AUTORES
- Laura Franco Fobe. FEA Microbiología y Parasitología. Sección de Microbiología. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
- Alfonso José Pascual Del Riquelme Babé. FEA Microbiología y Parasitología. Sección de Microbiología. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
- Valeria González Sacoto. FEA Endocrinología y Nutrición. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
- Claudia Abadía Molina. FEA Bioquímica clínica. Servicio de Análisis Clínicos. Hospital de Barbastro. Huesca. España.
- Carlos Hugo Mora Cevallos. MIR Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. España.
RESUMEN
El urocultivo es la prueba de referencia para el diagnóstico de las infecciones del tracto urinario (ITU), permitiendo identificar el agente etiológico y orientar el tratamiento antimicrobiano. Este trabajo revisa las principales indicaciones del urocultivo, su interpretación y los patógenos más frecuentes, y presenta un estudio descriptivo de los urocultivos procesados en un hospital de segundo nivel durante el mes de marzo de 2025. Se analizaron 2.085 muestras: el 27,6 % fueron positivas, el 55,4 % negativas y el 17 % contaminadas. Escherichia coli fue el microorganismo más aislado (57,2 %), seguido de Enterococcus faecalis y Klebsiella pneumoniae. La mayoría de las muestras procedieron de mujeres (62,2 %) y de atención primaria (75,3 %). Los resultados concuerdan con la literatura y reflejan un patrón etiológico típico, destacando la presencia de cepas productoras de ESBL, lo que subraya la necesidad de vigilancia microbiológica y uso racional de antibióticos. Se concluye que es esencial mejorar la adecuación en la solicitud del urocultivo, garantizar una correcta recogida de muestras y actualizar las guías terapéuticas locales según la epidemiología bacteriana y los perfiles de resistencia.
PALABRAS CLAVE
Urocultivo, infecciones del tracto urinario.
ABSTRACT
Urine culture is the reference test for the diagnosis of urinary tract infections, allowing identification of the etiologic agent and guiding antimicrobial treatment. This paper reviews the main indications for urine culture, its interpretation and the most frequent pathogens, and presents a descriptive study of urine cultures processed in a hospital during March 2025. A total of 2,085 samples were analyzed: 27.6 % were positive, 55.4 % negative and 17 % contaminated. Escherichia coli was the most frequently isolated microorganism (57.2 %), followed by Enterococcus faecalis and Klebsiella pneumoniae. Most of the samples came from women (62.2 %) and primary care (75.3 %). The results are consistent with the literature and reflect a typical etiological pattern, highlighting the presence of ESBL-producing strains, which underlines the need for microbiological surveillance and rational use of antibiotics. We conclude that it is essential to improve the adequacy of urine culture requests, to guarantee correct sample collection and to update local therapeutic guidelines according to bacterial epidemiology and resistance profiles.
KEY WORDS
Urine culture, urinary tract infections.
INTRODUCCIÓN
El urocultivo constituye la prueba microbiológica de referencia para el diagnóstico de las infecciones del tracto urinario (ITU) sintomáticas y complicadas, al permitir una orientación terapéutica adecuada mediante la identificación del agente etiológico y la detección de posibles mecanismos de resistencia antimicrobiana. Esta técnica se basa en el cultivo de una muestra de orina con el objetivo de aislar, identificar y cuantificar los microorganismos patógenos presentes. La interpretación adecuada de los resultados requiere considerar el tipo de muestra, el recuento bacteriano obtenido y el contexto clínico del paciente1.
La mayoría de las ITU son causadas por bacterias que inicialmente colonizan la uretra y ascienden posteriormente hacia la vejiga, produciendo cistitis, o bien alcanzan el parénquima renal, dando lugar a pielonefritis. Desde un punto de vista clínico, las ITU se clasifican en no complicadas —aquellas que afectan a mujeres sanas, no gestantes y sin alteraciones anatómicas ni funcionales del tracto urinario— y complicadas, que engloban las infecciones asociadas a factores de riesgo como instrumentación urinaria, anomalías anatómicas, presencia de comorbilidades, inmunosupresión o afectación en varones2.
