Prevención del suicidio. Cómo identificar actitudes suicidas

30 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Elisa Piquer Álvarez. Enfermera de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  2. Juan Vanegas Cifuentes. Enfermero Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Diego López Arana. Enfermero de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Raquel Sancho. Enfermera de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Ana Pérez Reyes. Enfermera de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

El suicidio es un problema de salud pública alarmante, siendo la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años y superando la mortalidad causada por guerras y homicidios. Las tasas de suicidio son significativamente más altas entre los hombres, mientras que las mujeres tienden a realizar más intentos. Factores como la depresión, el abuso de sustancias, trastornos mentales y situaciones de vida estresantes aumentan el riesgo de suicidio.

Cabe destacar la necesidad urgente de una estrategia nacional para la prevención del suicidio, incluyendo la formación de profesionales de la salud para identificar y tratar a personas en riesgo. Modelos preventivos, como el programa ARSUIC en España y el modelo Zero Suicide en EE.UU., han mostrado eficacia en la reducción de las conductas suicidas.

Además, subrayar la importancia de la educación emocional y la concienciación social para combatir el estigma en torno al suicidio. La intervención temprana y la atención integral en salud mental son cruciales para prevenir suicidios.

PALABRAS CLAVE

Suicidio, vida, salud mental, intento.

ABSTRACT

Suicide is an alarming public health problem, being the second cause of death among people between 15 and 29 years old and surpassing mortality caused by wars and homicides. Suicide rates are significantly higher among men, while women tend to make more attempts. Factors such as depression, substance abuse, mental disorders, and stressful life situations increase the risk of suicide.

It is worth highlighting the urgent need for a national strategy for suicide prevention, including the training of health professionals to identify and treat people at risk. Preventive models, such as the ARSUIC program in Spain and the Zero Suicide model in the US, have shown effectiveness in reducing suicidal behaviors.

Furthermore, underline the importance of emotional education and social awareness to combat the stigma around suicide. Early intervention and comprehensive mental health care are crucial to preventing suicides.

KEY WORDS

Suicide, life, mental health, attempt.

DESARROLLO DEL TEMA

El suicidio es el acto de quitarse deliberadamente la propia vida, diferenciando el comportamiento suicida como cualquier acción que pudiera llevar a una persona a morir1.

Diferentes estudios epidemiológicos indican que el género masculino comete más suicidio que el femenino, en una proporción de 5:1 en todos los rangos de edad. En cambio, las mujeres realizan intentos con mayor frecuencia en la misma proporción, generalmente ingiriendo pesticidas o medicamentos2.

Según señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona se suicida en el mundo cada 40 segundos. En España la tasa de suicido es de 7,4 por cada 100.000 habitantes.

En 2012 se registraron en el mundo unas 804.000 muertes por suicidio, lo que representa una tasa anual mundial de suicidio, ajustada por edad, de 11,4 por 100.000 habitantes, o, lo que es lo mismo, una muerte voluntaria cada cuarenta segundos. Se trata de una mortalidad superior a la mortalidad total causada por guerras y homicidios, y de la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años. Además, en 2016, más del 79% de todos los suicidios se produjeron en países de ingresos bajos y medianos. En España, según la web del Instituto Nacional de Estadística (INE), se registraron 3.679 defunciones por suicidio en 2017, cifra que casi duplicaba el número de muertes en accidente de tráfico (1.943)3.

En 2020, el año en que se inició la pandemia por COVID-19, un total de 3.941 personas fallecieron por esta causa en nuestro país, lo que supone un aumento respecto a 2019, año en el que la cifra se elevó a 3.671 personas. El incremento producido en 2020 dobla el que se registró en el año 2019 respecto a 2018.

Según los datos del INE, de las personas fallecidas por esta causa, 2.931 fueron hombres y 1.011 fueron mujeres, por lo que continúan falleciendo el casi el triple de hombres que de mujeres por esta razón. Por edad, el mayor número de fallecimientos se produjo en la franja de los 50 a los 54 años, seguida por la franja de 55 a 59 y de 30 a 39 años. El mayor número de defunciones se produjo en pueblos pequeños, de hasta 10.000 habitantes, y en las capitales, con 903 y 1.213, respectivamente4.

