AUTORES
- Pilar Artisen Izquierdo. Telefonista. Hospital Universitario San Jorge. Huesca.
- Laura Sanz Ascaso. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Hugo Gómez Alves. Técnico Laboratorio Clínico, TAF Farmacia Hospitalaria. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Ángela Delgado Monge. Matrona. Atención Primaria Alcañiz. Teruel.
- Mercedes Verónica Carhuaricra Martínez. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- María Liesa Azanza. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
El síndrome doloroso regional complejo (SDRC) es también conocido como distrofia simpática refleja (DSR) o síndrome Sudeck1. La sintomatología de este síndrome está relacionada con el sistema musculoesquelético produciendo un dolor desproporcionado al agente causante referido en la entrevista clínica. Los hallazgos físicos se asocian a disfunción autonómica, motora o sensorial 2.
PALABRAS CLAVE
Síndrome doloroso regional complejo, sistema musculoesquelético, sudeck.
ABSTRACT
Complex regional pain syndrome (CRPS) is also known as reflex sympathetic dystrophy (RSD) or Sudeck syndrome. The symptomatology of this syndrome is related to the musculoskeletal system, producing pain disproportionate to the causative agent referred to in the clinical interview. Physical findings are associated with autonomic, motor, or sensory dysfunction.
KEY WORDS
Complex regional pain syndrome, musculoskeletal system, sudeck.
DESARROLLO DEL TEMA
El SDRC es un conjunto de signos y síntomas relacionados con el sistema musculoesquelético en el que se produce una lesión tisular que provoca un daño nociceptivo. En ella, participan las vías neurológicas periféricas y centrales produciendo un dolor neuropático añadiendo una percepción del dolor subjetivo ligado al estado psicológico del paciente produciendo un dolor psicógeno.
La patogenia de este síndrome no se define muy bien, aunque sí que se puede describir que relaciona tanto el sistema nervioso central como el periférico, así como factores genéticos y psicológicos 2. Suelen aparecer después de la inmovilización de la extremidad posterior a un traumatismo, aunque también puede desarrollarse posterior a un aplastamiento, a una amputación, un infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, un cáncer, así como aparecer sin ningún desencadenante previo1,3.
Diagnóstico:
Para diagnosticar el SDRC no existe ningún síntoma ni signo patognomónico, sino que se fundamenta principalmente en la clínica que presenta el paciente. El diagnóstico se basará en la manifestación de unas características que se recogen en los criterios de Budapest, validados en 2010. Estos criterios son los siguientes:
- Dolor continúo desproporcionado al evento desencadenante inicial.
- Debe existir al menos un síntoma en al menos tres de las siguientes categorías:
- Sensitivos: hiperestesias o alodinia.
- Vasomotor: cambios en la colocación o temperatura cutánea.
- Vegetativo: edema o cambio en la sudoración.
- Motor: disminución motora o cambios tróficos, limitación del rango de movilidad.
- Debe existir al menos un signo en 2 o más de las siguientes categorías:
- Sensitivo: evidencia de hiperalgesia o alodinia.
- Vasomotor: evidencia de cambios en la coloración o temperatura cutánea.
- Vegetativo: evidencia de edema o cambios en la sudoración.
- Motor: evidencia de disminución motora o cambios tróficos, limitación del rango de movilidad.
- Exclusión de otros diagnósticos que justifiquen la clínica2.
Sintomatología:
No existe un patrón en la manifestación de los síntomas. Pueden darse tanto alteraciones sensitivas, vasomotoras y motoras. Suelen presentarse de manera unilateral. La principal característica para el diagnóstico es el dolor. Suele aparecer la alodinia y/o hiperalgesia, indicando una sensibilización central. También se producen alteraciones vasomotoras cutáneas (mayor o menor temperatura de la piel, diferencias de color…) y cambios sudomotores.
Otros síntomas que podemos encontrar son cambios tróficos, como piel brillante, uñas agrietadas, alopecia… así como cambios motores en los que podemos incluir hipotonía, espasmos, temblores, disminución del movimiento de la extremidad afecta… Además, en la extremidad afectada podemos encontrar inflamación y rigidez de las articulaciones involucradas.
Por último, no nos podemos olvidar de la angustia psicológica, producida por la ignorancia de causa, inefectividad de los tratamientos y el periodo prolongado de la enfermedad3.
Tratamiento:
Para abordar este síndrome debemos realizar un tratamiento multimodal en el que encontraremos fisioterapia, medicamentos, neuromodulación, terapia de espejo. Estos tratamientos se utilizan con el objetivo de emplear más el miembro afecto y aumentar su movilidad.
Dentro de los tratamientos, nos centraremos en el tratamiento fisioterapéutico, que tiene como objetivo la desensibilización, el fortalecimiento y la ganancia de rango articular de la extremidad afectada.
Para provocar una desensibilización en la extremidad afectada comenzaremos proporcionando estímulos no dolorosos, por ejemplo, un paño de seda, e iremos evolucionando hasta estímulos más bastos sin que se llegue a irritar la zona. Además, también podemos realizar baños de contraste de la extremidad afectada, cambiando entre baños de agua fría y baños de agua tibia3.
También podemos encontrar la imaginería motora, entrenamiento de discriminación táctil, terapia de exposición gradual al dolor, la realidad virtual que ayudan a neutralizar los cambios que se producen en el SNC a nivel de plasticidad4.
Otra modalidad de tratamiento que podemos usar es la terapia en espejo, en la que el paciente se sienta con un espejo entre las extremidades. Se indica a los pacientes que deben mover la extremidad normal y que miren el reflejo en el espejo, dando la impresión de que la que está moviendo es la extremidad afectada y no produce dolor. La mayoría de los pacientes que realizan este ejercicio 30 minutos al día durante 4 semanas refieren una reducción del dolor3.
Además de esto, se puede utilizar tanto el TENS, la hidroterapia, la neuromodulación y la acupuntura para el alivio de dolor1,3.
Habitualmente, la rehabilitación de este síndrome se realizaba sin aumentar mucho el dolor del paciente, siempre dentro de su tolerancia. En los últimos años, se ha presentado la “Pain Exposure Physical Therapy” (PEPT), en la que se le enseña al paciente que el dolor es una falsa señal de alarma y dándoles feedbacks positivos durante la sesión. Por otra parte, se les enseña a realizarse un automasaje para reducir la alodinia de la extremidad y se les aconseja que utilicen y fuercen la extremidad en sus actividades de la vida diaria. Con esta terapia, se ha conseguido un aumento del rango de movimiento del paciente4.
BIBLIOGRAFÍA
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