Nivel de sobrecarga del cuidador del adulto mayor con dismovilidad en atención primaria

8 noviembre 2024

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.53.18.003

 

 

AUTORES

  1. Dora María Estrada Duran. Médico Familiar, Coordinador Auxiliar Médico de Investigación en Salud, OOAD 32 Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social.
  2. Yareni Bello Sánchez. Médico Familiar. Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud en la Unidad de Medicina Familiar No 64 Córdoba, Veracruz. México, OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social.
  3. Claudia Ivonne Ruíz Uriostegui. Médico Familiar. Profesor Titular de la Especialidad de Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar No 64 Córdoba, Veracruz. México, OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social.
  4. Marco Antonio Muñoz Madrid. Doctor en Ciencias Sociales con Especialidad en Estadística Aplicada. Profesor en la Universidad Veracruzana Campus USBI, Ixtaczoquitlán, Veracruz. México.
  5. Guadalupe Barrientos Cosme. Médico Residente de Medicina Familiar, Unidad Médico Familiar No. 64 Córdoba, Veracruz, México, OOAD Veracruz Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social.

 

RESUMEN

En el adulto mayor, los síndromes geriátricos son comunes, siendo la Dismovilidad uno de los más relevantes. La Dismovilidad se define como la “molestia y/o dificultad” para movilizar partes del cuerpo o desplazarse, según la clasificación de Dinamarca. Esta condición genera un aumento en la dependencia, lo cual requiere mayor atención y apoyo constante, aumentando el riesgo de sobrecarga en los cuidadores, quienes pueden experimentar efectos negativos que pueden afectar su bienestar físico, mental, financiero y social. Esta “sobrecarga” o “síndrome del cuidador quemado,” descrita por Zarit, mide cómo el cuidador percibe su bienestar físico, psicológico, social y financiero.

Objetivo: Identificar el nivel de sobrecarga de los cuidadores de adultos mayores con dismovilidad en atención primaria.

Material y método: Se realizó un estudio transversal, observacional y retrospectivo en la Unidad de Medicina Familiar No. 64 de Córdoba, Veracruz. La muestra incluyó a 132 cuidadores de pacientes con dismovilidad que asistieron a consulta digital entre junio y septiembre de 2023. Se recopilaron datos sociodemográficos, se clasificó la dismovilidad del adulto mayor con la Escala de Dinamarca y se evaluó el nivel de sobrecarga del cuidador con la Escala de Zarit.

Resultados: Los cuidadores fueron principalmente mujeres (79.5%), con una edad promedio de 43 a 52 años (34.1%), dedicadas al hogar (51.5%), en su mayoría hijas(os) de los pacientes (66.7%), con licenciatura (31.1%) y estado civil casado(a) (48.5%). Dedicaban más de 90 horas semanales al cuidado (40.9%). En cuanto a la sobrecarga, el 56.1% presentó una sobrecarga leve, el 12.9% una moderada, y el 31.1% intensa.

Conclusiones: En etapas tempranas de dismovilidad (1A, 2A y 2B), predominó la sobrecarga leve; sin embargo, en etapas avanzadas (2B, 3A y 3B) la sobrecarga se intensificó. En los estadios más graves de dismovilidad (4A, 4B, 5A), la sobrecarga del cuidador tendió a moderarse.

PALABRAS CLAVE

Sobrecarga del cuidador, dismovilidad, adulto mayor, inmovilidad, caregiver burden, dismobility.

ABSTRACT

In older adults, geriatric syndromes are common, Dysmobility being one of the most relevant. Dysmobility is defined as “discomfort and/or difficulty” moving parts of the body or moving around, according to the Dinamarca classification. This condition generates an increase in dependency, which requires greater attention and constant support, increasing the risk of overload in caregivers, who may experience negative effects that can affect their physical, mental, financial and social well-being. This “overload” or “caregiver burden,” described by Zarit, measures how the caregiver perceives their physical, psychological, social and financial well-being.

Objective: To identify the level of overload of caregivers of older adults with dysmobility in primary care.

Material and method: This Study an cross-sectional, observational and retrospective, conducted at Clinic Family Medicine No. 64 in Córdoba, Veracruz. The sample included 132 caregivers of patients with dysmobility who attended a digital consultation between June and September 2023. Sociodemographic data were collected, the older adult’s dysmobility was classified using the Dinamarca Scale, and the caregiver’s level of burden was assessed using the Zarit Scale.

