Invaginación intestinal

6 abril 2025

 

AUTORES

  1. Judith Ramos Español. Enfermera SALUD, Aragón, España.
  2. Pilar Ramos Español. Enfermera SALUD, Aragón, España.
  3. Traian Pamfilie. Enfermero SALUD, Aragón, España.
  4. Raquel Tormo Bozal. Trabajadora Social SALUD, Aragón, España.
  5. María Lázaro Aspas. Enfermera SALUD, Aragón, España.
  6. Mireia Cabos Martin. Enfermera SALUD, Aragón, España.

 

RESUMEN

La invaginación intestinal es una patología intestinal caracterizada por el desplazamiento de una porción del intestino dentro de una porción adyacente, lo que provoca una obstrucción del tracto intestinal. Esta condición es una emergencia médica que, si no se diagnostica y trata adecuadamente, puede generar complicaciones graves, como necrosis intestinal, perforación, peritonitis y, en última instancia, la muerte. A pesar de su prevalencia relativamente baja, especialmente en adultos, la invaginación es una de las principales causas de obstrucción intestinal en niños menores de dos años.

PALABRAS CLAVE

Problemas intestinales, invaginación, obstrucción intestinal.

ABSTRACT

Intestinal intussusception is an intestinal pathology characterized by the displacement of a portion of the intestine within an adjacent portion, causing obstruction of the intestinal tract. This condition is a medical emergency that, if not properly diagnosed and treated, can lead to serious complications such as intestinal necrosis, perforation, peritonitis, and ultimately death. Despite its relatively low prevalence, especially in adults, intussusception is one of the main causes of intestinal obstruction in children under two years of age.

KEY WORDS

Intestinal problems, intussusception, intestinal obstruction.

INTRODUCCIÓN

La invaginación intestinal es una patología intestinal caracterizada por el desplazamiento de una porción del intestino dentro de una porción adyacente, lo que provoca una obstrucción del tracto intestinal. Esta condición es una emergencia médica que, si no se diagnostica y trata adecuadamente, puede generar complicaciones graves, como necrosis intestinal, perforación, peritonitis y, en última instancia, la muerte. A pesar de su prevalencia relativamente baja, especialmente en adultos, la invaginación es una de las principales causas de obstrucción intestinal en niños menores de dos años.

Epidemiología de la Invaginación Intestinal:

La invaginación intestinal es más frecuente en la infancia temprana, especialmente en niños menores de 2 años, y tiene una incidencia aproximada de 1 a 4 casos por cada 1,000 nacimientos vivos. Aunque la mayoría de los casos ocurren en menores, la invaginación también se puede presentar en adultos, especialmente en personas con trastornos subyacentes como tumores, enfermedades inflamatorias intestinales o adherencias postquirúrgicas.

En cuanto al género, se observa una ligera mayor prevalencia en niños varones que en niñas, con una proporción de 2:1. En adultos, la invaginación intestinal es menos común, pero su aparición está más frecuentemente asociada con condiciones patológicas como tumores, diverticulosis o enfermedad de Crohn.

Fisiopatología de la Invaginación Intestinal:

La invaginación intestinal ocurre cuando una porción del intestino se desliza hacia dentro de una sección adyacente, lo que causa una obstrucción del tracto intestinal. Este proceso de «invaginación» interrumpe el flujo normal de contenido intestinal y disminuye el suministro de sangre a la porción afectada del intestino, lo que puede llevar a la isquemia, necrosis e incluso perforación.

El mecanismo exacto por el cual se produce la invaginación aún no está completamente claro, pero se han identificado varias posibles causas y factores predisponentes. En los niños, la invaginación es a menudo idiopática, aunque se ha relacionado con infecciones virales previas (como el rotavirus), que causan un aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos mesentéricos. Estos ganglios inflamados pueden actuar como un punto de inicio para que una porción del intestino se desplace hacia dentro de otra. En los adultos, la invaginación suele ser secundaria a una masa, como un tumor o adherencias postquirúrgicas, que alteran la normalidad de la anatomía intestinal1.

Causas y Factores de Riesgo:

Las causas de la invaginación intestinal varían según la edad del paciente. En los niños, las causas más comunes son las infecciones virales que inducen la hipertrofia de los ganglios linfáticos mesentéricos. Además, algunas anomalías anatómicas o condiciones como la hipertrofia de tejido linfoide pueden predisponer a la invaginación. En menos del 5% de los casos, existen trastornos genéticos o condiciones como la fibrosis quística que están asociadas con un mayor riesgo de invaginación.

En los adultos, la invaginación es generalmente secundaria a otros trastornos patológicos. Entre estos se incluyen tumores del tracto gastrointestinal, que funcionan como el «punto de inicio» para la invaginación, enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn, diverticulosis, adherencias postquirúrgicas o incluso enfermedades vasculares del intestino. En estos casos, la invaginación no es una condición idiopática, sino un síntoma de otro trastorno subyacente.

