Revisión sistemática de trastornos de la conducta alimentaria

5 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Victoria Esteras Dávila. Enfermera. Zaragoza, España.
  2. Cristina Arrechea Toni. Enfermera. Zaragoza, España.
  3. Andrea Cortes Majadas. Enfermera. Zaragoza, España.
  4. María Gracia Criado. Enfermera. Zaragoza, España.
  5. Claudia Sarralde Torres. Enfermera. Zaragoza, España.
  6. Pilar Cebrián Ortiz. Enfermera. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos psiquiátricos graves que afectan a millones de personas. La relación que establecemos con la comida en la infancia está asociada con el vínculo que establecemos con las figuras de cuidado; La Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-5, refleja la codificación, clasificación y diagnóstico de TCA. En la clasificación se muestran los TCA típicos: la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA).

PALABRAS CLAVE

Trastornos de la conducta alimentaria, infancia, prevención primaria.

ABSTRACT

Eating disorders are serious psychiatric disorders that affect millions of people. The relationship we establish with food in childhood is associated with the bond we establish with care figures; The DSM-5 Diagnostic Criteria Reference Guide reflects the coding, classification and diagnosis of ED. The classification shows the typical EDs: anorexia nervosa (AN), bulimia nervosa (BN) and binge eating disorder (TA).

KEY WORDS

Eating disorders, childhood, primary prevention.

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019, 14 millones de personas padecían trastornos alimentarios, de los que casi 3 millones eran niños y adolescentes. En la actualidad, se muestra como la problemática de salud más importante de la humanidad, debido al gran número de afectados y por las muertes que ocasiona1. Estas muertes, se deben a la cronicidad del trastorno, produciendo una gran gravedad psiquiátrica y somática, que puede provocar la muerte, tanto por suicidio como por los problemas fisiológicos que ocasiona la desnutrición. La Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-5, refleja la codificación, clasificación y diagnóstico de TCA. En la clasificación se muestran los TCA típicos: la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA)2. Comparten rasgos comunes como el miedo a engordar y la dificultad en la aceptación de sí mismos, mostrando así su profunda descalificación personal. Existe otra categoría en la que se muestran la AN, la BN y el TA atípicos, las purgas y el síndrome de alimentación nocturna; se caracterizan por presentar un cuadro clínico junto con angustia o deterioro de la vida social, sin cumplir estrictamente con los criterios completos de los TCA típicos. Por último, se encuentran los TCA “no especificados”, en la categoría residual; la cual, incluye el resto de los trastornos no incluidos en las anteriores categorías3. Investigaciones recientes señalan, que el 25% de pacientes con TCA desarrollan resistencia al tratamiento y evolucionan a la cronicidad. Debido a que se trata de una enfermedad que requiere tratamiento continuo, esta resistencia puede llevar a la cronicidad y desembocar en la muerte4. Los pacientes que sufren TCA, retrasan la búsqueda de tratamiento un promedio de ocho años, lo que sugiere que nos encontramos ante la barrera del estigma5. Es por ello, por lo que la prevención primaria, dirigida a evitar la aparición inicial de la enfermedad, se muestra hasta la fecha como la intervención más eficaz para favorecer una adecuada medida contra los TCA. Revisiones bibliográficas han sugerido que la prevención primaria debe dirigirse a niños de primaria y la prevención secundaria, la cual, pretende detener la enfermedad ya presente y sus efectos, deben dirigirse a educación secundaria obligatoria y mayores.

 

OBJETIVOS

Los objetivos de esta revisión sistemática se basan en obtener la información actualizada de los trastornos de la conducta alimentaria, abarcando la etiología, el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico.

METODOLOGÍA

Para llevar a cabo la presente revisión sistmeática, se realizó una búsqueda en bases de datos elecrtrónicas, como PubMed.

Los criterios de inclusión fueron:

  • Estudios publicados en ingés y español.
  • Estudios con pacientes diagnosticados con trastornos de la conducta alimentaria según la DMS-5.