Etiología:
La infección del tracto urinario (ITU) es causada principalmente por la colonización de microorganismos en el sistema urinario, siendo Escherichia coli el agente etiológico más común, responsable de aproximadamente el 75–95 % de los casos de ITU no complicadas adquiridas en la comunidad. Otros patógenos implicados incluyen Klebsiella spp., Proteus mirabilis, Enterococcus faecalis, Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus saprophyticus, especialmente en infecciones complicadas o nosocomiales. La vía de infección más frecuente es la ascendente, desde la uretra hacia la vejiga o los riñones, aunque también puede ocurrir por diseminación hematógena en casos menos comunes. Existen diversos factores predisponentes como la anatomía femenina, las relaciones sexuales, el uso de espermicidas, el embarazo, el sondaje urinario, las obstrucciones del tracto urinario y enfermedades como la diabetes mellitus. El conocimiento de estos factores etiológicos es esencial para el diagnóstico y tratamiento adecuados de las ITUs1,3.
Indicaciones del urocultivo:
El urocultivo no está indicado de forma rutinaria en todos los casos de ITU. Se recomienda su realización ante la presencia de síntomas sugestivos de infección urinaria (disuria, polaquiuria, urgencia miccional, hematuria, dolor suprapúbico o lumbar, fiebre, etc.) en determinadas situaciones clínicas que confieren un mayor riesgo de complicaciones o en las que el tratamiento empírico puede no ser suficiente (2,4,5).
Entre las principales indicaciones se incluyen (2,4,5):
- Infección urinaria en varones, en los que la ITU se considera siempre complicada por su baja incidencia y frecuente asociación a anomalías estructurales o funcionales del tracto urinario.
- Niños y lactantes, en quienes el diagnóstico clínico puede ser inespecífico y el riesgo de afectación renal a largo plazo es mayor.
- Mujeres embarazadas, debido al riesgo de complicaciones obstétricas y renales. En este grupo, además, se recomienda realizar un urocultivo de cribado durante el primer trimestre, incluso en ausencia de síntomas.
- Pacientes inmunodeprimidos, como receptores de trasplante, pacientes oncológicos o con tratamiento inmunosupresor.
- ITU recurrente o complicada, definida como la aparición de tres o más episodios al año, o dos o más en los últimos seis meses.
- Fracaso del tratamiento empírico inicial, sospecha de pielonefritis aguda o urosepsis.
- ITU asociada a sondaje vesical u otros dispositivos urológicos.
- Previo a procedimientos urológicos invasivos, especialmente si existe riesgo de sangrado o manipulación del sistema urinario.
- Seguimiento de pacientes trasplantados renales o con antecedentes de pielonefritis aguda o sepsis de origen urinario.
La validez diagnóstica del urocultivo depende en gran medida de la adecuada recogida, conservación y transporte de la muestra. Una técnica incorrecta puede dar lugar a contaminación bacteriana que conduzca a falsos positivos y, en consecuencia, a un tratamiento antibiótico innecesario o inapropiado.
En condiciones estándar, la muestra de elección es la orina del chorro medio (o «de mitad de micción»), obtenida preferiblemente por la mañana o tras un período mínimo de cuatro horas sin orinar. Para reducir la contaminación, es fundamental una higiene cuidadosa de los genitales externos con agua y jabón, evitando el uso de antisépticos, ya que podrían interferir en el crecimiento bacteriano. Se debe desechar el primer chorro de orina y recoger el chorro medio directamente en un recipiente estéril, sin tocar el borde del envase ni los genitales2,5.
En pacientes con sondaje vesical permanente, la muestra debe obtenerse con técnica aséptica mediante punción del tubo del sistema de drenaje, utilizando una aguja estéril y una jeringa. No se recomienda recolectar la orina directamente desde la bolsa colectora, ya que puede estar contaminada por bacterias ambientales. Si la sonda ha estado colocada durante más de siete días, es aconsejable cambiarla antes de realizar la toma de muestra para disminuir la posibilidad de colonización o biofilm4,6.