Manifestaciones Clínicas:

Los síntomas de la invaginación intestinal son característicos, aunque la presentación puede variar dependiendo de la edad del paciente y la gravedad de la obstrucción. Los síntomas más comunes incluyen:

  1. Dolor abdominal episódico: Los pacientes, especialmente los niños, suelen presentar cólicos intensos y recurrentes en el abdomen, seguidos de períodos de aparente alivio. El dolor se asocia con la obstrucción intestinal, lo que genera distensión y espasmos musculares en el tracto gastrointestinal.
  2. Vómitos: A medida que la obstrucción progresa, los pacientes pueden comenzar a presentar vómitos biliosos, que son típicamente de color verde, lo que indica una obstrucción más proximal en el intestino.
  3. Heces con sangre: En los niños, una característica distintiva de la invaginación es la presencia de heces sanguinolentas, que se asemejan a la «gelatina de grosella». Esto se debe a la isquemia y necrosis de la mucosa intestinal, lo que permite la liberación de sangre en las heces.
  4. Distensión abdominal: A medida que la obstrucción persiste, puede producirse una acumulación de gases y líquidos en el intestino, lo que resulta en distensión abdominal.Abril 2024,
  5. Fiebre: En casos más graves o complicados, como cuando hay perforación intestinal, puede haber fiebre debido a la infección secundaria.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico de invaginación intestinal se basa en una combinación de hallazgos clínicos, pruebas de imagen y en algunos casos, intervenciones terapéuticas. El proceso diagnóstico generalmente comienza con un examen físico detallado que incluye la palpación abdominal para detectar masas, distensión o sensibilidad localizada.

  1. Ecografía abdominal: La ecografía es la prueba de imagen más utilizada en la práctica clínica, especialmente en niños, debido a su alta sensibilidad y especificidad. Se observa la característica imagen de «objetos en anillo» o «sándwich», donde una sección del intestino se invagina dentro de la siguiente.
  2. Radiografía abdominal: Aunque la radiografía no es específica para la invaginación, puede revelar signos de obstrucción intestinal, como niveles hidroaéreos o distensión.
  3. Enema con contraste: El enema con bario es un examen diagnóstico clave que no solo permite la visualización de la invaginación en una radiografía, sino que también puede tener un efecto terapéutico, reduciendo la invaginación y restaurando la anatomía intestinal normal.

 

Tratamiento:

El tratamiento de la invaginación intestinal depende de la rapidez con la que se haga el diagnóstico y la gravedad de la obstrucción. En general, los objetivos del tratamiento son reducir la invaginación, restaurar la función intestinal y prevenir complicaciones como la perforación o la sepsis.

  1. Reducción no quirúrgica: En los niños, el tratamiento inicial suele ser no quirúrgico. Un enema con contraste, ya sea de bario o aire, es la primera opción para reducir la invaginación. Este procedimiento tiene una alta tasa de éxito (alrededor del 75-90% en niños) y puede resolver la obstrucción sin necesidad de cirugía.
  2. Tratamiento quirúrgico: Si la reducción no quirúrgica no tiene éxito, o si se presentan complicaciones como necrosis, perforación o peritonitis, se recurre a la cirugía. Durante el procedimiento quirúrgico, se puede intentar una reducción manual de la invaginación. Si se encuentra tejido necrótico, se puede requerir la resección de la porción afectada del intestino2,3.

 

Pronóstico:

El pronóstico de la invaginación intestinal es generalmente favorable si se diagnostica y trata a tiempo. En niños, el tratamiento no quirúrgico tiene una alta tasa de éxito y la recuperación es completa en la mayoría de los casos. Sin embargo, si la invaginación no se trata adecuadamente, las complicaciones como la perforación intestinal, la sepsis y la necrosis pueden ser fatales.

En adultos, el pronóstico depende de la causa subyacente de la invaginación. Si la invaginación es secundaria a un tumor o una enfermedad inflamatoria intestinal, el pronóstico estará determinado por el tratamiento y control de la afección primaria3.

CONCLUSIÓN

La invaginación intestinal es una patología grave que puede tener consecuencias significativas si no se detecta y trata a tiempo. Aunque más común en niños, también puede presentarse en adultos, especialmente en aquellos con afecciones preexistentes. El diagnóstico precoz, apoyado por herramientas de imagen como la ecografía y el enema con contraste, y el tratamiento adecuado, ya sea conservador o quirúrgico, son fundamentales para mejorar el pronóstico y reducir las complicaciones. La investigación continúa en la fisiopatología y el tratamiento de la invaginación intestinal ayudará a mejorar los enfoques terapéuticos y reducir los riesgos asociados a esta afección.

BIBLIOGRAFÍA

  1. A. Landaluce, B. Estraviz, I. Barredo, S. Sarabia. Invaginación intestinal en el adulto: diagnóstico y actitud. Cirugía Casos Clínicos, 3 (2008), pp. 18-20.
  2. R. Rivera Irigoín, N. Fernández Moreno, R. Funez Liébana, F. Medina Cano, E. Navarro Sanchís, P.P. Moreno Mejía, et al.Invaginación ileoileal e ileocecal por lipomatosis intestinal. Gastroenterol Hepatol, 26 (2003), pp. 482-484.
  3. J.G. Martín, J.L. Aguayo, J. Agullar, J.A. Torralba, R. Liron, J. Miguel, et al. Invaginación intestinal en el adulto. Presentación de siete casos con énfasis en el diagnóstico preoperatorio. Cir Esp, 70 (2001), pp. 93-97.

 

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