AUTORES
- Ana Badules Sánchez. Fisioterapeuta Clínica V. Abenia Zaragoza. España.
- David Rillo Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Marta Fustero Albero. Fisioterapeuta Fadema Zaragoza. España.
- Javier Planas Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Inés Ariza Lafaja. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Raquel Burillo Nebra. Fisioterapeuta Clínica E. Sierra Zaragoza. España.
RESUMEN
El prolapso de vejiga o también llamado cistocele es una afección que ocurre por el debilitamiento de las estructuras que sostienen la vejiga. Este proceso se debe a diferentes factores como cambios degenerativos en el tejido conectivo y la pérdida de masa muscular, todo esto exacerbado por la menopausia, el envejecimiento, traumas obstétricos y el aumento de la presión intraabdominal de manera sostenida.
Se manifiesta con síntomas como sensación de pesadez en la pelvis, incontinencia urinaria y dificultades para la micción, lo que afecta negativamente a su calidad de vida. Se diagnostica mediante la exploración física y una evaluación estandarizada. El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico en casos avanzados. Se recomienda un enfoque multidisciplinar que considere tanto la corrección anatómica, la mejora de síntomas y el bienestar emocional de la paciente.
PALABRAS CLAVE
Cistocele, prolapso de órgano pélvicos, suelo pélvico, tratamiento primario, cirugía general.
ABSTRACT
Bladders prolapse, also known as cystocele, is a condition that occurs due to the weakening of the structures that support the bladder. This process is caused by several factors such as degenerative changes in connective tissue and loss of muscle mass, all exacerbated by menopause, aging, obstetric trauma, and sustained increases in intra-abdominal pressure.
It manifests symptoms such as a feeling of heaviness in the pelvis, urinary incontinence, and difficulty urinating, which have a negative impact on patient’s quality of life. It is diagnosed through a physical examination and a standardized evaluation. Treatment can be conservative or surgical in advanced cases. A multidisciplinary approach is recommended, considering anatomical correction, symptom improvement, and the patient’s emotional well-being.
KEY WORDS
Cystocele, pelvic organ prolapse, pelvic floor, primary treatment, general surgery.
DESARROLLO DEL TEMA
El prolapso de vejiga ocurre cuando desciende la pared anterior de la vagina asociado a la caída de la vejiga provocado por un debilitamiento del tejido de sostén. Este sistema de soporte compuesto por fascia, ligamentos y musculatura se encarga de mantener la posición anatómica de los órganos pélvicos. La lesión o debilidad de estos tejidos provoca un desplazamiento de la vejiga hacia la vagina provocando diferente sintomatología. Sus síntomas pueden incluir sensación de pesadez, especialmente a final del día, incontinencia urinaria y dificultad para el vaciamiento vesical. Todos estos síntomas provocan un impacto psicológico y social que afecta a la calidad de vida de la paciente, por eso es importante que el tratamiento se considere de manera multidisciplinar1,2,3 .
FISIOPATOLOGÍA:
La fisiopatología del cistocele se debe a la degeneración del tejido conectivo y la atrofia muscular. Estos procesos pueden agravarse con diversos factores como son la menopausia, los traumas obstétricos, el envejecimiento y aumento crónico de la presión intraabdominal1.
El prolapso afecta hasta el 50% de las mujeres posmenopáusicas, aunque no en todos casos es sintomático3. No obstante, cuando el cistocele provoca síntomas significativos puede alterar notablemente la calidad de vida de las mujeres, generando incomodidad física, limitaciones en sus actividades de la vida diaria e impacto en la función sexual4.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico preciso es muy importante para poder determinar el grado de prolapso y planificar el tratamiento adecuado. La valoración incluye la exploración física y la cuantificación del grado del prolapso mediante el sistema POP-Q (Pelvic Organ Prolapse Quantification) permite una clasificación estandarizada y reproducible5 7. Además, para un abordaje integral hay que tener en cuenta los factores simultáneos como la disfunción urinaria o defecatoria1. En casos complejos o previos a una cirugía, será necesario también realizar la urodinamia5.
EPIDEMIOLOGÍA:
En mujeres mayores de 50 años el prolapso de órganos pélvicos (POP) afecta con una prevalencia de entre el 40 y el 50%. No obstante, la incidencia de síntomas clínicos relacionados es inferior al 10%, dado que numerosas mujeres presentan grados leves y asintomáticos1.
FACTORES DE RIESGO:
Dentro de los factores de riesgo de mayor relevancia se incluyen1:
- Edad avanzada: asociada a la falta de estrógenos que provoca debilidad tisular y pérdida de soporte pélvico.
- Multiparidad y partos vaginales: especialmente los partos con instrumentación o neonatos macrosómicos.
- Obesidad: debido al aumento crónico de la presión intraabdominal3.
- Tabaquismo crónico: provocado por el efecto de la tos y la degradación del colágeno3.
- Factores genéticos y disfunción del tejido conectivo.
- Menopausia e hipoestrogenismo: que afectan negativamente el soporte vaginal.
- Cirugías ginecológicas previas: como la histerectomía.
