- Alicia Román Rojas. Matrona. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
- Francisco Javier Álvarez Arjonilla. Matrón. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María Jiménez Amuedo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Laura Santos Rodríguez. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
La microbiota intestinal, compuesta por millones de microorganismos, desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la salud desde el embarazo hasta el periodo neonatal. Su colonización comienza incluso antes del nacimiento y se ve influida por factores como el tipo de parto, la dieta materna, la lactancia y el uso de antibióticos. Una alimentación materna equilibrada favorece una microbiota diversa y funcional, mientras que dietas ricas en grasas saturadas o proteínas animales pueden inducir disbiosis en el recién nacido. El tipo de parto también influye significativamente: el parto vaginal permite una adecuada transmisión de microorganismos beneficiosos, mientras que la cesárea se asocia con un aumento de bacterias potencialmente patógenas. La lactancia materna es clave en la formación de una microbiota saludable, gracias a su contenido en oligosacáridos con efecto prebiótico. El uso de antibióticos, aunque en ocasiones es necesario, puede alterar gravemente la composición microbiana. En este contexto, la enfermería, especialmente la matrona, desempeña un papel crucial promoviendo intervenciones como la lactancia materna y el uso de probióticos o simbióticos. Conocer y preservar el equilibrio de la microbiota intestinal desde el nacimiento puede ser determinante para prevenir enfermedades crónicas y garantizar un desarrollo inmunológico y metabólico adecuado en la infancia.
PALABRAS CLAVE
Microbiota intestinal, embarazo, parto, puerperio, recién nacido.
ABSTRACT
The intestinal microbiota, composed of millions of microorganisms, plays a fundamental role in the development of health from pregnancy to the neonatal period. Its colonization begins even before birth and is influenced by factors such as the type of delivery, maternal diet, breastfeeding, and antibiotic use. A balanced maternal diet promotes a diverse and functional microbiota, while diets high in saturated fats or animal proteins can induce dysbiosis in the newborn. The mode of delivery also has a significant influence: vaginal delivery allows adequate transmission of beneficial microorganisms, while cesarean section is associated with an increase in potentially pathogenic bacteria. Breastfeeding is key to the formation of a healthy microbiota, thanks to its oligosaccharide content with a prebiotic effect. The use of antibiotics, although sometimes necessary, can seriously alter the microbial composition. In this context, nursing, especially midwives, plays a crucial role by promoting interventions such as breastfeeding and the use of probiotics or synbiotics. Understanding and preserving the balance of the intestinal microbiota from birth can be crucial for preventing chronic diseases and ensuring proper immunological and metabolic development in childhood.
KEY WORDS
Gastrointestinal microbiome, pregnancy, labor, obstetric postpartum period, infant, newborn.
INTRODUCCIÓN
Definición de microbiota:
Se denomina microbiota al conjunto de microorganismos vivos que se hallan en un nicho ecológico definido, en este caso en el intestino. Se ha constatado que la microbiota que se encuentra en el intestino del ser humano forma unas de las comunidades más habitadas; mucho más que el suelo o el agua de los mares. La colonización intestinal se inicia antes del parto y después del mismo, y se desarrolla según la dieta durante el periodo infantil. La microbiota del recién nacido no debe entenderse únicamente en función del propio sujeto, sino que se tiene que analizar en concordancia con la microbiota de la madre. Del total de microorganismos que forman la microbiota intestinal se diferencian multitud de variedades que habitan en el intestino durante toda la vida y a la agrupación de los microorganismos, los genes y los metabolitos intestinales se le llama microbioma intestinal. La ciencia se encuentra en proceso de caracterizar la gran mayoría de los microorganismos que forman la microbiota intestinal. En la actualidad, solamente se ha identificado un 40% de estos microorganismos en esta localización1.
La microbiota intestinal se encuentra formada por alrededor de 1000 especies con 7000 cepas y se constituye por 150 veces más genes que el genoma de un ser humano. Es de vital importancia la existencia de una simbiosis entre la microbiota intestinal y el huésped en la definición de un estado de salud adecuado1.
Funciones de la microbiota:
Se pueden dividir en tres:
– Función metabólica: la función principal es la de fermentación de los metabolitos que no se han procesado de la dieta y el moco endógeno. Dependiendo de cada individuo existe una variación del número de enzimas y vías bioquímicas. Esta función metabólica deriva en la generación de energía y productos nutritivos para el fomento del crecimiento de los microorganismos y por ende su diferenciación. También se producen otras funciones esenciales como son la génesis de vitaminas, como pueden ser la vitamina K, biotina, ácido fólico y la vitamina B12; y la proliferación de aminoácidos derivados del amoníaco y la urea.
