AUTORES
- Mariola Sánchez Garín. Graduada en Enfermería. Enfermera de C.S. Sector I Zaragoza. España.
- Olga Morales Abajo. Graduada en Enfermería, Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.
- María Isabel Lumbreras Martínez. Diplomada en Enfermería, Enfermera en el Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- María García Gallego. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- Rosana Bretón Pérez. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- María Borraz Viver. Graduada en Enfermería. Enfermera de C.S. Casetas. Zaragoza. España.
RESUMEN
La úlcera de Martorell es una lesión derivada de una complicación de la hipertensión arterial crónica y no bien controlada definida por primera vez en 1945. Su localización es singular, siempre aparece en las extremidades inferiores más concretamente en la parte lateral distal del tobillo y en la zona del tendón de Aquiles, en ocasiones en las dos piernas a la vez.
Son lesiones dolorosas de rápida progresión con bordes irregulares y fondo necrótico cuyo diagnóstico es crucial para aplicar un tratamiento adecuado y que su curación no se extienda a lo largo del tiempo.
El tratamiento es complejo, multidisciplinar y prolongado por lo que tanto los profesionales como el paciente requerirán de un esfuerzo extra para que la herida se resuelva con éxito.
PALABRAS CLAVE
Úlcera de Martorell, Incidencia Martorell, tratamiento Martorell.
ABSTRACT
Martorell ulcer is a lesion resulting from a complication of chronic and poorly controlled arterial hypertension, first defined in 1945. Its location is unique, always appearing in the lower extremities, more specifically in the distal lateral part of the ankle and in the area of the Achilles tendon, sometimes in both legs at the same time.
They are painful lesions that progress rapidly with irregular edges and a necrotic background, the diagnosis of which is crucial in order to apply an adequate treatment and to ensure that their healing does not extend over time.
The treatment is complex, multidisciplinary and prolonged, so both professionals and the patient will require extra effort for the wound to resolve successfully.
KEY WORDS
Martorell ulcer, Martorell incidence, Martorell treatment.
DESARROLLO DEL TEMA
La úlcera supramaleolar por arteriolititis o más conocida como úlcera de Martorell debe este nombre a el cirujano cardiovascular Fernando Martorell que describió los primeros casos en 1945, un año más tarde se observó que había una relación entre la lesión y la presencia de arteriolas subcutáneas hipertróficas y estenóticas, y acuñaron el término de úlcera isquémica hipertensiva de Martorell
La úlcera de Martorell es una lesión derivada de una complicación de la hipertensión arterial crónica y no bien controlada. Su localización es característica, aparece en las extremidades inferiores más concretamente en la parte lateral distal del tobillo y en la zona del tendón de Aquiles, en ocasiones en las dos piernas a la vez.
Su incidencia es de 3 a 5 nuevos casos por 1000 personas cada año, pero esos valores no representan la realidad debido a que es un tipo de úlcera que suele pasar desapercibida o es mal diagnosticada. Hay otros factores de riesgo asociados a la aparición de esta lesión como son ser mujer tener entre 55 y 65 años, diabetes tipo II mal controlada, sobrepeso e insuficiencia venosa con años de evolucion1-3.
Cabe destacar una consecuencia que en ocasiones puede pasar desapercibida que es la gran disminución de calidad de vida del paciente impidiendo realizar actividades que normalmente hacía sin ninguna dificultad provocando en la mayoría de los casos un gran impacto negativo en la salud mental provocando aislamiento social y depresión.
Diagnostico:
Las lesiones y características de ellas son bien conocidos por los profesionales sanitarios pero en ocasiones pueden confundirse con otras afecciones así que debe realizarse una extensa entrevista para averiguar los antecedentes personales y familiares del paciente, enfermedades y evolución, posteriormente realizar una exploración física observando la zona en la que ha aparecido ,en esta ocasión nos dará una gran pista para su diagnóstico, también se debe averiguar el origen de la lesión, su etiología, estas debutan de manera espontánea (55,6%de los casos) o con un mínimo traumatismo(44,4%) seguidamente observaremos con detenimiento la morfología, aspecto y color porque dicha lesión comienza con una pápula con bordes necróticos con cianosis y eritema perilesional que empeora rápidamente en cuestión de horas.
Respecto al dolor se caracterizan por ser extremadamente dolorosas, este es continuo día y noche siempre con la misma intensidad y no cede con medios mecánicos ni físicos sólo desaparece con analgesia.
También nos podemos ayudar de pruebas complementarias como realizar el Índice tobillo-brazo y el Doppler para evaluar el flujo de sangre que irriga esa zona, aunque la prueba que nos va a determinar con certeza el diagnóstico es una biopsia en la que se recoge una pequeña muestra de tejido y es analizada en el laboratorio, en la que aparecerá arterioesclerosis, vasculitis y paniculitis lobulillar1-3.
Tratamiento:
El tratamiento es complejo, individualizado y largo en el tiempo que requiere una atención especial ya que necesita de un amplio equipo facultativo, todos ellos deben aunar fuerzas para realizar un abordaje eficaz del caso a tratar, este consta de un médico vascular, enfermero especialista en heridas, nutricionista, psicólogo, fisioterapeuta.
El primer paso es el control del dolor aplicando una analgesia adecuada, bien con tratamiento tópico o sistémico(fármacos). Seguidamente se tomarán las medidas oportunas para un buen control de la tensión arterial como la toma de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina para que los valores sean constantes en el tiempo y adecuados.
Seguidamente todos los esfuerzos se dedicarán al tratamiento de la herida en la que se realizará limpieza, desbridamiento, control de infecciones, curas húmedas con cremas, apósitos y poco a poco la herida se ira cerrando y cicatrizando, también se pueden aplicar terapias compresivas para mejorar el estado vascular y acelerar así el proceso de cicatrización.
En ocasiones extremas si las curas y la terapia compresiva no es eficaz se pueden realizar intervenciones quirúrgicas para mejorar la irrigación de la zona y también injertos de piel de otras localizaciones para ayudar a que la herida cierre1-3.
Por otro lado, destacar que unos buenos hábitos de vida ayudan y mucho en estas situaciones, la absoluta abstinencia de alcohol y tabaco unido una buena alimentación controlada por un nutricionista y a ejercicio diario, acompañado por masajes y ejercicios pautados por un fisioterapeuta ayudan a promover la cicatrización más rápida de la lesión.
Por último, debemos tener en cuenta el estado psicológico en el que se encuentra el paciente durante todo el proceso ya que puede alargarse en el tiempo tardando incluso varios meses en resolverse con el consiguiente riesgo de sufrir un aislamiento social por no realizar actividades que con anterioridad podía hacer sin problema o desanimarse en algún momento y desencadenar una profunda depresión, es en esta ocasión donde se debe pedir ayuda a un psicólogo para que le acompañe durante todo el proceso y que este pueda ayudarle a aumentar su autoestima y crear estrategias de afrontamiento cuando le aborden los pensamientos negativos.
BIBLIOGRAFÍA
- Blanco González E, Gago Vidal B, Murillo Solís D, Domingo Del Valle J. Caso clínico. Úlcera de Martorell: complicación infrecuente de la hipertensión de larga evolución. 2011; 28(5).
- Pérez MP, Pérez IM, Gómez CA, Díaz A AJ y TT. A propósito de un caso “identificando la ulcera de Martorell”. Heridas y cicatrización. 2017;7(1):100-1.
- Úlceras hipertensivas de Martorell. Una complicación infrecuente de la hipertensión arterial. Medicina de Familia. SEMERGEN. 2019; 40(10): 617-622.