AUTORES
- Vanesa Gómez Barranco. Enfermera del Servicio Pool en el Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Alina Iulia Mihailescu. Enfermera del Servicio de Urgencias en el Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Leticia Diaz Fontalva. Enfermera de UCI en el Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Eduina Perez Monlat. Enfermera del Servicio de Ortogeriatría en el Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Natalia Virto Campos. Enfermera del Servicio de Medicina Interna en el Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
- Rosa Juliana Mendoza Vega. Enfermera del Servicio UTP en el Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
RESUMEN
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un problema mundial que va en aumento, entre las diferentes ITS está la tricomoniasis, producida por el protozoo Trichomonas vaginalis (TV). Una infección que afecta a ambos sexos, aunque de mayor forma entre las mujeres. En general es asintomático, sin embargo, puede haber síntomas como flujo anormal en color y olor o prurito entre otros. Hay diferentes formas de diagnóstico, siendo la más utilizada el cultivo. El mejor tratamiento es la prevención con el uso de preservativos, pero si no se consigue prevenir la solución es antibioterapia.
PALABRAS CLAVE
Tricomoniasis, trichomona, vaginitis, trichomonas vaginalis.
ABSTRACT
Sexually transmitted infections (STIs) are a growing global problem, and among the different STIs is trichomoniasis, caused by the protozoan Trichomonas vaginalis (TV). It is an infection that affects both sexes, although it is more prevalent among women. It is generally asymptomatic, however there may be symptoms such as abnormal discharge in colour and odour or itching among others. There are different ways of diagnosis, the most commonly used being culture. The best treatment is prevention with the use of condoms, but if prevention is not possible, the solution is antibiotherapy.
KEY WORDS
Trichomona infections, trichomona, vaginitis, trichomonas vaginalis.
DESARROLLO DEL TEMA
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) suponen una importante carga en la morbimortalidad ya que afectan a la salud sexual y reproductiva, a la calidad de vida, la salud del recién nacido y del niño entre otros1.
Las ITS no solo producen enfermedades como vaginitis, cervicitis o uretritis, sino que también pueden dar lugar a complicaciones crónicas y graves como la enfermedad inflamatoria pélvica (EPI), embarazos ectópicos o cáncer entre otras2.
Uno de los tipos de ITS más comunes es la tricomoniasis producida por el protozoo Trichomonas vaginalis (TV), una de las más comunes a nivel mundial, prevenible y curable. Este tipo de parásito causante de tricomoniasis pertenece a la familia Trichomonadidae, dividiéndose en: Trichomonas hominis (intestino), Trichomonas tenax (boca), Pentatricomonas hominis (intestino) y TV (en vagina)3.
Fue descrito por primera vez en 1836 por Donné y en 1916 por Hoehne, quien demostró que el TV produce vaginitis, una de las enfermedades más frecuentes en consulta ginecológicas3.
El TV es un protozoo patógeno, anaeróbico, con membranas ondulantes, 4 flagelos y de 7 a 23 micrómetros de longitud, requiere de un Ph alcalino para subsistir. Parásita en el área urogenital fememino y masculino3,4.
El sitio anatómico de la infección en el hombre es la uretra, eso no quiere decir que la uretra femenina no pueda tener la infección, justo lo contrario, puede infectarse y desde ahí ir a la vagina produciendo una reinfección. La TV en la uretra femenina invade la vagina en la fase previa a la menstruación, cuando el Ph aumenta a 7.5. Al finalizar el periodo de sangrado de la menstruación, el Ph desciende a 4-4.5, haciendo que la TV regrese a la uretra para sobrevivir, de esta forma el paciente se vuelve a infectar hasta que se establezca un tratamiento contra la infección, aunque hay excepciones de pacientes que se curan de forma espontánea sin requerir tratamiento3.
El protozoo se adhiere a las membranas de las células cervicovaginales, interfiriendo en el metabolismo de la célula huésped, generando toxinas que terminan por matar a la célula. La TV necesita también algo de energía, la cual obtiene de la glicólisis de la célula huésped. El daño que provoca el protozoo se piensa que no es solo a nivel enzimático, sino también genómico. La infección es capaz de generar cambios celulares en el epitelio plano estratificado exocervical y en áreas de metaplasia escamosa del endocérvix, puede conllevar a cambios preneoplásicos y neoplasia infiltrante. Los cambios preneoplásicos se dividen en tres grados de displasia: leve, moderada y severa o carcinoma in situ3,4.
La displasia leve (NIC I) ocupa el tercio basal del epitelio en cuello uterino, por la cual es conocida según el Sistema de Bethesda como lesión intraepitelial escamosa de bajo grado (LSIL); la displasia moderada (NIC II), se encuentra en los 2/3 de las células del epitelio cervical y en este caso, dichas células presentan cambios más significativos de anormalidad, constituyendo conjuntamente con la displasia severa ( NIC III) y carcinoma in situ, cuyas células anormales ocupando todo el espesor epitelial, las lesiones intraepiteliales de alto grado (HSIL), siendo estas últimas las de mayor predisposición en convertirse en carcinoma infiltrante4.
Aunque esta infección suele ser asintomática, en el 50% de mujeres en las que aparece sintomatología suele darse: dolor al orinar, secreción vaginal verdosa o amarillenta, olor vaginal, molestia en las relaciones sexuales y comezón, ardor y dolor en vagina/vulva3,4.
En los hombres la aparición de sintomatología se reduce aún más, siendo alrededor del 10% en forma de: comezón e irritación dentro del pene, ardor tras eyacular u orinar y secreción en el pene3,5,6.