– Función trófica: el ácido butírico, propiónico y acético que conforman los ácidos grasos de cadena corta tienen una función vital en el trofismo de la mucosa del intestino. Estos inducen en el intestino delgado y en el grueso la multiplicación de las células del epitelio y su consiguiente diferenciación. Intervienen en la profilaxis de enfermedades como la colitis ulcerosa, la neoplasia de colon y la enterocolitis ulcerante tan propia del recién nacido. En concreto, la acción del ácido butírico en la transformación de las células cancerosas a células no neoplásicas es una cuestión que, a día de hoy, se encuentra en estudio.
– Función protectora: la microbiota intestinal ejerce una acción protectora frente a microorganismos de carácter patógeno. Por tanto, la microbiota se encarga de evitar la invasión de la mucosa intestinal. La microbiota está programada para encontrarse en un constante equilibrio entre sus especies4.
El simple uso de medicación antibiótica genera que se pase de un estado de equilibrio fisiológico a una disbiosis, y por tanto la sobreestimulación de especies perjudiciales3.
La microbiota posee un efecto barrera que produce una repulsa a la invasión bacteriana, se contrapone al establecimiento y proliferación de microorganismos exógenos y la adhesión de antígenos nocivos12.
El proceso de colonización:
La microbiota de la madre se va alterando durante el proceso del embarazo, sobre todo en el último trimestre de gestación. Todo esto da lugar a cambios en el sistema inmune en la gestación, que tiene consecuencias en el microbioma, que interviene en procesos del metabolismo con relación causa-efecto en sucesos de disbiosis, como sucede en la diabetes, síndrome metabólico u obesidad. Las variaciones del metabolismo en el embarazo guardan cierta relación con la composición de la microbiota intestinal en el recién nacido5.
Se ha asociado, desde hace escasos años, la disbiosis de la madre con la existencia de preeclampsia, eclampsia, complicaciones en la gestación, retraso del crecimiento del útero y nacimiento del niño antes de las 37 semanas de gestación6.
El papel de la toma de leche materna, ya en el tercer día de existencia del niño, es esencial para favorecer la composición de una microbiota adecuada. La colonización se produce en su mayoría por bifidobacterias, a causa de los niveles elevados de oligosacáridos de la leche de la madre. Estos tienen una función de prebióticos, favorecen la síntesis de un medio ideal y promueven la existencia de correcto sistema inmune7.
Microbiota como determinante de salud:
Conforme se aumentan los estudios sobre esta temática y estos son de una mayor calidad, se esclarece la idea de que existe un sincronismo entre el desequilibrio de la microbiota y el origen de una serie de patologías. Por tanto, se afirma que la microbiota es esencial para la conservación de la homeostasis. Interviene en procesos de protección inespecífica, en los trasplantes, el curso de la inflamación, la formación tumoral, el tratamiento de las neoplasias, con procesos neurológicos y la regulación de la salud mental. El cambio de este microbioma conlleva una serie de consecuencias, como pueden ser la formación de procesos tumorales, alergias, asma, obesidad, diabetes, enfermedades del sistema nervioso, patología mental, alteraciones a nivel gastrointestinal, hipertensión, etc.2.
OBJETIVOS
Objetivo general.
Analizar la trascendencia de la microbiota intestinal durante el embarazo, parto y puerperio.
Objetivos específicos.
– Determinar cómo la alimentación materna influye en el desarrollo de la microbiota intestinal del recién nacido.
– Describir cómo influye la alimentación infantil en el correcto desarrollo de la microbiotaintestinal en el niño.
– Analizar el efecto de los antibióticos en el desarrollo de la microbiota intestinal en el niño.
– Analizar la relación existente entre el tipo de parto y el desarrollo de la microbiota intestinal.
– Describir qué intervenciones de enfermería influyen en un adecuado desarrollo de la microbiota intestinal.
METODOLOGÍA
En la presente revisión, el principal propósito ha sido recoger toda la información disponible en las principales bases de datos para conocer más detalladamente el papel que ejerce la microbiota intestinal durante el embarazo, parto y puerperio y los factores que pueden modular el equilibrio microbiano. En la elaboración de la cadena de búsqueda se han utilizado términos en español que han sido: microbiota intestinal, embarazo, parto, puerperio y recién nacido. Los términos en inglés que se han empleado han sido seleccionados de la base de datos Mesh: gastrointestinal microbiome; pregnancy; labor, obstetric postpartum period; infant, newborn.
