Prescripción de ortesis en niños con trastorno del espectro autista: beneficios funcionales y complicaciones asociadas

23 noviembre 2025

 

AUTORES

  1. Lydia Díaz Mesa. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Daniel Antonio Gutiérrez Reboredo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) pueden presentar alteraciones motoras, hipotonía, desequilibrio postural y patrones de marcha atípicos, como el caminar de puntillas. Ante estas manifestaciones, la prescripción de ortesis —principalmente las ortesis tobillo-pie (AFO) y plantillas personalizadas— se ha utilizado para mejorar la alineación, la estabilidad y la funcionalidad de la marcha. Sin embargo, la evidencia científica sobre su eficacia y sus complicaciones sigue siendo limitada.

Estudios recientes describen que el uso combinado de AFO y estiramientos seriados puede aumentar el rango de dorsiflexión y mejorar los parámetros cinemáticos de la marcha, mientras que las plantillas texturizadas ayudan a redistribuir las presiones plantares y estimulan la sensibilidad propioceptiva. No obstante, la aceptación del dispositivo suele verse afectada por la hipersensibilidad sensorial característica del TEA, que puede generar rechazo, irritaciones cutáneas o falta de adherencia.

En conclusión, la prescripción de ortesis en niños con TEA debe basarse en una valoración individualizada y en la colaboración entre fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y familias. Es imprescindible diseñar estrategias de adaptación sensorial y seguimiento continuo para garantizar su eficacia funcional y minimizar complicaciones.

PALABRAS CLAVE

Autismo, ortesis, marcha, toe-walking, fisioterapia pediátrica.

ABSTRACT

Background: Children with Autism Spectrum Disorder (ASD) may present with motor impairments, hypotonia, postural imbalance, and atypical gait patterns, such as toe-walking. In response to these manifestations, orthoses—mainly ankle-foot orthoses (AFOs) and custom insoles—have been used to improve alignment, stability, and gait functionality. However, scientific evidence regarding their efficacy and associated complications remains limited.

Results: Recent studies report that the combined use of AFOs and serial stretching can increase dorsiflexion range and improve gait kinematics, while textured insoles help redistribute plantar pressures and stimulate proprioceptive sensitivity. Nevertheless, device acceptance is often affected by the sensory hypersensitivity characteristic of ASD, which may lead to rejection, skin irritation, or poor adherence.

Conclusions: Orthosis prescription in children with ASD should be based on individualized assessment and close collaboration among physiotherapists, occupational therapists, and families. It is essential to design sensory adaptation strategies and provide continuous follow-up to ensure functional efficacy and minimize complications.

KEY WORDS

Autism, orthoses, gait, toe-walking, pediatric physiotherapy.

INTRODUCCIÓN

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades en la comunicación social y la presencia de patrones restrictivos o repetitivos de conducta, intereses o actividades. Sin embargo, además de sus manifestaciones cognitivas y conductuales, numerosos estudios han demostrado que el TEA también se asocia a alteraciones motoras y sensoriales significativas, que impactan de manera directa en la funcionalidad y la calidad de vida de los niños. Entre estas alteraciones destacan la hipotonía generalizada, la inestabilidad postural, los déficits de coordinación motora, la marcha atípica y, de forma particular, el caminar de puntillas (toe-walking), que constituye uno de los patrones motores más observados en la práctica clínica1.

La prevalencia del toe-walking en la población con TEA se estima entre un 20 % y un 45 %, muy superior a la que se presenta en niños con desarrollo típico, donde rara vez supera el 2 %. Este patrón de marcha se caracteriza por la ausencia o disminución del apoyo del talón durante el ciclo de la marcha, con predominio de la carga en los metatarsianos y dedos. Aunque en algunos casos puede ser un hábito transitorio o una manifestación de búsqueda sensorial, su persistencia suele estar relacionada con alteraciones del tono muscular, rigidez del tendón de Aquiles, hipersensibilidad táctil o déficit de integración sensorial (2). Cuando el toe-walking se mantiene en el tiempo, puede generar consecuencias biomecánicas relevantes como acortamiento del tríceps sural, pérdida de dorsiflexión del tobillo, dolor, fatiga muscular y deformidades estructurales del pie y la pierna.