Results: The caregivers were mainly women (79.5%), with an average age of 43 to 52 years (34.1%), housework (51.5%), sons and daughters (66.7%), with a bachelor’s degree ( 31.1%) and married marital status (48.5%). They dedicated more than 90 hours per week to care (40.9%). Regarding burden, 56.1% presented mild burden, 12.9% moderate, and 31.1% intense.

Conclusions: In early stages of dysmobility (1A, 2A and 2B), mild overload predominated; However, in advanced stages (2B, 3A and 3B) the overload intensified. In the most severe stages of dysmobility (4A, 4B, 5A), caregiver burden tended to moderate.

KEY WORDS

Caregiver burden, dysmobility, elderly, caregiver burden, dysmobility.

INTRODUCCIÓN

En los años 60 se describió la prevalencia de los síndromes Geriátricos, a los que llamaron “Gigantes de la Geriatría, entre ellos se encontraba la Inmovilidad, este término permite identificar a los pacientes pero sin establecer una diferencia entre ellos, además de que en el mundo no existe la ausencia de movimiento por lo que no fue hasta el año 2002 se propuso el concepto de dismovilidad y se definió cómo: “la molestia, dificultad y/o imposibilidad para movilizar parte del cuerpo y/o trasladarse, secundaria a situaciones de origen biológico, mental, social, espiritual y/o funcional; que afecta la calidad de vida y/o que tiene riesgo de progresión”1.

La dismovilidad puede ser una afectación de múltiples comorbilidades cómo lo es problemas musculoesqueléticos, alteraciones cardiopulmonares, anemia, depresión, obesidad, dolor, etc. Esto puede llevar a pérdida de la dependencia del paciente adulto mayor y necesidad de apoyo por parte de un cuidador2.

En el año 2010 se realizó la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS 2010) mencionando que cerca del 80% de los adultos mayores, fue cuidado por un familiar cercano, esposa o hijos(as), 6.5% no recibieron cuidados de nadie y apenas 11% obtuvo ayuda de personas que no pertenece a su familia. La población de 60 años en adelante en dicho estudio menciona que les es muy difícil quien los acompañe a consulta, 26.9 % hombres y 27.9 % mujeres, igualmente comparan los estratos sociales, las personas de un estrato bajo para solicitar apoyo un 33.8% y 34.4% de hombres y mujeres no reciben un apoyo, y en comparación con las personas de un nivel por encima de los pobres solo es 21.7% y 22.9% respectivamente3.

Con el aumento de la población Geriátrica y el control de sus comorbilidades, es probable que en algún punto el adulto mayor requiera asistencia de un cuidador según sus comorbilidades. Esta labor puede ser ardua, requiriendo varias horas al día y un gran esfuerzo físico y mental. Cuando el cuidador experimenta efectos negativos, derivados del acto de cuidar, se habla de sobrecarga o «cuidador quemado». Según Zarit, esta sobrecarga se refiere a la medida en que los cuidadores perciben su bienestar físico, psicológico, finanzas y vida social4.

Es importante mencionar que los cuidadores suelen experimentar alteraciones mentales que pueden manifestarse como trastornos de ansiedad y depresión, así cómo problemas de índole económica y aislamiento social. Las distintas patologías de los pacientes afectan a los cuidadores de maneras específicas, generando necesidades particulares que requieren atención especial para garantizar el bienestar del paciente como consecuencia los cuidadores podrían experimentar un aumento de la sobrecarga5.

Los avances tecnológicos y manejo de las enfermedades han mejorado el pronóstico de los pacientes, lo que lleva a los cuidadores a asumir más responsabilidades para optimizar el bienestar de los mismos. Sin embargo, a medida que aumentan estas tareas, también lo hace el nivel de sobrecarga el cual está relacionado con el tipo de enfermedad que tiene el paciente, los objetivos de tratamiento, la duración de la enfermedad y el potencial de supervivencia del paciente. Así mismo se ha documentado que los cuidadores llegan a utilizar de entre 20-30 horas a realizar actividades de cuidado, lo cual puede afectar en la calidad de vida del cuidador6.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio transversal, observacional y retrospectivo en la Unidad de Medicina Familiar No. 64 de Córdoba, perteneciente al Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD) 32 Veracruz Sur, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Para la obtención de la muestra, se utilizó la fórmula para poblaciones finitas, obteniéndose un total de 132 participantes. Se incluyeron cuidadores que acompañaron durante la consulta digital o al momento de recoger recetas, entre junio y septiembre de 2023. Se recopilaron datos sociodemográficos de los cuidadores (sexo, edad, nivel educativo, parentesco, ocupación, estado civil, tiempo semanal dedicado al cuidado del paciente).

