Efecto pantalla en la generación Z

26 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Julia Lasheras García. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
  2. Noemí Anna Greber. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
  3. Gloria Leyva Vera. Enfermera del Centro de Salud de Goya, Madrid. España.
  4. Marina Pérez Blanco. Enfermera del Centro de Salud de Orcasitas, Madrid. España.
  5. Paula Posadas Molina. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
  6. Laura Aguirre Martínez. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.

 

RESUMEN

La generación Z ha crecido en un entorno plenamente digitalizado, experimentando una exposición constante a las pantallas a edades cada vez más tempranas. Esta sobreexposición puede derivar en problemas de salud física y mental, como el sedentarismo, la obesidad infantil, alteraciones del sueño y dificultades en la socialización. Este artículo analiza los principales efectos del uso excesivo de pantallas en niños y adolescentes de la generación Z, abarcando aspectos fisiológicos, psicológicos y sociales, así como recomendaciones para fomentar un uso responsable de la tecnología.

PALABRAS CLAVE

Generación Z, pantallas, uso excesivo de pantallas, salud mental, sedentarismo.

ABSTRACT

Generation Z has grown up in a fully digital environment, experiencing constant screen exposure at increasingly younger ages. This overexposure can lead to physical and mental health issues, such as sedentary lifestyle, childhood obesity, sleep disturbances, and socialization difficulties. This article analyzes the main effects of excessive screen use in children and adolescents belonging to Generation Z, covering physiological, psychological, and social aspects, as well as recommendations to promote responsible technology use.

KEY WORDS

Generation Z, screens, excessive screen use, mental health, sedentary lifestyle.

DESARROLLO DEL TEMA

La generación Z, nacida aproximadamente entre 1995 y 2010, se caracteriza por haber crecido inmersa en la era digital1. Dispositivos como smartphones, tabletas y ordenadores son herramientas cotidianas que facilitan la comunicación y el acceso inmediato a la información. Sin embargo, el uso intensivo de pantallas también conlleva riesgos significativos para la salud física y mental2.

Contexto y evolución del uso de pantallas:

En las últimas décadas, el avance de las tecnologías de la información y la comunicación ha sido exponencial, permitiendo a los jóvenes de la generación Z estar constantemente conectados3. El acceso a internet y las redes sociales se ha normalizado hasta tal punto que muchos adolescentes pasan varias horas al día frente a una pantalla. Este cambio sociocultural ha reconfigurado la forma en que se relacionan con el entorno, el aprendizaje y el ocio.

Efectos físicos:

El sedentarismo es uno de los principales efectos perjudiciales del uso excesivo de pantallas4. La sustitución de actividades físicas por entretenimiento digital disminuye el gasto calórico y contribuye al sobrepeso y la obesidad. Además, la postura inadecuada y la falta de ejercicio pueden ocasionar problemas musculoesqueléticos en la espalda y el cuello, así como fatiga visual.

Otro aspecto relevante es la alteración del sueño, pues la luz azul emitida por los dispositivos móviles puede afectar la producción de melatonina, hormona clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia5. La exposición nocturna a las pantallas prolonga el tiempo de latencia para conciliar el sueño y puede afectar la calidad del descanso.

Efectos psicológicos y sociales:

A nivel psicológico, se han observado correlaciones entre el uso abusivo de pantallas y la aparición de cuadros de ansiedad, depresión y bajo rendimiento académico6. La hiperconectividad facilita la comparación social en redes, lo que puede afectar negativamente la autoestima de los jóvenes. Además, el ciberacoso se ha convertido en un fenómeno preocupante, con consecuencias emocionales graves para las víctimas.

En el plano social, la sustitución de la interacción cara a cara por la virtual puede mermar las habilidades comunicativas y de empatía7. La “adicción” a las redes sociales y los videojuegos podría conducir a un aislamiento progresivo y dificultades para establecer relaciones interpersonales sólidas.

Factores de riesgo y vulnerabilidad:

No todos los jóvenes presentan los mismos niveles de vulnerabilidad ante el efecto pantalla. Factores como la presencia de un entorno familiar desestructurado, la falta de supervisión parental y la baja autoestima incrementa la probabilidad de un uso problemático de la tecnología2. Por otro lado, la disponibilidad de múltiples dispositivos en el hogar y la ausencia de límites claros también facilitan el acceso excesivo a las pantallas.