Frente a este escenario, la prescripción de ortesis —que incluye dispositivos como las órtesis tobillo-pie (AFO), férulas nocturnas, plantillas funcionales o dispositivos posturales personalizados— se ha consolidado como una herramienta terapéutica útil en el manejo de las alteraciones motoras y biomecánicas en el TEA. Estas ortesis tienen como objetivo corregir la alineación, mejorar la estabilidad durante la marcha, prevenir contracturas y facilitar la adquisición de un patrón motor más eficiente y menos lesivo. Además, pueden contribuir a optimizar la propiocepción y la conciencia corporal, aspectos frecuentemente alterados en los niños con trastornos del espectro autista.

El uso de ortesis en la infancia no es nuevo; en poblaciones con parálisis cerebral infantil, distrofias musculares o retrasos motores globales, su efectividad está ampliamente documentada. Sin embargo, en el caso de los niños con TEA, la literatura científica sigue siendo escasa, dispersa y heterogénea, lo que plantea desafíos tanto en la indicación como en la evaluación de los resultados clínicos. La variabilidad fenotípica del espectro autista, unida a las diferencias en el nivel cognitivo, las particularidades sensoriales y la tolerancia a estímulos externos, dificulta la estandarización de protocolos ortésicos3.

Uno de los factores que más influye en el éxito del tratamiento ortésico en el TEA es la respuesta sensorial. Muchos niños presentan hipersensibilidad táctil o propioceptiva, por lo que el contacto continuo con una férula o un calzado ortésico puede generar rechazo, irritabilidad o conductas de evitación. En otros casos, la hiposensibilidad hace que el niño tolere el dispositivo, pero sin integrar adecuadamente la información propioceptiva que este aporta, lo que reduce su efectividad funcional. Por ello, la prescripción de ortesis debe realizarse siempre desde un enfoque interdisciplinar, que contemple no solo la biomecánica del movimiento, sino también la modulación sensorial, la conducta adaptativa y el entorno familiar y escolar del niño.

La ortesis tobillo-pie (AFO) es probablemente la más utilizada en el abordaje del toe-walking asociado al TEA. Su función principal es limitar la flexión plantar excesiva y favorecer la dorsiflexión del tobillo durante la fase de apoyo, promoviendo un patrón de marcha más fisiológico4. Diversos estudios, aunque con muestras pequeñas, han mostrado mejoras en la alineación y en la estabilidad postural tras el uso de AFO combinadas con fisioterapia o estiramientos seriados. En algunos casos, se complementa con férulas nocturnas para mantener la elongación del tendón de Aquiles y prevenir retracciones. Sin embargo, los beneficios suelen depender del grado de cooperación del niño, del tiempo de uso diario y de la adecuada adaptación del dispositivo.

Las plantillas texturizadas o proprioceptivas constituyen otra alternativa terapéutica con evidencia emergente. Estas plantillas estimulan los mecanorreceptores plantares, promoviendo ajustes posturales y mejorando la distribución de presiones durante la marcha. En niños con TEA, donde frecuentemente se observan alteraciones de la integración sensorial, este tipo de ortesis puede contribuir a regular la entrada sensorial táctil y mejorar el esquema corporal. No obstante, los resultados son variables y la tolerancia depende en gran medida de la sensibilidad cutánea del niño.

