AUTORES
- Fátima Gonzalo Hernández. Enfermera. Aragón, España.
- Natalia Lázaro Martínez. Enfermera. Aragón, España.
- Sandra Lázaro Martínez. Enfermera. Aragón, España.
- Sara Esteban Muñoz. Enfermera. Aragón, España.
- Mario Rodríguez Vara. Enfermera. Aragón, España.
RESUMEN
El agua cumple una función fundamental en el cuerpo humano, especialmente durante la infancia, etapa en la que el equilibrio de líquidos es más frágil. Este trabajo realiza una revisión sobre la relevancia de una adecuada ingesta de agua en niños, así como las consecuencias que puede acarrear una hidratación insuficiente, entre ellas, la deshidratación y sus repercusiones a nivel renal, cognitivo y general. Se analizaron seis estudios clave que abordan el consumo hídrico en la población pediátrica, las principales causas de pérdida de líquidos —como la diarrea— y los métodos más eficaces para recuperar el equilibrio hídrico, destacando la rehidratación oral como el tratamiento de elección. Los resultados reflejan que una hidratación correcta es esencial para el crecimiento y el desarrollo mental, y subrayan la necesidad de fomentar la educación sanitaria en la infancia para prevenir complicaciones derivadas de la deshidratación.
PALABRAS CLAVE
Deshidratación, hidratación, diarrea, hidratación oral, cognición.
ABSTRACT
Water plays a vital role in the human body, particularly during the childhood stage marked by increased vulnerability to imbalances in fluid levels. This review explores the significance of ensuring sufficient water intake among children and examines the potential health risks linked to inadequate hydration, including dehydration and its impact on kidney function, cognitive performance, and overall health. A total of six key studies were analyzed, focusing on pediatric hydration habits, the most common causes of dehydration—such as acute diarrhea—and the most effective approaches to rehydration. Among these, oral rehydration therapy emerged as the preferred method. The findings underscore the importance of maintaining proper hydration in early life and advocate for greater health education efforts aimed at preventing dehydration in pediatric populations.
PALABRAS CLAVE
Dehydration, hydration, diarrhea, oral hydration, cognition.
INTRODUCCIÓN
El agua es una de las sustancias más importantes para el organismo, siendo el componente mayoritario del cuerpo humano. A pesar de ello, el organismo es incapaz de producir las cantidades necesarias para satisfacer las necesidades, es por esto, que se debe consumir en dosis adecuadas para mantener la homeostasis1.
Las necesidades de ingesta de agua vienen determinadas por factores como la edad, el sexo y el peso corporal. Además, se debe aumentar el consumo de agua en determinadas situaciones, como son: la práctica de actividad física, los climas cálidos y las alteraciones relacionadas con la salud (fiebre, vómitos y diarrea)2.
Las recomendaciones de ingesta de agua que se toman como referencia, son las del Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM) y las de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), presentadas en la Tabla 12.
Según la OMS, durante los primeros 6 meses de vida, el agua no es necesaria para los bebés que están siendo exclusivamente amamantados, ya que la leche materna proporciona la cantidad adecuada de líquidos y nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo saludable del bebé. La leche tiene un elevado contenido de agua (87%) en su composición y, habitualmente, no se necesitan suplementos de agua salvo en situaciones puntuales de calor excesivo o enfermedad febril3,4.
Para los recién nacidos que no están siendo amamantados, y únicamente consumen leche de fórmula, se recomienda que estas se reconstruyan utilizando agua hervida o agua mineral. El agua no debe aportar una cantidad alta de minerales, debido a que la fórmula infantil contiene todos los nutrientes que el bebé debe ingerir para su desarrollo. Las únicas aguas que se aconseja utilizar para la preparación de alimentos infantiles son las aguas de mineralización muy débil y débil5.
Es importante que nos adecuemos a los requerimientos hídricos en las diferentes etapas de la infancia y las cumplamos de la forma correcta. Una excesiva pérdida de agua y electrolitos puede llevarnos a un cuadro clínico que denominamos como deshidratación. Puede suponer un compromiso a diferentes niveles; puede llegar a afectar a otros órganos y sistemas6.
