Sesgos cognitivos en la práctica clínica

7 julio 2025

AUTORES

  1. David Rillo Gil. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
  2. Marta Fustero Albero. Fisioterapeuta. FADEMA, Zaragoza. España.
  3. Javier Planas Gil. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
  4. Inés Ariza Lafaja. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
  5. Raquel Burillo Nebra. Fisioterapeuta. E. SIERRA, Zaragoza. España.
  6. Ana Badules Sánchez. Fisioterapeuta. V. Abenia, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La toma de decisiones clínica se ve condicionada por numerosos factores, entre ellos los sesgos cognitivos. Estos atajos mentales, aunque útiles en situaciones de urgencia, pueden comprometer el juicio clínico y conducir a errores diagnósticos o terapéuticos. Este artículo revisa los hallazgos más relevantes sobre los sesgos cognitivos en medicina y ciencias de la salud, destacando su presencia incluso entre médicos experimentados y su impacto en entornos como la medicina intensiva. Se analizan los mecanismos que los generan, como la teoría del pensamiento dual, y se describen los principales tipos de sesgos, con ejemplos empíricos. Asimismo, se exponen estrategias educativas y organizativas que buscan mitigar su efecto y favorecer un razonamiento clínico más crítico y reflexivo.

PALABRAS CLAVE

Sesgos, heurística, razonamiento clínico, medicina basada en la evidencia.

ABSTRACT

Clinical decision-making is influenced by numerous factors, including cognitive biases. These mental shortcuts, although useful in urgent contexts, can compromise clinical reasoning and lead to diagnostic or therapeutic errors. This article reviews key findings on cognitive biases in medicine and health sciences, highlighting their presence even among experienced physicians and their impact in critical care settings. It analyses the mechanisms behind them, such as dual process theory, and describes major types of biases with empirical examples. Likewise, educational and organizational strategies to mitigate their influence and foster more critical and reflective clinical reasoning are also discussed.

KEY WORDS

Bias, heuristics, clinical reasoning, evidence-based medicine.

DESARROLLO DEL TEMA

Los sesgos cognitivos son desviaciones sistemáticas del pensamiento racional que influyen en la interpretación de la información y en la toma de decisiones clínicas. Pese a la formación basada en la evidencia, los profesionales de la salud, tanto noveles como experimentados, están expuestos a estos sesgos1. En especial, en contextos de alta incertidumbre como la medicina intensiva, las decisiones deben tomarse rápidamente, lo que favorece la dependencia de heurísticas que pueden generar errores2.

FUNDAMENTOS TEÓRICOS: PENSAMIENTO DUAL Y SESGOS:

La teoría del pensamiento dual, ampliamente utilizada para explicar la toma de decisiones médica, distingue entre el sistema 1 (rápido, intuitivo, automático) y el sistema 2 (lento, analítico y deliberado). La mayor parte de las decisiones clínicas se toman mediante el sistema 1, lo cual favorece la aparición de sesgos. Si bien este sistema es eficiente en situaciones rutinarias, ante casos complejos su fiabilidad disminuye. En cambio, activar el sistema 2 permite una evaluación más crítica, aunque requiere más esfuerzo cognitivo y tiempo. El sistema 1 tiende a operar en piloto automático y es propenso a errores sistemáticos, mientras que el sistema 2 requiere activación deliberada para supervisar y corregir estas desviaciones3,4.

PRINCIPALES SESGOS COGNITIVOS EN LA PRÁCTICA CLÍNICA:

  1. Sesgo de confirmación. Es la tendencia a buscar o interpretar la información de manera que confirme nuestras creencias iniciales. Ocurre cuando, una vez planteado un diagnóstico, se seleccionan datos que lo sostienen e ignoran los que lo contradicen3. Por ejemplo, si un paciente con dolor torácico es inicialmente clasificado como un caso de ansiedad, el clínico podría pasar por alto signos sutiles de isquemia miocárdica. Este sesgo está particularmente presente en situaciones de carga cognitiva elevada o bajo tiempo disponible.
  2. Sesgo de disponibilidad. Se produce cuando la probabilidad de un diagnóstico se estima según la facilidad con la que se recuerda un caso similar reciente. En práctica, esto puede conducir a sobrevalorar patologías recientemente vistas en consulta, incluso si estadísticamente son poco frecuentes3,5. Un ejemplo clásico es el aumento en el diagnóstico de meningitis después de haber de ver un caso reciente, a pesar de que la mayoría de los pacientes con cefalea tienen causas benignas.
  3. Sesgo de exceso de confianza. Implica una sobreestimación de las propias habilidades, juicio o talento. En el entorno clínico, un ejemplo sería considerar que la capacidad de valoración o exploración de uno mismo es mejor que la del resto de profesionales6.
  4. Efecto de Dunning-Kruger. Es un tipo de sesgo de exceso de confianza, donde una persona no cualificada en un campo sobreestima su competencia. Por ejemplo, un tenista de élite que está convencido de que su dieta libre de gluten ayuda a la curación de su dolor crónico de tendón6
  5. Sesgo de acción o comisión. Predilección por actuar, incluso cuando no está claro que intervenir sea mejor que observar. Este sesgo suele estar motivado por el temor al remordimiento o a la percepción de inactividad por parte de colegas o familiares. Iniciar antibióticos innecesarios en una fiebre de origen no infeccioso, sobretratamiento del dolor lumbar crónico o cribado excesivo de ciertas patologías son algunos ejemplos5.
  6. Sesgo de omisión. Tendencia a no actuar o mantener tratamientos existentes, incluso si hay opciones superiores disponibles2.
  7. Sesgo de resultado. Evaluar la calidad de una decisión según el desenlace en lugar del proceso que la justificó. Un procedimiento mal indicado puede ser considerado correcto si el paciente mejora por otros motivos, reforzando así una práctica no basada en evidencia6.
  8. Sesgo de anclaje. Consiste en dar peso proporcionado a la primera información recibida, como puede ser un diagnóstico previo en la historia clínica. El profesional puede fijarse en esa hipótesis y no modificarla, aunque la evidencia posterior la contradiga6.
  9. Negligencia de la tasa base. Este sesgo ocurre cuando se ignoran los datos epidemiológicos de enfermedades o patologías en la población. Por ejemplo, sospechar patologías raras sin considerar antes las más comunes puede llevar a pruebas innecesarias, ansiedad y errores diagnósticos3,4.
  10. Sesgo de autoridad. Aceptar sin cuestionar o sobrevalorar la opinión de una figura jerárquica, como un especialista o supervisor. Esto puede obstaculizar la actualización de prácticas o la aplicación de evidencia reciente6.

 

Impacto de los sesgos en el razonamiento clínico:

Los sesgos cognitivos no solo afectan la precisión diagnóstica, sino también la calidad de las decisiones terapéuticas, el uso de recursos y la comunicación con el paciente. En situaciones de sobrecarga asistencial, como guardias médicas o emergencias, el predominio del pensamiento tipo 1 es mayor, favoreciendo atajos mentales. Además, factores como el cansancio, la presión del tiempo y el entorno físico influyen en la probabilidad de error2.

ESTRATEGIAS PARA MITIGAR LOS SESGOS:

  1. Educación y formación específica. La inclusión de contenidos sobre sesgos en los planes formativos puede aumentar la conciencia sobre su existencia. Aunque el efecto en la práctica real puede ser limitado, se considera un primer paso esencial3,5.
  2. Metacognición y consideración de alternativas. La metacognición es la conciencia y la comprensión de los propios procesos de pensamiento. Promover una actitud crítica de los clínicos a través de preguntas del tipo: «¿Qué otra cosa podría ser?», «¿Estoy pasando por alto alguna información?» ayuda a activar el sistema 2 y reducir errores diagnósticos3.
  3. Uso de listas de verificación (checklists). Estas herramientas, útiles en entornos controlados con pacientes y procedimientos predecibles, pueden ser adaptadas a la valoración diagnóstica, obligando al clínico a revisar sistemáticamente los datos antes de tomar decisiones3.
  4. Estrategias organizacionales. Fomentar culturas institucionales donde se favorezca la revisión entre pares, la toma de decisiones compartida y el uso de protocolos puede disminuir la influencia de los sesgos5.

 

CONCLUSIÓN

Los sesgos cognitivos son inherentes al pensamiento humano y, por tanto, también a la práctica clínica. Su identificación y comprensión permiten mejorar la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Aunque no pueden eliminarse por completo, su impacto puede reducirse mediante intervenciones educativas, estructurales y organizacionales que promuevan un pensamiento más reflexivo, crítico y centrado en el paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Hershberger PJ, Markert RJ, Part HM, Cohen SM, Finger WW. Understanding and addressing cognitive bias in medical education. Adv Health Sci Educ Theory Pract. 1996;1(3):221-6.
  2. Beldhuis IE, Marapin RS, Jiang YY, Simões de Souza NF, Georgiou A, Kaufmann T, Castela Forte J, van der Horst ICC. Cognitive biases, environmental, patient and personal factors associated with critical care decision making: A scoping review. J Crit Care. 2021;64:144-153.
  3. O’Sullivan ED, Schofield SJ. Cognitive bias in clinical medicine. J R Coll Physicians Edinb. 2018;48(3):225-232.
  4. Kahneman D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Penguin Random House.
  5. Dobler CC, Morrow AS, Kamath CC. Clinicians’ cognitive biases: a potential barrier to implementation of evidence-based clinical practice. BMJ Evid Based Med. 2019;24(4):137-140.
  6. Gojanovic B, Fourchet F, Gremeaux V. Cognitive biases cloud our clinical decisions and patient expectations: A narrative review to help bridge the gap between evidence-based and personalized medicine. Ann Phys Rehabil Med. 2022;65(4):101551.

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