Pese a los potenciales beneficios, la prescripción de ortesis en el TEA no está exenta de complicaciones y controversias. En la literatura se describen efectos adversos como irritaciones cutáneas, puntos de presión, incomodidad, interferencia en el desarrollo natural del movimiento, y resistencia conductual al uso del dispositivo. Además, en algunos casos, la imposición de una ortesis sin un proceso de adaptación sensorial previo puede generar rechazo y aversión, dificultando la cooperación del niño y comprometiendo la adherencia terapéutica. En este sentido, los especialistas en fisioterapia y terapia ocupacional coinciden en que la introducción de una ortesis debe realizarse de forma progresiva, acompañada de estrategias de desensibilización y refuerzo positivo, implicando activamente a la familia en el proceso.

Otro punto crítico radica en la falta de consenso sobre los criterios de prescripción. A diferencia de otras patologías neuromotoras, en el TEA la alteración motora no responde a un único patrón fisiopatológico, sino a la interacción entre factores neurológicos, sensoriales y conductuales. Por ello, la indicación de una ortesis debe basarse en una valoración individualizada que contemple aspectos biomecánicos (como el rango articular y la alineación), pero también factores sensoriales, emocionales y contextuales. La mera observación del toe-walking, sin análisis de causa, puede llevar a tratamientos innecesarios o contraproducentes.

En los últimos años, el enfoque terapéutico del TEA ha evolucionado hacia una visión holística e interdisciplinar, donde la rehabilitación física se integra con la terapia ocupacional, la integración sensorial y la intervención conductual. En este marco, la ortesis no debe concebirse como un fin en sí misma, sino como una herramienta complementaria dentro de un plan de tratamiento más amplio, orientado a mejorar la participación y la autonomía del niño. La colaboración entre profesionales —fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, podólogos, ortopedas, pediatras y psicólogos— resulta esencial para garantizar un abordaje coherente y centrado en la persona5.

Asimismo, la investigación reciente destaca la necesidad de protocolos de evaluación estandarizados que permitan medir objetivamente los efectos de las ortesis en esta población. El uso de herramientas como el análisis computarizado de la marcha, la presión plantar dinámica o las escalas de participación funcional (por ejemplo, el Pediatric Evaluation of Disability Inventory) podría facilitar la comparación entre estudios y fortalecer la evidencia.

En síntesis, aunque la literatura científica disponible sobre la prescripción de ortesis en niños con TEA sigue siendo limitada, las experiencias clínicas sugieren que, cuando se aplican de forma adecuada, pueden constituir una intervención valiosa para mejorar la marcha, la postura y la participación funcional. Sin embargo, es fundamental abordar cada caso con criterio clínico, sensibilidad y prudencia, priorizando el bienestar del niño por encima de los resultados biomecánicos inmediatos.

La presente revisión tiene como propósito analizar de manera crítica la evidencia disponible sobre la prescripción de ortesis en población infantil con TEA, identificando los tipos de dispositivos más utilizados, sus beneficios potenciales, las complicaciones reportadas y los factores que condicionan su aceptación y eficacia. Asimismo, pretende ofrecer una reflexión sobre la importancia de integrar la perspectiva sensorial y conductual en el proceso de prescripción y seguimiento ortésico, destacando la necesidad de investigaciones futuras que aporten mayor solidez científica a este campo emergente de la rehabilitación pediátrica.

MATERIAL Y MÉTODO

El presente trabajo se diseñó como una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre la prescripción de ortesis en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), identificando los beneficios funcionales, las limitaciones y las complicaciones asociadas a su uso. Asimismo, se buscó ofrecer una síntesis crítica de los principales enfoques terapéuticos y criterios de indicación existentes, desde una perspectiva multidisciplinar.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre enero y octubre de 2025 en las principales bases de datos biomédicas internacionales: PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Cochrane Library. Se aplicaron términos controlados y palabras clave en inglés y español combinadas mediante operadores booleanos, utilizando las siguientes expresiones: (“autism spectrum disorder” OR “ASD” OR “autistic child”) AND (“orthoses” OR “orthosis” OR “foot orthotics” OR “ankle-foot orthosis” OR “AFO” OR “brace” OR “splint”) AND (“gait” OR “toe walking” OR “rehabilitation” OR “complications”).

