Uso del collarín cervical en accidentes de tráfico. Eficacia, riesgos y tendencias actuales

23 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Sandra Leal Martínez. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera 061 Aragón. Aragón, España.
  2. Silvia Guillén Cariñena. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia. MIR de Medicina Familiar y Comunitaria en el Hospital San Jorge de Huesca. Aragón, España.
  3. Simeón Solaz Moreno. Diplomado en Enfermería por la Escuela Universitaria de Enfermería de Valencia. Enfermero 061 Aragón. Aragón, España.
  4. Enrique José Izuel García. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero 061 Aragón. Aragón, España.
  5. Marina Castro Rojas. Graduada en Enfermería por la Universidad de Córdoba. Enfermera 061 Aragón. Aragón, España.
  6. Samuel Martínez Morales. Diplomado universitario en Enfermería por la Universidad de Cádiz. Enfermero 061 Aragón. Aragón, España.

 

RESUMEN

El collarín cervical ha sido un elemento habitual en la atención prehospitalaria de pacientes politraumatizados por accidentes de tráfico, con el propósito de prevenir lesiones medulares secundarias mediante la inmovilización de la columna cervical. Sin embargo, su uso rutinario ha sido objeto de debate debido a la escasa evidencia que demuestre una disminución clara de daño neurológico y por la creciente documentación de efectos adversos, como el incremento de la presión intracraneal, dificultades en el manejo de la vía aérea, aparición de lesiones cutáneas por presión y potenciales retrasos en procedimientos críticos. En respuesta, han surgido estrategias basadas en reglas de decisión clínica —como NEXUS y la Canadian C-Spine Rule— que permiten identificar pacientes de bajo riesgo y evitar inmovilizaciones innecesarias. Este artículo revisa la evidencia actual, analiza beneficios y limitaciones del collarín cervical en el contexto de accidentes de tráfico y propone una orientación hacia la inmovilización selectiva respaldada por protocolos estandarizados y formación del personal prehospitalario. Se subraya la necesidad de estudios controlados adicionales para clarificar el balance riesgo-beneficio del dispositivo.

PALABRAS CLAVE

Collarín cervical, accidente de tráfico, trauma, inmovilización, columna cervical.

ABSTRACT

The cervical collar has long been a common tool in prehospital care of polytrauma patients involved in traffic accidents, intended to prevent secondary spinal cord injury by immobilizing the cervical spine. However, routine use is debated due to limited evidence of a clear reduction in neurological damage and increasing reports of adverse effects, such as raised intracranial pressure, airway management difficulties, pressure-related skin injuries, and potential delays in critical interventions. In response, decision rules such as NEXUS and the Canadian C-Spine Rule have been developed to identify low-risk patients and avoid unnecessary immobilization. This article reviews current evidence, examines benefits and limitations of the cervical collar in traffic accident trauma, and advocates for selective immobilization supported by standardized protocols and prehospital provider training. Further controlled studies are needed to clarify the device’s risk–benefit balance.

KEYWORDS

Cervical collar, traffic accident, trauma, immobilization, cervical spine.

INTRODUCCIÓN

Los accidentes de tráfico constituyen una de las principales causas de lesión y mortalidad por trauma a nivel mundial, con un elevado coste sanitario y social¹. Entre las lesiones que generan mayor preocupación se encuentran los traumatismos de la columna cervical, capaces de producir déficits neurológicos permanentes². Tradicionalmente, el collarín cervical rígido se incorporó como medida preventiva en la atención prehospitalaria para minimizar el movimiento cervical tras el mecanismo lesional³.

REVISIÓN DE LA LITERATURA:

Justificación histórica del uso del collarín. El empleo sistemático del collarín se popularizó en las décadas finales del siglo XX, sustentado en la premisa de que el movimiento del cuello podía agravar una lesión medular latente y que la inmovilización precoz reduciría el riesgo de daño neurológico⁵. Guías educativas de trauma como ATLS consolidaron su empleo dentro del abordaje inicial del paciente politraumatizado².

EVIDENCIA SOBRE SUS BENEFICIOS:

A pesar de su uso extendido, la evidencia que respalde la eficacia del collarín para prevenir lesiones secundarias es limitada. Estudios observacionales y revisiones sistemáticas han mostrado resultados inconsistentes, sin demostrar de forma concluyente una reducción en la incidencia de déficit neurológico atribuible exclusivamente a la inmovilización cervical⁶⁻⁷. En entornos con recursos diagnósticos limitados, el collarín se ha defendido como una medida preventiva pragmática⁸.

RIESGOS Y EFECTOS ADVERSOS:

El collarín no está exento de efectos adversos relevantes. Entre ellos se han descrito el aumento de la presión intracraneal en pacientes con traumatismo craneoencefálico⁹, dificultades en el manejo de la vía aérea y la intubación10, la aparición de lesiones por presión en piel y molestias locales11, y posibles retrasos en intervenciones prioritarias12. En población pediátrica y en pacientes con trauma penetrante la inmovilización indiscriminada puede ser contraproducente18.

PROTOCOLOS DE INMOVILIZACIÓN SELECTIVA:

Para minimizar el uso innecesario del collarín, se han desarrollado herramientas de decisión clínica con alta sensibilidad para lesiones cervicales significativas. El estudio NEXUS propuso criterios clínicos que permiten descartar la necesidad de inmovilización o imagen en pacientes de bajo riesgo13, de forma complementaria la Canadian C-Spine Rule ofrece un algoritmo útil en adultos conscientes y estables14. Validaciones realizadas en el ámbito prehospitalario por paramédicos han mostrado que dichas reglas pueden aplicarse con seguridad, reduciendo las inmovilizaciones innecesarias15.

PERSPECTIVAS ACTUALES:

Revisiones y guías recientes abogan por un enfoque más selectivo y basado en evidencia, enfatizando la formación del personal prehospitalario y la adopción de protocolos locales que integren criterios clínicos y diagnóstico por imágenes cuando proceda16-17.

La persistencia del collarín como práctica estándar refleja una mezcla de tradición, precaución y variabilidad en la interpretación de la evidencia. Aunque el potencial de prevenir daño secundario es teóricamente plausible, la falta de ensayos controlados y los resultados heterogéneos de estudios observacionales dificultan establecer recomendaciones universales⁶. Por otro lado, los riesgos asociados a la inmovilización indiscriminada son cada vez más documentados y no deben ser subestimados9-12.

La adopción de reglas de decisión clínica llave en mano, junto con la mejora en la formación y auditoría de la práctica prehospitalaria, aparece como la estrategia más razonable para equilibrar seguridad y minimizar daños. En escenarios de alta energía —como colisiones de velocidad elevada— la prudencia sugiere mantener criterios bajos de umbral para la inmovilización hasta que la evaluación clínica permita descartar lesión significativa6.

CONCLUSIÓN

El collarín cervical en accidentes de tráfico sigue siendo un tema controvertido. No existe evidencia sólida que respalde su uso universal, y la tendencia actual es hacia la inmovilización selectiva basada en reglas validadas y en la valoración clínica. Se requieren estudios prospectivos y controlados que evalúen resultados funcionales y neurológicos a largo plazo para definir pautas definitivas. Mientras tanto, es recomendable que los sistemas de emergencia incorporen protocolos claros, formación continua y auditorías de práctica para optimizar la atención al paciente traumatizado.

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