Retirada de garrapatas en el ámbito de enfermería: procedimientos correctos y prevención de enfermedades transmitidas

7 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Alba Labuena Solano. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  2. Sara Juadra Farré. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  3. Lucía García Lapeña. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Raquel de la Natividad Seguí. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Lucía María Gracia Fumanal. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
  6. Anabel Naval Gascón. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca, España.

 

RESUMEN

La extracción correcta de garrapatas es una intervención clave en la práctica de enfermería, especialmente en regiones donde son comunes las enfermedades transmitidas por estos parásitos, como la enfermedad de Lyme, la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas y la babesiosis. Es fundamental que todo el personal sanitario reciba formación en técnicas adecuadas para su correcta ejecución, con el fin de disminuir el riesgo de contagio de agentes patógenos. Esta revisión sistemática incluye recomendaciones sanitarias tanto nacionales como internacionales, evaluando la efectividad de distintos métodos de extracción y su influencia en la prevención de enfermedades. Los hallazgos muestran la efectividad de utilizar pinzas finas para la retirada con un movimiento constante y sin giros, seguido de la desinfección del área afectada. Asimismo, se hace hincapié en la importancia de educar a la comunidad y de mantener una vigilancia epidemiológica activa para prevenir estas enfermedades. Las conclusiones fomentan la implantación de protocolos estandarizados tanto en centros de atención primaria como en hospitales, además de la formación continuada de los enfermeros en el manejo de picaduras de garrapatas.

PALABRAS CLAVE

garrapatas, enfermería, prevención de enfermedades, retirada de garrapatas, enfermedades transmitidas por vectores.

ABSTRACT

Proper tick removal is a key intervention in nursing practice, especially in regions where tick-borne diseases, such as Lyme disease, Rocky Mountain spotted fever, and babesiosis, are common. It is essential that all healthcare personnel receive training in proper tick removal techniques to reduce the risk of transmitting pathogens. This systematic review includes national and international health recommendations, evaluating the effectiveness of different tick removal methods and their influence on disease prevention. The findings demonstrate the effectiveness of using fine-toothed tweezers for removal with a steady, non-twisting motion, followed by disinfection of the affected area. The study also emphasizes the importance of community education and active epidemiological surveillance to prevent these diseases. The findings encourage the implementation of standardized protocols in both primary care centers and hospitals, in addition to ongoing training for nurses in the management of tick bites.

KEY WORDS

ticks, nursing, disease prevention, tick removal, vector-borne diseases.

INTRODUCCIÓN

Las picaduras de garrapata representan un motivo de consulta médica bastante común, especialmente durante los meses de verano. Por lo general, estas picaduras provocan una reacción local leve y autolimitada, como una pápula con picor o enrojecimiento, que no suele requerir atención médica. En ocasiones menos frecuentes, la lesión cutánea puede ser más extensa, manifestándose como una celulitis o una úlcera necrótica, lo que puede hacer necesario un tratamiento local. Solo un pequeño porcentaje de las picaduras conlleva complicaciones, entre las que se incluyen enfermedades transmitidas por garrapatas (ETG), reacciones alérgicas y, en casos más raros, neurotoxicidad inducida por la saliva del parásito. Cabe recalcar que no todas las garrapatas transmiten enfermedades, ni pican a humanos. Existe una cierta especificidad y cada especie de garrapata transmite, en el caso de estar infectada, un determinado agente patógeno1.

La extracción se realiza mediante métodos mecánicos, procurando retirarla completamente de la piel del paciente, en la medida de la posible, sin que se rompa o quede alguna parte adherida2.

La prevención y el manejo adecuado de las picaduras de garrapata es fundamental para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, muchas de las cuales pueden tener consecuencias graves para la salud. Conocer las medidas preventivas, así como el uso de ropa adecuada, la aplicación de repelentes y la inspección del cuerpo tras actividades al aire libre, permite minimizar la exposición a estos vectores. Es muy importante saber cómo actuar ante una picadura, incluyendo la extracción correcta de la garrapata y la vigilancia de síntomas posteriores. La educación y promoción de la salud en la población sobre este tema es de gran importancia, especialmente en regiones endémicas, y debe ser parte integral de las estrategias de salud pública.

