- Ángel Sicilia Camarena. Facultativo Especialista en Urgencias Hospitalarias. Hospital de Barbastro. España.
- Ana Cristina Galindo García. Facultativo Especialista en Pediatría. Hospital Ernest Lluch Martin (Calatayud). España.
- Virginia Giménez Molina. Facultativo Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- María Cortés Costa. Médico Facultativo Especialista en Ginecología y Obstetricia. Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza). España.
- Andrés Biescas Merino. Médico Facultativo Especialista en Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Javier Sicilia Camarena. MIR Medicina de Familia y Comunitaria. Hospital San Jorge (Huesca). España.
RESUMEN
La intoxicación aguda en la infancia se define como la exposición a sustancias a través de la ingesta, inhalación o contacto, que pueden generar daños en el organismo. Aunque las intoxicaciones en pediatría son poco frecuentes, representando solo el 0.3% de las consultas en los Servicios de Urgencias Pediátricos, su gravedad puede ser considerable. En general, la mayoría de los casos corresponden a intoxicaciones de baja gravedad por contacto con sustancias de poca toxicidad. Sin embargo, la morbimortalidad aumenta en niños y adolescentes, y hasta un 20% de los pacientes pediátricos requieren hospitalización, con un pequeño porcentaje necesitando cuidados intensivos. Los productos más comunes que causan intoxicaciones son los fármacos (48%), seguidos de los productos domésticos (22%), etanol (18%) y monóxido de carbono (4.2%). La distribución de los agentes causales varía según la edad; en menores de 5 años predominan los medicamentos y productos del hogar, mientras que en adolescentes se incrementan las intoxicaciones etílicas, por drogas de abuso y fármacos. Las intoxicaciones pueden clasificarse en accidentales y no accidentales. Las intoxicaciones accidentales, que representan entre el 70-80% de los casos, suelen ocurrir en niños menores de 6 años, cuando las sustancias están al alcance en el hogar. Por otro lado, las intoxicaciones no accidentales, más graves, se observan con mayor frecuencia en adolescentes. Dentro de este grupo, destacan los intentos autolíticos, particularmente en el caso de las mujeres jóvenes con antecedentes de psicopatología, y las intoxicaciones con fines recreativos, como el consumo de alcohol y otras drogas en varones. Se ha observado un aumento de las intoxicaciones autolíticas, relacionado con el incremento de la psicopatología y las conductas suicidas en la población infantojuvenil, exacerbadas por el uso excesivo de redes sociales.
PALABRAS CLAVE
Intoxicación aguda, psicopatología, acetaminofén.
ABSTRACT
Acute poisoning in childhood is defined as exposure to substances through ingestion, inhalation, or contact, which can cause harm to the body. Although poisonings in pediatrics are infrequent, accounting for only 0.3% of consultations in Pediatric Emergency Services, their severity can be significant. In general, most cases involve low-severity poisonings due to contact with substances of low toxicity. However, morbidity and mortality increase in children and adolescents, with up to 20% of pediatric patients requiring hospitalization, and a small percentage needing intensive care. The most common products that cause poisoning are medications (48%), followed by household products (22%), ethanol (18%), and carbon monoxide (4.2%). The distribution of causal agents varies by age; in children under 5 years old, medications and household products are most common, while in adolescents, alcohol poisoning, drug abuse, and medications are more frequent. Poisonings can be classified as accidental or non-accidental. Accidental poisonings, which account for 70-80% of cases, typically occur in children under 6 years old, when substances are within reach at home. On the other hand, non-accidental poisonings, which are more severe, are more common in adolescents. Within this group, suicidal attempts are notable, particularly in young females with a history of psychopathology, and poisonings for recreational purposes, such as alcohol and other drug use in males. An increase in suicidal poisonings has been observed, linked to the rise in psychopathology and suicidal behaviors in the youth population, exacerbated by the excessive use of social media.
KEY WORDS
Acute poisoning, psychopathology, acetaminophen.
INTRODUCCIÓN
La intoxicación aguda se define como cualquier exposición (a través de la ingesta, el tacto o la inhalación) de una o varias sustancias que pueden originar lesiones en el organismo. Los motivos de consultas por intoxicación son poco frecuentes en la infancia, suponiendo el 0.3% de las consultas que se producen en los Servicios de Urgencias Pediátricos, y en la mayoría de las ocasiones se trata de situaciones de poca gravedad tras el contacto con sustancias poco o nada tóxicas. Sin embargo, la morbimortalidad aumenta en el caso de los niños y adolescentes. Los últimos datos del Grupo de Trabajo de Urgencias de Pediatría (SEUP) hasta el 20% de los pacientes pediátricos atendidos por intoxicaciones precisan hospitalización, de ellos, entre el 0.5- 1,5% requieren ingreso en las Unidades de Cuidados Intensivos1,2.
Los productos más frecuentemente implicados en las intoxicaciones son en el 48% de los casos fármacos, seguido de los productos del hogar (22%), etanol (18%) y monóxido de carbono (4.2%). Aunque la distribución del agente causal puede variar en función de la edad, siendo en el caso de los niños menores de 5 años los medicamentos y los productos de hogar los más comunes. Mientras que las intoxicaciones etílicas, por otras drogas de abuso o por fármacos aumenta considerablemente en esta franja de edad1,2.
