Revisión sistemática. Hidatidosis

12 septiembre 2024

AUTORES

  1. Alba Gimeno Aguilar. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de heridos de guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  2. María del Pilar Lorén López. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de heridos de guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  3. Alba López Español. Graduado en Enfermería por la Universidad de Lérida. Unidad de de heridos de guerra del Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  4. Pedro Jesús Moreno Nágera. Graduado en Enfermería por la Universidad de Jaén. Pool en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  5. Marquina Nájera Lérida. Graduado en Enfermería por la Universidad de Jaén. Pool en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  6. Rafael García Gracia. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Unidad de Ortogeriatría del Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza.

 

RESUMEN

La hidatidosis o equinococosis quística (EQ), una zoonosis parasitaria causada por la larva del cestodo Echinococcus granulosus. Los perros son los principales transmisores de la infección a los humanos, causando quistes en el hígado, pulmón y otros tejidos. La enfermedad es prevalente en zonas rurales, favorecida por factores como la ganadería tradicional, la relación estrecha entre perros y humanos, y deficientes medidas de salud pública. La infección puede permanecer asintomática durante años, presentándose con síntomas según el órgano afectado, siendo el hígado y los pulmones los más comunes. Los cuidados de enfermería son cruciales para la prevención y recuperación, destacando la educación sanitaria, higiene adecuada, desparasitación de perros, y control en mataderos.

PALABRAS CLAVE

Hidatidosis, Echinococcus granulosus, quiste hidatídico, parásito.

ABSTRACT

Hydatidosis, or cystic echinococcosis (CE), is a parasitic zoonosis caused by the larval stage of the cestode Echinococcus granulosus. Dogs are the primary transmitters of the infection to humans, causing cysts in the liver, lungs, and other tissues. The disease is prevalent in rural areas, facilitated by factors such as traditional livestock farming, the close relationship between dogs and humans, and inadequate public health measures. The infection can remain asymptomatic for years, with symptoms appearing depending on the affected organ, with the liver and lungs being the most commonly involved. Nursing care is crucial for prevention and recovery, emphasizing health education, proper hygiene, dog deworming, and slaughterhouse control.

KEY WORDS

Hydatidosis, Echinococcus granulosus, hydatid cyst, parasite.

DESARROLLO DEL TEMA

La hidatidosis o equinococosis quística (EQ) es una zoonosis parasitaria causada por el estado larvario del cestodo Echinococcus granulosus (familia Taeniidae). Se reconocen en la actualidad cuatro especies patógenas para el hombre: E. granulosus, E. multilocularis, E. oligarthus y E. vogeli, siendo la primera la más frecuente.

Su ciclo vital incluye perros, ovejas y otros animales, siendo el perro su principal hospedador definitivo que, en su mayoría, proporciona la transmisión de la infección a los seres humanos, causando quistes en el hígado, pulmón y, con menor frecuencia, en otros tejidos del hombre.

En nuestro país la hidatidosis es primordialmente una enfermedad rural, favoreciendo su difusión el gran peso que tiene todavía la ganadería tradicional y la estrecha relación perro/hombre/rumiantes, la inadecuada educación sanitaria de la población, el desproporcionado censo canino por habitantes con un elevado porcentaje de perros vagabundos, los sacrificios domiciliarios y de urgencia, la deficiente infraestructura en mataderos controlados y el abastecimiento público de agua.

Como factores de riesgo de contagio de EQ se han propuesto, entre otros, el bajo nivel socioeconómico, la escasa educación sanitaria, la adscripción a áreas rurales y también el hecho de estar expuesto a ganado vacuno, ovino, porcino, caprino, a venados y a heces de perros o lobos, es decir, la estrecha relación perro-humano-rumiante1.

ETIOLOGÍA:

Como hemos dicho anteriormente, una de las especies causantes de la hidatidosis humana es el cestodo Echinococcus granulosus.

