Efectos del ejercicio físico en la diabetes mellitus gestacional

29 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Elena Artigas Cardiel. Fisioterapeuta Atención Primaria Zuera (Zaragoza).
  2. Abraham José Mendoza Diloy. Fisioterapeuta Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
  3. Andrea Gracia Benito. Fisioterapeuta Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Aída María Casas Martínez. Fisioterapeuta Hospital Universitario Santa Bárbara (Soria).
  5. Víctor Manuel Périz Barbanoj. Fisioterapeuta Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
  6. Laura Romo Calvo. Fisioterapeuta Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).

 

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus gestacional (DMG) es un trastorno endocrino, siendo uno de los que mayor incidencia tiene durante el embarazo4 junto a la hipertensión gestacional6, y que conduce a resultados clínicos negativos tanto en la salud fetal como en la salud de la madre1,6. La Asociación Estadounidense de Diabetes define la diabetes mellitus gestacional como “diabetes mellitus diagnosticada entre las semanas 24 y 28 de gestación, excluidas las mujeres embarazadas con diabetes mellitus previamente conocida o anomalías de alto riesgo en el metabolismo de la glucosa detectadas en las primeras etapas del embarazo actual”5.

PALABRAS CLAVE

Ejercicio físico, diabetes gestacional, estilo de vida.

INTRODUCTION

Gestational diabetes mellitus (GDM) is an endocrine disorder, being one of the most prevalent during pregnancy4 along with gestational hypertension6 , leading to negative clinical outcomes for both foetal and maternal health1,6. The American Diabetes Association defines gestational diabetes mellitus as “diabetes mellitus diagnosed between 24 and 28 weeks gestation, excluding pregnant women with previously known diabetes mellitus or high-risk abnormalities of glucose metabolism detected early in the current pregnancy”5.

KEY WORDS

Physical exercise, gestational diabetes, lifestyle.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus gestacional (DMG) es un trastorno endocrino, siendo uno de los que mayor incidencia tiene durante el embarazo4 junto a la hipertensión gestacional6, y que conduce a resultados clínicos negativos tanto en la salud fetal como en la salud de la madre1,6. La Asociación Estadounidense de Diabetes define la diabetes mellitus gestacional como “diabetes mellitus diagnosticada entre las semanas 24 y 28 de gestación, excluidas las mujeres embarazadas con diabetes mellitus previamente conocida o anomalías de alto riesgo en el metabolismo de la glucosa detectadas en las primeras etapas del embarazo actual”5. La incidencia de DMG está aumentando en todo el mundo7, debido al desarrollo socioeconómico, los cambios en el estilo de vida y el desarrollo de nuevas técnicas de reproducción asistida5.

Para reducir la incidencia de DMG durante el embarazo existen diversos tratamientos como el cambio de estilo de vida, la metformina y los suplementos dietéticos3. Centraremos la atención de este estudio en la relación que guarda el ejercicio físico en el control de la DMG.

La diabetes mellitus gestacional (DMG) es la complicación metabólica más común durante el embarazo1. Es un trastorno metabólico que cursa con hiperglucemia, generalmente detectada mediante una prueba de tolerancia oral a la glucosa realizada entre las semanas 24 y 28 de gestación del embarazo3,9. La DMG conlleva problemas en la salud de la madre (aumento del riesgo de preeclampsia, parto por cesárea e inducción del parto, además de trastornos cardiovasculares, aumento del riesgo de padecer cáncer, mayor riesgo de desarrollar a lo largo de su vida diabetes mellitus tipo 2 o diabetes gestacional en próximos embarazos4), así como problemas en la salud del feto (mayor tamaño para su edad gestacional, mayor posibilidad de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 en la juventud, mayor riesgo de padecer cáncer)3,4.

La etiología de la DMG es multifactorial. Existen factores de riesgo no modificables como antecedentes de DMG, edad materna >35 años e historia familiar de diabetes, y factores modificables como obesidad, síndrome metabólico y malos hábitos de vida3.

