Artículo monográfico: histeria y sexualidad femenina

23 agosto 2024

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.49.44.001

 

 

AUTORES

  1. Micaela Ardid Pardo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  2. Rubén Aced Magaña. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Isabel Cólera Gómez. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Ana María Morón Esteban. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Teresa Peón Sánchez. Graduada en enfermería.
  6. Ana Saide Gabro Marcén. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

Desde sus orígenes en el año 1900 A.C. pasando por el Renacimiento y los siglos XVIII y XIX hasta su eliminación en el año 1933 por la OMS y pasando a ser llamado trastorno somatomorfo y disociativo, se creía de la existencia de la enfermedad histeria, asociada al útero y relacionada estrechamente con la sexualidad femenina.

Aunque a día de hoy esta enfermedad ya no existe, los resquicios históricos de su existencia persisten en la sexualidad, el lenguaje y el pensamiento colectivo social actual; por lo que es importante que conozcamos la historia y su pasado para poder entender el presente.

PALABRAS CLAVE

Histeria, historia, trastornos disociativos, trastornos somatomorfos, sexualidad.

ABSTRACT

From its origins in 1900 B.C. through the Renaissance and the eighteenth and nineteenth centuries until its elimination in 1933 by the WHO and being called somatoform and dissociative disorder, it was believed of the existence of the disease hysteria, associated with the uterus and closely related to female sexuality.

Although today this disease no longer exists, the historical traces of its existence persist in sexuality, language and current social collective thought; so, it is important that we know the history and its past in order to understand the present.

KEY WORDS

Hysteria, history, dissociative disorders, somatoform disorders, sexuality.

INTRODUCCIÓN

La Histeria se dividió en la DSM IV en trastornos somatomorfos y trastornos disociativos, y estos a su vez en amnesia disociativa, fuga disociativa, trastorno disociativo de identidad, trastorno de despersonalización, trastorno disociativo no especificado, trastorno de somatización, trastorno somatomorfo indiferenciado, trastorno de conversión, trastorno por dolor, hipocondría, trastorno corporal dismórfico y trastorno somatomorfo no especificado1.

Los trastornos somatomorfos y disociativos consisten en la presencia de síntomas físicos, que tras su examen médico para excluir causas médicas no se encuentra un diagnóstico clínico que los fundamente, puesto que no se deben a ninguna enfermedad física. Los síntomas de estos trastornos son muy diversos, y pueden ser tanto físicos como psíquicos, y pueden llegar a causar serios problemas sociales y en el funcionamiento del día a día del paciente2.

Generalmente, los pacientes que sufren de estos trastornos sufren ansiedad, suelen tener dificultades con los sanitarios, así como desconfianza hacia los diagnósticos que se realizan, lo que deriva en un mayor número de visitas a consulta y análisis o procedimientos invasivos innecesarios2.

En cuanto al tratamiento de estos trastornos, se ha demostrado que la efectividad del tratamiento farmacológico es bastante limitada, por lo que se tiende a usar la terapia de comportamiento cognitivo, haciendo hincapié en las distorsiones cognitivas y en los comportamientos que acentúan la ansiedad del paciente2.

Sin embargo, para poder entender los trastornos somatomorfos y disociativos necesitamos entender a su predecesora: la Histeria, y su efecto en la sexualidad, el lenguaje y el pensamiento colectivo sociales. Y es que para entender la historia de la salud mental en la mujer y de la sexualidad femenina es imprescindible hacer un viaje a través de la Histeria y su historia, y de cómo ha llegado a nuestros tiempos.

OBJETIVO

Conocer la historia y origen de la histeria, estrechamente relacionada con la salud mental y sexualidad femeninas actuales.

METODOLOGÍA

La estrategia de búsqueda para la búsqueda de información se ha basado en el objetivo de este artículo, haciendo uso de las palabras clave Hysteria, History, Dissociative disorders, Somatoform disorders, Female Sexuality, y del conector booleano AND. Los estudios y revisiones han sido extraídos de las bases de datos PubMed y Cochrane.

