Osteoporosis transitoria migratoria. Reporte de un caso y revisión breve de la literatura

12 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Tamia Lucia Gil Ramos. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  2. Daniel Santiago Arcila Salazar. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Belén del Moral Sahuquillo. Facultativa Especialista del Área de Neurología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Andrea Viñas Barros. Facultativa Especialista del Área de Medicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud de Ruzafa, Valencia, España.
  5. Alicia Viñas Barros. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  6. Esteban Fernando Noroña Vásconez. Médico Interno Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La osteoporosis transitoria migratoria (OTM) es una entidad clínica rara caracterizada por la aparición de dolor articular de inicio súbito y edema óseo, que afecta comúnmente a las articulaciones de los miembros inferiores como cadera, rodilla y tobillo. El diagnóstico se basa principalmente en la resonancia magnética (RM), que muestra edema óseo sin colapso subcondral ni signos de necrosis avascular.

Presentamos el caso de un varón de 39 años que, inicialmente, presentaba dolor agudo en cadera izquierda sin antecedente de traumatismo previo. La RM demostró cambios compatibles con osteoporosis transitoria en la cadera izquierda, dolor que mejoró tras tratamiento conservador. Tres meses después, el paciente presenta dolor en el tobillo derecho, donde la RM demuestra edema difuso de médula ósea en los huesos naviculares, compatible con osteoporosis transitoria migratoria. Finalmente presentó resolución de la afectación clínica y radiológica tras 6 meses de tratamiento conservador.

PALABRAS CLAVE

Osteoporosis transitoria migratoria, edema médula ósea, cadera, tobillo.

ABSTRACT

Transient migratory osteoporosis (TMO) is a rare clinical entity characterized by the onset of sudden joint pain and bone marrow edema, most commonly affecting the lower limb joints such as the hip, knee, and ankle. The diagnosis is mainly based on magnetic resonance imaging (MRI), which shows bone marrow edema without subchondral collapse or signs of avascular necrosis.

We present the case of a 39-year-old male who initially presented with acute pain in the left hip, without a history of previous trauma. MRI demonstrated changes consistent with transient osteoporosis of the left hip, with pain improvement after conservative treatment. Three months later, the patient developed pain in the right ankle, where MRI revealed diffuse bone marrow edema in the navicular bones, compatible with transient migratory osteoporosis. Complete clinical and radiological resolution was achieved after six months of conservative management.

KEY WORDS

Transient migratory osteoporosis, bone marrow edema, hip, ankle.

INTRODUCCIÓN

La osteoporosis transitoria (OT) es un síndrome clínico poco frecuente caracterizado por dolor articular agudo, edema óseo y pérdida transitoria de la densidad ósea. Se presenta principalmente en individuos jóvenes o de mediana edad, sin antecedentes de traumatismo significativo1. Aunque su origen no está completamente esclarecido, se han propuesto mecanismos vasculares, metabólicos y microtraumáticos como posibles causas2.

La variante migratoria, descrita por primera vez por Curtiss y Kincaid en 1959, se define por la afectación secuencial de diferentes articulaciones, generalmente de los miembros inferiores3, lo que la diferencia de otras patologías, como la necrosis avascular.

La resonancia magnética (RM) ha demostrado ser la herramienta diagnóstica de elección, al mostrar edema óseo difuso sin colapso subcondral ni signos de necrosis avascular4. Dada la similitud clínica y radiológica con la necrosis avascular (NAV), el reconocimiento temprano es esencial para evitar tratamientos innecesarios y prevenir complicaciones.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Varón de 39 años, que mantiene una vida activa con realización de ejercicio físico, como fútbol y ciclismo, es valorado en consultas externas de Reumatología por presentar en las últimas dos semanas dolor en cadera izquierda, que inicia de forma aguda y aumenta progresivamente, sin antecedente de traumatismo. El dolor es de carácter sordo y se agrava con la marcha, especialmente al caminar largas distancias, lo que limita su actividad física habitual.

A la exploración física, se observa limitación en los movimientos de la cadera izquierda, principalmente en la flexión y rotación interna, con dolor a la palpación en la región inguinal y trocánter. No se aprecian signos de inflamación local, como eritema, calor o edema; ni hay deformidades visibles ni alteraciones en el patrón de la marcha. Además, tampoco asociada sintomatología en articulaciones periféricas.