Se clasificó la dismovilidad del adulto mayor utilizando la Escala de Dinamarca. Esta escala permite estadificar la etapa y subetapa de dismovilidad en la que se encuentra el adulto mayor. Para ello, se le realizaron tres preguntas al cuidador o al paciente: “¿Pasa la mayor parte del día de pie?”, “¿Pasa la mayor parte del día sentado?” o “¿Pasa la mayor parte del día acostado?”. De acuerdo con las respuestas, se clasificó de la siguiente manera:

  • Etapa 1: Pacientes que permanecen la mayor parte del tiempo de pie.
  • Etapa 2: Pacientes con vida sedentaria, permanecen la mayor parte del tiempo sentados.
  • Etapas 3, 4 y 5: Subetapas del encamamiento.

 

Con su respectiva subclasificación tipo A y B. Esta subclasificación sigue un orden de tipo ordinal (A-B-A-B-A-B) por etapa, donde las subetapas B representan una fase de transición entre la etapa de dismovilidad en la que se encuentra el paciente y la siguiente.

Además, se evaluó el nivel de sobrecarga del cuidador utilizando la Escala de Zarit y se realizó la relación que existe entre el nivel de dismovilidad y la sobrecarga del cuidador.

Para los criterios de inclusión: cuidador primario de adulto mayor con dismovilidad, que aceptó participar en el estudio y firmó el consentimiento informado, que pudo ser localizado por llamada telefónica o al acudir a la UMF, y que haya recibido al menos una consulta en modalidad digital. Criterios de exclusión: cuidador que tuviera más de dos cuidadores primarios, cuidador primario con diagnóstico de enfermedad mental o del comportamiento, cuidador que recibiera algún tipo de remuneración, o menores de 18 años.

INSTRUMENTO:

El instrumentó se utilizó para medir el nivel de sobrecarga del cuidador fue la Escala de Zarit. Tiene un Alpha de Cronbach de 0.83, se utilizó el formato de 22 ítems originalmente traducida del alemán al español, validada en población mexicana, Cada ítem tiene una escala tipo Likert con 5 opciones de respuesta, que van desde: 0 equivale a “Nunca”, 1 punto “rara vez”, 2 para “a veces”, 3 puntos para “casi siempre” y 4 puntos “para frecuentemente”. Con una puntuación menor de 46: sobrecarga leve, una puntuación entre 47 y 55 puntos sobrecarga moderada y una puntuación mayor a 56 es una sobrecarga intensa.

RESULTADOS

Se encuestaron a 132 Cuidadores, de la consulta digital de la UMF No. 64 en la ciudad de Córdoba, perteneciente a la OOAD Ver Sur. Se encontró que la mayoría de las cuidadoras eran mujeres (79.5%), se encontraban en un grupo de edad de entre 43 y 52 años, en su mayoría su ocupación era únicamente a las labores del hogar (51.5%) seguido en un segundo lugar cuidadores que tienen un empleo. La mayoría eran hijos(as) (66.7%) con un nivel educativo alto, y 48.5% estaban casados.

Los resultados mostraron que el 40.9% de los cuidadores dedicaba más de 90 horas a la semana al cuidado. En cuanto a la sobrecarga, el 56.1% experimentó una sobrecarga leve, el 12.9% moderada y el 31.1% intensa.

La relación de la sobrecarga del cuidador según Zarit, con las etapas de dismovilidad (n=132), se observa en el gráfico 2. Los tres niveles de sobrecarga según el índice Zarit se clasificaron de la siguiente manera: leve (en beige), moderada (en amarillo) e intensa (en gris oscuro). De acuerdo a las etapas de sobrecarga del cuidador, en el apartado de sobrecarga leve encontramos Para la sobrecarga leve, el 3.79% de los cuidadores se encuentra en la categoría 1A, mientras que el 15.91% está en la 1B, la cual representa el mayor porcentaje en este nivel. En las categorías 2A y 2B, los porcentajes son del 7.58% y 9.09% respectivamente. En cuanto a las categorías 3A y 3B, ambas tienen un 6.06%. Las categorías 4A y 4B registran porcentajes más bajos, con 2.27% y 4.55%, respectivamente. Finalmente, en las categorías 5A y 5B, los porcentajes son del 1.52% en ambas.