La deshidratación se origina por disminución de la ingesta de agua, aumento de las pérdidas o ambas. La etiología es variada, siendo la más frecuente en edades infantiles, las pérdidas gastrointestinales por procesos infecciosos. Los patógenos más comunes que pueden pueden producir una deshidratación en el paciente infantil son los virus (47% rotavirus, 29% norovirus y 14% adenovirus) causando altas tasas de hospitalizaciones en niños de 1 a 5 años. La pérdida de líquidos debido a la diarrea puede provocar la pérdida de tres veces el volumen de sangre circulante, lo que conduce de manera brusca a la deshidratación, con alteraciones de la homeostasis electrolítica6.
Las etiologías más comunes aparecen resumidas en el ANEXO 28.
Los efectos adversos que se han evidenciado relacionados con la deshidratación han sido los siguientes: mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, principalmente, de vías urinarias o colon y mama e inducción de prolapso valvular mitral además de disfunción salival, lo que conduce a mala higiene bucal, constipación crónica y obesidad. Además, de tener un impacto negativo sobre la cognición y el desempeño escolar7.
Por otro lado, se ha constatado que un cambio de hábito hacia el incremento de la ingesta de agua tiene beneficios relacionados con el humor, el sueño y un mejor desempeño mental7.
El tratamiento para revertir esta situación de deshidratación por pérdidas gastrointestinales por procesos infecciosos, es la rehidratación, siendo de elección la vía oral. Lo haremos a partir de lo denominado Solución de Rehidratación Oral (SRO), que será complementado con una alimentación normal para la edad del niño sin dietas restrictivas. El paciente podrá tomar la solución que crea suficiente (técnica ad libitum) para satisfacer sus necesidades. En el caso de los lactantes, la lactancia no debe interrumpirse8.
El fracaso de la rehidratación oral por una intolerancia alimentaria total es una indicación de hospitalización obligatoria. En este caso, la rehidratación se llevará a cabo o bien por vía intravenosa o mediante una sonda nasogástrica. Se deberá tener en cuenta las necesidades básicas de cada niño según las recomendaciones propias9.
Por todo esto, la educación nutricional aporta la comprensión y práctica de conductas de estilos de vida saludables. Tener un buen estado de hidratación es fundamental para el correcto desarrollo infantil tanto a nivel físico como para el adecuado desarrollo mental. Los niños se consideran un grupo de población vulnerable mucho más propenso a la deshidratación que los adultos, es por eso que un conocimiento adecuado acerca del tema evitará los efectos negativos de la deshidratación10.
METODOLOGÍA
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de estudios y artículos acerca de la introducción de agua en la nutrición infantil y las consecuencias de su déficit. Todos estos artículos han sido publicados en diferentes bases de datos electrónicas con información científica nacional e internacional como son Pubmed, Scielo y Science Direct. Además, hemos completado nuestra revisión en páginas web oficiales como AEPED (Asociación Española de Pediatría), ya que nuestra población acotada ha sido la edad infantil.
Para la metodología de búsqueda se han utilizado palabras claves como deshidratación (dehydration); agua (water); consumo de agua (water intake); hidratación (hydration); diarrea (diarrhea); niños (children); nutrición infantil (child nutrition), hidratación oral (oral hydration); cognición (cognition).
Para la combinación de estos se han utilizado diferentes operadores booleanos “AND”, “Y”, “OR” (“child nutrition” AND “dehydration”), (“water intake” AND “ child ), (“deshidratación” Y “diarrea”), (“dehydration” AND “children”), (“water consumption” AND “children”).
La selección de los distintos artículos se ha llevado a cabo a través de los siguientes criterios de inclusión como; artículos con acceso al texto completo, artículos en inglés o en español y artículos publicados en bases científicas con autoría definida.
Por contra, los criterios de exclusión establecidos son: Artículos cuyo tema difiere de nuestro objetivo de estudio y artículos cuya población diana no sea la infantil.
RESULTADOS
Tras la búsqueda bibliográfica en bases de datos, el número total de artículos obtenidos para nuestra revisión es de 14.477. De los cuales hemos excluido 14.457artículos, por cumplir los criterios de exclusión ya nombrados en la metodología. Finalmente hemos leído y revisado por completo un total de 20 artículos, de los cuales hemos seleccionado como base de nuestra revisión bibliográfica 6 artículos.