Las bases de datos elegidas para realizar la búsqueda han sido: Cuiden Plus, IBECS, CINAHL, Global Health, LILACS, pero fundamentalmente Pubmed, Cochrane y Scopus.
El idioma predominante en la redacción de los artículos ha sido el inglés. No se ha seleccionado ningún otro artículo en un idioma diferente al inglés.
A nivel general, los criterios de inclusión que se han llevado a cabo en la recopilación de los artículos han sido:
→ Año de los estudios: en todas y cada una de las bases de datos se ha utilizado este criterio para acotar la búsqueda de bibliografía existente en los últimos 10 años.
→ Texto completo (Full Text Available): este criterio ha sido esencial en nuestra búsqueda ya que solamente se han incluido artículos que se han encontrado a texto completo y disponible para de esa manera analizarlos con detalle.
Se han obtenido 96 artículos. Al excluir tras lectura detallada, por no cumplir los criterios de inclusión, por duplicidad y por bajo nivel de evidencia; se han incluido16 artículos que garantizan una respuesta a los objetivos de la revisión.
RESULTADOS
Determinar cómo la alimentación materna influye en el desarrollo de la microbiota del recién nacido.
La dieta materna equilibrada favorece la diversidad microbiana. Durante el embarazo tiene una importancia crucial la alimentación materna, tanto para el desarrollo del niño como el de la propia madre. Existe una relación entre una equilibrada alimentación materna y una adecuada diversidad microbiana intestinal del feto y del recién nacido. Las alteraciones de la microbiota intestinal producto de la alimentación materna producen patologías en el neonato7.
Se asocia un aumento de la diversidad de la microbiota del niño con la ingesta materna de ácidos grasos saturados y proteínas de origen animal. Se ha observado que la alimentación ricas en grasas y proteínas de origen animal produce un aumento de la especie Firmicutes en la microbiota del recién nacido y esta se relaciona con un aumento del índice de masa corporal que podría dar lugar a situaciones de obesidad en el niño. Por el contrario, la ingesta materna de proteínas de origen vegetal resulta con una disminución de esta diversidad8. La ingesta materna de una dieta rica en grasas desencadenaba una modificación persistente de la microbiota, por lo menos durante 6 semanas. Con este tipo de dietas se produce un descenso de Bacteroides en el recién nacido con el consiguiente impacto en la generación de energía y el desarrollo inmunitario. Todo esto podría dar como resultado una disbiosis intestinal en el bebé6.
Otros estudios exponen que las grasas que debe consumir la gestante no deben superar el 30-35% de las calorías totales, y estas han de ser mayoritariamente grasas insaturadas. El grueso de la dieta, entre el 50-53% de las calorías diarias, de la gestante lo constituyen los hidratos de carbono complejos que generan la energía suficiente que necesita la mujer en esta etapa de la vida. Cuando la gestante se alimenta según estos parámetros se comprueba que el equilibrio microbiano del recién nacido se mantiene más estable.
El consumo de alimentos de tipo vegetal con una alta proporción de fibra favorece la diversidad microbiana en el niño. El escaso consumo de fibra por el mundo occidental, y por ende sus embarazadas, resulta en una reducción de las especies en la microbiota y un incremento en las patologías no transmisibles al bebé como diabetes, obesidad y cáncer de colon. El consumo de la gestante de proteínas de origen animal aumenta el número de Bacteroides y favorece las enfermedades inflamatorias intestinales. El proceso de fermentación de estas proteínas reduce las Bifidobacterias. Por el contrario, las proteínas de origen vegetal aumentan las Bifidobacterias y Lactobacilos y reducen los Bacteroides11.
El consumo materno de pescado durante la gestación se asocia a un aumento de los niveles de Bifidobacterias en los bebés. Esto deriva en un descenso en el riesgo de desarrollar asma y una mejora cognitiva. Esto se puede deber al efecto beneficioso del omega-3 sobre la restauración de la microbiota del niño7.
Describir cómo influye la alimentación infantil en el correcto desarrollo de la microbiota intestinal en el niño.
La suplementación de leche de fórmula con oligosacáridos de la leche materna, que actúan como prebióticos, produce un efecto positivo en la microbiota intestinal del niño a corto plazo, pero con el paso del tiempo este efecto positivo se va perdiendo. Favorecen el desarrollo de poblaciones de microorganismos beneficiosos que actúan fermentándolos, como es el caso de las Bifidobacterias. El motivo por el que no se puede hallar efecto a largo plazo resulta del pequeño número de glucanos que contienen las fórmulas infantiles comparados con aproximadamente los 200 oligosacáridos que contiene la leche materna y de la que se beneficia el niño amamantado2.