RESULTADOS

Aunque la primera vez que vemos referida la sintomatología histérica es en el Papiro Kahun (1900 a.C.) y en el Papiro Eber (1600 a.C.), no es hasta la Antigüedad, en el siglo V a.C. cuando surge el término Histeria, a manos de Hipócrates. Este término procede de la palabra griega “hysteron”, que significa útero. Es así como en esta época se establece el ideario sobre la Histeria como enfermedad ligada al útero, y de cómo comienza todo un conjunto de ideas que intentaban apoyar y explicar la creencia de que el cuerpo de la mujer era inferior al del hombre3,4.

A partir de aquí, la historia de este trastorno se basa en múltiples teorías que intentan explicar su etiología. La primera que se conoce es la “Teoría del Útero Errante”, que explicaba la sintomatología de la histeria mediante la hipótesis de que este órgano se movía por todo el cuerpo de la mujer. Por ejemplo, si la mujer sufría palpitaciones significaba que el útero se había colocado encima del corazón, y si está sufría dificultad para respirar, el útero estaba aplastando los pulmones. Para intentar devolver al órgano a su posición original, se les sometía a las mujeres a distintos tratamientos, como prescribir una mayor actividad sexual y aplicar fumigaciones agrias o perfumadas en la cara y los genitales de las pacientes3,4.

Posteriormente, en Roma, se continuaron aplicando los tratamientos y teorías de Hipócrates, a excepción de Soranus, un médico de la primera mitad del siglo II a.C. que es considerado como el fundador de la ginecología científica. Soranus prescribía lo contrario a Hipócrates, es decir, abstinencia sexual, además de baños calientes, masajes y ejercicio físico4.

Si continuamos en la historia, en la Edad Media, la percepción que se tenía sobre la histeria cambió completamente debido, no solo a la gran influencia que tenía la religión sobre la sociedad, sino a que también su diagnóstico se empezó a unir con la melancolía. En esta etapa histórica la vida de las mujeres se planeaba entorno al rol que se esperaba de ellas, pero si no se ajustaban a este se consideraban como una amenaza. Es por ello por lo que se pensaba que las pacientes que sufrían de estos síntomas, en su mayoría mujeres de avanzada edad y solteras, eran brujas influidas por el Diablo, y la única solución era la hoguera3,4.

Posteriormente, en el Renacimiento, la Histeria deja la religión para volver a tratarse por médicos. Es el médico Johann Weyer el que propone por primera vez que las mujeres que sufrían de Histeria realmente sufrían un trastorno mental, en vez de una afección física como se pensaba hasta el momento. Sin embargo, para el resto de médicos de la época, el origen de esta afección sigue siendo el útero, y el cuerpo de la mujer sigue siendo inferior al del hombre4,5.

En el siglo XVIII se creía que la histeria se debía al asfixiamiento del útero, llamándolo furia uterina. Se creía que el útero se movía dentro de la cavidad uterina y que este liberaba una sustancia venenosa que llegaba al cerebro, debido a la poca actividad sexual de la mujer. Algunos de los tratamientos que se aplicaban iban desde fumigaciones aromáticas y fétidas, casar a las mujeres viudas o solteras para aumentar su actividad sexual hasta histerectomías y mutilaciones genitales.5

Es en el siglo XIX cuando se produce un cambio importante, pues la medicina observa y admite que la mujer también tiene instinto sexual. Sin embargo, el tratamiento de este trastorno como una enfermedad mental más que como una enfermedad física solo era planteada por pocos médicos. Uno de los primeros fue Jean Martin Charcot, que apostó por el uso de la hipnosis puesto que creía que la histeria era una degeneración hereditaria del sistema nervioso. A su vez, Pierre Janet, utilizando también la hipnosis pensaba que esta era una “disociación neurótica que perturbaba el día a día de la paciente”4.