También se consultaron fuentes complementarias, como guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas previas y documentos técnicos de asociaciones profesionales de fisioterapia, ortopedia y terapia ocupacional.

Criterios de inclusión y exclusión:

Se incluyeron los estudios que cumplieron los siguientes criterios:

  1. Publicaciones entre 2000 y 2025.
  2. Estudios originales, revisiones sistemáticas, series de casos o informes clínicos que abordarán el uso de ortesis o dispositivos ortopédicos en niños y adolescentes con diagnóstico de TEA.
  3. Trabajos que analizarán efectos funcionales, biomecánicos o sensoriales derivados del uso de ortesis, así como complicaciones relacionadas.
  4. Artículos en inglés o español, con acceso a texto completo.

 

Se excluyeron:

  • Publicaciones centradas exclusivamente en trastornos motores de otra etiología (parálisis cerebral, distrofia muscular, espina bífida, etc.).
  • Estudios enfocados en intervenciones farmacológicas o conductuales sin componente ortésico.
  • Opiniones, editoriales o cartas sin evidencia empírica.

 

Procedimiento de búsqueda y análisis:

La estrategia de búsqueda inicial arrojó 72 registros. Tras eliminar duplicados y realizar un cribado de títulos y resúmenes, 28 artículos fueron revisados en texto completo. Finalmente, 12 publicaciones cumplieron los criterios de inclusión y se incluyeron en el análisis. Entre ellas, se identificaron 5 estudios de intervención, 3 estudios observacionales, 2 reportes de casos y 2 revisiones narrativas.

La información de cada estudio se extrajo de manera sistemática utilizando una tabla de registro que incluía:

  • Autor y año de publicación.
  • Tipo de estudio y población analizada.
  • Tipo de ortesis prescrita (AFO, férulas nocturnas, plantillas texturizadas, etc.).
  • Duración del tratamiento y tiempo de uso diario.
  • Resultados observados sobre la marcha, la postura o la percepción sensorial.
  • Complicaciones o efectos adversos reportados.

 

Los estudios seleccionados fueron sometidos a una evaluación crítica de calidad metodológica. Se aplicó la escala PEDro para ensayos clínicos y la herramienta JBI Critical Appraisal Checklist para estudios de casos o revisiones narrativas. Debido a la heterogeneidad de los diseños, no fue posible realizar un metaanálisis estadístico; por tanto, los resultados se presentan de manera descriptiva y temática, agrupados en tres categorías:

  1. Eficacia funcional y biomecánica de las ortesis en la corrección del toe-walking y la mejora del patrón de marcha.
  2. Adaptación sensorial y conductual al uso de ortesis.
  3. Complicaciones y adherencia terapéutica observadas.

 

Adicionalmente, se consideraron las recomendaciones clínicas de guías internacionales y documentos técnicos de organismos como la American Academy of Orthotists and Prosthetists (AAOP), la American Physical Therapy Association (APTA) y la Autism Society.

Los datos obtenidos se interpretaron desde un enfoque integrador y clínicamente orientado, con el propósito de extraer conclusiones relevantes para la práctica rehabilitadora y generar hipótesis para futuras investigaciones sobre la aplicación de ortesis en niños con TEA.

RESULTADOS

La búsqueda bibliográfica realizada permitió identificar un total de 12 estudios relevantes que cumplían los criterios de inclusión, los cuales abarcan un periodo comprendido entre los años 2005 y 2024. La mayoría de las publicaciones correspondían a series de casos o estudios observacionales, reflejo de la escasa evidencia experimental disponible sobre el uso de ortesis en población con Trastorno del Espectro Autista (TEA). A pesar de ello, los hallazgos recogidos ofrecen una visión consistente sobre los beneficios funcionales, los desafíos sensoriales y las complicaciones asociadas a esta intervención.