Sin embargo se evidenció que la ingesta de simbióticos resulta en el desarrollo de bacterias positivas para el recién nacido, favorece una correcta diversidad y riqueza microbiana, disminuye los microorganismos potencialmente patógenos para el huésped y mantiene durante más tiempo estos efectos beneficiosos si lo comparamos con la suplementación en exclusiva de dos oligosacáridos de la leche humana8. Los simbióticos inducen un aumento del potencial de los probióticos y prebióticos dando lugar a una fuerza sinérgica. Se ha evidenciado que, sobre todo, estos compuestos simbióticos favorecen el crecimiento de microorganismos saludables para la microbiota como Bifidobacterias y Lactobacilos, dando protección frente a microorganismos dañinos para el recién nacido. Estos compuestos están muy indicados en caso de diarrea, estreñimiento y en general para las enfermedades del tracto gastrointestinal10.
Sin duda, el mejor simbiótico del que se puede beneficiar el neonato es la leche materna. Con la lactancia materna satisface todas sus necesidades y además resulta en una protección frente a enfermedades infecciosas favoreciendo el desarrollo del sistema inmune del niño. Muchos estudios han argumentado que este tipo de alimentación está asociada con el correcto equilibrio de la microbiota del niño. La diversidad de bacterias presentes en el microbioma del niño amamantado es menor que en el niño alimentado por leche de fórmula infantil debido a la cantidad de diferentes cepas que se pueden incluir en esta última. Pero se evidencia que aún así, el recuento de Bifidobacterias y de Lactobacilos es mayor en los niños alimentados con leche de fórmula11. Estas bacterias son fundamentales porque favorecen la producción de ácidos grasos de cadena corta, que resultan en la acidificación del pH y por tanto crean un medio en el que no pueden crecer los microorganismos dañinos para el recién nacido. El efecto beneficioso de la lactancia para la microbiota se mantiene mientras esta se lleva a cabo debido a que el aporte de bacterias es continuo12.
Analizar la relación existente entre el tipo de parto y el desarrollo de la microbiota intestinal.
La transmisión que se produce de una manera armónica y natural desde la madre a su hijo se encuentra impedida debido al nacimiento por cesárea. El desequilibrio de la microbiota se exacerba más durante los primeros meses de vida. Un trabajo de investigación con 600 bebés concluyó que el tipo de parto es determinante y se erige como el principal factor que altera la diversidad microbiana, incluso de una forma más firme que la administración de antibióticos perinatales. Es característico encontrar en la microbiota de los niños nacidos por cesárea una reducción significativa de las especies Bifidobacterias y Bacteroides. Estas dos especies se encuentran de forma elevada en la microbiota de los bebés nacidos de forma eutócica y tienen un importante papel en la utilización de los oligosacáridos de la leche materna. Se relaciona un aumento en el número de especies bacteriófagas, como Klebsiella, Escherichia y Corinebacterias, en la microbiota de los niños nacidos por cesárea. Estas especies aumentan el riesgo de desarrollar infecciones respiratorias, procesos alérgicos y alteraciones inflamatorias. Se hipotetiza que este aumento de las especies patógenas se asocia a la transmisión que se produce desde las superficies hospitalarias en los niños que nacen por cesárea11.
Estos cambios que se producen en la microbiota intestinal según el modo de nacimiento se refuerzan durante el primer año de vida del niño. A los 12 meses se empiezan a equilibrar las diferencias entre los dos grupos según el tipo de parto11.
Analizar el efecto de los antibióticos en el desarrollo de la microbiota intestinal en el niño.
Se produce una disminución de la diversidad de la microbiota intestinal del recién nacido tras la administración de antibióticos intraparto o posnatales. Sobre todo se produce una disminución de Bifidobacterias, Bacteroides y Actinobacterias y un aumento de Firmicutes y Proteobacterias12.
Es cierto que cada tipo de antibiótico administrado, y sobre todo su indicación, puede jugar un papel más o menos significativo sobre la microbiota del bebé. Se ha comprobado que uno de los antibióticos que más puede alterar esta microbiota son las penicilinas. Los antibióticos son beneficiosos para disminuir el riesgo de sepsis en la primera etapa de la vida del bebé y que en ocasiones estos beneficios superan con creces las desventajas que pueden originar a largo plazo12. La intención de conocer el efecto de los antibióticos en la microbiota del bebé no es otra que aumentar la conciencia de los sanitarios que se encuentran implicados en esta actividad y por consiguiente formular estrategias para evitar la disbiosis microbiana en el caso en el que se tenga que administrar antibióticos intraparto o al neonato13.