Recomendaciones para un uso responsable:

En el ámbito familiar, se recomienda establecer horarios y límites de uso de pantallas, promoviendo el desarrollo de otras actividades como la lectura, el deporte o el tiempo en familia8. Asimismo, es fundamental el diálogo abierto sobre los riesgos y beneficios de la tecnología, fomentando el sentido crítico de los jóvenes para detectar conductas inadecuadas o situaciones de riesgo en internet.

Las instituciones educativas también desempeñan un papel clave, implementando programas de alfabetización digital que incluyan no solo habilidades técnicas, sino también un enfoque sobre la salud emocional y la ciudadanía digital4. Estas iniciativas deben contemplar la formación de docentes y padres para asegurar un acompañamiento adecuado en la navegación de los entornos virtuales.

Impacto en la salud pública:

El uso excesivo de pantallas en la generación Z es un tema de creciente interés en la salud pública. Las consecuencias asociadas, como la obesidad infantil y los problemas de salud mental, suponen un reto para los sistemas sanitarios1. Además, las intervenciones preventivas y promocionales deben ser intersectoriales, coordinando esfuerzos entre las áreas de educación, sanidad y tecnologías de la información5.

La investigación en este campo resulta esencial para la identificación temprana de conductas de riesgo y el desarrollo de estrategias efectivas de prevención e intervención. Estudios longitudinales permitirían analizar la evolución del uso de pantallas y su impacto a largo plazo en la salud y el bienestar de la población joven.

Perspectivas futuras:

La tecnología es un componente integral de la sociedad moderna, y no cabe duda de que los jóvenes de la generación Z seguirán usando dispositivos electrónicos en su vida diaria. Sin embargo, es fundamental que se establezcan políticas y programas educativos que promuevan un uso equilibrado, evitando la cronificación de los efectos negativos3. Las nuevas generaciones deben formarse en competencias digitales, pero también en habilidades socioemocionales que favorezcan su adaptación a un entorno cada vez más virtualizado7.

Por otra parte, la innovación tecnológica podría ofrecer herramientas de autorregulación, como aplicaciones que limiten el tiempo de uso o monitorizan la exposición a la luz azul. Igualmente, se anticipa el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial que promuevan hábitos saludables, recordando pausas y ofreciendo consejos sobre ergonomía y ejercicio.

CONCLUSIONES

El efecto pantalla en la generación Z representa un fenómeno complejo y multidimensional, con implicaciones físicas, psicológicas y sociales. Mientras la tecnología brinda oportunidades innegables en el acceso a la información y la comunicación, su uso excesivo conlleva riesgos que requieren una intervención concertada2. La educación digital, la supervisión parental, la regulación del tiempo de pantalla y la promoción de hábitos de vida saludables son elementos clave para minimizar los riesgos y potenciar los beneficios de la era digital. Solo a través de un abordaje integral y coordinado se podrá garantizar que las nuevas generaciones crezcan con una relación equilibrada con la tecnología, contribuyendo positivamente a su desarrollo integral y bienestar.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Twenge JM. iGen: Why Today’s Super-Connected Kids Are Growing Up Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy. New York: Atria Books; 2017.
  2. Domoff SE, Borgen AL, Gearhardt AN, Erickson SJ. Problematic media use and substance use risk in adolescents. Psychol Pop Media. 2020;9(1):48-58.
  3. O’Keeffe GS, Clarke-Pearson K. The impact of social media on children, adolescents, and families. Pediatrics. 2011;127(4):800-804.
  4. Hale L, Guan S. Screen time and sleep among school-aged children and adolescents: a systematic literature review. Sleep Med Rev. 2015;21:50-58.
  5. Ministerio de Sanidad. Guía de Buenas Prácticas en el Uso de la Tecnología. Madrid: Gobierno de España; 2019.
  6. George MJ, Odgers CL. Seven fears and the science of how mobile technologies may be influencing adolescents in the digital age. Perspect Psychol Sci. 2015;10(6):832-851.
  7. Spitzer M. Digital dementia: what we and our children are doing to our minds. London: Bloomsbury; 2012.
  8. American Academy of Pediatrics. Media and Young Minds. Pediatrics. 2016;138(5):e20162591.

 

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