Uso de suplementos de hierro frente a alimentación rica en hierro en la prevención de anemia durante el embarazo

6 agosto 2025

 

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2025.63.46.002

 

 

 

AUTOR

  1. Lucía González Santos. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La anemia ferropénica es una complicación frecuente durante el embarazo, con una prevalencia que puede alcanzar el 40% en países desarrollados y superar el 50% en países en vías de desarrollo. Actualmente, la evidencia científica respalda el uso de suplementos de hierro para prevenir la anemia gestacional, especialmente en mujeres con mayor riesgo de presentar deficiencia. Una dieta por sí misma resulta ser menos eficaz que si además la combinamos con hierro oral en estas pacientes. Así, se ha visto disminuida en estos casos la tasa de anemias en mujeres embarazadas.

PALABRAS CLAVE

Suplementos de hierro, alimentación, hierro, prevención, anemia, embarazo.

ABSTRACT

Iron deficiency anemia is a common complication during pregnancy, with a prevalence that can reach 40% in developed countries and exceed 50% in developing countries. Currently, scientific evidence supports the use of iron supplements to prevent gestational anemia, especially in women at higher risk of deficiency. Diet alone is less effective than combined oral iron supplementation in these patients. Thus, the rate of anemia in pregnant women has been found to decrease in these cases.

KEY WORDS

Iron supplements, diet, iron, prevention, anemia, pregnancy.

INTRODUCCIÓN

La anemia ferropénica es una complicación frecuente durante el embarazo, con una prevalencia que puede alcanzar el 40% en países desarrollados y superar el 50% en países en vías de desarrollo1. Las necesidades de hierro aumentan significativamente en la gestación, especialmente en el segundo y tercer trimestre, debido al desarrollo fetal, la expansión del volumen plasmático y la preparación para el parto2. Tradicionalmente, se ha utilizado la suplementación con hierro oral como prevención, aunque una alimentación rica en hierro hemo y no hemo también puede contribuir al mantenimiento de niveles adecuados sin tener que recurrir a suplementos3.

El rol de enfermería incluye tanto la administración de tratamientos como la educación nutricional a las pacientes embarazadas, por lo que resulta fundamental conocer la evidencia disponible sobre la efectividad comparada de estas dos estrategias.

OBJETIVO

Comparar la efectividad del uso de suplementos de hierro frente a una dieta rica en hierro para prevenir la anemia durante el embarazo.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática utilizando las bases de datos PubMed, Cochrane Library, Scopus y CINAHL, incluyendo artículos publicados entre 2013 y 2024. Se utilizaron los términos MeSH: “Iron Supplementation”, “Iron-rich diet”, “Pregnancy”, “Anemia”, “Prevention”. Se incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y estudios observacionales en inglés y español.

Criterios de inclusión:

  • Mujeres embarazadas sin anemia diagnosticada al inicio.
  • Comparación entre intervención dietética y suplementación con hierro.
  • Medición de niveles de hemoglobina o ferritina.

 

RESULTADOS

Un metaanálisis de Peña-Rosas et al.4 demostró que la suplementación diaria con hierro reduce significativamente el riesgo de anemia en el tercer trimestre (RR 0.50; IC 95% 0.42–0.59).

En comparación, estudios como el de Adebisi et al.5 muestran que las dietas ricas en hierro, si bien útiles como medida complementaria, no logran mantener niveles óptimos en ausencia de suplementos, especialmente en mujeres con pobre absorción o con dietas con carencias en hierro hemo.

Por otro lado, un ensayo clínico aleatorizado en Turquía6 comparó suplementos de hierro oral con una intervención nutricional intensiva basada en educación y modificación de la dieta, y encontró diferencias significativas en los niveles de ferritina también en tercer trimestre (media de 30,2 ng/mL en el grupo con suplemento vs 22,1 ng/mL en el grupo dieta, p<0,05).

Sin embargo, estudios como el de Lee et al.7 indican que la combinación de dieta rica en hierro y suplementación ajustada a las necesidades individuales puede ofrecer mejores resultados, disminuyendo efectos adversos gastrointestinales.

 

DISCUSIÓN

Actualmente, la evidencia científica respalda el uso de suplementos de hierro para prevenir la anemia gestacional, especialmente en mujeres con mayor riesgo de presentar deficiencia. Aunque una alimentación equilibrada y rica en hierro es un pilar importante, en la mayoría de los casos no logra cubrir por sí sola las elevadas demandas del embarazo.

Conviene tener en cuenta que la absorción del hierro procedente de los alimentos varía según múltiples factores. Entre ellos, destacan la forma química del hierro (hemo o no hemo), la presencia de sustancias que pueden inhibir su absorción —como el calcio o los fitatos— y las características individuales de cada gestante, como su estado nutricional y fisiológico8. Todas las intervenciones al respecto en la práctica enfermera deben hacerse de forma integral, y combinar así estos suplementos con enseñanza dietética y seguimiento activo ya sea presencial o mediante teleasistencia, para poder identificar los distintos efectos secundarios que puedan darse en cada caso (los comprimidos de hierro suelen tener efectos secundarios gastrointestinales sobre todo). Tampoco podemos olvidar citarle para control analítico de los parámetros de hemoglobina y ferritina en sangre, aunque esto dependerá mayormente de su médico.

 

CONCLUSIÓN

Una dieta por sí misma resulta ser menos eficaz que si además la combinamos con hierro oral en estas pacientes. Así, se ha visto disminuida en estos casos la tasa de anemias en mujeres embarazadas. No podemos perder de vista que como enfermeras constituimos un pilar fundamental para estas pacientes en cuanto a enseñanza y seguimiento al respecto, y debemos realizarlo siempre de forma estructurada y teniendo en cuenta las preferencias de cada una de ellas.

Además, es esencial fomentar la adherencia al tratamiento, resolver dudas desde un enfoque cercano y respetuoso, y valorar posibles barreras socioculturales o económicas que puedan interferir en la intervención nutricional o farmacológica.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. The global prevalence of anaemia in 2011. Geneva: WHO; 2015.
  2. Milman N. Iron and pregnancy—a delicate balance. Ann Nutr Metab. 2011;59(1):56–63.
  3. Casanueva E, Viteri FE. Iron and oxidative stress in pregnancy. J Nutr. 2003;133(5 Suppl 2):1700S–1708S.
  4. Peña-Rosas JP, De-Regil LM, Garcia-Casal MN, Dowswell T. Daily oral iron supplementation during pregnancy. Cochrane Database Syst Rev. 2015;(7):CD004736.
  5. Adebisi OY, Oduwole OO, Odugbemi BA, Ilesanmi OS. Food-based strategies and anemia in pregnancy: a narrative review. Nutr Health. 2020;26(4):331–340.
  6. Kaya A, Yazıcı AC, Ergin RN. Dietary iron intake versus iron supplementation in pregnancy: a randomized trial. Matern Child Nutr. 2018;14(2):e12546.
  7. Lee SE, Talegawkar SA, Merialdi M, Caulfield LE. Dietary intakes of women during pregnancy in low- and middle-income countries. Public Health Nutr. 2013;16(8):1340–1353.
  8. Hurrell R, Egli I. Iron bioavailability and dietary reference values. Am J Clin Nutr. 2010;91(5):1461S–1467S.

 

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