En el ANEXO 3 encontraremos detalladamente el diagrama de flujo con los criterios de búsqueda llevados a cabo. Además, a partir de la tabla del ANEXO 4 podremos analizar y ver resumidamente los principales hallazgos de las referencias analizadas.
DISCUSIÓN
El artículo de “Ingesta de líquidos a partir de bebidas en niños y adolescentes españoles’’ evalúa la ingesta total de líquidos en edades escolares en España, y determina que más del 80% de los niños no ingerían lo suficiente, basándose en las necesidades adecuadas marcadas por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Por otro lado, nuestro segundo artículo seleccionado, “El estado de deshidratación agrava la insuficiencia renal temprana en niños”, también demostró que el consumo de líquidos fue escaso, con una elevada prevalencia de deshidratación. Siendo mayor en los varones, a diferencia del estudio anterior, que no había apenas variabilidad por sexo11,12.
Ambas investigaciones buscaban y lograron afirmar que las causas de la deshidratación son comportamentales y fisiológicas, un claro ejemplo fueron las elevadas presiones académicas a las que se ven sometidos los escolares. Coinciden que en estas edades es crucial el desarrollo nutricional, para el crecimiento y para el rendimiento mental y físico11,12.
Un dato claro sobre el segundo artículo es que los niños con deshidratación tenían un mayor riesgo de insuficiencia renal temprana, especialmente en estrés/daño tubular. Por ello, es fundamental prestar atención al estado de hidratación y la ingesta de agua para la salud infantil12.
Estos resultados demuestran la necesidad de abordar y llevar a cabo una educación y prevención primaria para incrementar la ingesta en un futuro. Beber una cantidad inadecuada de líquidos puede dejar al cuerpo en un estado de deshidratación, especialmente en los niños. Ésta puede generar un impacto en la actividad física, en la salud cardiovascular, el rendimiento cognitivo y la función renal12.
Como conclusiones de ambas investigaciones cabe destacar la importancia del aumento del consumo de agua corriente en estas poblaciones, ya que beber agua puede mejorar las funciones cognitivas y prevenir la aparición de enfermedades renales tempranas. Además, se debe determinar si la contribución a largo plazo de una correcta hidratación y el tiempo de consumo podría impactar en la salud desde las primeras etapas de la vida11,12.
En el estudio “Ingesta de líquidos a partir de bebidas en niños y adolescentes españoles’’, no se consiguió un consumo adecuado de agua por parte de los pacientes que participaron en el estudio, no se superarban los valores recomendados (1700ml), sin embargo, “Water Consumption during a School Day and Children’s Short-Term Cognitive”, determinó que donde el suministro de agua es de acceso fácil y rápido, se obtuvo un consumo elevado por encima de los valores recomendados11,13.
Asimismo, coincidiendo con los artículos “Ingesta de líquidos a partir de bebidas en niños y adolescentes españoles” y “El estado de deshidratación agrava la insuficiencia renal temprana en niños”, en el artículo “Water Consumption during a School Day and Children’s Short-Term Cognitive Performance” se observa que la ingesta hídrica correcta produce una mejora en la capacidad cognitiva del niño. En concreto, en ésta última investigación nombrada, define que a partir de un consumo de 0.5L de agua ya se notaría mejoría, igualmente afectaría positivamente a la memoria a corto plazo11,12,13.
Además de la deshidratación por consumo inadecuado de agua, otra de las principales causas ya mencionadas es la gastroenteritis o diarrea. Los estudios ‘’Hidratación oral continuada o dosis fraccionadas tratamiento’’ y ‘’Ensayo controlado aleatorio que compara la terapia de rehidratación oral e intravenosa en niños con diarrea’’ coinciden y afirman que la mejor vía de administración para para la rehidratación es la vía oral, siendo aplicable y exitosa en un alto porcentaje de niños con deshidratación leve o moderada. En aquellos niños que la terapia vía oral ha fracasado estará indicada la vía intravenosa. Por el contrario, encontramos diferencias en ambos estudios en el método en el que se va a llevar a cabo la rehidratación oral, difiriendo entre ad libitum y dosis fraccionadas14,15.
