AUTORES
- Lucía Gálligo Andrea. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Urgencias. Zaragoza, España.
- Elena Gay Fernández. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Cardiología. Zaragoza, España.
- Julia Aranda Pascual. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Delicias Sur, Zaragoza, España.
- María del Pilar Galochino Azores. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet. Consultas Externas de Oftalmología. Zaragoza, España.
- Pablo Abad Marín. Graduado en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Pool. Zaragoza, España.
- Julia Arranz Barrio. Graduada en Enfermería. Hospital Miguel Servet, Quirófano, Zaragoza, España.
RESUMEN
La cateterización urinaria es una de las principales causas de infección del tracto urinario (ITU), al alterar las defensas naturales y facilitar la entrada de microorganismos en la vía urinaria. Las ITU asociadas al uso de sonda vesical representan hasta el 80 % de las infecciones relacionadas con la atención sanitaria. El factor de riesgo más determinante es la duración del sondaje, por lo que su retirada precoz, consensuada entre el equipo médico y de enfermería, es una medida clave de prevención.
Para reducir el riesgo de ITU, se deben aplicar cuidados específicos como una higiene rigurosa de manos, el uso de guantes, el lavado diario de la zona genitourinaria con agua y jabón, el mantenimiento de un sistema cerrado e íntegro, y evitar cambios innecesarios del catéter o la bolsa. También es fundamental vaciar y reemplazar la bolsa cuando sea necesario, mantenerla siempre por debajo del nivel de la vejiga y evitar los lavados vesicales rutinarios. La educación sanitaria al paciente y al cuidador es esencial para fomentar el autocuidado y reducir complicaciones asociadas al sondaje vesical.
PALABRAS CLAVE
Infección urinaria, sondaje urinario, mantenimiento preventivo.
ABSTRACT
Urinary catheterization is one of the main causes of urinary tract infections (UTIs), as it disrupts natural defenses and facilitates the entry of microorganisms into the urinary tract. UTIs associated with the use of a urinary catheter account for up to 80% of healthcare-associated infections. The most determining risk factor is the duration of the catheterization, so its early removal, agreed upon by the medical and nursing team, is a key preventive measure.
To reduce the risk of UTIs, specific care should be taken, such as rigorous hand hygiene, the use of gloves, daily washing of the genitourinary tract with soap and water, maintaining a closed and intact system, and avoiding unnecessary changes of the catheter or bag. It is also essential to empty and replace the bag when necessary, always keep it below the level of the bladder, and avoid routine bladder washes. Health education for patients and caregivers is essential to promote self-care and reduce complications associated with bladder catheterization.
KEY WORDS
Urinary tract infections, urinary catheters, preventive maintenance.
DESARROLLO DEL TEMA
La cateterización urinaria es uno de los factores principales que predispone a la infección del tracto urinario (ITU) al producir alteraciones de los mecanismos de defensa naturales que facilita a los microorganismos el acceso y la multiplicación en la vía urinaria con invasión de los tejidos. La mayoría de las ITU cursan con la presencia de bacterias en orina (bacteriuria) y aparecen leucocitos en orina (leucocituria o piuria) como respuesta inflamatoria a la invasión tisular por bacterias1,2.
La infección del tracto urinario (ITU) asociada a sonda vesical (SV) es una de las cuatro principales causas de infecciones nosocomiales asociadas a los cuidados sanitarios. El 80% de las ITU asociadas a cuidados sanitarios se deben al uso de sondaje vesical1.
La duración del cateterismo es el principal factor de riesgo para el desarrollo de bacteriuria asociada al uso de sondas vesicales. Por ello, una de las estrategias más costo-efectivas para prevenir las ITU relacionadas con el catéter es reducir al mínimo el tiempo de permanencia del mismo2.
El uso de catéteres de larga duración representa una fuente de complicaciones tanto para los pacientes como para sus cuidadores, al generar molestias y limitar la calidad de vida. Además, supone una carga económica para los sistemas de salud debido al coste de los materiales necesarios (catéteres y accesorios) y al tratamiento de complicaciones frecuentes como obstrucciones, fugas e infecciones (3).
Entre otros factores de riesgo asociados al desarrollo de infecciones del tracto urinario en pacientes sondados se incluyen la falta de tratamiento antibiótico sistémico, la colonización del meato uretral por uropatógenos, el sexo femenino,y la colonización microbiana de la bolsa de drenaje. También se considera de riesgo la inserción del catéter en entornos no quirúrgicos, las alteraciones morfológicas del tracto urinario como uropatía obstructiva, así como la presencia de enfermedades subyacentes con mal pronóstico, niveles elevados de creatinina sérica, la edad avanzada y la diabetes mellitus (3).