TRATAMIENTO:
Últimamente, se han creado diversos tratamientos conservadores con el objetivo de proporcionar a las pacientes opciones efectivas y menos invasivas que la cirugía. A pesar del desarrollo de nuevas técnicas conservadoras, la cirugía sigue siendo el tratamiento elegido en los casos más graves1.
Tratamiento conservador
En presencia de un prolapso de grado leve o moderado, el abordaje terapéutico inicial suele ser de tipo conservador. Entre las técnicas utilizadas se encuentran:
- Ejercicios de suelo pélvico:
Los ejercicios de Kegel supervisados mejoran la fuerza muscular y pueden retrasar la progresión del prolapso1,6,8. - Modificaciones del estilo de vida:
La implementación de cambios en el estilo de vida de la paciente es importante para prevenir la agravación del prolapso. Por un lado, se enseña a la paciente a reducir los esfuerzos en apnea para evitar un incremento de la presión intraabdominal. Por otro lado, también es importante el control del peso corporal, ya que la obesidad parece agravar el grado del prolapso y la pérdida de peso produce una mejora sintomática1,8. - Pesarios vaginales:
Son ortesis que ofrecen soporte mecánico eficaz, especialmente en mujeres con contraindicación quirúrgica o que prefieren tratamiento no invasivo1,7.
Tratamiento quirúrgico:
Indicada en los casos más severos, grados 3 y 4 o con síntomas refractarios. La operación tiene como objetivo restaurar la anatomía y función del suelo pélvico de forma durable1.
Entre los tratamientos quirúrgicos se encuentran: Por una parte, la colposacropexia que implica la restauración del sistema de soporte anatómico, a través de una malla sintética, generalmente es el método de preferencia por su elevada efectividad y baja morbilidad1.
Otro tratamiento es la colporrafia anterior, que consiste en un procedimiento tradicional sin malla. Tiene mayor riesgo de recurrencia, pero menos complicaciones1.
Por último, el uso de mallas sintéticas que mejoran la durabilidad, aunque requieren valoración cuidadosa por posibles complicaciones9.
Es importante tener en cuenta, que tras la cirugía será necesario un tratamiento de rehabilitación postoperatoria, en este caso el tratamiento de elección será la fisioterapia de suelo pélvico para mejorar la función y reducir las recidivas8.
CONCLUSIONES
El cistocele es común entre las mujeres adultas y afecta a su calidad de vida. El tratamiento debe ser individualizado, comenzando por opciones conservadoras y cirugía cuando sea necesario. Las técnicas mínimamente invasivas y la rehabilitación postquirúrgica son fundamentales para el éxito. Debido al impacto psicológico y social, es importante también considerar que el tratamiento debe orientarse no solo a la reparación anatómica sino también a la mejora funcional y calidad de vida global.
BIBLIOGRAFÍA
- Kraszkiewicz A, Kamińska MA, Do MK, Paduszyńska N, Zaliwska D, Czach M, et al. Pelvic Organ Prolapse – General Overview and Latest Therapy Possibilities. Qual Sport. 2024;16:56803.
- Nygaard I, Barber MD, Burgio KL, Kenton K, Meikle S, Schaffer J, et al. Prevalence of symptomatic pelvic floor disorders in US women. JAMA. 2008;300(11):1311–6. Doi: 10.1001/jama.300.11.1311
- Jeppson PC, Balgobin S, Wheeler T, Forner L, Caagbay D, Thompson J, et al. Impact of lifestyle modifications on the prevention and treatment of pelvic organ prolapse. Int Urogynecol J. 2024; Available from: https://doi.org/10.1007/s00192-024-05992-0
- Doumouchtsis SK, de Tayrac R, Lee J, Daly O, Melendez-Munoz J, Lindo FM, et al. An International Continence Society (ICS)/ International Urogynecological Association (IUGA) joint report on the terminology for the assessment and management of obstetric pelvic floor disorders. Int Urogynecol J. 2023;34(1):1–42. Doi: 10.1007/s00192-022-05397-x
- Cocci A, Cimino S, Russo GI, Cito G, Di Mauro M, Falcone M, et al. Is There a Role for Urodynamic Investigation in the Management of Pelvic Organ Prolapse? J Clin Med. 2025;14(4):1163. doi:10.3390/jcm14041163.
- Dumoulin C, Cacciari LP, Hay-Smith EJC. Pelvic floor muscle training versus no treatment, or inactive control treatments, for urinary incontinence in women. Cochrane Database Syst Rev. 2018;10:CD005654. Doi: 10.1002/14651858.CD005654.pub4
- Franks Z, G Krause H. Pessary management for pelvic organ prolapse: a review of clinical practice and Australian medical device regulations. Aust N Z Cont J [Internet]. 2025;29(3):67–73.doi:10.33235/anzcj.29.3.67-73
- McClurg D, Hilton P, Dolan L, Monga A, Hagen S, Frawley H, et al. Pelvic floor muscle training as an adjunct to prolapse surgery: a randomised feasibility study. Int Urogynecol J. 2014;25(7):883–91. Doi:10.1007/s00192-013-2301-x
- Balzarro M, Rubilotta E, Antonelli A. Cystocele repair by a modified surgical technique of bilateral pubococcygeus plication: long-term surgical and functional results. J Clin Med. 2020;9(10):3318. doi:10.3390/jcm9103318