1. Efectos funcionales y biomecánicos:

Diversos estudios analizaron la eficacia de las ortesis tobillo-pie (AFO) en la corrección del patrón de marcha en puntillas, una conducta motora frecuente en el TEA. Los trabajos de Sobel et al. (2010) y Williams et al. (2019) demostraron que el uso continuado de AFO durante un periodo de 6 a 12 meses favorece el aumento del rango de dorsiflexión del tobillo, mejora la estabilidad del apoyo plantar y reduce la frecuencia del toe-walking. Asimismo, se observó una mejor alineación del eje tibioastragalino y una menor fatiga muscular en los miembros inferiores, especialmente cuando el uso de ortesis se combinó con fisioterapia y estiramientos seriados.

En un estudio de intervención de Nishizawa et al. (2021), el empleo de férulas nocturnas junto con ortesis diurnas demostró ser eficaz para mantener el alargamiento del tendón de Aquiles y prevenir retracciones. Sin embargo, el grado de cumplimiento fue variable, dependiendo de la tolerancia del niño y la implicación familiar.

Por su parte, investigaciones más recientes han explorado el papel de las plantillas texturizadas o sensoriales. Un ensayo controlado de Lee et al. (2022) evaluó la presión plantar y la distribución de carga en 20 niños con TEA, observando que las plantillas texturizadas redujeron los picos de presión en los dedos y mejoraron la simetría del apoyo. Este resultado sugiere que la estimulación sensorial controlada puede contribuir a mejorar el esquema corporal y el control postural.

2. Adaptación sensorial y conductual:

Uno de los hallazgos más consistentes en la literatura revisada es la variabilidad en la aceptación de las ortesis. Los niños con TEA presentan con frecuencia hipersensibilidad táctil y propioceptiva, lo que puede dificultar la colocación y el uso prolongado de dispositivos ortésicos. En varios reportes de caso (Johnson et al., 2018; Choi y colaboradores, 2023), se documentaron reacciones de rechazo, ansiedad o irritabilidad al contacto con el material ortopédico, especialmente durante las primeras semanas de adaptación.

Los estudios coinciden en señalar que la intervención conductual y la desensibilización progresiva son estrategias esenciales para mejorar la adherencia. La participación activa de terapeutas ocupacionales especializados en integración sensorial permitió que la mayoría de los niños tolerarán el uso de las ortesis durante tiempos crecientes, llegando a un promedio de 4 a 6 horas diarias de uso efectivo. Además, se observó que la implicación de las familias y el refuerzo positivo mejoraban la cooperación del niño y la continuidad del tratamiento.

3. Complicaciones y adherencia terapéutica:

Las complicaciones más frecuentes descritas en los estudios fueron las irritaciones cutáneas, los puntos de presión, la incomodidad y, en algunos casos, alteraciones de la marcha secundaria al uso prolongado de dispositivos rígidos. Aproximadamente un 25 % de los niños incluidos en las series presentaron algún grado de molestia o lesión leve relacionada con el dispositivo, aunque sin necesidad de suspender el tratamiento. La aparición de complicaciones se relacionó principalmente con la falta de ajuste individualizado, el uso excesivo y la inadecuada supervisión profesional.

Respecto a la adherencia terapéutica, los datos reflejaron que entre un 40 % y un 60 % de las familias mantuvieron el uso de ortesis de forma constante durante al menos seis meses. La principal causa de abandono fue el rechazo conductual del niño, seguido por el escaso entendimiento de los padres sobre los objetivos del tratamiento. Los programas de seguimiento que incluyeron revisiones periódicas y acompañamiento familiar mostraron tasas de cumplimiento significativamente mayores.

4. Síntesis general de los hallazgos

En conjunto, la revisión sugiere que las ortesis pueden aportar beneficios significativos en la corrección del toe-walking y en la estabilidad postural, especialmente cuando se aplican dentro de un programa de rehabilitación integral. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de factores contextuales como la tolerancia sensorial, la motivación del niño y la participación de la familia.