En el caso de pacientes con sondaje intermitente, se puede recoger la orina directamente del catéter usando técnica estéril, tras desinfección del meato urinario si se trata de autocateterismo.
La recogida de muestras en lactantes y niños sin control de esfínteres supone un reto adicional. El método más fiable es la punción suprapúbica, que consiste en la aspiración de orina directamente desde la vejiga mediante una aguja estéril, realizada habitualmente bajo guía ecográfica. Este método tiene una especificidad cercana al 100 % y una alta sensibilidad. Otra opción válida es el sondaje vesical con técnica estéril.
El uso de bolsas colectoras adhesivas, aunque frecuente por ser menos invasivo, presenta una alta tasa de contaminación (hasta el 63 % de los cultivos pueden ser falsamente positivos). Por ello, un cultivo positivo obtenido mediante este método debe ser confirmado con una muestra obtenida por punción suprapúbica o sondaje vesical antes de iniciar el tratamiento antibiótico6.
Interpretación de resultados del urocultivo:
En pacientes a quienes se les obtiene la muestra mediante punción suprapúbica, cistoscopia o punción renal, cualquier crecimiento bacteriano en el urocultivo se considera clínicamente significativo. En estos casos, un parámetro adicional relevante para la interpretación es la presencia de piuria. La detección de microbiota saprófita puede indicar una contaminación de la muestra durante la aspiración, por lo que se considera un resultado probablemente no significativo2.
En mujeres con muestras de orina recogidas por micción espontánea, se consideran significativos los recuentos ≥100 UFC/mL. Para una interpretación más completa, deben valorarse también la piuria, la presencia de cilindros leucocitarios y la tinción de Gram con microorganismos intraleucocitarios. Por el contrario, la presencia abundante de células escamosas, el cultivo polimicrobiano o el aislamiento de microbiota saprófita son indicativos de una posible contaminación, por lo que el resultado se considera probablemente no significativo2.
En el caso de hombres con muestras de micción espontánea, se consideran significativos los recuentos ≥1.000 UFC/mL. Al igual que en mujeres, la piuria, los cilindros leucocitarios y la tinción de Gram positiva para microorganismos intraleucocitarios son parámetros adicionales a tener en cuenta. Los recuentos <1.000 UFC/mL, los cultivos polimicrobianos o la presencia de microbiota saprófita sugieren un resultado probablemente no significativo2.
Para muestras recogidas mediante sondaje vesical, se consideran significativos los recuentos ≥100 UFC/mL. La piuria sigue siendo un hallazgo importante para respaldar el diagnóstico. En ausencia de piuria o con presencia de microbiota saprófita, el resultado se interpreta como probablemente no significativo2.
En pacientes portadores de sonda vesical permanente, los recuentos ≥1.000 UFC/mL pueden considerarse significativos, incluso si se aíslan varios microorganismos. Sin embargo, en pacientes asintomáticos, la ausencia de piuria o un cultivo polimicrobiano se interpretan como resultados probablemente no significativos2.
Por último, en muestras de orina de micción media utilizadas para el diagnóstico de bacteriuria asintomática, se consideran positivos los recuentos ≥100.000 UFC/mL, siempre que se aísle el mismo microorganismo en dos urocultivos consecutivos en mujeres, o en un solo cultivo en hombres. Recuentos inferiores a 100.000 UFC/mL o cultivos polimicrobianos son indicativos de resultados probablemente no significativos2.
OBJETIVO
El objetivo del presente trabajo es revisar las principales indicaciones del urocultivo, sus agentes etiológicos más frecuentes, los criterios empleados para la interpretación de los resultados y, además, realizar un estudio descriptivo retrospectivo de los urocultivos procesados en nuestro hospital durante el mes de marzo de 2025, con el propósito de caracterizar los perfiles microbiológicos predominantes en dicho periodo.