El aumento de una unidad en el IMC durante el embarazo, eleva el riesgo de DM2 a largo plazo en un 16%5. La Organización Mundial de la Salud define la obesidad como un índice de masa corporal (IMC) de ≥ 30 kg/m2 y el sobrepeso como un IMC de ≥ 25 kg/m2. El riesgo de complicaciones durante el embarazo (preeclampsia, la hipertensión gestacional y la DMG) es más común en mujeres obesas o con sobrepeso que en mujeres con peso normal10. Muchos de los resultados negativos durante el embarazo en la mujer o en la salud del recién nacido están en clara relación lineal con el IMC10.

La primera línea de tratamiento para la DMG es modificar la dieta del paciente (sin pérdida de peso, sino mejorando los hábitos alimenticios y de estilo de vida), así como fomentar una actividad física moderada. El tratamiento farmacológico podría basarse tanto en insulina (ya que no atraviesa la placenta) como en metformina (un antidiabético oral)4, pero la finalidad de este estudio es determinar si la DMG podría prevenirse con actividad física previamente al embarazo o durante el mismo7.

 

OBJETIVOS

Conocer el efecto del ejercicio físico en el control de la diabetes mellitus gestacional. Explorar el momento óptimo en que se debe comenzar el entrenamiento físico para reducir la incidencia de DMG.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica consultando las bases de datos de Pubmed en junio del 2024 con una antigüedad de 1 año de revisiones sistemáticas en inglés. Las palabras clave para la búsqueda fueron “gestational diabetes mellitus” y “physical exercise”. La búsqueda aportó 10 artículos que se pasaron a analizar.

RESULTADOS

Las estrategias de control de peso para la DMG son control semanal del peso, modificación de dieta y ejercicio físico, siempre siendo necesario que estén bajo el control del profesional médico, aportando apoyo y recomendaciones para guiar a las mujeres con DMG y lograr así un peso saludable5. Es importante controlar el peso según su IMC previo al embarazo, sin restringir excesivamente su ingesta de energía, ya que debe existir un aumento de peso durante el embarazo4,5. Su ingesta total diaria de calorías se debe basar en su IMC previo al embarazo y en la etapa del embarazo en que se encuentren5.

El ejercicio físico es crucial para controlar su peso, realizando una evaluación médica integral y un asesoramiento profesional sobre el mismo. El ejercicio aeróbico de intensidad moderada y el ejercicio de resistencia ligera, como caminar, caminar a paso ligero, natación, yoga modificado, pilates, bicicleta estática y estiramientos, son apropiados para las mujeres con DMG, evitando aquellos perjudiciales para la madre o el feto, por eso es importante el asesoramiento profesional. Los planes de ejercicio deberán ser individualizados según la condición física y las preferencias de las mujeres con DMG5. El objetivo del ejercicio físico será aumentar la actividad física y disminuir el sedentarismo. La práctica de ejercicio físico puede controlar el aumento de peso durante el embarazo, reduciendo la incidencia de DMG10.

En estudios consultados, se propone revisar la proteína 4 de unión a retinol (RBP4, adipocina circulante que actúa como una proteína transportadora específica que transporta retinol desde el hígado a los tejidos periféricos y que se relaciona positivamente con DMG durante todas las etapas del embarazo9) y los niveles de ácido úrico (existe una asociación positiva con DMG, medir los niveles de ácido úrico antes de las 20 semanas de gestación puede predecir la DMG, sobre todo en mujeres jóvenes8). Debemos tener en cuenta que existe una asociación casual entre RBP4 y enfermedad cardiovascular (ECV), obesidad, hipertensión, dislipidemia, insuficiencia cardíaca y enfermedad coronaria9. Tanto estos factores, como el ácido úrico alto se pueden controlar con la práctica de ejercicio físico, aumentando la argumentación a favor de la práctica regulada e individualizada de ejercicio físico para la prevención de DMG.