Las intoxicaciones pueden dividirse en dos categorías; la de tipo accidental y las no accidentales o voluntarias. Las accidentales corresponden al 70-80% de las intoxicaciones que se producen en la edad pediátrica, tienen una mayor incidencia en niños menores de 6 años y suelen estar originada por un solo producto que se encuentra a su alcance en el domicilio. Dentro de este grupo se engloban también las debidas a errores en la dosificación de fármacos1,3,4.
El grupo de intoxicaciones no accidentales o voluntarias son menos frecuentes, pero habitualmente revisten mayor gravedad, su incidencia aumenta notablemente durante la adolescencia. Dentro de este grupo se pueden establecer dos finalidades; los intentos autolíticos que son más habituales en el sexto femenino con antecedentes personales de psicopatología y habitualmente originados por el consumo de fármacos (benzodiacepinas, paracetamol, antidepresivos…). Y los fines recreativos, siendo el alcohol etílico el principal agente causal, aunque puede deberse al consumo de otras drogas de abuso, y siendo los varones los más afectados1,3,4.
En relación a este último grupo de intoxicaciones, en los últimos años, especialmente tras la pandemia de la Covid 19, se ha observado un aumento de las intoxicaciones con finalidad autolítica. Al mismo tiempo se ha producido un incremento de la psicopatología en la población pediátrica, especialmente en la adolescencia, esto ha conllevado el aumento de las conductas autolesivas y los intentos autolíticos. Estudios han mostrado que tras la primera de la pandemia de 2020 los motivos de consulta por psicopatología se cuadruplicaron. Existen múltiples publicaciones que han estudiado los distintos factores psicosociales relacionados con las conductas suicidas en la población infantojuvenil, como las situaciones familiares, la economía, las relaciones interpersonales y algunas situaciones agudas (fallecimiento de familiares…). Además, se ha producido un aumento exponencial en el uso de las redes sociales a edades cada vez más tempranas. Las redes sociales son entendidas por los jóvenes como lugares en los que pueden expresar sus opiniones y estar en contacto con otros de edad similar, pero también son un arma de doble filo ya que estas pueden servir como vía para ejercer violencia (ciberbullying) y son capaces de generar adicción y participar en el incremento de síntomas de ansiedad, depresión y secundariamente conductas suicidas5,6.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Niña de 13 años acude acompañada por sus padres a Urgencias de Pediatría por referir consumo de múltiples fármacos la hora previa. Como antecedentes personales destaca seguimiento en Unidad de Salud Mental Infanto Juvenil (USMIJ) por episodios ansioso depresivos, en tratamiento con sertralina 25 mg al día, los meses previos había precisado el uso puntual de benzodiacepinas para episodios de ansiedad. En la anamnesis refiere haber tenido una discusión a través de una red social con sus amigas por lo que tras ello ha consumido 3 comprimidos de diazepam 5 mg y varios comprimidos de paracetamol 1 g sin saber precisar cantidad exacta.
A la exploración física presenta un Triángulo de Evaluación Pediátrica estable, constantes en rango de normalidad y sin alteraciones ni físicas ni neurológicas (Escala de Glasgow 15). Dado el tiempo transcurrido de la ingesta menor de 4 horas, se administra dosis de carbón activado a 1 gramo por kilo de peso (42 gramos en total) por vía oral con adecuada colaboración de la paciente. Se recoge muestra de tóxicos en orina que resulta positiva para benzodiacepinas, sin positivización para otros tóxicos.
Se mantiene en sala de observación y a las 4 horas de la ingesta de los fármacos, se extrae equilibrio ácido base venoso sin alteraciones. En la analítica sanguínea no se observan alteraciones a nivel hematológico y bioquímico, incluyendo enzimas hepáticas normales. Se extrajeron niveles de Paracetamol en sangre, extrapolando los resultados al nomograma de Rumack-Matthew (“línea 150”) por lo que se contactó con la Unidad de Cuidados Intensivo Pediátricos donde se inició pauta con N-Acetilcisteína. Presentando adecuada evolución y sin presentar afectación hepática.
CONCLUSIONES
Las intoxicaciones en Pediatría son poco frecuentes y habitualmente revisten escasa gravedad, aunque es importante el conocimiento en esta materia que permita la detección precoz de pacientes que pueden presentar cuadros graves1,2.
Los tóxicos más frecuentes en la edad pediátrica son los fármacos, no obstante, en función del rango de edad de los pacientes los agentes implicados pueden variar, siendo más habituales las drogas de abuso y el alcohol etílico en adolescentes1,2. Las intoxicaciones pueden dividirse en tipo accidental que son más frecuentes en menores de 6 años y las de tipo voluntaria, cuya incidencia se incrementa considerablemente en la adolescencia, bien sea de modo recreativo o en forma de intento autolítico1,3,4.
En los últimos años, se ha observado un aumento de intoxicaciones autolíticas en adolescentes, relacionado con el incremento de la psicopatología en esta población. Factores como el aislamiento social, el ciberbullying y el uso excesivo de redes sociales han exacerbado síntomas de ansiedad, depresión y conductas suicidas5,6.
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