METODOLOGÍA
Se revisaron las principales indicaciones clínicas para la solicitud de un urocultivo, los microorganismos etiológicos más frecuentemente implicados en las ITU, y los criterios microbiológicos utilizados para la correcta interpretación de los resultados del cultivo. Esta revisión se realizó mediante el análisis de fuentes bibliográficas relevantes, incluyendo guías clínicas, manuales de procedimientos microbiológicos y artículos científicos indexados en PubMed.
Se realizó un estudio descriptivo, retrospectivo, unicéntrico de los urocultivos procesados en el laboratorio de Microbiología del Hospital de Barbastro (Huesca) del 1 al 31 de marzo de 2025. Se incluyeron todas las muestras de orina remitidas para cultivo bacteriológico, independientemente del origen asistencial y del tipo de paciente. No se aplicaron criterios de exclusión más allá de los establecidos por los protocolos de laboratorio para descartar muestras inadecuadas.
Los urocultivos se procesaron siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), utilizando medios cromogénicos específicos e incubación estándar de 18-24 horas. La interpretación del cultivo se realizó según los puntos de corte establecidos en función del tipo de muestra y paciente, clasificando los resultados como positivos (significativos), negativos o contaminados, de acuerdo con los criterios microbiológicos habituales.
Para cada muestra se recogieron las siguientes variables: tipo de resultado, microorganismo aislado (si procede), sexo y edad del paciente, y origen asistencial de la solicitud. Los datos fueron extraídos del Sistema Informático del Laboratorio (SIL) y se analizaron de forma agregada y anónima.
RESULTADOS
Del 1 al 31 de marzo de 2025 se trabajaron en nuestro hospital 2085 urocultivos, de los cuales 576 fueron positivos (27.6%), 1154 fueron negativos (55.4%) y 355 tuvieron resultado contaminado (17%). La mayoría de las muestras correspondieron a mujeres (62,2%, n=1.298), frente a 37,8% de hombres (n=787). La edad promedio de los pacientes fue de 60,7 años.
Las muestras de urocultivo analizadas procedían mayoritariamente de Atención Primaria (75.3%), seguido de hospitalización (19%) y de urgencias (5.7%).
En cuanto a los cultivos positivos, el principal microorganismo aislado fue Escherichia coli, presente en el 57,2% de los casos, seguido por Enterococcus faecalis (12,5%), Klebsiella pneumoniae (8.5%), Streptococcus agalactiae del grupo B (3,5%), Pseudomonas aeruginosa (3,1%) y Proteus mirabilis (3,1%). Otros patógenos menos frecuentes incluyeron Klebsiella oxytoca (1,6%) y Klebsiella aerogenes (1,4%). Estos hallazgos reflejan el perfil microbiológico típico de las infecciones urinarias comunitarias y hospitalarias, con predominio de bacilos gramnegativos, especialmente E. coli, donde el 10,2% de las cepas eran productoras de betalactamasas de espectro extendido (ESBL).
DISCUSIÓN
El análisis de los urocultivos realizados en este estudio muestra que el 27,6% de las muestras fueron positivas, un porcentaje comparable al descrito en otros trabajos similares en el ámbito nacional e internacional. Por ejemplo, estudios realizados en hospitales españoles han reportado tasas de positividad entre el 25% y el 35%, dependiendo del perfil de los pacientes y del nivel asistencial del que proceden las muestras7,8. Este hallazgo sugiere que una proporción importante de las solicitudes de urocultivo puede no estar clínicamente justificada, lo que refuerza la necesidad de seguir protocolos diagnósticos adecuados para evitar pruebas innecesarias y racionalizar el uso de recursos microbiológicos.
En cuanto a la distribución por sexo, nuestros datos confirman el predominio de muestras procedentes de mujeres (62,2%), lo que concuerda con la epidemiología conocida de las infecciones del tracto urinario, donde las mujeres presentan una mayor susceptibilidad debido a factores anatómicos y hormonales (3). Asimismo, la edad promedio de los pacientes fue de 60,7 años, lo que también se alinea con estudios previos que destacan una mayor frecuencia de ITU en la población geriátrica, especialmente en pacientes institucionalizados o con comorbilidades9.