A pesar de los resultados positivos, los autores coinciden en señalar la escasez de estudios con metodología robusta, la ausencia de escalas estandarizadas de evaluación funcional y la variabilidad en los criterios de prescripción como limitaciones importantes. En este sentido, se destaca la necesidad de investigaciones futuras que utilicen muestras más amplias y diseños experimentales controlados para establecer con mayor precisión la efectividad y seguridad de las ortesis en población con TEA.

 

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos en esta revisión reflejan un consenso generalizado en torno a la utilidad potencial de las ortesis como herramienta terapéutica complementaria en el manejo de las alteraciones motoras y posturales de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). No obstante, la evidencia científica disponible sigue siendo limitada, fragmentada y, en muchos casos, basada en series pequeñas o reportes de caso, lo que impide establecer protocolos de intervención universalmente válidos. A pesar de ello, los estudios revisados permiten identificar tendencias clínicas consistentes, tanto en los beneficios funcionales como en los retos sensoriales y conductuales asociados a su uso.

1. La relevancia de las alteraciones motoras en el TEA:

Durante décadas, las investigaciones sobre el TEA se han centrado principalmente en los aspectos cognitivos, comunicativos y conductuales. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado creciente atención la dimensión motora del espectro autista, que incluye dificultades en la coordinación, el equilibrio y la planificación motriz. Estas alteraciones, presentes desde etapas tempranas del desarrollo, condicionan la autonomía del niño y su participación social. En este contexto, las ortesis representan una herramienta que puede favorecer la adquisición de patrones motores más estables y eficientes, contribuyendo indirectamente a mejorar la calidad de vida y la participación funcional.

El caminar de puntillas (toe-walking) es uno de los patrones más característicos y estudiados en el TEA. Se asocia a múltiples factores: hipertonía del tríceps sural, rigidez tendinosa, alteraciones sensoriales o incluso conductas autoestimuladoras. La persistencia de este patrón más allá de los tres años de edad puede derivar en acortamiento del tendón de Aquiles, retracciones musculares, dolor y fatiga. Las ortesis tobillo-pie (AFO) se han propuesto como una intervención eficaz para limitar la flexión plantar excesiva y promover una marcha con apoyo del talón, mostrando resultados positivos en estudios observacionales. No obstante, su eficacia depende del grado de implicación familiar, la adherencia al tratamiento y el control fisioterapéutico continuado6.

2. Beneficios funcionales de las ortesis:

La evidencia revisada sugiere que las ortesis, especialmente las AFO y las férulas nocturnas, pueden mejorar la alineación articular y la estabilidad postural, incrementando el rango de dorsiflexión y reduciendo el esfuerzo muscular durante la marcha. Algunos estudios incluso documentan un mejor equilibrio dinámico y una redistribución más uniforme de las presiones plantares.

Además, las plantillas texturizadas o proprioceptivas han mostrado resultados prometedores en la modulación sensorial. Este tipo de ortesis estimula los receptores cutáneos del pie, favoreciendo una mayor conciencia corporal y mejorando la respuesta postural7. En niños con TEA, donde el procesamiento sensorial puede estar alterado, este estímulo controlado podría contribuir a la autorregulación sensorial y a la corrección espontánea de patrones motores disfuncionales.

Pese a estos avances, los efectos positivos deben interpretarse con cautela. La mayoría de los estudios analizados presentan muestras reducidas, ausencia de grupo control y escaso seguimiento longitudinal, lo que limita la generalización de los resultados. Aun así, la consistencia de los hallazgos sugiere que el uso de ortesis puede constituir un componente relevante dentro de un programa de rehabilitación integral.

3. Desafíos sensoriales y conductuales:

Uno de los principales hallazgos de esta revisión es que el éxito terapéutico no depende únicamente del dispositivo ortésico, sino de la capacidad del niño para tolerarlo e integrarlo dentro de su esquema corporal. Muchos niños con TEA presentan hipersensibilidad táctil, lo que genera rechazo al contacto con materiales rígidos, cierres o compresiones. En otros casos, la hiposensibilidad reduce la percepción propioceptiva que la ortesis intenta potenciar, disminuyendo su eficacia.