Los agentes etiológicos de esta enfermedad son las formas larvarias. Morfológicamente, se desarrolla de manera muy lenta ya que solo llega a medir unos 2-3 cm de diámetro al cabo de varios meses de haber iniciado su desarrollo, pudiendo alcanzar hasta 20 cm tras varios años. Se halla rodeada por una capa adventicia, formada por tejido conjuntivo-fibroso que no pertenece a la larva, sino que ha sido formada por una reacción tisular de su hospedador intermediario. Cuando la larva se desarrolla, alcanza su estado adulto, un gusano plano de 5 mm de longitud. Está provisto de un pequeño escólex piriforme, de 0’25 mm de diámetro, con cuatro ventosas y de treinta a cuarenta ganchos dispuestos en doble corona para su fijación. Presenta un cuello corto y una estróbila con tres proglótidas que son: inmadura, madura y grávida. Esta última mide 2 mm, es decir casi la mitad del largo del parásito.

El E. Granulosus habita en la mucosa intestinal de su huésped definitivo, el perro, y de otros cánidos salvajes como el lobo, el dingo y el chacal. Es un hermafrodita verdadero y el penúltimo segmento contiene los órganos reproductivos masculinos y femeninos. El último segmento es el útero que, estando grávido, puede contener hasta 1.500 huevos esféricos o elipsoidales.

Habitualmente, tras la contaminación, el microorganismo produce quistes. La pared de dicho quiste está formada por 2 capas, una externa, de estructura laminar, acelular, que mide 1 mm aproximadamente de espesor, y la capa interna o germinativa, con numerosos núcleos. La cavidad quística está limitada por la doble capa precedente, ocupada por un líquido hialino y transparente, que recibe el nombre de agua de roca. Una larva o quiste desarrollado puede contener miles de vesículas prolíferas y decenas o centenas de millares de metaescólex. En muchos quistes maduros pueden hallarse en su interior unas vesículas hijas internas o endógenas, cuya cubierta es idéntica a la del quiste en el que se han formado2,3,4.

PATOGENIA:

El ciclo biológico de la hidatidosis comienza cuando un carnívoro, generalmente canino, ingiere vísceras enfermas del huésped intermediario herbívoro como: oveja, cabra, vaca o cerdo.

Los perros y otros caninos que actúan como huéspedes definitivos de E. granulosus se infectan al ingerir vísceras con quistes hidatídicos fértiles conteniendo larvas protoescólices. El perro infectado elimina por materia fecal miles de huevos embrionados que contaminan el medio ambiente por hasta 41 meses, manteniendo vivo el ciclo biológico de la hidatidosis y enfermando nuevamente a los herbívoros. Dichos huevos de E.granulosus, que residen en el intestino delgado de los perros y otros cánidos salvajes, podrán ser ingeridos por el ser humano o por animales por medio de agua, verduras o frutas contaminadas por la materia fecal de éstos.

En el intestino de estos hospedadores intermedios, los huevos liberan las oncosferas, que atraviesan la mucosa intestinal y, a través de la circulación portal, son atrapados fundamentalmente en el hígado que se ve comprometido en el 75% de los casos. En ocasiones, las oncosferas pueden eludir el filtro hepático y acceden a la circulación sistémica, desde la cual se diseminan a otros órganos, siendo el pulmón el más frecuente.

Una vez que alcanzan su destino definitivo, los metacestodos se implantan en esos tejidos, y forman los quistes hidatídicos, dando origen a una enfermedad de evolución crónica, invasiva y mutilante de órganos y tejidos que genera morbilidad, discapacidad, mortalidad y un elevado impacto sanitario, por las demandas que ocasiona en los sistemas de salud de las regiones afectadas5,6.

CLÍNICA:

Las infecciones causadas por Echinococcus granulosus permanecen silentes durante años hasta que se desarrollan quistes, los cuales causan los síntomas de los órganos afectados. Cuando se encuentran ausentes, o son de índole inespecífica, el diagnóstico puede ser difícil. Por ello, las manifestaciones clínicas van desde la infección asintomática hasta una enfermedad grave.

Es necesario contemplar la posibilidad de que la niñez sea una etapa de la vida en la que se suceda la infección con mayor frecuencia, debido al contacto estrecho con animales de compañía.

El cuadro clínico es muy variable y depende de varios factores, entre los que se incluye: el órgano afectado, la carga parasitaria, el tamaño que alcance el quiste, la velocidad de crecimiento, el efecto de la masa sobre dicho órgano y sobre las estructuras circundantes.

Los órganos más afectados son: el hígado, seguido del pulmón, aunque puede afectar a otros órganos como hueso, cerebro, corazón entre otros.