Fue en 1862, cuando el médico F. W. Scanzoni en “Tratados Prácticos de las enfermedades de los órganos sexuales de la mujer” cuando definió la Histeria como una “Neuralgia del Útero”. Explicaba que se trataba de una enfermedad rara con sintomatología inespecífica, pero siempre relacionada con la zona genital3.

Por otro lado, el médico Bedford, en 1864 escribió “Lecciones Clínicas de las Enfermedades de la Mujer”, en el que establecía que la Histeria, o Histerismo, se trataba de una alteración nerviosa debida a la irritación de los órganos genitales. A pesar de esto, Bedford es uno de los primeros en plantear la Histeria masculina, debida a una masturbación excesiva, pero que gracias a la inteligencia propia del hombre este era capaz de sobreponerse a ella3.

Tanto Bedford como Scanzoni prescriben como tratamiento principal uno de los más repetidos a lo largo de la historia de la histeria: el masaje pélvico. En él, los médicos realizaban un masaje en el clítoris para hacer que las pacientes llegaran al “paroxismo histérico” o lo que hoy conocemos como orgasmo3,5.

En este siglo se consideraba que el origen de la Histeria era la frustración sexual femenina, pero sin embargo no se impulsaba una sexualidad sana y plena por parte de la medicina hacia las mujeres, por lo que el número de pacientes aumentaba considerablemente, lo que hizo que los médicos comenzaran a crear aparatos para ahorrarse tiempo y trabajo. Es así como nace el primer vibrador, a manos de Joseph Mortimer Granville a finales de la década de 1880. El vibrador, al tratarse de un aparato médico, debía ser prescrito por un médico y ser utilizado con ayuda del marido. Sin embargo, debido a su gran difusión, empezó a ser comercializado, publicitándose a las mujeres como una forma de obtener relajación y felicidad3.

Fue en el año 1895 cuando Freud en su tratado “Estudios sobre la Histeria” utilizó por primera vez la expresión “Histeria de Conversión” para explicar un cuadro clínico en el que se dan síntomas físicos a causa de un conflicto inconsciente todavía sin resolver por la paciente. Fue así como terminó de explicar su teoría a través de su “Teoría Traumática de la Histeria”3,4.

Fue finalmente en 1933 cuando fue eliminada como trastorno mental por la OMS y se sustituyó como “Trastorno de Conversión o Somatomorfo”3,5.

 

CONCLUSIÓN

Desde el comienzo de su historia, la histeria ha estado casi exclusivamente centrada en la mujer; centrada, y de ahí su nombre, en el útero. Fue tratada casi hasta su eliminación como una enfermedad física, e incluso cuando se empezó a tratar como una enfermedad mental, su punto central fue la sexualidad femenina, unas veces a causa de su exceso y otras por su ausencia. Así pues, entre otras razones, fue a través de este trastorno por el que la sexualidad femenina fue considerada como inexistente o hacia su final, invisibilizada.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cruz C, Rodríguez M. La histeria clásica y moderna: una visión sinóptica. Parte II Diagnóstico. Psiquiatría y Salud Mental 2017; 34 (3/4): 248 – 257.
  2. Oyama O, Paltoo C, Greengold J. Somatoform Disorders. American Academy of Family Physicians 2007; 76(9): 1333 – 1338
  3. Fernández Laveda, E.Ma; Fernández García, A. y Belda Antón, I. Histeria: Historia De La Sexualidad Femenina. Cultura de los Cuidados (Edición digital) 2014; 2(39): 63 – 70.
  4. Tasca C, Rapetti M, Carla MG, Fadda B. Women and Hysteria in the History of Mental Health. Clinical Practice & Epidemiology in Mental Health 2012; 8: 110 – 119.
  5. Dominguez P, Ugarte I, Espina B, Bocos M J, Gómez S. La histeria: Una visión histórica de la sexualidad femenina. Acercamiento Multidisciplinar a La Salud 2020; 5: 279 – 283.

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