Un aspecto fundamental a tener en cuenta en la prevención de las ITU asociadas al sondaje vesical es valorar a diario la necesidad de mantener el sondaje vesical y retirarlo lo antes posible. Esta decisión de retirada debe ser consensuada por el equipo médico y de enfermería, por lo que mientras dure el sondaje, es esencial que los pacientes portadores de sondas lleven a cabo una serie de cuidados orientados a minimizar el riesgo de infección del tracto urinario.
DECÁLOGO DE CUIDADOS:
Higiene de manos rigurosa:
Antes y después de cualquier manipulación de la sonda o del sistema de drenaje, realizar higiene de manos, cumpliendo los cinco momentos recomendados por la OMS.
Uso adecuado de equipo de protección:
Emplear guantes no estériles y seguir las precauciones estándar de control de infecciones en todo contacto con el sistema de sondaje1.
Higiene diaria con agua y jabón:
Lavar la zona genitourinaria y el meato urinario únicamente con agua y jabón de manera diaria. Evitar soluciones antisépticas salvo indicación específica. En los varones tras la higiene debe volverse el prepucio a su posición para evitar la aparición de parafimosis. Además, tras el lavado, para evitar adherencias y decúbitos, se debe movilizar la sonda en sentido rotatorio, nunca de dentro hacia fuera o viceversa1.
Mantener un sistema cerrado e íntegro:
Evitar desconexiones innecesarias del sistema de drenaje durante las manipulaciones. La toma de muestras debe hacerse a través del puerto específico presente en la sonda, con técnica estéril y previa desinfección con antiséptico. Ante la aparición de fugas en el sistema de sondaje, es fundamental evaluar las posibles causas para determinar la intervención adecuada. Estas pueden incluir espasmos vesicales, obstrucción del catéter, un calibre inadecuado de la sonda o hiperactividad del músculo detrusor. En caso de que la fuga persista tras la revisión inicial, se deberá solicitar valoración médica para establecer el tratamiento más apropiado.
Se debe mantener siempre el flujo de orina libre1.
Evitar cambios innecesarios de sonda o bolsa:
No está recomendado el cambio de manera rutinaria de las sondas vesicales o los sistemas de drenaje. Los cambios deben realizarse sólo por motivos clínicos como infección, obstrucción, fugas o deterioro del material1.
Prevenir obstrucciones del sistema:
Mantener el catéter y el tubo de drenaje libres de acodaduras. Si hay sospecha de obstrucción, irrigar una vez con suero fisiológico y, si no es efectivo, sustituir la sonda1.
Posición adecuada de la bolsa colectora:
Colocar la bolsa en todo momento por debajo del nivel de la vejiga, sujeta en su colgador, evitando traumatismos, infecciones por reflujo, el contacto con el suelo y asegurando un drenaje adecuado1.
Vaciado y cambio de bolsa según necesidad:
Se debe vaciar la bolsa cuando esté llena en dos tercios o si hay fugas, sedimentos, mal olor o daño visible, evitando tracción de la sonda debido al peso acumulado. Para ello es necesario colocarse guantes desechables antes de manipular el sistema. En caso de suciedad visible, limpiar cuidadosamente la zona de conexión de la sonda utilizando una gasa o esponja jabonosa desechable, y posteriormente aclarar con una gasa humedecida. A continuación, desinfectar el área de conexión entre la sonda y la bolsa aplicando alcohol o antiséptico con gasas empapadas, dejando secar completamente. Al vaciarla se evitará el contacto entre la llave de salida y el recipiente de recogida. Una vez realizado este procedimiento, conectar la nueva bolsa de drenaje. Finalmente, registrar la diuresis recogida, las características de la orina, así como el motivo y la fecha del cambio de bolsa1.
Evitar lavados vesicales de rutina:
Solo están indicados en casos específicos, como hematuria con coágulos. En estos casos, se utilizará una sonda de tres vías para irrigación continua en sistema cerrado1.
Educación sanitaria al paciente y cuidador:
Realizar sesiones formativas periódicas para fomentar la implicación del paciente en su autocuidado. Una buena educación mejora la adherencia a las medidas de prevención y reduce el riesgo de infección1.
BIBLIOGRAFÍA
- Padilla Ortega B, Pujol Rojo M, coord. Recomendaciones sobre la prevención de la infección urinaria asociada a sondaje vesical en adultos. Madrid: Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios; 2018. Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN). Disponible en: resistenciaantibioticos.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones_prevencion_infeccion_urinaria_asociada_a_sondaje_vesical.pdf
- Vallverdú Vidal M, Barcenilla Gaite F. Antiseptic urinary catheterization and maintenance of the bladder catheter. Med Intensiva (Engl Ed) [Internet]. 2019;43 Suppl 1:48–52. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.medin.2018.09.014
- Gage H, Williams P, Avery M, Murphy C, Fader M. Long-term catheter management in the community: a population-based analysis of user characteristics, service utilisation and costs in England. Prim Health Care Res Dev [Internet]. 2024;25(e13):e13. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1017/S1463423624000021