Incluso hasta la administración puntual de antibióticos en una sola ocasión tiene la capacidad de alterar la microbiota y producir disbiosis. La alteración que provocan estos medicamentos en la microbiota se relaciona más tarde con obesidad, asma, procesos alérgicos y patologías autoinmunes como la enfermedad inflamatoria intestinal. Otro aspecto preocupante es la generación de microorganismos resistentes a los antibióticos. Existe bibliografía que afirma que en la microbiota intestinal del neonato existen genes de resistencia a estos fármacos y que estos mismos genes también pueden transmitirse desde la madre al niño de manera vertical. La permanencia de estos efectos nocivos perdura durante los primeros meses de vida, fundamentales para su maduración, y alrededor del año se estabilizan13.
Describir qué intervenciones de enfermería influyen en un adecuado desarrollo de la microbiota intestinal.
Se ha demostrado que la lactancia materna suplementada con simbióticos en el primer caso o suplementada con probióticos infantiles y probióticos maternos en el segundo caso poseían la capacidad de restaurar la microbiota de los bebés nacidos por cesárea y también expuestos a antibióticos. La presencia de suplementos para el neonato con estas características que contienen Bifidobacterias durante la primera etapa de la vida es crucial para impedir desarrollar disbiosis intestinal, ya que enlentece la anaerobiosis del medio y da lugar a que no se produzca de manera inmediata la acidificación. Esta bacteria se encuentra en las heces de la madre, en la vagina y en la leche materna14.
Por tanto, la enfermería posee una suficiente base científica para promover la utilización de suplementos probióticos, prebióticos y simbióticos en las situaciones en las que se prevea que existe riesgo de desequilibrio en la microbiota de los recién nacidos. La actuación principal que debemos llevar a cabo los profesionales de la enfermería es fomentar desde antes del nacimiento, durante la educación maternal, la lactancia materna y volver a incidir una vez que nazca el niño. Las matronas son las enfermeras especialistas que abordan este área con más profundidad y su papel en la promoción de la salud debe enfocarse en este área. Queda patente la importancia que tiene la leche materna en la modificación de una microbiota alterada a una microbiota dentro de los rangos fisiológicos. La evidencia apoya la relación entre la lactancia materna, un aumento de la diversidad y de la función de la microbiota del neonato, un fortalecimiento del sistema inmunológico que previene la aparición de patologías y la restauración del microbioma afectado en las primeras etapas de la infancia10.
También se ha estudiado otra serie de intervenciones que podrían ser desarrolladas desde enfermería como son la transferencia microbiana vaginal y/o fecal de la madre a su hijo. Tras su estudio, se ha comprobado que la siembra vaginal al recién nacido no tiene la capacidad de restaurar el microbioma del niño nacido por cesárea. La diversidad no se vería alterada después de esta intervención de manera significativa y por tanto tampoco existiría un aumento de Bacteroides, ya que estos no se encuentran en la microbiota de la vagina. Sin embargo, existe evidencia que la administración por vía oral del microbioma fecal de la madre junto a una reducida cantidad de leche materna altera en mayor medida la microbiota del niño y es capaz de reconstituir la microbiota intestinal del recién nacido por cesárea15,16.
CONCLUSIONES
Las evidencias científicas actuales demuestran que existe una relación directa entre una dieta materna rica y equilibrada y una adecuada composición de la microbiota intestinal tanto del feto como del recién nacido. En este contexto, la leche materna se consolida como el alimento ideal para el recién nacido, ya que favorece el desarrollo de una microbiota saludable desde los primeros días de vida.
Entre los factores que pueden alterar esta composición microbiana, el tipo de parto se identifica como el principal determinante, ya que influye significativamente en la colonización inicial del intestino del recién nacido. Asimismo, el uso de antibióticos durante el parto (intraparto) o en la etapa neonatal puede reducir la diversidad microbiana, aumentando con ello el riesgo de desarrollar diversas patologías.
A pesar de estos posibles desequilibrios, el equilibrio microbiano puede ser restaurado. En este proceso, la figura de la matrona cobra un papel fundamental, al ser la profesional idónea para orientar, educar y acompañar a las madres en el establecimiento de prácticas que favorezcan el desarrollo y mantenimiento de una microbiota intestinal saludable en el recién nacido.
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