 años, sin historial médico relevante. Un progenitor miope, sin miopía magna ni problemas oculares relevantes.
Detalle de la evolución de su problema visual:
A los 15 años, primer uso de gafas y adaptación de lentillas mensuales de hidrogel (-1.25 dioptrías en ambos ojos). Hace uso excesivo de lentillas, aunque mantiene buena higiene y reemplazo en periodos que corresponde. Las gafas no las utiliza apenas, ni para descansar. Por su ocupación (estudiante) pasa horas frente a libros y ordenadores.
A los dos años (edad 17 años), refiere molestias en lentillas con un porte prolongado. Nota que no ve tan bien como antes y no le resultan tan cómodas como al principio. Se observa leve hiperemia conjuntival. No hay tinciones. Ni molestias en el tarso palpebral. Buen centrado y movimiento ocular. Se actualiza la graduación de las lentillas a -1.75D en ambos ojos y cambia de material a hidrogel de silicona por su alta permeabilidad al oxígeno. Se actualiza también la graduación de las gafas y se aconseja hacer uso de las mismas para evitar un abuso en cuanto a lentillas.
Con el paso del tiempo encontramos evolución en el aumento de la miopía. (Anexo 1). Hasta establecerse entorno a los 25 años con -4.00D en ambos ojos. A lo largo de toda la evolución se ha mantenido una agudeza visual (AV) de unidad en escala decimal.
Entorno a los 27 años, tras 12 años de uso continuo con lentillas (unas 8- 10 horas diarias), deja de usar lentillas mensuales, para hacer uso de las mismas solo de forma ocasional. Se hace cambio a lentilla diaria de hidrogel de silicona (con una graduación de -3.75D en ambos ojos) y comienza a hacer uso frecuente en gafa graduada. En este caso se opta por una lente con índice alto (1.67) en gafa ranurada pues busca comodidad y estética.
Este cambio se debe sobre todo a las necesidades personales y por referir mayor comodidad de la gafa frente a las lentillas en su entorno laboral, aunque no hay molestias ni problemas oculares con las lentillas, si que nota mayor confort con la gafa, sobre todo al final del día. Refiere dolor de cabeza, molestias en cuello y espalda y visión más borrosa al últimas horas del día. Su trabajo es en un entorno de oficina con mucha exposición a pantallas y ordenadores.
DISCUSIÓN
El abuso de lentes de contacto en detrimento de las gafas, puede tener diversas implicaciones clínicas con el paso del tiempo a pesar de mantener una buena higiene y reemplazo adecuados, ya que el uso prolongado sin periodos de descanso, puede llevar a complicaciones oculares.
Con tan solo dos años de uso de lentes de contacto, el paciente ya refiere molestias significativas asociadas al porte prolongado de las lentes de contacto, como una visión disminuida y una menor comodidad4. El cuadro clínico observado en ese periodo sugiere que el uso prolongado de lentes de contacto puede estar asociado con hipoxia corneal y disminución del flujo de lágrimas, lo cual puede ser agravado por la alta demanda visual del paciente debido a su ocupación como estudiante, pasando largas horas frente a libros y pantallas de ordenador5,6.
Por ese motivo, y para mejorar la oxigenación corneal y la comodidad del paciente, se toma la decisión de cambio de material en las lentes de contacto pasando de hidrogel convencional a hidrogel de silicona, pues su permeabilidad al oxígeno es mayor2.
En ese periodo de dos años vemos como la miopía a aumentado media dioptría, pasando de -1.25D a -1. 75D.Lo que podemos achacar como una evolución natural en el crecimiento de la miopía por longitud axial del ojo. Sin embargo, en años posteriores, la evolución de la miopía del paciente continúo creciendo alcanzando -4.00D en ambos ojos alrededor de los 25 años. Este aumento de la miopía puede estar relacionado con factores genéticos y ambientales. Sabemos que unos de los progenitores son miopes, y que pasa largos periodos de trabajo cercano. Desconocemos en este caso si todo el aumento de miopía se debe a un crecimiento axial u otros cambios en la estructura del ojo4,7.
A los 27 años, después de 12 años de uso continuo de lentes de contacto mensuales, se decide cambiar la frecuencia de reemplazo de las lentes de contacto pasando a un reemplazo diario, y manteniendo el material de hidrogel de silicona. Esto es favorable para un mayor descanso de la superficie ocular, manteniendo una buena oxigenación en los momentos de porte. Estos portes de lentes de contacto se ven reducidos debido a un cambio en la forma de corrección de la miopía, dando prioridad a la frecuencia de porte de la gafa frente a las lentillas. En este caso se buscó una montura y una lente que permitieran un porte cómodo y estético, lo que pudo contribuir a esta mejor adherencia del uso de las gafas5.