Las manifestaciones clínicas son inespecíficas, y dentro de las más frecuentes se encuentran: Hepatomegalia, dolor en hipocondrio derecho, epigástrico, náusea, vómito, urticaria, distensión abdominal, colestasis, hipertensión portal, cirrosis biliar, ascitis y otros signos y síntomas asociados a la masa ocupativa, tales como compromiso pulmonar.

El hígado, que es el lugar más común del desarrollo de quistes hidatídicos, provoca afectación hepática que puede dar lugar a dolor abdominal en hipocondrio derecho, presencia de una masa palpable en el abdomen superior derecho, náuseas, vómitos o trastornos digestivos dispépticos inespecíficos y obstrucción del conducto biliar. La afectación pulmonar puede producir dolor torácico, tos crónica, disnea, fiebre, broncoespasmo, hemoptisis o neumonías. Cuando la localización es ósea o muscular, los síntomas iniciales son inespecíficos y los pacientes suelen presentar dolor, masa tumoral, impotencia funcional del miembro o fractura patológica. Cabe recordar que los quistes localizados en cerebro o a nivel ocular pueden dar lugar a manifestaciones clínicas tempranas.

La hidatidosis secundaria es causada por la rotura de los quistes de forma espontánea o secundaria a un traumatismo o cirugía. Pueden provocar la siembra y formación de nuevos quistes, conocida como hidatidosis secundaria múltiple. También pueden infectarse, provocar reacciones leves como fiebre, urticaria, eosinofilia y shock anafiláctico, así como la diseminación del quiste y muerte.

Además, entre las complicaciones de la hidatidosis se encuentran:

  • Hidatidosis primaria: por su localización y tamaño.
  • Hidatidosis secundaria: por rotura de un quiste hidatídico, tanto de forma espontánea como cirugía, a nivel local o seroso. Provoca la implantación y formación de nuevos quistes, así como fiebre e hipersensibilidad.
  • Hidatidosis heterotópica: cambio de lugar (peritoneo). Ej.: quistes hepáticos superficiales.
  • Shock anafiláctico: En caso de ruptura del quiste a la cavidad abdominal se manifiesta con un cuadro de abdomen agudo o una reacción anafiláctica.
  • Erosión local por fracturas patológicas, infección, abscesos.
  • La infección suele plantear el diagnóstico diferencial con la colangitis aguda:
    • Absceso frío: Infección limitada al endoquiste, escasa sintomatología, que se presenta como un cuadro solapado y progresivo. La adventicia limita el procesoinfeccioso e impide su paso a la circulación sistémica.
    • Absceso agudo: Cuadro séptico muy sintomático, fiebre alta, leucocitosis. Gran compromiso del estado general.
    • Pioneumoquiste: Se observa gas en el interior del quiste debido a una infección por anaerobios. En raras ocasiones se produce dicha infección.
  • En caso de rotura del quiste, se puede dar de diferentes maneras:
  • Contenida: Ruptura solo del endoquiste, el cual se colapsa.
  • Comunicada: La presión del líquido hidatídico es mayor que la vía biliar o del árbol bronquial, por lo tanto, tiende a salir, pudiendo provocar una obstrucción de la vía biliar (ictericia obstructiva, colangitis), u originando la vómica.
  • Directa: Se produce directamente a la cavidad pleural o peritoneal, originando una siembra. Presenta un elevado riesgo de anafilaxia1,4,5,7.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la hidatidosis se basa en un cuadro clínico compatible, una técnica de imagen sugerente y una serología positiva. La detección precoz de la hidatidosis, permite ampliar el abanico de conductas terapéuticas a implementar, a la vez que evita todas las complicaciones de los casos diagnosticados tardíamente. El diagnóstico de certeza viene determinado por el hallazgo del parásito en el examen macroscópico del fluido del quiste hidatídico o en la muestra histológica.

El diagnóstico se basa en anamnesis para conocer el riesgo y los síntomas del paciente teniendo en cuenta los antecedentes epidemiológicos. El método de elección para el diagnóstico de dicha enfermedad corresponde a la ecografía ya que es la modalidad más sensible para la detección de las membranas, tabiques y la arena dentro del quiste hidatídico, en caso de que la ecografía sea dudosa se utilizara la tomografía computada (TC) o la resonancia nuclear magnética. Algunos elementos importantes para la decisión terapéutica, el control y el seguimiento de los pacientes son: el tamaño, la ubicación y la clasificación OMS del quiste.

