AUTORES
- Mariona Cuella Llorca. Fisioterapeuta Clínica Terres de l’Ebre. Tortosa, Tarragona, España.
- Celia Burón Iglesias. Fisioterapeuta Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La epicondilitis lateral, también conocida como codo del tenista, es una tendinosis de los tendones de la musculatura extensora del antebrazo. Esto es debido a la realización de movimientos repetitivos que provocarán degeneración y microdesgarros. Se caracteriza por generar dolor en la cara externa del codo e incluso irradiar hacia la muñeca, y también incapacidad funcional
Es una de las afecciones más prevalentes de la extremidad superior, que afecta entre el 1% y el 3% de la población de entre 30 y 50 años. El 90% de las epicondilitis desaparecen gracias al tratamiento conservador.
PALABRAS CLAVE
Epicondilitis lateral, fisioterapia, diagnóstico, rehabilitación, etiología.
ABSTRACT
Lateral epicondylitis, also known as tennis elbow, is a tendinosis of the tendons of the extensor muscles of the forearm. This is due to repetitive movements that will cause degeneration and microtears. It is characterised by pain on the outside of the elbow and even radiating to the wrist, as well as functional disability.
It is one of the most prevalent conditions of the upper extremity, affecting between 1% and 3% of the population aged between 30 and 50 years. Ninety per cent of epicondylitis disappears with conservative treatment.
KEY WORDS
Tennis elbow, physiotherapy, diagnosis, rehabilitation, etiology.
DESARROLLO DEL TEMA
La epicondilitis lateral o codo del tenista es la patología de codo más frecuente tanto en deportistas como en el resto de personas que realizan movimientos de repetición. Es una afectación de la musculatura extensora del antebrazo, y se caracteriza por dolor en la zona de la inserción de esta musculatura1-2-3.
En diferentes estudios se ha observado que no se identifican células inflamatorias, por lo que no se trata de una tendinitis, sino de una tendinosis. Afecta principalmente a personas entre los 30 y los 50 años, tanto en hombres como en mujeres por igual3.
ANATOMÍA4.
La articulación del codo está compuesta por 3 huesos:
- Húmero: en la parte distal del húmero encontramos los dos epicóndilos (lateral y medial), que es donde se originan algunos de los músculos del antebrazo.
- Radio.
- Cubito.
Los tendones afectados en esta patología son de los músculos epicondíleos:
- Músculo extensor radial corto del carpo. Es el tendón que suele verse afectado.
- Músculo extensor cubital del carpo.
- Músculo extensor común de los dedos.
- Músculo extensor de los dedos.
- Ancóneo.
- Supinador.
ETIOLOGÍA3:
La causa principal de la epicondilitis es por movimientos repetitivos produciéndose de esta manera sobrecargas musculares. Otras de las causas que provocan la epicondilitis son traumatismos directos, cargas de pesos de manera repetida, o atrapamiento del nervio interóseo.
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS3:
Inicialmente el dolor en la cara externa del codo suele ser leve y de tipo mecánico, e irá empeorando con el tiempo hasta aparecer también en reposo. Al dolor se le sumará la inflamación y la hipersensibilidad de la zona, que aumentará con los movimientos repetitivos.
En casos más avanzados encontraremos debilidad y pérdida de fuerza, y algunas veces limitación en la extensión del codo.
DIAGNÓSTICO1,2:
Primeramente, se realizará una anamnesis detallada dónde el paciente explicará la sintomatología que tiene y cómo se ha desarrollado. Se hará una palpación de la musculatura para valorar los puntos dolorosos, y finalmente se ejecutarán algunos test ortopédicos:
- Prueba de la silla: le pedimos al paciente que levante una silla con el codo extendido y antebrazo en pronación. Será positivo si aparece dolor en la musculatura o epicóndilo.
- Prueba de Thompson: brazo y codo en extensión, ligera extensión de muñeca. Le pedimos que mantenga la posición, y le intentaremos llevar la mano hacia la flexión. Será positivo si aparece dolor.
- Test de Bowden: el paciente tiene que presionar el manguito del esfigmomanómetro hasta los 30 mmHg. Será positivo si aparece dolor.
Otras pruebas complementarias que se realizarán para tener un buen diagnóstico serán radiografías, ecografías y resonancias magnéticas. Gracias a ellas podremos descartar otras patologías como podrían ser articulares, ligamentosas o del hueso. Y también para saber el alcance de la lesión a nivel del tendón (engrosamiento, calcificaciones, roturas…).
TRATAMIENTO1,3:
El tratamiento conservador será la primera opción, y en general tiene muy buenos resultados. Ayuda a controlar el dolor, mejorar la fuerza y la resistencia, preservar la movilidad y la función de la extremidad afectada, y por tanto, que el paciente pueda volver a su actividad diaria.
Hay que tener en cuenta que aunque tenga buenos resultados, éstos suelen ser lentos. Podríamos decir que hay tres escalones a la hora de tratar una epicondilitis:
Para empezar, es aconsejable dejar o disminuir lo que esté provocando la epicondilitis, ya sea actividad deportiva o por trabajo intenso, por unas semanas. Al reposo le sumaremos un proceso de rehabilitación que puede combinarse con antiinflamatorios si la sintomatología lo requiere. Si con esto no conseguimos que mejore, el médico podría proponer infiltraciones para ayudar a disminuir la sintomatología. Por último tenemos el tratamiento quirúrgico cuando el resto no ha sido efectivo.
Como ya hemos nombrado anteriormente, el 90% de los casos se resuelven gracias a tratamiento conservador, y para ello la fisioterapia va a tener un papel importante ya que nos aportará muchos beneficios para reducir el dolor, mejorar la funcionalidad y aumentar la fuerza. Algunas de las técnicas utilizadas son:
- Masaje de la musculatura.
- Ejercicios excéntricos.
- Ejercicios de estiramientos.
- Electroterapia tanto analgésica en las fases más agudas, como electroestimulación a la hora de estimular la musculatura y trabajar la fuerza.
- Punción seca en los puntos gatillo de la musculatura del antebrazo.
- Ultrasonidos. Mejora el dolor y la inflamación.
- Láser, sobre todo se observan mejoras con el láser de alta intensidad.
- Vendaje neuromuscular. Alivio del dolor y del rango de movimiento debido al aumento de la vascularización.
- Ondas de choque. Mejora significativamente el dolor, la fuerza y la funcionalidad de la articulación, con resultados eficaces tanto a medio como a largo plazo.
- Crioterapia como analgésico en fases agudas.
Otras terapias utilizadas son:
- Acupuntura.
- Tratamiento farmacológico con AINEs.
- Infiltraciones (de plasma o corticoesteroides).
- Ortesis para que la musculatura y los tendones descansen.
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