 

Los criterios de exclusión:

  • Artículos de opinión y series de casos.
  • Estudios que se basen en tratamientos experimentales sin validación en ensayos clínicos.

 

RESULTADOS

En el abordaje de este trastorno, los problemas de origen psicológico no son el principal foco de intervención. A pesar de que, la evidencia científica ha demostrado que en ¾ partes de los casos de TCA se asocian con trastornos psicológicos6. Más del 90% de los adolescentes con diagnóstico de TCA ya presentaban un diagnóstico de otro trastorno psiquiátrico.

Los trastornos comórbidos más frecuentes son la depresión (65%), ansiedad generalizada (31%), los trastornos obsesivos-compulsivos (26%), la fobia social (24%), el déficit de atención/hiperactividad, el trastorno negativista desafiante, trastornos de personalidad y el consumo de alcohol7. Debido a que la evidencia pone en manifiesto la dirección bidireccional entre trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad.

Los acontecimientos adversos en la infancia y la adolescencia pueden desembocar en una sintomatología de trastornos, tales como los TCA. Esto se debe a que la crianza y el estilo de educación impactan en la conducta, emociones del niño, y afectan al desarrollo de respuestas hormonales, neurofisiológicas y a la expresión de un fenotipo psicopatológico determinado. Establecemos la relación con la comida en la infancia, la comida está asociada con el vínculo que establecemos con las figuras de cuidado. Por lo que debemos trabajar ese vínculo aprendiendo a regular las emociones durante la comida, la expresión del afecto y el manejo de conflictos. Por lo tanto, la vida familiar y escolar influye en el comportamiento alimentario, la ansiedad y el estrés de los padres y monitores del comedor escolar en relación con la comida, el consumo de alimentos por parte del niño, el fortalecimiento de los patrones negativos de alimentación y las dificultades de comunicación del niño8. Las prácticas alimenticias están vinculadas a aspectos socioculturales. Tiene relación con la selección de alimentos, técnicas de presentación, combinaciones de alimentos, lugares dónde se cocina, quién realiza esta función y con quién se comparte, los horarios y el número de comidas que se realiza en un día. Los profesionales sanitarios, la familia y el centro educativo desempeñan un rol importante en la educación nutricional en la infancia y la adolescencia. La educación nutricional (EN) propone modificar la conducta alimentaria hacia patrones más saludables. Se debe desarrollar programas de EN a los niños y monitores del comedor escolar. El comedor escolar tiene un papel importante en la prevención de TCA, ya que en este lugar se van a determinar las conductas alimenticias; con riesgo de desarrollo de aversiones, comportamientos de evitación como esconder comida, relacionar la comida con castigos… Esto se debe a que los niños que acuden a estos centros, generalmente se encuentran desde los tres hasta los 12 años, edades en las que se establece la relación con la comida. Los monitores escolares serán las figuras de cuidado en los momentos de la práctica alimenticia. Es por ello, por lo que su formación debería contar con herramientas para gestionar las emociones del niño, siendo capaces de desarrollar una correcta inteligencia emocional. La inteligencia emocional constituye el vínculo entre los sentimientos, el carácter y los impulsos. El impulso contiene la emoción, la cual, busca expresarse en la acción de una forma expansiva. Estas capacidades deben incluirse en la formación de los niños, para así poder brindarles la oportunidad de desarrollar capacidades como el control de impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental9.

 

CONCLUSIONES

Una alimentación sana es crucial para tener una buena salud a cualquier edad, y en particular en la edad escolar. Unas prácticas alimenticias inadecuadas en la infancia pueden provocar, el desarrollo de enfermedades físicas y mentales10.

