AUTORES
- Julia Lasheras García. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
- Paula Posadas Molina. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
- Laura Aguirre Martínez. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
- Noemí Anna Greber. Enfermera del Centro de Salud de Canillejas, Madrid. España.
- Gloria Leyva Vera. Enfermera del Centro de Salud de Goya, Madrid. España.
- Marina Pérez Blanco. Enfermera del Centro de Salud de Orcasitas, Madrid. España.
RESUMEN
El sueño es un proceso biológico esencial en la etapa infantil, desempeñando un papel fundamental en el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la regulación emocional de los niños y niñas. Sin embargo, la prevalencia de problemas de sueño infantil ha aumentado en las últimas décadas, vinculada a factores como el uso de pantallas, la falta de rutinas y el estrés familiar. Este artículo revisa la importancia del sueño en la población pediátrica y ofrece pautas para mejorar la higiene del sueño y prevenir trastornos asociados.
PALABRAS CLAVE
Sueño infantil, desarrollo cognitivo, higiene del sueño, pantallas, trastornos del sueño.
ABSTRACT
Sleep is an essential biological process in childhood, playing a fundamental role in children’s growth, cognitive development, and emotional regulation. However, the prevalence of childhood sleep problems has increased in recent decades, linked to factors such as screen use, lack of routines, and family stress. This article examines the importance of sleep in the pediatric population and provides guidelines to improve sleep hygiene and prevent associated disorders.
KEY WORDS
Childhood sleep, cognitive development, sleep hygiene, screens, sleep disorders.
DESARROLLO DEL TEMA
El sueño es un componente esencial del ciclo de vida, especialmente durante la infancia, cuando el organismo se encuentra en pleno proceso de maduración1. Durante el sueño, se llevan a cabo importantes funciones fisiológicas y neurológicas, como la consolidación de la memoria, la liberación de hormonas del crecimiento y la regulación del sistema inmunológico2. Cualquier alteración en la cantidad o calidad del sueño infantil puede impactar significativamente el desarrollo global del niño o la niña.
Etapas y requerimientos de sueño en la infancia:
Las necesidades de sueño varían según la edad, y es fundamental adaptar los horarios y rutinas a cada etapa evolutiva3:
• Lactantes (0-12 meses): pueden dormir entre 14 y 17 horas diarias, distribuidas en varios periodos de sueño diurno y nocturno.
• Niños pequeños (1-2 años): requieren alrededor de 11-14 horas de sueño, con una o dos siestas diurnas.
• Preescolares (3-5 años): necesitan unas 10-13 horas; en esta etapa suele reducirse a una siesta o incluso desaparecer.
• Escolares (6-12 años): requieren entre 9 y 12 horas de sueño para un óptimo rendimiento físico y cognitivo4.
Beneficios del sueño en el desarrollo:
1. Crecimiento físico: gran parte de la secreción de la hormona del crecimiento (GH) ocurre durante las fases profundas del sueño2. Una falta crónica de sueño puede interferir en la ganancia de peso y estatura, además de debilitar el sistema inmunológico.
2. Desarrollo cognitivo: el sueño favorece la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Durante este proceso, se refuerzan las conexiones neuronales relacionadas con la información adquirida durante el día1.
3. Regulación emocional: un descanso adecuado ayuda a regular el estado de ánimo y la conducta. La privación de sueño se asocia con irritabilidad, falta de concentración y mayor probabilidad de manifestaciones de ansiedad5.
Problemas de sueño frecuentes en la infancia:
• Insomnio infantil: dificultad para iniciar o mantener el sueño, a menudo relacionado con hábitos inadecuados o ansiedad de separación.
• Despertares nocturnos: especialmente comunes en lactantes y niños pequeños, pueden deberse a la asociación del sueño con ciertos estímulos (biberón, balanceo, etc.) o a la falta de rutinas establecidas3.
• Terrores nocturnos y pesadillas: experiencias de miedo durante el sueño, más comunes en preescolares.
• Síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño: caracterizado por pausas en la respiración y ronquidos, puede afectar el desarrollo y requerir intervención médica6.
Factores que afectan la calidad del sueño infantil:
1. Exposición a pantallas: el uso de dispositivos electrónicos, especialmente antes de dormir, puede interferir en la secreción de melatonina y retrasar la conciliación del sueño7.
2. Rutinas irregulares: la falta de horarios consistentes para acostarse y levantarse dificulta la sincronización del ritmo circadiano.
3. Entorno inadecuado: exceso de ruido, luz o temperatura inadecuada en la habitación infantil pueden perturbar el descanso.
4. Estrés y factores emocionales: conflictos familiares, ansiedad por separación o cambios significativos (mudanza, inicio de la escuela) pueden ocasionar insomnio e inquietud nocturna4.
Recomendaciones para mejorar la higiene del sueño:
• Establecer un horario regular: acostarse y levantarse a la misma hora, incluyendo los fines de semana, ayuda a afianzar el ritmo circadiano8.
• Crear una rutina relajante antes de dormir: un baño templado, lectura de cuentos o música suave pueden facilitar la transición al sueño.
• Limitar el uso de pantallas: evitar los dispositivos electrónicos al menos 1 hora antes de acostarse, así como mantenerlos fuera de la habitación.
• Adecuar el ambiente: la habitación debe ser tranquila, con luz tenue y temperatura confortable.
• Fomentar la actividad física: el ejercicio regular durante el día promueve un sueño más reparador, pero debe evitarse en las horas previas a acostarse9.
Rol de los padres y profesionales de la salud:
Los progenitores juegan un papel crucial en la instauración de hábitos de sueño saludables. Es fundamental que reciban orientación sobre la importancia de las rutinas y las estrategias para establecer límites claros en el uso de pantallas o dispositivos5. El personal sanitario, por su parte, debe integrar la educación en higiene del sueño en las revisiones pediátricas y detectar posibles signos de trastornos del sueño para remitir a los servicios especializados cuando sea necesario6.
Consecuencias de la privación crónica de sueño:
Una privación sistemática del sueño puede tener implicaciones a largo plazo en el rendimiento académico, el comportamiento y la salud general del niño7. Diversos estudios señalan un mayor riesgo de obesidad, alteraciones metabólicas y problemas de salud mental en niños con patrones de sueño irregulares o insuficientes. Además, la falta de descanso influye en las habilidades de atención y resolución de problemas, dificultando el proceso de aprendizaje1.
Perspectivas futuras:
La rápida evolución tecnológica y los cambios en los estilos de vida plantean desafíos para la higiene del sueño en la infancia2. Las nuevas líneas de investigación se centran en diseñar intervenciones digitales que promuevan hábitos saludables, así como en estudiar el impacto de la iluminación artificial y el uso de dispositivos electrónicos en el sueño infantil3. Asimismo, se espera una mayor colaboración entre pediatras, psicólogos y educadores para abordar este problema de manera integral4.
CONCLUSIONES
El sueño desempeña un rol determinante en la salud y el desarrollo de los niños y niñas, influyendo en aspectos tan diversos como el crecimiento físico, el rendimiento cognitivo y la regulación emocional1. La adopción de hábitos de sueño adecuados durante la infancia contribuye a prevenir trastornos futuros y mejora la calidad de vida de los menores. Por ello, es esencial concienciar a padres, cuidadores y educadores acerca de la importancia de establecer rutinas regulares, limitar el uso de pantallas y promover entornos propicios para el descanso6.
Garantizar un sueño adecuado en la infancia no solo beneficia el presente del niño o la niña, sino que también sienta las bases de una salud óptima a lo largo de su vida adulta.
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