Urticaria colinérgica. Aspectos clínicos, diagnósticos y terapéuticos

11 junio 2025

AUTORES

  1. Inés Hernández Armengod. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  2. Laura Aisa Gil. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  3. Ana Calvo García. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  4. Mª del Pilar F. Arco Lázaro. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  5. Lidia Jimeno Herrera. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  6. Marta Marín Lanau. Enfermera. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La urticaria colinérgica es una forma de urticaria inducible que se desencadena por el aumento de la temperatura corporal, ya sea por ejercicio, estrés emocional o exposición al calor. Se manifiesta por pápulas pequeñas, eritematosas y pruriginosas, con distribución generalizada. A pesar de su curso benigno, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. El presente artículo revisa de forma exhaustiva la fisiopatología, las características clínicas, las herramientas diagnósticas y las terapias actuales, incluyendo el uso de antihistamínicos, medidas físicas, y opciones inmunomoduladoras.

PALABRAS CLAVE

Urticaria colinérgica, histamina, sudoración, antihistamínicos, diagnóstico clínico, ejercicio, sistema nervioso autónomo.

ABSTRACT

Cholinergic urticaria is a type of inducible urticaria triggered by an increase in core body temperature due to exercise, emotional stress, or heat exposure. It presents as small, itchy, red papules distributed throughout the body. Although benign, it can significantly impact quality of life. This article provides a comprehensive review of the pathophysiology, clinical features, diagnostic tools, and current treatment strategies, including antihistamines, physical measures, and immunomodulatory options.

KEY WORDS

Cholinergic urticaria, histamine, sweating, antihistamines, clinical diagnosis, exercise, autonomic nervous system.

DESARROLLO DEL TEMA

La urticaria colinérgica es una entidad clínica incluida dentro del grupo de las urticarias inducibles. Representa entre el 5% y el 30% de todas las urticarias físicas, y su prevalencia es mayor en adultos jóvenes, especialmente varones1. La condición se caracteriza por la aparición súbita de lesiones cutáneas urticariformes tras un estímulo térmico endógeno. Aunque no es una enfermedad potencialmente mortal, puede afectar significativamente la calidad de vida debido a la intensidad de los síntomas, la frecuencia de las recurrencias y la interferencia con la actividad física y social1,2.

En las últimas décadas, la investigación sobre esta condición ha revelado nuevos aspectos de su fisiopatología, permitiendo el desarrollo de enfoques terapéuticos más específicos. Este artículo busca ofrecer una visión integral sobre la urticaria colinérgica, desde su base fisiopatológica hasta las opciones terapéuticas más actuales.

Fisiopatología:

La urticaria colinérgica se desencadena por el aumento de la temperatura corporal central, lo que estimula el sistema nervioso simpático y parasimpático, particularmente las fibras colinérgicas postganglionares. La activación de estas fibras provoca la liberación de acetilcolina, la cual induce una respuesta de los mastocitos dérmicos, resultando en la liberación de histamina, triptasa, prostaglandinas y leucotrienos2. Estos mediadores son responsables de la vasodilatación, el aumento de la permeabilidad vascular y el prurito característicos de la enfermedad.

Además de la acetilcolina, se ha propuesto que el sudor juega un papel en la patogénesis de la urticaria colinérgica. Algunos estudios apuntan a una posible hipersensibilidad a componentes del sudor o a una disfunción del sistema ecrino3, lo cual podría explicar por qué los síntomas aparecen de forma tan reproducible tras el ejercicio o el calor.

Manifestaciones clínicas:

Las lesiones cutáneas son típicamente pápulas pequeñas, de 1 a 3 mm, eritematosas, y con distribución simétrica. Su aparición se produce entre 2 y 30 minutos después del estímulo térmico y se acompañan de un prurito intenso. En algunos casos, los pacientes refieren sensación de ardor, disnea leve o cefalea, y de manera muy rara pueden ocurrir síntomas sistémicos como broncoespasmo o síncope4.

Las zonas más comúnmente afectadas incluyen el tronco, el cuello y las extremidades superiores. La duración de los síntomas es variable, generalmente inferior a una hora, aunque puede prolongarse en casos severos5.

Diagnóstico:

El diagnóstico de la urticaria colinérgica es eminentemente clínico y se basa en la anamnesis, en la que se identifica el patrón típico de aparición de lesiones tras el incremento de la temperatura corporal. En situaciones de duda diagnóstica, se pueden emplear pruebas de provocación controladas como:

– Ejercicio en cinta ergométrica: monitorizando la aparición de lesiones1.