OBJETIVOS

  • Describir la técnica para realizar una correcta extracción de garrapata que favorezca la seguridad.
  • Mostrar cómo minimizar las posibles complicaciones derivadas de la extracción de garrapata.
  • Fomentar la educación para la salud al paciente y su familia.

 

METODOLOGÍA

Para desarrollar este artículo se ha realizado una revisión sistemática con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia disponible sobre el papel de enfermería en la prevención y manejo de las picaduras de garrapatas, así como en la educación para evitar enfermedades transmitidas por vectores. La búsqueda bibliográfica se ha llevado a cabo en diferentes bases de datos científicas como PubMed, CINAHL, SciELO y Google Scholar, incluyendo publicaciones tanto en español como en inglés, a texto completo y desde 2015 hasta 2025 ambos incluidos.

Se han utilizado como descriptores los términos: garrapatas, enfermería, prevención de enfermedades, retirada de garrapatas y enfermedades transmitidas por vectores, junto con sus equivalentes en inglés: ticks, nursing, disease prevention, tick removal y vector-borne diseases. Se han aplicado operadores booleanos (AND, OR, NOT) para combinar los términos y realizar una búsqueda más completa.

Los criterios de inclusión son revisiones sistemáticas, guías clínicas y documentos oficiales que abordarán intervenciones desde el ámbito de la enfermería en la prevención, detección o manejo de picaduras de garrapatas y sus posibles complicaciones. Se excluyeron artículos duplicados, estudios sin acceso al texto completo, publicaciones no relacionadas con el tema central y los anteriores publicados en 2015. El proceso de selección se ha realizado en dos fases, en primer lugar, revisión de títulos y resúmenes, y posteriormente, lectura completa de los textos seleccionados.

 

RESULTADOS

El incremento de enfermedades asociadas a picaduras de garrapata, favorecido por factores como los cambios ambientales y socioeconómicos, los movimientos poblacionales y la expansión geográfica de distintas especies de garrapatas, en la actualidad representa un importante reto para la salud pública. La gravedad de estas patologías varía en función del agente infeccioso implicado. Por ello, una identificación precisa de la especie de garrapata y de su estadio evolutivo es esencial para su diagnóstico precoz, tratamiento adecuado y la implementación de medidas preventivas3.

Las garrapatas son ectoparásitos hematófagos que obtienen su alimento de la sangre de animales y seres humanos, lo que les confiere un papel relevante como vectores de enfermedades. Su capacidad para transmitir diversos agentes patógenos, incluidos virus, bacterias y protozoos, las convierte en un importante riesgo zoonótico con implicaciones relevantes para la salud pública. Son arácnidos pertenecientes al orden Ixodida y a la subclase Acari, grupo que también engloba a los ácaros. A nivel global, ocupan el segundo lugar en importancia sanitaria después de los mosquitos. Sin embargo, destacan por su capacidad para transmitir una mayor cantidad de agentes patógenos, incluyendo virus, bacterias, hongos y otros microorganismos4. La exposición a las garrapatas puede producirse en cualquier época del año, aunque su actividad aumenta durante los meses cálidos, especialmente entre abril y septiembre.

Enfermedades transmitidas por garrapatas:

El cambio climático, comportamiento humano y crecimiento de la población ha derivado en la propagación geográfica de las garrapatas y sus enfermedades. La distribución geográfica de las enfermedades transmitidas por garrapatas varía en función de la especie predominante en cada región, lo que determina el tipo de patógenos que pueden ser transmitidos y, por tanto, la naturaleza de las enfermedades asociadas5. Mayoritariamente se transmiten por bacterias a pesar de ser los virus los causantes de enfermedades potencialmente mortales3.

El cuadro clínico inicial suele presentarse con fiebre acompañada de síntomas inespecíficos, tales como sudoración, mialgias y náuseas. Las principales enfermedades transmitidas por garrapatas son3:

  • Bacterias: Enfermedad de Lyme, Brucelosis, Ehrlichiosis, Fiebre Botonosa Mediterránea, Fiebre Maculosa de la Montañas Rocosas, Fiebre recurrente transmitida por garrapatas, Fiebre Q, Tularemia VIRUS, Encefalitis Centroeuropea Vírica, Encefalitis del Lejano Oriente, Fiebre de Colorado, Fiebre hemorrágica de Crimea Congo, TIBOLA o DEBONEL, Anaplasmosis.
  • Protozoos: Babesiosis.
  • Virus: Encefalitis Centroeuropea Vírica, Encefalitis del Lejano Oriente, Fiebre de Colorado, Fiebre hemorrágica de Crimea Congo.