En cuanto a la sobrecarga moderada, la categoría 1A tiene el 0.76%, mientras que la 1B cuenta con el 3.03%. Las categorías 2A y 2B presentan porcentajes del 3.03% y 4.55%, respectivamente. En las categorías 3A y 3B, los porcentajes son del 3.03% y 2.27%. Para las categorías 4A y 4B, los porcentajes son del 3.03% y 0.76%. Finalmente, en 5A y 5B, los porcentajes son de 0.76% y 1.52%, respectivamente.

Respecto a la sobrecarga intensa, no hay cuidadores en la categoría 1A (0.00%), pero en la 1B hay un 3.79%. En las categorías 2A y 2B, los porcentajes son de 3.03% y 4.55%. Las categorías 3A y 3B tienen cada una un 3.79%. No se registra ningún cuidador en la categoría 4A (0.00%), pero en la 4B hay un 3.79%. Finalmente, no hay cuidadores en la categoría 5A (0.00%), mientras que en la 5B se registra un 1.52%.

DISCUSIÓN

En el presente estudio se constató que, en términos de género, las mujeres son las encargadas del cuidado del paciente, similar a lo observado en otros estudios, nacionales e internacionales al contrario de los hombres que muchas veces asumen el rol de ser proveedor. La predominancia de mujeres en estas tareas de cuidado se debe a una realidad propia del país, así como a arraigadas tradiciones culturales y corrientes ideológicas. La edad de los cuidadores suele ser una media de entre los 40 a 50 años, en comparación con nuestro estudio7,8.

La distribución de los niveles educativos muestra un perfil de cuidadores con una tendencia hacia la educación formal, La mayoría de los cuidadores tienen un nivel de educación superior. El 31.1% posee una licenciatura, y el 22.7% ha alcanzado el bachillerato. Esto refleja un grupo con acceso a estudios formales avanzados, lo que podría implicar que los cuidadores tienen una capacidad mayor para acceder a información y manejar responsabilidades complejas, al contrario en donde otros estudios se observa que a menor nivel educativo mayor es la sobrecarga del cuidador. En este estudio se observó que la mayoría de los cuidadores se dedican a tiempo completo junto con sus labores del hogar cómo se reporta en las literaturas nacionales e internacionales7,9.

Según la Guía de Detección y Manejo del Colapso del Cuidador. México: Instituto Mexicano del Seguro Social; (2015) reporta que hay alrededor del 32% de cuidadores primarios presenta sobrecarga intensa mientras que el 19% presenta sobrecarga moderada. Los valores encontrados en este presente estudio no difieren mucho de la estadística nacional, Los pacientes con sobrecarga intesta representa el 31.1% y un poco por debajo de la nacional encontramos que los cuidadores primarios presentan una sobrecarga moderada con un 12.9%10.

La relación entre la etapa de dismovilidad del adulto mayor y el nivel de sobrecarga de los cuidadores, se esperaba que a mayor nivel de dismovilidad se encontrará mayor sobrecarga de los cuidadores, cómo se reportaba en algunas literaturas. En este estudio se halló que la sobrecarga leve se encontró en etapas iniciales de dismovilidad, mientras que los cuidadores que expresaron una sobrecarga intensa se encontraron etapas intermedias (2A,2B, 3A) , así mismo en etapas de encamamiento (3,4,5) los cuidadores expresaban sobrecarga moderada-intensa pero en menor proporción. Esto podría deberse a que muchas veces los cuidadores no expresan abiertamente su sentir ya que esto lo puede auto percibir como una falla en su acto de cuidar y esto podría representar un sesgo11.

CONCLUSIONES

En conclusión, el análisis de las variables sociodemográficas de los cuidadores de adultos mayores con dismovilidad refleja tendencias consistentes con lo reportado en la literatura. La mayoría de los cuidadores son mujeres que se dedican a las labores del hogar, lo que evidencia la carga tradicionalmente asignada a las mujeres en el cuidado de familiares. Asimismo, el hecho de que la mayoría de los cuidadores sean hijos del adulto mayor, seguido de esposos(as), confirma la predominancia del cuidado familiar en este contexto. Estos resultados subrayan la importancia de reconocer el esfuerzo de los cuidadores, quienes enfrentan una doble carga cuando combinan el cuidado con responsabilidades laborales, lo que puede afectar su bienestar físico y emocional. Es fundamental, por tanto, desarrollar políticas de apoyo para estos cuidadores, que suelen ser los pilares del cuidado de personas mayores con dismovilidad.