Entre el 50 y el 70% de los adultos que han fallecido por suicidio, visitaron a su médico de atención primaria en el mes previo. Lo que nos lleva a pensar que algo estamos haciendo mal, o no estamos siendo tan eficientes como deberíamos3.

El suicidio suele ser consecuencia de la interacción de factores numerosos y complejos, y en su mayoría, relacionados con situaciones vitales, constantes o circunstanciales, siendo la depresión el factor de riesgo más frecuente y significativo, aunque no el único1.

El suicidio y los comportamientos suicidas generalmente ocurren en personas con uno o más de los siguientes factores, desde un trastorno bipolar, trastorno de límite personalidad, depresión, el consumo de drogas o alcohol, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), esquizofrenia, antecedentes de abuso sexual, físico o emocional, la muerte de un ser querido, la pobreza, situaciones de vida estresantes como problemas económicos o en sus relaciones personales o el envejecimiento; siendo los adultos mayores los que ocupan el puesto más alto de tasas de suicidio1.

El factor que contribuye al comportamiento suicida en mayor medida es la depresión, la cual encontramos involucrada en más del 50% de los intentos de suicidio, este porcentaje aumenta todavía más si hablamos de suicidios consumados. Si la persona sufre además un grado significativo de ansiedad, el riesgo de suicidio es mayor5.

Las personas que intentan suicidarse suelen estar tratando de alejarse de una situación de la vida que les parece imposible de manejar. Muchos de los que llevan a cabo un intento de suicidio están buscando alivio a los sentimientos de verguenza, culpa, sentirse una carga o víctimas, a la soledad o el rechazo1.

“Son factores que, con la actual crisis del COVID-19, están aflorando con mayor intensidad y terminarán afectando a un amplio porcentaje de la población. De ahí la importancia y la urgencia de contar con una estrategia nacional de prevención del suicidio, que permita proteger y cuidar la salud mental y las vidas de las personas, especialmente las más vulnerables”. Comentaba Nel González Zapico, presidente de la Confederación de Salud Mental de España.

Pese a las cifras tan alarmantes mencionadas en la introducción, los suicidios han disminuido un 38% desde su pico máximo en 1994. En Europa las tasas de suicidio estaban disminuyendo hasta la recisión de 2007, momento en el que se elevaron un 6,5%. En España ocurrió lo mismo, la mortalidad por suicidio llegó a sus cifras mínimas entre 2009 y 2010, pero ha ido aumentando hasta que en 2014 alcanzó la máxima mortalidad desde 1980, esto debido a la crisis del momento. Con estos datos podemos afirmar que los factores socioeconómicos también afectan al suicidio2.

Todas estas situaciones de riesgo nos han llevado a datos como que en hombres mayores de 50 años el suicidio consumado se produce más frecuentemente por ahorcamiento o uso de armas de fuego. Aunque de manera alarmante, en años recientes ha ido en aumento en el número de suicidios entre jóvenes de 15 a 24 años de edad, y es más común entre los de clase socioeconómica baja, con tratamiento psiquiátrico previo, con algún trastorno de la personalidad y antecedentes de abuso de substancias y de intento de suicidio, tal y como se ha desarrollado en la parte superior.

Dentro de las conductas suicidas podemos encontrar el suicidio consumado; acto auto lesivo intencionado con resultado de muerte, el intento de suicidio; acto auto lesivo con intención de provocar la muerte, pero que finalmente no resulta mortal. Un intento de suicidio puede dar lugar a lesiones, pero no necesariamente. Y la ideación suicida; pensamientos, planes y actos preparatorios relacionados con el suicidio5.

Por otro lado, encontramos la autoagresión no suicida, acto autolesivo sin intención de provocar la muerte. Estos actos incluyen: infligirse rasguños o cortes en los brazos, quemarse a uno mismo con un cigarrillo e ingerir una sobredosis de vitaminas. Suele ser una forma de reducir la tensión ya que el dolor físico puede aliviar el psicológico. También puede ser una señal de ayuda de las personas que aún desean vivir. Estos actos no deben descartarse a la ligera porque las personas con antecedentes de autolesión no suicida presentan un mayor riesgo de suicidio a largo plazo.