 

Técnica de extracción:

Todos los artículos coinciden en la importancia de una extracción precoz. La técnica correcta de extracción de una garrapata es fundamental para minimizar el riesgo de transmisión de patógenos. En caso de que el parásito se encuentre en una zona con vello, se recomienda despejar el área utilizando agua o suero para facilitar su visibilidad. La garrapata debe ser sujetada con unas pinzas lo más cerca posible de la superficie cutánea, aplicando una tracción constante, firme y en dirección perpendicular a la piel, evitando movimientos bruscos o de torsión. Es fundamental no presionar ni aplastar el cuerpo del parásito, ya que esto puede provocar la liberación de contenido gástrico infectado. La extracción debe continuar hasta que la garrapata se desprenda de forma espontánea. Si quedaran restos bucales en la piel, estos pueden ser retirados cuidadosamente con pinzas o, en casos más complejos, mediante un procedimiento bajo anestesia local. Tras la extracción, se debe limpiar la zona con agua y jabón y aplicar un antiséptico para prevenir infecciones locales2.

La variabilidad en las prácticas de extracción de garrapatas puede estar relacionada con la falta de formación específica y protocolos estandarizados en algunos entornos de atención sanitaria. Es fundamental que las instituciones de salud implementen programas de formación continua para el personal de enfermería, enfocándose en técnicas adecuadas de extracción y manejo posterior de las picaduras. Además, la educación comunitaria sobre la prevención de enfermedades transmitidas por garrapatas es esencial para reducir la incidencia de estas patologías.

Tras la retirada de una garrapata, pueden presentarse diversas complicaciones clínicas que deben tenerse en cuenta. Entre ellas se incluyen reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia; infecciones secundarias en la zona de inserción; y la formación de granulomas, en caso de que queden restos de las piezas bucales en la piel, como resultado de una reacción a cuerpo extraño. Además, existe el riesgo de transmisión de enfermedades endémicas en la península ibérica, tales como la fiebre botonosa mediterránea, babesiosis, tularemia, parálisis neurotóxica, ehrlichiosis y TIBOLA/DEBONEL. Por último, en pacientes o garrapatas que hayan estado expuestos a otras regiones, también deben considerarse enfermedades menos frecuentes como la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la fiebre de las Montañas Rocosas o la encefalitis centroeuropea, especialmente en contextos de migración humana o animal, o en casos de importación de animales infestados2.

Educación para la salud:

Ante un paciente que acude a consulta tras una picadura de garrapata es fundamental transmitir que el riesgo de desarrollar una enfermedad es generalmente bajo. No obstante, se recomienda mantener vigilancia durante un periodo de hasta cuatro semanas tras la picadura, dado que el máximo periodo de incubación descrito es de 32 días. Se debe informar al paciente de la importancia de acudir a un profesional sanitario si durante este tiempo aparecen síntomas compatibles con enfermedades transmitidas por garrapatas1.

En caso de que la garrapata permanezca adherida a la piel, se procederá a su extracción por parte del personal sanitario, desaconsejándose los métodos tradicionales de retirada, como el uso de sustancias oleosas, calor, anestésicos tópicos, o la extracción manual, ya que pueden aumentar el riesgo de transmisión de patógenos. Además, se recomienda conservar el parásito, ya que puede constituir una muestra clínica útil para su identificación y análisis microbiológico en caso de complicaciones. Para ello, puede guardarse en un recipiente con papel húmedo hasta su posible envío a un laboratorio especializado1.