A medida que aumenta el nivel de sobrecarga del cuidador (de leve a intensa), la variabilidad en las etapas de dismovilidad del adulto mayor también se incrementa. En otras palabras, los cuidadores con mayor sobrecarga tienden a cuidar a adultos mayores con niveles de dismovilidad en etapas intermedias, lo que podría estar relacionado con una mayor exigencia física y emocional. Los cuidadores más sobrecargados podrían estar cuidando tanto a personas con dismovilidad leve como a aquellas con dismovilidad severa.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Dinamarca JL. Dismovilidad en Geriatría: Una década definiendo un concepto clínico. Programa de Ortogeriatría, Servicio de Ortopedia y Traumatología Adultos. 2019.p15-19.
  2. Cummings SR, Studenski S, Ferrucci L. A diagnosis of dismobility – Giving mobility clinical visibility: A mobility working group recommendation. Vol. 311, JAMA. American Medical Association; 2014. p. 2061–2.
  3. Manual básico para el cuidado de personas adultas mayores Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. (2021). P.151-152. Obtenido de: http://formacion.virtual.dif.gob.mx/docu/manual_basico.pdf. Consultado: 30 de Octubre 2024.
  4. Liu Z, Heffernan C, Tan J. Caregiver burden: A concept analysis. Int J Nurs Sci. 2020 Oct 10;7(4):438–450.https://doi.org/10.1016/j.ijnss.2020.07.012 2352-0132/© 2020.
  5. Tamizi, Z., Fallahi-Khoshknab, M., Dalvandi, A. et al. Defining the concept of family caregiver burden in patients with schizophrenia: a systematic review protocol. Syst Rev 8, 289 (2019). https://doi.org/10.1186/s13643-019-1182-6
  6. Onyeneho C, Ilesanmi R. Burden of Care and Perceived Psycho-Social Outcomes among Family Caregivers of Patients Living with Cancer. Asia Pac J Oncol Nurs. 2021 May 1;8(3):330–6. https://doi.org/10.4103/2347-5625.308678
  7. Tsai, CF., Hwang, WS., Lee, JJ. et al. Predictors of caregiver burden in aged caregivers of demented older patients. BMC Geriatr 21, 59 (2021). https://doi.org/10.1186/s12877-021-02007-1
  8. Yakubu, Y.A., Schutte, D.W. Caregiver attributes and socio-demographic determinants of caregiving burden in selected low-income communities in cape town, South Africa. J of Compassionate Health Care 5, 3 (2018). https://doi.org/10.1186/s40639-018-0046-6
  9. Hurtado Vega JC. Impacto psicosocial e intervenciones de apoyo para cuidadores informales de personas dependientes en México. Psicología Iberoamericana. Junio 2021. Pag:28-29. https://doi.org/10.48102/pi.v29i1.339
  10. GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA GPC Detección y Manejo del COLAPSO DEL CUIDADOR [2015]. Available from: http://imss.gob.mx/profesionales-salud/gpc.
  11. Mendez-Luck CA, Anthony KP, Guerrero LR. Burden and Bad Days among Mexican-Origin Women Caregivers. Journals of Gerontology – Series B Psychological Sciences and Social Sciences. 2020 Oct 1;75(8):1719–30.

 

ANEXOS

Tabla 1. Variables Sociodemográficas f %
Sexo Hombre 27 20.5
Mujer 105 79.5
Total 132 100%
Ocupación Empleado 46 34.8
Autoempleado 9 6.8
Obrero general 3 2.3
Labores del hogar 68 51.5
Pensionado 6 4.5
Total 132 100%
Parentesco Hijo 88 66.7
Esposo(a) 23 17.4
Yerno(nuera) 8 6.1
Sobrino 4 3.0
Amigo 1 .8
Vecino 2 1.5
Hermano(a) 4 3.0
Nieto 2 1.5
Total 132 100%

 

Escolaridad Sabe leer y escribir 7 5.3
Primaria 19 14.4
Secundaria 27 20.5
Bachillerato 30 22.7
Licenciatura 41 31.1
Técnico 5 3.8
Maestría 3 2.3
Total 132 100.0
Estado civil Soltero 44 33.3
Casado 64 48.5
Unión libre 20 15.2
Viudo 3 2.3
Divorciado 1 .8
Total 132 100.0

Nota: tabla elaborada por el autor.

 

Tabla 2. Edad de los cuidadores primarios del Adulto Mayor con dismovilidad:
Edad (Años) Frecuencia Porcentaje
23-32

33-42

43-52

52-62

63-80

Total

8

23

45

34

22

6.1
17.4
34.1
25.8
16.7
132 100.0
Nota: Tabla elaborada por el autor.

 

 

 

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