En la analítica sanguínea solicitada, tanto el hemograma, los reactantes de fase aguda, el calcio, el fósforo, la vitamina D, las hormonas tiroideas, la hormona paratiroidea se encuentran en valores dentro de la normalidad, y los marcadores de autoinmunidad son negativos. En radiografía de pelvis se muestra una leve disminución de la densidad ósea en la cabeza femoral izquierda, sin signos de fractura o necrosis avascular.

Dado el dolor intenso y la alta limitación funcional del paciente, se decide ampliar estudio con RM en donde se observa un marcado edema de médula ósea en la cabeza y cuello femoral, sin fractura o colapso subcondral, compatible con osteoporosis transitoria de cadera.

Se estableció un manejo conservador con reposo relativo, analgésicos no esteroides (AINEs), y suplementos de calcio y vitamina D. Tras 10 semanas, el dolor se resolvió completamente y el paciente retornó a sus actividades sin secuelas.

Tres meses después, el paciente comenzó a experimentar otro episodio de dolor de inicio súbito, esta vez en el tobillo derecho, con limitación de la dorsiflexión y dolor a la palpación del astrágalo. La RM de tobillo mostró un edema óseo difuso en el astrágalo y escafoides, sin fracturas ni signos de necrosis. Se diagnosticó entonces como osteoporosis transitoria migratoria. El tratamiento fue conservador con reposo, AINEs y fisioterapia. A los 6 meses, la RM mostró la resolución completa de las lesiones, sin secuelas radiológicas.

RESULTADOS

La OTM es una patología benigna y autolimitada que afecta predominantemente a varones de mediana edad y mujeres embarazadas1,5. Se caracteriza por episodios migratorios de dolor y edema óseo en distintas articulaciones, principalmente cadera, rodilla y tobillo2,3.

Su etiología es incierta, se ha postulado una disfunción microvascular que produciría isquemia ósea transitoria, edema y reabsorción ósea reversible4,6. Otros factores propuestos incluyen alteraciones del metabolismo lipídico, disbalances hormonales y microtraumatismos repetitivos7.

El diagnóstico diferencial principal es la necrosis avascular (NAV) de la cabeza femoral, con la cual comparte síntomas iniciales. Sin embargo, en la NAV el edema óseo es focal y puede acompañarse de colapso subcondral; en la OTM, el edema es difuso y homogéneo, sin colapso ni signo de “doble línea” que es característico en la RM1,8. Otras entidades importantes a descartar son la artritis séptica, la osteomielitis y las fracturas por estrés2,9.

La RM es el método diagnóstico de elección, permitiendo detectar el edema óseo y descartar otras causas estructurales5,10. En la fase aguda, muestra una señal hipointensa en T1 e hiperintensa en T2/STIR en la médula ósea afectada4. La normalización de la señal se produce entre 3 y 9 meses tras el inicio de los síntomas.

El tratamiento se basa en medidas conservadoras, como la descarga parcial del miembro afectado, analgesia con antiinflamatorios y fisioterapia progresiva1,5. En casos resistentes, se han descrito resultados favorables con bifosfonatos (alendronato o pamidronato) o prostaglandinas intravenosas, aunque la evidencia sigue siendo limitada7,11.

El pronóstico es excelente, la mayoría de los pacientes experimenta resolución completa en 6–12 meses sin secuelas estructurales3,6. Sin embargo, la recurrencia o migración articular ocurre hasta en un 40% de los casos2,5.

El caso presentado coincide con la literatura en cuanto a presentación típica en un varón joven, afectación inicial de cadera seguida de tobillo, curso benigno y buena respuesta al tratamiento conservador.

CONCLUSIONES

La osteoporosis transitoria migratoria debe ser considerada en el diagnóstico diferencial de los pacientes con dolor articular agudo, especialmente cuando se observan cambios en la resonancia magnética sin evidencia de lesiones estructurales graves. Un diagnóstico temprano y un tratamiento conservador adecuado suelen garantizar una recuperación completa sin complicaciones. La importancia de la resonancia magnética en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad es clave para evitar errores diagnósticos, especialmente en su forma migratoria.

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