En cuanto a la prevención de picaduras de garrapata, es una estrategia clave para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades. Entre las medidas recomendadas se encuentra evitar transitar por zonas de alta vegetación, especialmente durante las estaciones de mayor actividad de estos parásitos y en el caso de hacerlo, utilizar manga y pantalón largos, calzado cerrado con calcetines procurando que cubran la parte inferior de los pantalones y a ser posible, ropa de color claro ya que de esta forma será más fácil comprobar si hay alguna garrapata sobre ella. Tras la exposición en entornos rurales o naturales, se aconseja realizar una revisión exhaustiva de la ropa y llevar a cabo un autoexamen corporal en busca de garrapatas adheridas, ya que la detección y extracción precoz son fundamentales, aunque la probabilidad de transmisión de patógenos durante las primeras horas de fijación sea baja. En caso de encontrar una garrapata adherida, se recomienda su extracción inmediata mediante la técnica adecuada, preferiblemente en un centro sanitario, para asegurar la retirada completa y minimizar posibles complicaciones6.

Por último, el Ministerio de Sanidad también recuerda que debemos tener en cuenta que los animales domésticos aumentan la exposición a garrapatas. Por ello, se les debe revisar y aplicar algún antiparasitario externo o repelentes autorizados7.

 

CONCLUSIONES

La presencia de garrapatas en nuestro entorno ha ido incrementándose de forma progresiva en los últimos años, un fenómeno que se relaciona, entre otros factores, con los cambios ambientales provocados por el cambio climático. Dado que la erradicación de estos parásitos resulta muy compleja, es fundamental aprender a convivir con su presencia, adoptando medidas de control adecuadas, aplicando precauciones eficaces y reconociendo los signos y síntomas de las enfermedades que pueden transmitir, con el fin de prevenir posibles complicaciones.

Las prácticas utilizadas tradicionalmente por la población para la retirada de garrapatas en las personas pueden ser de riesgo para la salud, y deben ser reemplazadas por la actualmente reconocida como más segura, por ello, la correcta retirada de garrapatas es una intervención clave en la prevención de enfermedades transmitidas por estos vectores. Es necesario estandarizar los procedimientos de extracción y garantizar la formación adecuada del personal de salud, todo ello mediante la implementación de protocolos basados en la evidencia y programas educativos que ayuden a mejorar significativamente la práctica enfermera y la salud pública en general.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ministerio de Sanidad de España. Guía de actuación ante picadura de garrapata. Madrid: Ministerio de Sanidad; 14 oct 2016. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/enfermedadesEmergentes/Crimea_Congo/docs/Guia_actuacion_picadura_garrapata_20161014.pdf
  2. Guerrero Márquez G, Míguez Navarro MC. Retirada de garrapata en atención extrahospitalaria. Madrid: Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP). Revisado por: Santos Ibáñez N. Disponible en: https://seup.org/pdf_public/Prort_Enferm/11_Retira_garrapata.pdf
  3. Garde Villuendas C. Garrapatas como vector de enfermedades: perspectiva general, abordaje enfermero y prevención. Cea Vaquero PA, directora. Zaragoza: Universidad de Zaragoza, Facultad de Ciencias de la Salud; 2024. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/153861/files/TAZ-TFG-2024-1953.pdf
  4. Martinez-Ibañez F, Sachman-Ruiz B, Rojas-Ramirez E, Valdez-Espinoza U, Lagunes-Quintanilla R. Vigilancia, prevención y control de las enfermedades transmitidas por garrapatas a los humanos: Una mirada desde México. Rev MVZ Córdoba. 2025 May 20;30(2):e3705. Disponible en: https://revistamvz.unicordoba.edu.co/article/view/3706
  5. Madison-Antenucci S, Kramer LD, Gebhardt LL, Kauffman E. Emerging tick-borne diseases. Clin Microbiol Rev. 2020;33(2):e00083-18. doi:10.1128/CMR.00083-18. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31896541/
  6. Pérez Gutiérrez ME, Alcalde Martín C, Vegas Álvarez AM, Torres Aguilar L, Benito Pastor H, Centeno Malfaz F. Revisión: enfermedades transmitidas por garrapatas. Valladolid: Servicio de Pediatría, Hospital Universitario Río Hortega; 2017. Disponible en: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://sccalp.org/uploads/bulletin_article/pdf_version/1471/BolPediatr2017-57-1-8.pdf
  7. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Prevención de picaduras de garrapatas. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2020. Disponible en: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/enfermedadesEmergentes/Crimea_Congo/docs/PREVENCION_PICADURAS_GARRAPATAS_2020_web.pdf

 

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