La prevalencia de la infección suele variar de acuerdo a la región, la cultura, el momento y la población estudiada, en mujeres se estima del 3 al 74% y en hombres del 5 al 29%. Aunque la prevalencia es menor en hombres, la incidencia es similar en ambos sexos. En 2020 hubo alrededor de 156 millones de casos de infección por TV entre personas de 14 a 49 años (73,7 millones de mujeres y 82,6 millones de hombres). Un tercio de las nuevas infecciones en este rango de edad se producen en la región africana, seguida de América3,5.
La tricomoniasis puede aumentar el riesgo de contraer y/o propagar otras ITS. En mujeres embarazadas con tricomoniasis hay más probabilidad de dar a luz de forma prematura y que sus bebés tengan bajo peso al nacer6.
Su forma de diagnóstico empieza por la clínica con la sintomatología y pruebas de laboratorio como cultivo, el estudio al fresco, la citología vaginal, pruebas serológicas y técnicas de amplificación de ácidos nucleicos (TAAN). Se han considerado en el pasado el cultivo y las TAAN como pruebas ‘’Gold Standard’’ para el diagnóstico de la tricomoniasis, actualmente solo se considera “Gold Standard” las TAAN3,5.
La manera de diagnosticar a través de la clínica es a través de la sintomatología como observar flujo amarillo-verdoso o amarillo espumoso con mal olor, enrojecimiento y prurito vulvo-vaginal, dispaurenia y/o disuria (uretritis). En el cuello uterino produce una cervicitis denominada ”cuello aframbuesado, colpitis macularis o focal” que consisten en hemorragias petequiales en el exocervix lo que hace que se diferencie de otras cervicitis. En casos graves el cuello está eritematoso, friable y con secreción mucopurulenta3,5.
Como las manifestaciones de la tricomoniasis no son específicas, en ocasiones las infecciones pasan desapercibidas3.
El estudio al fresco es el método microscópico más común, rápido y económico usado con más frecuencia para diagnosticar la infección. Utiliza aumentos de 10x y 40x para su visualización. Esta forma diagnóstica se basa en mezclar una muestra de secreción o flujo vaginal con una solución fisiológica normal de 0.9%. Se puede mezclar de dos formas: poner una gota de la solución salina sobre el extendido de la secreción o flujo o, la otra forma, coger la muestra de secreción o flujo con un hisopo y ponerla en 1cc a 3cc de la solución salina, tras juntarlo echar una gota para verla con el microscopio3.
El diagnóstico se realiza al observar al protozoo moviendo sus flagelos. La sensibilidad del estudio al fresco es entre 36 a 75% y una especificidad de 100% comparado con el cultivo3.
La citología cervicovaginal (CCV) a menudo visualiza de forma incidental la infección por TV, es decir, la prueba no se hace con la finalidad de descubrir esta infección sino con otra finalidad, pero al hacer el estudio de la citología se acaba observando no solo lo que se pretende con la prueba sino también infección por TV si la hubiera. Esta prueba es considerada poco confiable por su baja sensibilidad y especificidad3.
El cultivo fue considerado “Gold Standard” para el diagnóstico de esta infección antes de que llegaran las TAAN. El cultivo tiene una sensibilidad entre el 44 y 97% y una especificidad del 100% al compararlo con las TAAN. Las técnicas de cultivo son el medio de Diamond modificado (viene en tubos de vidrio) y la prueba InTouch TV. La muestra debe ser inoculada o colocada en el medio de cultivo de inmediato, en menos de 1 hora después de la toma, el cultivo es incubado a 37ºC y se examinan muestras de forma microscópica cada día a lo largo de 5 días hasta observar el protozoo. Hay algunas diferencias entre el medio DIamond modificado y la prueba InTouch TV3.
Las pruebas TAAN han servido como una nueva herramienta para el diagnóstico de las infecciones por TV y se han convertido en las actuales pruebas “Gold Standard”. Estas técnicas incluyen la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), Amplificación mediada por Transcripción (TMA) y otras técnicas caracterizadas por la replicación y amplificación de millones de copias de una secuencia de ADN o ARN específica. TIene mayor sensibilidad que el resto de las pruebas diagnósticas mencionadas, su elevada especificidad parte del hecho de que los primers y las sondas de secuencias son específicos y únicos para el organismo blanco, es decir, las TAAN no detecta otros microorganismos que pueden estar en el tracto genitourinario, sino que solo detecta a la TV, por lo tanto no hay interferencias con los resultados3.
Prevención y tratamiento:
Para prevenir no solo la infección por TV sino otras ITS lo principal es cuidarse durante las relaciones sexuales, ya que es el medio de transmisión principal, para ello es utilizar de forma correcta el preservativo5.
Una vez contraída la infección, habrá que informar a las personas con las que se ha tenido contacto sexual de riesgo para que vean si también pueden tener la infección. Como tratamiento farmacológico se utiliza en general tratamiento antibiótico de metronidazol y tinidazol5,6. La resistencia es poco común con la TV, pero puede darse, en ese caso es acudir al profesional sanitario para que considere que antibiótico es el adecuado5.
Por lo general las mujeres suelen acudir a la consulta médica debido al flujo anómalo y al mal olor. Acaban recibiendo tratamiento local como óvulos o cremas vaginales las cuales pueden contener antibióticos, entre ellos metronidazol5.
CONCLUSIÓN
Las ITS son infecciones que van en aumento y, en muchas ocasiones hay un gran desconocimiento sobre todo lo que estas infecciones provocan y el riesgo elevado de contraerlas si no se toman medidas de prevención. En este caso concreto la infección por tricomoniasis suele ser asintomática, aunque en principio es leve, puede llegar a tener repercusiones graves. De ahí la importancia de conocer y prevenir.
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