Se calcula que el riesgo de suicidio para toda la vida es de un 4% entre las personas con trastornos del estado de ánimo, de un 7% entre las personas con dependencia del alcohol, de un 8% entre las personas con trastorno bipolar y de un 5% entre las personas con esquizofrenia11.

En la depresión es mayor, el riesgo se multiplica por 21, en los trastornos de la alimentación por 33, y en las toxicomanías por 86.

Es importante mencionar, y más aún en la situación actual, el efecto de la violencia machista sobre la salud mental de las mujeres que la sufren, siendo este otro factor que incrementa el riesgo de estas conductas suicidas. Aunque no hay cifras concretas, profesionales de la Psicología alertan de la incidencia de la violencia machista y los abusos sexuales como importantes factores de riesgo importantes de la conducta suicida4.

 

¿Cómo identificar actitudes suicidas?

“Es prioritario ponerse a trabajar en un plan que abarque desde la formación a profesionales de la salud, hasta la elaboración de campañas de sensibilización social y visibilización del problema para que deje de ser un tabú, pasando necesariamente por la promoción de una educación emocional, ya desde la escuela infantil.” Nel González Zapico, presidente de la Confederación de Salud Mental de España.

El primer paso para poder averiguar si la persona corre riesgo de seguir sus sentimientos suicidas es actuar con delicadeza, formulando preguntas directas, como las siguientes5:

  • ¿Cómo estás afrontando lo que ha estado ocurriendo en tu vida?
  • ¿A veces sientes ganas de darte por vencido?
  • ¿Piensas en la muerte?
  • ¿Piensas en hacerte daño?
  • ¿Piensas en el suicidio?
  • ¿Alguna vez has pensado en el suicidio o has intentado hacerte daño?
  • ¿Pensaste cómo o cuándo lo harías?
  • ¿Tienes acceso a armas u objetos que se puedan utilizar como armas para hacerte daño?

 

Preguntarle a una persona acerca de pensamientos o sentimientos suicidas no la motivará a tener conductas autodestructivas, de hecho, ofrecer la oportunidad de hablar acerca de los sentimientos puede reducir el riesgo de que siga dichos sentimientos suicidas.

No siempre es posible darse cuenta de que un ser querido o amigo está pensando en suicidarse. Estos son algunos signos comunes:

  • Hablar acerca del suicidio; por ejemplo, hacer afirmaciones como «Voy a matarme», «Quisiera estar muerto» o «Desearía no haber nacido».
  • Obtener los medios para quitarse la vida, por ejemplo, comprar un arma o almacenar pastillas.
  • Evitar el contacto social y querer estar solo.
  • Tener cambios de humor, como euforia un día y desazón profunda al día siguiente.
  • Estar preocupado por la muerte, el hecho de morir o la violencia.
  • Sentirse atrapado o sin esperanzas a causa de alguna situación.
  • Aumentar el consumo de drogas ilícitas o bebidas alcohólicas.
  • Cambiar la rutina normal, incluidos los hábitos de alimentación y sueño.
  • Hacer actividades arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas ilícitas o conducir de manera negligente.
  • Regalar pertenencias o poner asuntos personales en orden cuando no hay explicación lógica para hacerlo.
  • Despedirse de las personas como si no se las fuera a ver de nuevo.
  • Tener cambios en la personalidad o ponerse extremadamente ansioso o inquieto, en especial cuando se presenta alguno de los signos de advertencia mencionados anteriormente7.

 

¿Cómo actuar?