Respecto a la etiología bacteriana, Escherichia coli fue el patógeno más frecuentemente aislado (47% de los cultivos positivos), seguido de Enterococcus faecalis (12,5%) y Klebsiella pneumoniae (7,3%). Este patrón es coherente con múltiples estudios que identifican a E. coli como responsable de entre el 50% y el 80% de las ITU, tanto en el ámbito comunitario como hospitalario1. El hallazgo de cepas de E. coli productoras de betalactamasas de espectro extendido (ESBL) en el 10,2% de los casos positivos es especialmente relevante, ya que refleja el aumento progresivo de la resistencia antibiótica en cepas urinarias, algo ya descrito en España y otros países europeos10. Estudios previos han alertado sobre el aumento de resistencia a quinolonas y cefalosporinas de tercera generación, lo que plantea la necesidad de revisar las guías terapéuticas locales y fomentar un uso racional de los antibióticos11,12.
Por otro lado, el análisis de los servicios solicitantes revela que la mayor parte de los urocultivos provienen de atención primaria, destacando centros de salud urbanos y rurales. Este hecho subraya la importancia de proporcionar formación y herramientas diagnósticas adecuadas en este nivel asistencial, ya que la presión diagnóstica y terapéutica puede ser elevada, pero el acceso a medios complementarios es limitado.
En resumen, nuestros resultados son coherentes con la literatura existente sobre las ITU en cuanto a distribución por sexo, edad y agentes etiológicos. Sin embargo, se identifica la necesidad de mejorar la calidad de la solicitud de cultivos, integrar sistemáticamente los datos de sensibilidad y fomentar estrategias de vigilancia epidemiológica para controlar la diseminación de cepas resistentes.
CONCLUSIONES
El presente estudio permite reafirmar el papel fundamental del urocultivo como herramienta diagnóstica en las infecciones del tracto urinario (ITU), especialmente en aquellos casos en los que existe un mayor riesgo de complicaciones o en situaciones en las que el tratamiento empírico puede resultar inadecuado. La elevada frecuencia de solicitudes de urocultivo desde atención primaria, sumada al hecho de que más de la mitad de los cultivos resultaron negativos o contaminados, pone de manifiesto la necesidad de optimizar la indicación de esta prueba microbiológica. La implementación de criterios clínicos más estrictos para su solicitud contribuiría a mejorar el rendimiento diagnóstico y a reducir el uso innecesario de recursos.
Los datos obtenidos durante el mes de marzo de 2025 reflejan una epidemiología bacteriana acorde con lo descrito en la literatura científica, con un claro predominio de Escherichia coli, seguido de Enterococcus faecalis y Klebsiella pneumoniae. Esta distribución es consistente con el perfil etiológico esperado tanto en infecciones urinarias comunitarias como en hospitalarias. La presencia de cepas productoras de betalactamasas de espectro extendido (ESBL) alerta sobre el avance de la resistencia antimicrobiana en el ámbito urológico y pone de relieve la importancia de integrar sistemáticamente el análisis de sensibilidad antibiótica en la interpretación de los resultados del cultivo.
Asimismo, la edad media elevada de los pacientes y la mayor proporción de muestras procedentes de mujeres se corresponden con los principales factores de riesgo para ITU conocidos, como la edad avanzada, el sexo femenino y la existencia de comorbilidades. Estos hallazgos deben tenerse en cuenta a la hora de establecer protocolos diagnósticos ajustados a la realidad clínica y epidemiológica del entorno asistencial.
En definitiva, los resultados de este trabajo refuerzan la importancia de una correcta recogida y manejo de las muestras de orina, la aplicación adecuada de los criterios de interpretación del cultivo y la necesidad de seguir promoviendo el uso racional de antibióticos. Además, se subraya el valor de los estudios de vigilancia microbiológica local como herramienta esencial para detectar tendencias emergentes en los perfiles etiológicos y de resistencia, así como para guiar políticas de salud pública en el ámbito de las enfermedades infecciosas.
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