En las referencias estudiadas, se informa que la intervención con ejercicio prenatal reduce el aumento de peso en mujeres embarazadas obesas o con sobrepeso y alivia el riesgo de complicaciones como la DMG10. El ejercicio adecuado puede aumentar la sensibilidad de los receptores de insulina, mejorar la resistencia a la insulina y promover la captación y utilización periférica de glucosa y la secreción de insulina por parte de las células pancreáticas, reduciendo así la glucosa en sangre en general10. El hecho de mantener un índice de masa corporal (IMC) dentro de cifras óptimas previamente a la concepción y entre embarazos y controlar el aumento de peso durante el embarazo minimiza el riesgo de desarrollar DMG3.

Para aquellas madres en que exista un alto riesgo de DMG, se recomienda modificar sus hábitos de vida, realizando cambio alimenticios y actividad física, así como introducir medicación (metformina o insulina) y suplementos dietéticos (probióticos e inositol/mionositol) para la pérdida de peso y/o la mejora de la sensibilidad, siendo estos pasos la forma más eficaz de prevención de DMG7. Las intervenciones grupales y en centros médicos durante el embarazo han demostrado conseguir una mayor reducción del riesgo de DMG que las intervenciones individuales en diomicilio y las comunitarias3.

En cuanto a la cantidad de ejercicio que se debe realizar, los estudios indican que las mujeres embarazadas que acumulan 10 MET-h/semana tienen un 1% menos de riesgo de DMG en comparación con personas completamente inactivas. En el caso de que se realicen 20 MET-h/semana o incluso mayores cantidades suponen una mayor reducción del riesgo de DMG2.

 

CONCLUSIONES

La actividad física supervisada reduce la incidencia de DMG durante el embarazo1, existiendo una asociación inversa entre ejercicio físico y DMG2. Son mejores las intervenciones grupales y en centros de atención médica1,3. Se recomienda que las embarazadas comiencen la práctica de ejercicio físico y control de peso (IMC saludable) previamente a la concepción, sobre todo en aquellas con alto riesgo de desarrollar DMG. Se recomienda un mínimo de 600 MET-min/ semana de actividad física durante el primer trimestre1,, aunque si este mínimo se aumenta la reducción del riesgo de padecer DMG será mayor

Queda altamente probado que se disminuye el riesgo de DMG con la actividad física tanto en el primer como en el segundo trimestre, siendo más evidente cuando se hace desde el primer trimestre2. Por tanto la recomendación es empezar a entrenar durante el primer trimestre con un nivel de actividad física de 10 MET- hora/ semana2, recomendándose con fuerte evidencia que la práctica de ejercicio físico sea supervisada en un centro médico y de forma grupal3. Además, se recomienda la práctica de ejercicio aeróbico de intensidad moderada y el ejercicio de resistencia ligera, siendo las modalidades que más reducen la incidencia de DMG, mejorando también la incidencia de otros resultados adversos durante el embarazo6.

Las intervenciones nutricionales por sí solas resultan insuficientes para prevenir la DMG7, pero combinadas con ejercicio y con apoyo motivacional pueden resultar muy útiles en la prevención de DMG7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Bennett G, King N, Redfern K, Breese BC. Supervised physical activity and the incidence of gestational diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis. J Matern Fetal Neonatal Med. 2023;36(1):2155043.
  2. Xie W, Zhang L, Cheng J, Wang Y, Kang H, Gao Y. Physical activity during pregnancy and the risk of gestational diabetes mellitus: a systematic review and dose-response meta-analysis. BMC Public Health. 2024;24(1):594. Published 2024 Feb 23.
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  9. Leca BM, Kite C, Lagojda L, et al. Retinol-binding protein 4 (RBP4) circulating levels and gestational diabetes mellitus: a systematic review and meta-analysis. Front Public Health. 2024;12:1348970. Published 2024 Mar 12.
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