Una vez han sido identificadas las actitudes suicidas mencionadas previamente, se procede a hacerle saber a la persona6:

  • No está solo/a, trasládele sus inquietudes y pensamientos sobre el suicidio a alguien y no guarde secretos.
  • Normalmente los problemas asociados a pensamientos suicidas pueden resolverse, aunque la persona no sea capaz de ver la solución en el momento.
  • Las crisis con pensamientos suicidas suelen ser pasajeras.
  • Apóyese en las razones para vivir que le han ayudado a superar los momentos difíciles.
  • Intente no actuar de manera impulsiva.
  • Intente abrirse a su alrededor y comunicar sus pensamientos e intenciones a sus personas mas cercanas.
  • Distanciándose de cualquier medio que pueda hacerle daño.
  • Evite el alcohol u otras drogas y cuide su salud fisica.
  • Evite situaciones frustrantes o actividades que no se le den bien.
  • Planifique actividades diarias para mantenerse ocupado y relaciónese con otras personas.
  • En caso de autolesionarse o sentir un peligro inminente de hacerlo, diríjase al hospital más cercano o llame al 1128.

 

Si por el contrario es un familiar o persona cercana a usted la que se encuentra en una situación de pensamientos suicidas. Estas son algunas pautas que deberá seguir como ayuda:

  • No hable del suicidio como un tema tabú, hable abiertamente y siendo directo.
  • Exprésele su preocupación y hágale saber que su vida es importante.
  • Muéstrese dispuesto a escuchar los pensamientos y sentimientos de la persona, no juzgue y no cuestione si el suicidio es algo correcto o no.
  • Tranquilice a la persona y no se espante ni sienta miedo, eso les distanciará.
  • Explique las alternativas disponibles y las medidas prácticas a su disposición.
  • Si es posible, no deje sola a la persona, pero sin controlar demasiado ni agobiar.
  • Busque ayuda tanto profesional como personal e involucre a personas importantes en su vida para contribuir a superar esa situación.

 

Dentro de la actuación enfermera encontramos dos herramientas básicas para la evaluación del riesgo suicida; la entrevista clínica y las escalas de evaluación, estas son un apoyo complementario ya que no pueden sustituir al juicio clínico. Dado que no existe un único instrumento de evaluación, se recomienda utilizar aquellos que se aproximen más a las características del paciente y a las circunstancias10.

La entrevista clínica es un instrumento esencial ya que supone el inicio de la interacción entre el paciente y el profesional, comprende preguntas específicas para valorar la frecuencia y gravedad de las ideas suicidas además de la posibilidad real de suicidio. La entrevista debe contener como mínimo: datos personales básicos del paciente, factores de riesgo que posee, características de la ideación suicida o del intento de suicidio previo y una evaluación clínica por parte del profesional9.

La información para la valoración del riesgo de suicidio puede provenir tanto de familiares, amigos, allegados y otros profesionales sanitarios o cuidadores.

La aplicación de escalas se llevará a cabo con el objetivo de cuantificar el riesgo suicida del paciente. Algunas de las escalas que tomaremos de referencia son:

  • Escala SAD PERSONS, diseñada por Patterson, su nombre es un acrónimo formado por la inicial de 10 indicadores de conductas de riesgo, ayuda al profesional a decidir la intervención a llevar a cabo con el paciente. Esta escala ha sido recomendada en nuestro país por su facilidad de uso y contenido didáctico en atención primaria.
  • Escala de ideación suicida (Scale for Suicide Ideation, SSI): Diseñada por Beck, cuantifica y evalúa el alcance o intensidad de los pensamientos suicidas retrospectivamente o actualmente.
  • Escala de intencionalidad suicida (Suicide Intent Scal, SIS): Diseñada por Beck, cuantifica la gravedad de la conducta suicida reciente, aconsejando su uso tras el intento de suicidio. Se diseñó para valorar aspectos verbales y no verbales antes y después del intento suicida.
  • Escala de valoración de la depresión de Hamilton (Hamilton Rating Scale for Depression, HRSD): Esta escala fue diseñada para valorar la gravedad de la sintomatología depresiva. Contiene un ítem que valora la ausencia o presencia de ideación o conducta suicida, presentando una correlación alta con la SSI12.

