Virus respiratorio sincitial. Artículo monográfico

22 enero 2025

 

AUTORES

  1. María Marta Conte Gálvez. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Beatriz Terrazas Imaz. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Eva María Sanz Abós. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Alicia Duarte Carcas. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. María Pilar Logroño Lafuente. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. María Carmen Sobreviela Llop. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Matrona. Licenciada en Psicología, Esp. Clínica. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es un virus ARN de la familia Paramyxoviridae. Es uno de los principales responsables de las infecciones respiratorias, sobre todo en épocas de otoño e invierno. Su alta prevalencia, así como la variabilidad en las consecuencias de su infección supone un importante desafío para la Salud Pública.

La infección por VRS puede cursar con síntomas característicos de un catarro común, o con aquellos más graves que pueden desencadenar en bronquiolitis y neumonías, en los que sea necesario el ingreso hospitalario. Las manifestaciones más graves se producen habitualmente en niños menores de 1 año, así como en personas inmunocomprometidas.

El tratamiento se centra en el control de los síntomas, aunque en los últimos años se han producido avances muy significativos en cuanto a la elaboración y administración de vacunas y anticuerpos monoclonales con resultados satisfactorios.

Ya que es un virus muy contagioso, y que se transmite mediante el contacto directo con las secreciones respiratorias, la prevención es de suma importancia para evitar la propagación del virus respiratorio sincitial.

PALABRAS CLAVE

Virus, pediatría, respiratorio.

ABSTRACT

Respiratory syncytial virus (RSV) is an RNA virus from the Paramyxoviridae family. It is one of the main causes of respiratory infections, especially in autumn and winter. Its high prevalence, as well as the variability in the consequences of its infection, represents a major challenge for Public Health.

RSV infection can present with symptoms characteristic of a common cold, or with more serious symptoms that can lead to bronchiolitis and pneumonia, which may require hospital admission. The most serious symptoms usually occur in children under 1 year of age, as well as in immuno-compromised people.

Treatment focuses on controlling symptoms, although in recent years there have been very significant advances in the development and administration of vaccines and monoclonal antibodies with satisfactory results.

Since it is a very contagious virus, and is transmitted through direct contact with respiratory secretions, prevention is of utmost importance to avoid the spread of the respiratory syncytial virus.

KEY WORDS

Virus, pediatrics, respiratory.

DESARROLLO DEL TEMA1-3

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un microorganismo que genera gran interés en el mundo de la medicina, sobre todo a nivel pediátrico, respiratorio y de Salud Pública, ya que es uno de los principales promotores de infecciones respiratorias en el mundo.

Es un ARN virus, forma parte de la familia paramyxoviridae y del género pneumovirus.

Descubierto en Estados Unidos, en 1956, por los científicos Robert M. Chanock Y Benjamen F. Kessler cuando estudiaban las infecciones respiratorias de la población pediátrica, al cultivar en células renales de mono. Es nombrado “sincitial” por la característica típica y definitoria de este virus de la formación de “sincicios”: grandes estructuras formadas por los núcleos celulares de aquellas células que han sido atacadas por el propio virus destruyendo sus membranas celulares.

Como su nombre bien indica, afecta principalmente al sistema respiratorio. Es un virus muy contagioso que puede producir desde un catarro común, que incluso puede pasar totalmente desapercibido, hasta epidemias de bronquiolitis y neumonías. Estas últimas afectan, especialmente, a niños de corta edad y a pacientes con su sistema inmunológico comprometido por otras patologías subyacentes.

Es un virus de marcado carácter estacional, que presenta su pico de incidencia coincidiendo con los meses invernales.

Como ya se ha indicado anteriormente, el VRS es un virus ARN de cadena simple y sentido negativo. Pertenece a la misma familia de los virus que causan parotiditis y sarampión. Es un virus que codifica varias proteínas. Aquellas proteínas más importantes en cuanto a potencialidad patógena son: la proteína F (fusión) que es la que favorece la entrada del virus a la célula hospedadora y la creación de los sincicios, la proteína G (adherencia) que facilita la unión del virus a las células del tracto respiratorio del huésped, la proteína M2 que es la responsable de la replicación del virus.

La transmisión del virus se produce al entrar en contacto con las secreciones respiratorias de otra persona ya infectada. Este contacto se puede producir de varias formas: a través de contacto con gotículas que se producen al estornudar o toser, mediante contacto directo al tocar superficies ya contaminadas, por aire (sobre todo en ambientes cerrados). El virus puede sobrevivir en el aire durante cortos periodos de tiempo, pero en superficies de objetos contaminados, como pueden ser juguetes puede sobrevivir varias horas. De ahí de que su capacidad de propagación sea muy importante.

Su periodo de incubación es de 4 a 6 días. La duración de su sintomatología es muy variable, puede ser de varios días e incluso semanas.

Su diagnóstico se centra, habitualmente, en la clínica del paciente, sobre todo si se cursa en aquellas épocas del año en las que su prevalencia es mayor. Aunque también existen otros métodos diagnósticos como son las pruebas de antígeno (aquellas que, mediante la recogida de una muestra de secreción nasal o de garganta, detectan las proteínas virales) – siendo muy importantes sobre todo en periodos de epidemia debido a la alta sensibilidad y rapidez de resultado que posee este método diagnóstico-, las RT – PCR basadas en la reacción en cadena de la polimerasa, o el cultivo viral de las propias secreciones.