En el estudio “Hidratación oral continua o a dosis fraccionadas en niños deshidratados por diarrea aguda” muestran evidencia de que la técnica Ad libitum ofrece más ventajas, como poder llevar a cabo la terapia en lugares donde no se disponga de básculas para medir las cantidades exactas, o que el niño puede elegir la cantidad suficiente para saciarse y cumplir los requerimientos. Además, a los padres y madres les da mayor seguridad y confianza a la hora de tratar la deshidratación del hijo14.
En contra, el estudio “Randomised controlled trial comparing oral and intravenous rehydration therapy in children with diarrhoea” los niños deben recibir su pérdida de líquido calculada en forma de SRO en dosis fraccionadas durante 3 o 4h, siendo la cantidad adecuada de 30 a 50 ml por kg de peso corporal en deshidratación leve, y 60 a 80 ml por kg en deshidratación moderada15.
LIMITACIONES
A la hora de llevar a cabo nuestra búsqueda no hemos encontrado prácticamente limitaciones. El consumo de agua en los niños y una toma inadecuada de la misma es un problema de salud presente en la actualidad. En los estudios seleccionados no había controversia entre los efectos que supone un déficit en el consumo del agua en los niños. Además, queda bien definido cuales son las consecuencias más directas. En cuanto al tratamiento tampoco ha habido estudios que se contradijeran en la vía de administración para revertir la situación.
CONCLUSIÓN
Conseguir un consumo adecuado de agua en los niños es una tarea difícil, pero estar hidratado es esencial para su salud. Suministrarles agua de manera rápida y sencilla podría incrementar el porcentaje de niños correctamente hidratados.
Además, este correcto aporte hídrico va a mejorar las capacidades cognitivas del niño, y a su vez la memoria. Por el contrario, una deshidratación infantil por un consumo inadecuado puede provocar enfermedades renales, como insuficiencia renal.
Una de las principales causas de la deshidratación son las pérdidas gastrointestinales. Para poder revertirla varios estudios han demostrado que la vía de elección para rehidratar con SRO es la vía oral siguiendo la técnica ad libitum. Si esta vía fracasa podremos administrarlo por vía intravenosa.
Para poder abordar todo ello, es necesario una prevención primaria que englobe una buena educación para la salud acerca de los niveles hídricos necesarios en pediatría, con el objetivo de evitar consecuencias a largo plazo.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXO 1- Recomendaciones de ingesta de agua IOM y EFSA:
|
Edad y sexo |
Ingesta adecuada de agua total (L/días) | ||
| IOM | EFSA | ||
| 0-6 meses | 0,7 | 0,10-0,19 L/kg | |
| 7-12 mese | 0,8 | 0,8-1 | |
| 1-3 años | 1,3 | – | |
| 1-2 años | – | 1,1-1,2 | |
| 2-3 años | – | 1,3 | |
| 4-8 años | 1,7 | 1,6 | |
| 9-13 años | Varones | 2,4 | 2,1 |
| Mujeres | 2,1 | 1,9 | |
| 14-18 años | Varones | 3,3 | 2,5 |
| Mujeres | 2,3 | 2,0 | |
Fuente: Adaptado de Organización Mundial de la Salud. Patrones de crecimiento infantil de la OMS [Internet]. 2008 [citado 2025 abr 21]. (3).
ANEXO 2. Etiología más frecuente de la deshidratación.
|
Escasos aportes |
Ayuno prolongado
Disminución de la ingesta de agua Lactancia materna no bien establecida |
|
|
Excesivas pérdidas |
Gastrointestinal | Diarrea
Vómitos Ingesta de laxantes Síndromes mal absorbidos |
| Renal | Poliuria
Diuréticos Nefropatía |
|
| Cutáneo | Quemaduras
Fiebre Ejercicios físicos Calor intenso Fototerapia |
|
| Endocrinológico | Diabetes Mellitus
Diabetes insípida Síndrome pierde sal Síndrome adrenogenital |
|
Fuente: Adaptado de García Herrero MA, Olivas López de Soria C, López Lois MG. Deshidratación aguda. Protoc Diagn Ter Pediatr [Internet]. 2020 [citado 2025 abr 21];1:215–31. (8).
ANEXO 3- Diagrama de flujo de la selección de referencias:
Fuente: elaboración propia.
ANEXO 4: Tabla-resumen de los principales hallazgos de las referencias analizadas:
Fuente: elaboración propia.