 

CONCLUSIÓN

Como hemos podido observar las situaciones que pueden llevar a la aparición de ideas suicidas, y posteriormente a la realización del suicidio, afectan a un alto porcentaje de la población, siendo así la causa de una mortalidad superior a la mortalidad total causada por guerras y homicidios, y de la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años.

Por lo tanto, saber cómo tratar con estas ideas y hacer que deje de ser un tema tabú es un objetivo común de toda la población.

Para conseguir esto, hay que actuar desde todos los niveles de la sociedad. Desde atención primaria las enfermeras juegan un papel fundamental, ya que como hemos visto anteriormente, hablar con un paciente que presenta ideas suicidas puede ayudar a este a calmarse, reduciendo las probabilidades de que cometan suicidio. Prestando siempre especial atención a aquellos pacientes que sufren depresión, siendo este el primer factor de riesgo, más frecuente y significativo.

También es importante dar una serie de programas de información a las personas acerca del suicidio y de los pensamientos suicidas, para así poder tratarlo lo antes posible, y saber qué hacer y cómo actuar en todo momento para que la persona no llegue a tomar la última decisión.

Además, cabe destacar la importancia del trabajo individual de los factores protectores a modo de prevención y control de estas tentativas suicidas mediante el manejo de la ira, las estrategias de afrontamiento, el autocontrol ante la impulsividad.

Todo esto añadido al tratamiento en pacientes con trastornos mentales (ansiedad), enfermedades físicas crónicas (VIH) o factores psicológicos (perfeccionismo).

Destacar que cuando un paciente ha tenido tentativas anteriores de suicidio hay que tenerlo en cuenta ya que si tiene más intentos estos irán estando más cerca de llevar a cabo el suicidio.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Suicidio y comportamiento suicida [Internet]. Medlineplus.gov. [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001554.htm
  2. Gutiérrez-García AG, Contreras CM, Orozco-Rodríguez RC. El suicidio, conceptos actuales. Salud Ment (Mex) [Internet]. 2006 [citado el 5 de febrero de 2023];29(5):66–74. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252006000500066
  3. Navarrete EM, Herrera J, Léon P. Los límites de la prevención del suicidio [Internet] 2019 [citado el 6 de febrero 2023]. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v39n135/2340-2733-raen-39-135-0193.pdf
  4. Las muertes por suicidio aumentan un 7,4% en 2020, el año de inicio de la pandemia [Internet]. Confederación Salud Mental España. 2021 [citado el 6 de febrero de 2023]. Disponible en: https://consaludmental.org/sala-prensa/muertes-suicidio-aumentan-2020-pandemia/
  5. Moutier C. Conducta suicida [Internet]. Manual MSD versión para público general. [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/trastornos-de-la-salud-mental/conducta-suicida-y-autolesiva/conducta-suicida
  6. Consaludmental.org. [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://consaludmental.org/publicaciones/Guiaprevencionsuicidio.pdf
  7. Suicidio: qué hacer si alguien tiene tendencias suicidas [Internet]. Mayo Clinic. 2022 [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/suicide/in-depth/suicide/art-20044707
  8. Gabilondo A. Prevención del suicidio, revisión del modelo OMS y reflexión sobre su desarrollo en España. Informe SESPAS 2020. Gac Sanit [Internet]. 2020 [citado el 5 de febrero de 2023];34 Suppl 1:27–33. Disponible en: https://www.gacetasanitaria.org/es-prevencion-del-suicidio-revision-del-articulo-S0213911120301400
  9. Prevensuic [Internet]. Hablar es prevenir. [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://www.prevensuic.org/
  10. SALUD MENTAL ESPAÑA urge un Plan Nacional de Prevención del Suicidio ante la mayor vulnerabilidad de la salud mental de la población debido a la pandemia [Internet]. Confederación Salud Mental España. 2020 [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://consaludmental.org/sala-prensa/plan-prevencion-suicidio-espana-salud-mental/
  11. Consaludmental.org. [citado el 5 de febrero de 2023]. Disponible en: https://consaludmental.org/publicaciones/Guiaprevencionsuicidio.pdf
  12. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida. I. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Axencia de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia (avalia-t); 2012.

 

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