Estas dificultades sensoriales se traducen con frecuencia en resistencia conductual, irritabilidad o rechazo activo al uso del dispositivo. Los estudios revisados muestran que entre un 30 % y un 50 % de los niños con TEA presentan inicialmente rechazo al uso de ortesis, lo que puede comprometer la adherencia al tratamiento. En este sentido, la literatura coincide en la necesidad de implementar programas de adaptación progresiva, que incluyan fases de desensibilización, exposición gradual y reforzamiento positivo.

La intervención de terapeutas ocupacionales especializados en integración sensorial es determinante. Estos profesionales pueden diseñar estrategias para facilitar la aceptación del dispositivo, como permitir al niño participar en la elección de materiales o incorporar el uso de la ortesis dentro de rutinas significativas. Además, la colaboración estrecha con los padres resulta esencial para garantizar la continuidad del tratamiento en el hogar8.

4. Complicaciones y limitaciones clínicas:

Las complicaciones ortésicas descritas en la literatura coinciden con las reportadas en otras patologías pediátricas: irritaciones cutáneas, puntos de presión, molestias o incomodidad. En la mayoría de los casos, estas reacciones fueron leves y reversibles, aunque se destaca que el ajuste incorrecto del dispositivo o el uso prolongado sin supervisión pueden incrementar el riesgo de lesiones cutáneas.

Otra limitación relevante es la posible interferencia en el desarrollo motor natural si la ortesis se utiliza de forma indiscriminada o sin objetivos terapéuticos claros. Algunos autores advierten que el uso prolongado de dispositivos rígidos puede reducir la fuerza muscular intrínseca del pie o limitar la exploración motora espontánea, especialmente en edades tempranas. Por ello, se recomienda que la prescripción ortésica se realice solo cuando exista una indicación funcional precisa, dentro de un programa activo de fisioterapia y estimulación motriz.

En cuanto a la adherencia, los resultados muestran tasas variables que oscilan entre el 40 % y el 60 %. La principal causa de abandono no es la incomodidad física, sino el rechazo conductual del niño o la falta de comprensión por parte de los cuidadores sobre los beneficios esperados. Esto pone de manifiesto la necesidad de educación familiar y acompañamiento terapéutico, asegurando que los padres comprendan los objetivos y participen activamente en el seguimiento.

5. El abordaje interdisciplinar como clave de éxito:

La experiencia clínica demuestra que el manejo de las alteraciones motoras en el TEA requiere una visión interdisciplinar e integrada. La ortesis, por sí sola, no corrige los patrones motores ni modifica la conducta, pero puede convertirse en un soporte biomecánico y sensorial eficaz cuando se combina con fisioterapia, terapia ocupacional e intervención conductual.

El fisioterapeuta desempeña un papel fundamental en la valoración biomecánica, el seguimiento del uso y la prevención de complicaciones. El terapeuta ocupacional, por su parte, se enfoca en la adaptación sensorial y en la integración de la ortesis dentro de las actividades de la vida diaria. El ortopeda y el técnico ortoprotésico garantizan la confección y ajuste preciso del dispositivo, mientras que el psicólogo infantil puede intervenir para manejar las reacciones emocionales y la adherencia conductual. Solo la coordinación de estos profesionales, junto con la implicación familiar y educativa, permite alcanzar resultados sostenibles.

6. Vacíos de conocimiento y proyecciones futuras:

La revisión evidencia una escasez significativa de estudios de alta calidad metodológica. La mayoría de los trabajos carecen de muestras amplias, grupos control o evaluaciones estandarizadas. Además, la gran heterogeneidad del TEA —en severidad, perfil sensorial y nivel cognitivo— dificulta la generalización de resultados. Por ello, se hace necesario impulsar investigaciones multicéntricas y longitudinales, que incluyan variables objetivas como análisis cinemático de la marcha, electromiografía de superficie o mediciones de presión plantar.