Los TCA requieren tratamiento continuo, tanto psicológico como médico; según un estudio, anteriormente comentado, los pacientes tardan una media de ocho años en buscar ayuda4. Según investigaciones recientes, a los 10 años de evolución de la enfermedad, la recuperación completa es improbable independientemente del tratamiento que se adopte. En investigaciones similares, la prevención está dirigida a mujeres adolescentes en educación secundaria, mientras que son escasas las intervenciones en edades tempranas, tanto en niños como niñas. El análisis de diferentes programas de prevención, han permitido evaluar y analizar las fortalezas y debilidades de estos, para así crear un programa que complemente las debilidades mostradas. La intervención en la adolescencia puede hacer que en la mayoría de los casos la enfermedad ya se esté desarrollando, ya que el comienzo de estos trastornos comienza generalmente durante esta etapa vital. También, puede resultar ineficaz por otras variantes, ya que ya han establecido la relación con la comida durante la infancia, lo que hace más complicada la intervención. Otro factor relevante en la prevención son las capacidades que se desarrollan en la infancia para el control de impulsos y herramientas para gestionar las emociones y acontecimientos estresantes; capacidades que son clave ante el desarrollo de un TCA, y las cuales se desarrollan durante la infancia. Los programas de prevención que muestran buenos resultados son aquellos que se basan en enfoques cognitivos o conductuales e incluyen contenido sobre educación nutricional. En diferentes revisiones bibliográficas, señalan la importancia de realizar programas de prevención para niños. Resulta de gran importancia para enfermería, ya que unas de sus principales actividades consisten en la promoción, prevención y educación para la salud.

Cabe destacar la crisis sanitaria causada por estos trastornos derivados de la pandemia mundial. Las cifran han aumentado y los casos han empeorado. Esto se debe a la relación que existe entre el afrontamiento de dificultades, la disminución de interacciones sociales y el seguimiento de dietas restrictivas. En resumen, la implementación de estrategias preventivas en el sistema educativo de educación primaria podría ser una alternativa para disminuir futuros trastornos de alimentación en los jóvenes, así como los problemas asociados a nivel psicológico y de salud física. Como propuesta para otros estudios se podría tener en cuenta la variable de estudio de conductas de riesgo de TCA desarrolladas en los comedores escolares en adolescentes con TCA, con el fin de demostrar la relevancia de este ámbito en el desarrollo de esta enfermedad.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Salud mental del adolescente [Internet]. [citado 5 de agosto de 2024]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health
  2. American Psychological Association [APA]. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).
  3. Arija-Val V, Santi-Cano MJ, Novalbos-Ruiz JP, Canals J, Rodríguez-Martín A, Arija-Val V, et al. Caracterización, epidemiología y tendencias de los trastornos de la conducta alimentaria. Nutr Hosp. 2022;39(SPE2):8-15.
  4. Aznar M, Herrero-Martin G, Jáuregui-Lobera I, Aznar M, Herrero-Martin G, Jáuregui Lobera.
  5. Diseño de un programa de prevención de Trastornos de la Conducta Alimentaria en niños. J Negat No Posit Results. junio de 2022;7(2):126-59.
  6. Ruiz-Lázaro PM, Díaz-Plaza M de D, Belmonte-Cortés S, Ruiz-Lázaro PM, Díaz-Plaza M de D, Belmonte-Cortés S. Prevención de los trastornos de la conducta alimentaria en la comunidad. Nutr Hosp. 2022;39(SPE2):93-6.
  7. Martínez-González L, Fernández Villa T, Molina de la Torre AJ, Ayán Pérez C, Bueno Cavanillas A, Capelo Álvarez R, et al. Prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria en universitarios españoles y factores asociados: proyecto uniHcos. Nutr Hosp. octubre de 2014;30(4):927-34.
  8. Attachment styles predict personality traits according to a pilot study of patients with anxiety and mood disorders [Internet]. [citado 10 de mayo de 2023]. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185- 33252022000500243&lang=es
  9. Castro AMF de M, Bueno JMH, Peixoto EM. Socioemotional and Cognitive Skills: Its Relation to School Performance in Elementary School. Paid Ribeirão Preto. 15 de noviembre de 2021;31:e3137.
  10. Puertas-Molero P, Zurita-Ortega F, Chacón-Cuberos R, Castro-Sánchez M, Ramírez- Granizo I, González-Valero G, et al. La inteligencia emocional en el ámbito educativo: un meta-análisis. An Psicol. abril de 2020;36(1):84-91.

 

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