Este cambio refleja una adaptación a sus necesidades personales y a la búsqueda de mayor comodidad, especialmente al final del día. Además, se reportaron síntomas adicionales como dolor de cabeza, molestias en el cuello y la espalda, y una visión más borrosa al final del día, lo cual sugiere la presencia de fatiga visual digital y posibles problemas posturales6.
El síndrome Visual Informático (SVI) es un conjunto de problemas oculares y visuales relacionados con el uso prolongado de ordenadores y dispositivos digitales. Los síntomas comunes incluyen fatiga ocular, sequedad ocular, dolor de cabeza, visión borrosa, y molestias en el cuello y la espalda, que son consistentes con los síntomas reportados por el paciente4,8.
El entorno laboral del paciente, que implica una exposición prolongada a pantallas, es un factor contribuyente significativo al desarrollo del SVI. La combinación de largas horas frente al ordenador y el uso excesivo de lentes de contacto sin descansos adecuados puede exacerbar los síntomas de la fatiga digital. La transición a gafas graduadas y el uso de lentes de contacto de hidrogel de silicona diarias fueron estrategias efectivas para mejorar la comodidad ocular y reducir los síntomas asociados con el SVI, especialmente el ojo seco4,6.
Además, el uso de gafas con lentes de índice alto (1.67) no solo mejoró la estética y comodidad, sino que también ayudó a reducir la carga visual, lo cual es crucial en entornos de alta demanda visual. Es fundamental para los pacientes que trabajan en entornos digitales implementar estrategias para mitigar el SVI, como realizar descansos visuales regulares siguiendo la regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies de distancia durante al menos 20 segundos), ajustar la iluminación y el brillo de las pantallas, y mantener una postura ergonómica adecuada8.
CONCLUSIONES
El presente caso clínico resalta la importancia de un manejo adecuado y personalizado de la corrección visual en pacientes con miopía, especialmente en aquellos con alta demanda visual debido a su entorno laboral. La evolución del paciente muestra que el uso excesivo de lentes de contacto, sin períodos de descanso adecuados y en un entorno de trabajo intensivo frente a pantallas, puede llevar a diversas complicaciones oculares y síntomas relacionados con una fatiga visual digital.
El paciente experimentó un aumento progresivo de la miopía, estabilizándose en -4.00D en ambos ojos a los 25 años. Se mejoró la comodidad ocular y la salud visual del paciente con el cambio periódico de la graduación y los materiales de las lentes de contacto. Sin embargo, la aparición de síntomas como dolor de cabeza, molestias en el cuello y la espalda, y visión borrosa al final del día, indican la necesidad de una corrección visual que también considere las condiciones ergonómicas y la exposición prolongada a pantallas5,6.
Hay que tener presente, que abordar las consideraciones visuales es un papel fundamental, pero no debemos olvidar la ergonomía postural del paciente frente a largas horas en pantallas. Pues una postura adecuada y un ajuste ergonómico del entorno del trabajo pueden disminuir notablemente las molestias físicas y la fatiga visual. Habría que considerar los siguientes aspectos ergonómicos:
- Buena iluminación: esta es clave para evitar reflejos y deslumbramientos en la pantalla. Para ello se recomienda el uso de luces indirectas y la reducción del brillo de la pantalla9.
- La posición del Monitor: este debe de estar a una distancia de entre 50 y 70 cm de los ojos del usuario, con la parte superior de la pantalla al nivel de los ojos o ligeramente por debajo8.
- Una postura corporal correcta: donde la espalda debe estar recta y apoyada en el respaldo de la silla, con los pies apoyados en el suelo o en un reposapiés. Las rodillas deben estar a un ángulo de 90 grados10.
- Hacer descansos regulares: Implementar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies de distancia durante al menos 20 segundos para reducir la fatiga ocular5.
El cuidado visual y la ergonomía postural es crucial para mantener una buena salud ocular y mejorar la vida del paciente a largo plazo, por ello es muy importante implementar buenas prácticas y educar al paciente sobre la importancia de equilibrar el uso de lentes de contacto y gafas, de mantener revisiones periódicas y de adecuar su puesto de trabajo de manera que le permitan obtener un mayor confort al final del día.
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ANEXO 1.
Grafico 1. Evolución de la Miopía con la Edad.