– Baño caliente: elevando la temperatura corporal de forma gradual.

– Prueba del sudor inducido por metacolina: aunque más específica, es menos utilizada por su complejidad6.

Es fundamental diferenciar la urticaria colinérgica de otras formas de urticaria física, como la urticaria por calor, por esfuerzo o la anafilaxia inducida por ejercicio. El diagnóstico diferencial también incluye enfermedades dermatológicas como el acné miliar o la dermatitis por contacto4.

Tratamiento:

El tratamiento se orienta hacia la prevención de los desencadenantes y el control farmacológico de los síntomas:

– Antihistamínicos H1 no sedantes: constituyen la primera línea, utilizados de forma continua. Puede ser necesario cuadruplicar la dosis habitual para lograr el control de síntomas5.

– Antihistamínicos H2: útiles como coadyuvantes.

– Antileucotrienos: pueden añadirse en pacientes con respuesta parcial a los antihistamínicos7.

– Omalizumab: anticuerpo monoclonal anti-IgE que ha mostrado eficacia en casos refractarios4.

– Ciclosporina: en formas graves y resistentes, se puede valorar su uso3.

Las medidas no farmacológicas incluyen el acondicionamiento progresivo al ejercicio, el uso de ropa adecuada para evitar el sobrecalentamiento, y el manejo del estrés emocional. La educación del paciente es crucial para mejorar la adherencia y minimizar los factores precipitantes4.

 

DISCUSIÓN

La urticaria colinérgica, aunque benigna en su evolución, plantea desafíos diagnósticos y terapéuticos importantes debido a su impacto funcional y emocional1,4. Si bien el diagnóstico clínico suele ser suficiente, la superposición con otras urticarias físicas puede retrasar su identificación adecuada. La baja prevalencia de la enfermedad y la escasez de estudios controlados limitan la evidencia disponible para establecer guías terapéuticas robustas2.

La respuesta al tratamiento con antihistamínicos es variable y, en algunos pacientes, insuficiente5. Esto ha llevado al uso de alternativas como omalizumab, que ha mostrado eficacia en casos refractarios, aunque su mecanismo de acción específico en este tipo de urticaria no se comprende del todo4,7. La necesidad de estrategias individualizadas y de una mayor comprensión de los mecanismos fisiopatológicos subyacentes sigue siendo una prioridad para mejorar el manejo clínico.

El rol de factores psicológicos como el estrés también merece atención, ya que pueden actuar como desencadenantes o moduladores de la sintomatología. Por ello, un enfoque multidisciplinario que integre la dermatología, la inmunología y el apoyo psicológico podría optimizar el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes4.

 

CONCLUSIONES

La urticaria colinérgica es una patología infradiagnosticada que puede tener una presentación muy característica y autolimitada, pero cuya recurrencia y severidad puede afectar notablemente el bienestar del paciente. El reconocimiento clínico precoz, junto con una estrategia terapéutica adecuada, puede mejorar significativamente la calidad de vida. Nuevas terapias emergentes ofrecen esperanza para pacientes con formas severas o refractarias al tratamiento convencional4,5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Zuberbier T, Aberer W, Asero R, et al. The EAACI/GA²LEN/EDF/WAO guideline for the definition, classification, diagnosis and management of urticaria. Allergy. 2018;73(7):1393–414.
  2. Kaplan AP. Chronic urticaria: pathogenesis and treatment. J Allergy Clin Immunol. 2004;114(3):465–74.
  3. Sánchez-Borges M, Asero R, Ansotegui IJ, et al. Diagnosis and treatment of urticaria and angioedema: a worldwide perspective. World Allergy Organ J. 2012;5(11):125–47.
  4. Maurer M, Abuzakouk M, Bérard F, et al. The burden of chronic spontaneous urticaria is substantial: Real-world evidence from ASSURE-CSU. Allergy. 2017;72(12):2005–16.
  5. Church MK, Maurer M. H1-antihistamines and urticaria: how can we predict the best treatment? Clin Exp Allergy. 2012;42(10):1423–9.
  6. Hide M, Hiragun T. Japanese guidelines for diagnosis and treatment of urticaria in comparison with other countries. Allergol Int. 2012;61(4):517–27.
  7. Kozel MM, Mekkes JR, Bossuyt PM, et al. Natural course of physical and chronic urticaria and angioedema in 220 patients. J Am Acad Dermatol. 2001;45(3):387–91.

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