En casos con hidatidosis pulmonar la radiografía de tórax, tanto frontal como lateral, sería la técnica de elección para el diagnóstico de pacientes sintomáticos y control del tratamiento8,9.

TRATAMIENTO:

Los tratamientos posibles para hidatidosis incluyen tratamiento farmacológico antiparasitario, combinado o no con cirugía y tratamiento PAIR (aspiración percutánea, inyección de químicos y respiración)

La cirugía es el tratamiento más común, siendo de elección para quistes grandes o infectados, quistes con alto riesgo de ruptura, así como los localizados en órganos importantes.

A pesar de ser un tratamiento curativo no asegura totalmente la recurrencia. Puede no ser posible realizar cirugía en pacientes con varios quistes localizados en distintos órganos.

Algunas de las opciones son quistectomía abierta, peritonectomía y la hepatectomía parcial o la lobectomía, la extrusión del quiste (técnica de Barrett) y el drenaje de los quistes infectados, aunque hay riesgo de sufrir recurrencia. El porcentaje de muerte postoperatoria alcanza el 2% pudiendo ser mayor si la cirugía es abdominal o hay un inadecuado servicio médico.

En cuanto al tratamiento PAIR, incluye el tratamiento de destrucción de la capa germinal de los quistes, y la técnica de cateterización modificada que evacua el quiste completo. Consiste en la punción percutánea con aguja bajo control ecográfico, con inyección de un protoscolicida, y la posterior aspiración del quiste. Uno de los riesgos de la PAIR es la anafilaxia. Tras la aspiración se debe evaluar el líquido del quiste en busca de protoscólices y bilirrubina, para minimizar el riesgo de EQ secundaria y administrar benzimidazoles. Los estadíos EQ2 Y EQ3b son los más problemáticos porque requieren punción individual y suelen producir recaídas.

La elección entre cirugía y esterilización percutánea puede ser difícil, ya que no se ha establecido un estudio clínico comparando ambos procedimientos.

En el tratamiento farmacológico se consideran como los más efectivos los Benzimidazoles para los quistes no complicados como alternativa a la cirugía. Son parasitostáticos que inhiben la proliferación de las larvas que se administran durante al menos dos años, no estando recomendados antes de la cirugía. Actúan mejor en quistes pequeños, estando contraindicados en el embarazo y si existe riesgo de rotura.

En general la cirugía ha sido el tratamiento de elección10.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA:

En la hidatidosis el papel de enfermería es crucial tanto para su curación como para su prevención.

La mayor estrategia de prevención consiste en romper el ciclo biológico del parásito, sobre todo en las zonas endémicas, lo que se logra fomentando el saneamiento público básico y actividades de concienciación y educación para la salud.

En cuanto a la educación para la salud se recomiendan tomar las siguientes medidas:

  • Práctica de medidas higiénicas básicas.
  • Agua potable.
  • Correcta desparasitación de los perros domésticos.
  • Mejora de la higiene en los mataderos y su destrucción adecuada de los despojos infectados.
  • Vacunación del ganado ovino.
  • No comer carne cruda ni cocinada insuficientemente.
  • No comer vegetales, hongos y setas sin lavar y tener cuidado con los vegetales silvestres (bayas o frutas caídas del árbol) ya que pueden haberse contaminado por animales infectados.
  • Lavado de manos tras contacto directo con perros, gatos, zorros…
  • Lavar a conciencia todos los animales frescos para eliminar los huevos de la hidátide ya que la congelación no los mata.

 

Además, desde la perspectiva personal del paciente y su familia, deben realizarse acciones centradas en la recuperación de la infección, la prevención de su diseminación y el evitar las complicaciones potencialmente mortales. Para ello es recomendable realizar un lavado de manos, tomar los antibióticos prescritos tal y como se le han indicado, con tomas regulares y a las horas establecidas, incluso tras la desaparición de síntomas. También se le indicará que avise a su médico o enfermera si hay persistencia o empeoramiento de los síntomas tras 24-48 horas desde el inicio del tratamiento antibiótico, si aparecen signos de alergia, de sobreinfección o reacciones adversas; y se aumentara el aporte hídrico al menos, hasta 2500 ml/día2,5,11.

 

BIBLIOGRAFÍA

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