Los colectivos que poseen mayor vulnerabilidad frente al VRS son aquellos individuos que, dentro de la edad pediátrica, sufren enfermedades cardiacas, pulmonares o inmunopatías. Los bebes menores de 1 año, prestando mayor importancia a los menores de 6 meses, también son un grupo muy vulnerable debido a que su sistema inmunológico no está del todo desarrollado. Así mismo, los adultos con su sistema inmunológico comprometido también son un grupo muy vulnerable frente a este tipo de virus. Todos ellos son los que tienen mayor probabilidad de padecer complicaciones, o de sufrir las consecuencias más importantes de padecer esta patología respiratoria.

Debido a lo descrito anteriormente, la sintomatología del Virus Respiratorio Sincitial es variable. Aunque se puede indicar que los síntomas típicos del VRS son aquellos que también se dan en los catarros comunes (como puede ser tos, febrícula, secreción nasal…) en personas en edad adulta, y en niños: disnea, tos persistente, fiebre, secreción y congestión nasal, falta de apetito, sibilancias… En niños de corta edad, habitualmente lactantes de pocos meses de edad, dichas manifestaciones clínicas pueden desencadenar en bronquiolitis y neumonías, que pueden provocar la necesidad de ser tratados y controlados mediante ingreso hospitalario e incluso provocar, lamentablemente, la muerte del niño. En España, se ha calculado que las consultas pediátricas de urgencia relacionadas con la infección por VRS alcanzan cifras anuales de entre 15000 y 20000, y de éstas casi el 50% acaban en ingreso hospitalario.

A la vista de las cifras mencionadas anteriormente, el tratamiento y prevención de la infección por VRS es de vital importancia.

Al no existir un tratamiento antiviral específico, la lucha contra esta infección se centra en controlar la sintomatología mediante soporte ventilatorio (oxigenoterapia y, en los casos más graves, ventilación mecánica), uso de fármacos broncodilatadores, reposición hídrica mediante sueroterapia intravenosa, etc.

Esta falta de tratamiento específico hace que, todavía más si cabe, sea de vital importancia la prevención de la infección por VRS. Se puede evitar el contagio si se mantienen medidas de higiene y de aislamiento de aquellas personas ya infectadas de una forma correcta y estricta: el lavado frecuente de manos, el lavado de juguetes, de prendas de vestir y ropa de cama, el uso de mascarilla y de pañuelos de papel desechables, evitar el contacto con personas enfermas, no llevar a la guardería a los niños mientras que estén enfermos, evitar los espacios masificados y poco ventilados, y la inmunización pasiva.

Dada la alta prevalencia de esta infección en todo el mundo, la creación de una vacuna ha sido uno de los retos científicos más complejos, prácticamente, desde que se descubrió el virus respiratorio sincitial. Han sido varios los intentos a lo largo de los años para alcanzar el desarrollo de una vacuna contra el VRS. En los años 60 se realizaron estudios para la elaboración de una vacuna inactivada contra el VRS, pero resultó ser un fracaso ya que, en vez de beneficiar, provocó un empeoramiento de los síntomas en las personas vacunadas al contraer la infección. Pero, debido a los avances en cuanto a vacunaciones de los últimos años, sobre todo desde la COVID -19, en estos momentos existen avances prometedores en la elaboración de vacunas del tipo ARN mensajero, de subunidades virales, de vectores virales y de proteínas recombinantes.

Y ya, en la actualidad, y aprobado su uso por la Unión Europea y por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de salud, existen varios anticuerpos monoclonales: palivizumab y nirsevimab, que previenen la infección grave por VRS en niños. El primero se utiliza desde hace más tiempo y está dirigido a un grupo de población reducido con alto riesgo de enfermedad, se administra mensualmente por vía intramuscular; el segundo es más novedoso y su administración es de una única dosis. En España, la administración de nirsevimab ha supuesto una disminución considerable en el número de hospitalizaciones por VRS en menores de 12 meses. Por ello, Salud Pública recomienda la inmunización pasiva con nirsevimab a toda población menor de 6 meses de edad, otorgando mayor prioridad a los prematuros menores de 35 semanas ya aquellos niños con condiciones de alto riesgo de enfermedad grave por VRS (cardiopatías congénitas, displasia broncopulmonar, inmunosupresión grave, enfermedades neuromusculares, síndrome de Down, fibrosis quística, etc.). La dosis que se administra a los lactantes es de una dosis de 50 mg si su peso es menor de 5 kg o 100 mg si es mayor o igual a 5 kg, no siendo necesaria una segunda dosis, salvo excepciones.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Losa – Martin O, Frisuelos – García A, Delgado – Iribarren A, et al. Infección por virus respiratorio sincitial en adultos: diferencias con la gripe. Revista Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. Vol 42. Núm. 2 pág. 62 – 68. febrero de 2024.
  2. Recomendaciones de utilización de nirsevimab frente a virus respiratorio sincitial para la temporada 2023- 2024. Grupo de Trabajo utilización de nirsevimab frente a infección por virus respiratorio sincitial de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad, julio 2023. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/comoTrabajamos/sincitial.htm
  3. Reina J, González de Herrero E. Situación actual y perspectivas de futuro de las vacunas frente al virus respiratorio sincitial. Vacunas. Volumen 24. Núm. 2. Pág. 150 – 157. Abril – junio 2023. Disponible en: http://doi.org/10.1016/j.vacun.2022.12.005

 

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