También se observa una ausencia de guías clínicas específicas que orienten la prescripción ortésica en el TEA. A diferencia de patologías como la parálisis cerebral o la espina bífida, donde existen criterios definidos de intervención, el manejo ortésico en el autismo se realiza actualmente bajo criterios individuales y experiencia clínica. Desarrollar consensos y protocolos basados en evidencia permitiría mejorar la práctica asistencial y reducir el riesgo de tratamientos inadecuados o contraproducentes.

Por último, se vislumbran oportunidades en la incorporación de nuevas tecnologías en la prescripción y monitorización de ortesis. El uso de materiales más ligeros y flexibles, sensores integrados para registrar el tiempo de uso o la presión ejercida, y herramientas digitales de seguimiento remoto pueden mejorar la personalización y la adherencia terapéutica.

7. Consideraciones finales:

En conjunto, los hallazgos analizados confirman que las ortesis pueden desempeñar un papel relevante en la rehabilitación motora de los niños con TEA, siempre que su indicación sea individualizada, supervisada y acompañada de estrategias de adaptación sensorial. Más que un elemento corrector, deben entenderse como un recurso facilitador de la función y la participación, cuyo éxito depende tanto de la tecnología aplicada como del entorno humano que la sostiene.

La evidencia disponible invita a abandonar las intervenciones estandarizadas y avanzar hacia un modelo de prescripción centrado en la persona, donde cada ortesis se adapte al perfil sensorial, motor y emocional del niño, y no a la inversa. Solo así será posible transformar un dispositivo físico en una verdadera herramienta de inclusión, movimiento y autonomía.

CONCLUSIONES

La prescripción de ortesis en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) representa una intervención terapéutica de valor creciente dentro del abordaje integral de las alteraciones motoras y posturales asociadas a este trastorno. Aunque la evidencia científica disponible aún es limitada, los estudios revisados coinciden en que el uso adecuado de dispositivos ortésicos —particularmente las órtesis tobillo-pie (AFO), las férulas nocturnas y las plantillas sensoriales— puede aportar beneficios funcionales relevantes, especialmente en la corrección del caminar de puntillas, la mejora del rango articular y la estabilidad durante la marcha.

Sin embargo, la eficacia de estas intervenciones no depende únicamente de la biomecánica, sino también de factores sensoriales, conductuales y contextuales. La hipersensibilidad táctil y propioceptiva frecuente en el TEA puede dificultar la tolerancia al dispositivo, reduciendo la adherencia terapéutica. Por ello, el proceso de prescripción debe contemplar una valoración integral que combine el análisis ortopédico con la evaluación sensorial y la capacidad adaptativa del niño, promoviendo estrategias de desensibilización progresiva y apoyo familiar.

Las complicaciones descritas —como irritaciones cutáneas, puntos de presión o rechazo conductual— suelen ser leves y prevenibles mediante una supervisión adecuada y un ajuste personalizado del dispositivo. En cambio, el uso indiscriminado o prolongado sin seguimiento profesional puede interferir en el desarrollo motor natural, por lo que la indicación ortésica debe sustentarse siempre en objetivos terapéuticos claros y revisiones periódicas.

El éxito de la intervención ortésica en el TEA depende de un trabajo interdisciplinar coordinado entre fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, ortopedas, psicólogos y familias, donde la ortesis sea un elemento facilitador de la función, la participación y la autonomía, más que un fin correctivo.

Finalmente, se requiere mayor investigación de calidad metodológica que permita establecer protocolos clínicos estandarizados, definir criterios de prescripción basados en evidencia y evaluar los efectos a largo plazo sobre la marcha, la función y la calidad de vida. La ortesis, bien prescrita y contextualizada, puede convertirse en una herramienta clave para mejorar el bienestar e integración de los niños con TEA dentro de su entorno social y educativo.

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